Robbie (16/10/09 00:00)
Maldita rutina

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó Javier mientras machacaba la cabeza de aquel tipo hasta hacerla irreconocible. Luego inició el camino de regreso oyendo el rugido del hambre en sus tripas. En un par de horas estaría en casa y podría olvidarse de toda esta mierda hasta el próximo trabajo. La nieve le quemaba los ojos, era el lugar más blanco en el que nunca había matado y también el más bonito y pensó que estaría bien volver algún día con Laura y los críos… Cuando entró en el apartamento de Torrevieja Laura estaba en la terraza mirando el azul intenso del Mediterráneo y los críos estaban enganchados a la videoconsola. No hubo saludos, ni abrazos, ni besos, sólo un blanco tan frío e inmenso como la nieve que rodeaba los sesos de aquel tipo.
 
sombra negra (15/10/09 23:59)
el premio de la loteria

La sangre sobre la nieve es más roja. Pasaron 2 segundos mientras logro alcanzarlo en las escalerillas de aquella cabaña. Agarro el billete y lo guardo. Tenía 40 millones de razones para planear un prometedor futuro y 3 años de estar separados, compartían la custodia de su pequeña Flor. Llego aquella noche por la niña con horas de retraso y mientras buscaba algo para picar le llamo la atención aquel billete de lotería en la puerta de la nevera, no era rara aquella combinación de números, era la fecha de nacimiento de la niña. Paco hacia zapping y en ese momento se escucho 51206. Pilar regreso corriendo a la cocina y no estaba ni uno ni otro. Lo agarro por los pelos, perdió el equilibrio y cayó. No fue difícil eliminar el cuerpo, una denuncia ante la juez de familia le valieron para ser descartada como sospechosa. Salvo por el dueño del bar del pueblo que lo acerco hasta la cabaña. Le dieron 25 años.
 
Catalina Minnesota (15/10/09 23:59)
Sangre en tinta

La sangre sobre la nieve es más roja. Ésa fue, al menos, mi impresión cuando mis ojos eligieron mirar su estela y no a ella. Su sangre era todo lo que podía mirar. “Volveré sobre las diez”, había dicho al salir, y eso era todo lo que podía oír entre los alaridos y llantos del resto de la familia -que en ese momento se me antojaban propios de actores de tercera- y las apreciaciones rutinarias e, incluso, insolentes de los agentes que investigaban los detalles de lo que se anunciaba como el crimen más despiadado jamás ocurrido en aquel insulso pueblo. Cual autómata, me fui. Impulsivamente me puse a rebuscar entre sus cosas, sus dibujos, sus escritos, sus libros. Mi mano escogió Retrato de Dorian Gray. Dentro, en una pequeña servilleta de papel, una letra apresurada decía: “Tú, la única que puede encontrarlo, eres también la única que lo puede entender. Perdóname. Yo no pude”.
 
Frambuesa (15/10/09 23:58)
Frutos Rojos

La sangre sobre la nieve es más roja, pensaba mientras preparaba ese postre con el que siempre había tenido tanto éxito entre sus comensales; mus de chocolate blanco con frambuesas. Eran casi las 9, y se había retrasado por el atasco de la tarde. Durante una hora se había fijado en todas las luces rojas de los frenos, semáforos... Qué vestido llevaría su invitada, ¿el rojo carmín? Siempre le gustó verla con ese vestido, la hacía muy sexy. Visto que se quedaba sin frambuesas decidió salir a la tienda de la esquina donde sabía que siempre tendría una tarrina de esos frutos rojos tan deseados. Quería que todo fuera perfecto y la nieve no se lo iba a impedir. Bajando de forma alocada las escaleras del portal, un gato blanco se cruzó delante de él, provocándole un aparatoso traspiés. Un instante después la sangre sobre la nieve era más roja.
 
Lu7 (15/10/09 23:57)
El interrogatorio

La sangre sobre la nieve es más roja. Y el frío de un interrogatorio hielo si Magnus está presente en él. Frente a frente, la mirada glacial de Magnus penetra en Norman, que empieza a pensar que tal vez el crimen perfecto no exista. Aún así no dará su brazo a torcer. Por dentro empieza a recorrerle una sensación extraña. Magnus se levanta y se dirige hacia la puerta de la sala, sin más que preguntar. Momentos antes de abandonarla se gira hacia Norman y mirándolo fijamente le dice: - ¿Sabes una cosa?, He estado en la estación de esquí de Tärnaby, donde asesinaste a tu hermano. El blanco de la nieve allí es tan intenso que me permitió ver perfectamente la oscuridad que existe en el alma de algunas personas. Norman ya sabía que era esa sensación que le recorría el cuerpo. Miedo, eso era. Miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a saber que se había equivocado
 
red (15/10/09 23:57)
contrastes

La sangre en la nieve es más roja y brillante. No es verdad, es simplemente el contraste y la ilusión óptica que provoca. Es igual que el amarillo sobre el negro, o el blanco de las nubes sobre el fondo azul en el que dibujan formas. Es exactamente igual que lo que pasa con el verde que sale de los bordes de la carretera, o incluso de las manchas de gasolina que se esparcen sobre la nieve. Mi cabeza no funcionaba bien y sólo veía las cosas medio borrosas. El crujido de la nieve cerca de mi cabeza hizo que en un acto reflejo me volviese justo a punto para ver el contraste del rojo sobre el negro de una magnum recién disparada
 
Francisco Noma (15/10/09 23:56)
Beso

La sangre sobre la nieve es más roja que el carmín sobre tus labios. Pero fueron tus labios los que me volvieron loco. Sabías que mataría por ellos. Creo que yo también lo sabía: no te hizo falta pedírmelo. Huimos mientras la blanquísima explosión aún les cegaba. Fue idea tuya internarnos en el bosque. Funcionó. Y ese cobertizo parecía un lugar seguro. ¿Cómo imaginar que dentro un granjero emborrachaba sus penas abrazado a una escopeta? Aquel fue el segundo fulgor blanco de la noche. Mi piel está rígida. Mis venas se quiebran en sangre de escarcha. Mis ojos son dos abismos helados. Estoy muerto. Pero tú te inclinas sobre mí. Y me besas en los labios.
 
Bennet (15/10/09 23:56)
La portada

La sangre sobre la nieve es más roja y el cuchillo parece más roñoso sobre tu Dior. Es aquel verde que presentaste en la pasarela de otoño en París. Se rasga fácilmente. Una tela delicada. El sujetador es más duro. Necesito las tijeras para desnudarte íntegramente. Guardo los zapatos en papel de seda, serán la última sobra que te acepto. El guatiné cede fácil a la cuchilla, pero tarda en empaparse de rojo. Ha quedado casi perfecto, hasta las fibras sueltas, como si el cuchillo roñoso hubiera aterrizado en sus flores multicolor desde la punta metálica, no desde el mango de madera y a posteriori. Los años de ayudante se notan en mis dedos al ponerte los rulos. Azul eléctrico en los párpados y zapatillas de peluche con orejas. Vuelvo a apretar la bombilla de la farola. Esta portada no me va a importar que me la robes.
 
Mandro Martín (15/10/09 23:56)
Mi primer trabajo

- La sangre es más roja sobre la nieve. Lo sé bien. Ya he estado otras veces aquí. No tengo respuesta. Lo que tengo es frío y sé que no es el invierno. - Cuando la sangre se derrama sobre la nieve, hace un ruido similar al hielo cuando recibe una bebida caliente. Crepita. Es un quejido, como si la nieve se lamentara por estar siendo manchada. Sigo sin decir nada. Noto como me aprieta el nudo de la corbata. Una nueva sensación se une al frío que recorre mi espalda. Se detiene delante de mí. Sabe perfectamente que hemos llegado a nuestro destino. Ahora me toca hablar a mí: - Arrodillate. El verdugo nunca es elocuente. Saco la pistola y apunto a su nuca. No tardo en comprender que lo que decía era cierto. La nieve parece llorar y la sangre es mucho más roja sobre la nieve.
 
Xtremo (15/10/09 23:54)
punto muerto

La sangre en la nieve es más roja. Lo decía mi abuela hace casi 50 años mientras me trataba de curar la herida que me había abierto un columpio de metal, y me lo volvía a recordar ahora mismo Axel, que me preguntaba con la mirada qué debíamos hacer ahora. Al parecer tocaba jugar a pescar la prostituta degollada del río, y en la morgue tocó entretenernos sacando fardos de coca del cuerpo de la susodicha. De interrogar al proxeneta que la llevaba no sacamos nada, al igual que de interrogar a sus colegas de esquina, eliminando proposiciones a precios especiales para el cuerpo. Lo único útil que teníamos era la edad y un posible país de referencia. Al comisario el caso le gustó tan poco como a nosotros el habernos recorrido las calles para nada. Se nos juntaban los cadáveres de prostitutas tiradas al rio y no avanzábamos nada en móviles o sospechosos
 
Illuminare (15/10/09 23:54)
No la merecías

La sangre sobre la nieve es más roja, todo hay que decirlo. Miguel se tapaba la nariz dolorida para tapar la hemorragia. ─¿Eres idiota o qué? ¿Por qué me has pegado un puñetazo?─me dijo. La verdad es que no estaba seguro de por qué lo había hecho. Simplemente tuve ganas de hacerlo cuando pasamos junto a la casa de Marta. Recordé su alegría, su sonrisa continua, sus besos... Desde que la mataron nunca fui el mismo. Y él, su novio entonces, estaba bebiendo en el bar mientras la atacaban, allí mismo, en su propia casa. ─No te la merecías ─dije. ─¿No me merecía qué...? ¿De qué coño hablas? ─dijo levantándose. Le hablaba de ella y ni se acordaba ya. Le aticé de nuevo. Desde el suelo Miguel ya no dijo nada. Sólo me miraba con ojos de incomprensión. ─No la mereciste nunca. Fui a comprar unas flores para Marta.
 
Gótika (15/10/09 23:53)
El asesino del carbón.

“La sangre sobre la nieve es más roja”. Ésta fue la desconcertante respuesta a los medios del denominado asesino del carbón. Olef, que así se llama el joven, admitió haber sido el autor material de todos y cada uno de los cadáveres descuartizados encontrados en un paraje deshabitado al norte de su ciudad natal. Según nos ha confirmado el inspector Spiergsson, fue uno de los pilotos de helicóptero del parque nacional de Sarek, quien dio la alerta sobre una gran mancha rojiza en un claro del bosque cercano a Kiruna. Una vez localizado el punto exacto, se personaron en el lugar, topándose de lleno que una escalofriante escena. Olef, se encontraba en ese momento marcando con un carbón las partes que iba a mutilar a la que sería su última víctima. Según el testimonio de estos policías, el joven no opuso resistencia al arresto.
 
Proserpina (15/10/09 23:51)
BLANCANIEVES Y DOS DE SUS ENANITOS

- La sangre sobre la nieve es más roja. - Sí, pero, ¿hasta ese punto? - No puedo remediarlo. Su cuello me deslumbra. - Que no puedo, tío. - ¿Ahora te me vas a echar atrás? Recuerda ¡amistad eterna! ¡Pacto de sangre! - Pero esto son palabras mayores. - ¿Estás conmigo o no? - Me da pánico. Y, luego, ¿qué? - Tranquilo. Todo bajo control ¿Te he fallado alguna vez? - No. - Pues ¡decídete! - Vale, tú ganas. Como siempre. - ¡Qué oscuridad! ¿Llevas las herramientas? - Pero, tío, a estas alturas… - Perdona, es que está demasiado oscuro. - O sea, ahora eres tú el que se raja… Piensa en ese cuello blanquísimo. Puro cisne… Y ese rojo incandescente latiendo como una puesta de sol en la sabana. - ¿Desde cuando eres poeta? Anda, dámela ya. ¡Esa no, la grande! Pero… ¡Maldita sea! Alguien nos tomó la delantera. - ¿Cómo? - ¡Afanaron los rubíes!
 
Hermana Grinch (15/10/09 23:50)
Cuento sin final feliz.

La sangre sobre la nieve es más roja. En ese lugar finalizaba toda discusión sobre la prominencia de los rúbeos. Fue en las fauces de aquel lobo feroz, donde jirones de tela, procedentes de una caperuza infantil, se enfrentaron a ríos encendidos del líquido elemento. A tal intensidad llegó la cruenta batalla, que la sangre fue impregnando todas y cada una de las fibras, hasta el punto de apagar todo su brillo.
 
E.J. Sundhal (15/10/09 23:47)
El mundo de las pequeñas cosas y sus grandes descubrimientos

“La sangre sobre la nieve es más roja”. A esta conclusión llegó la pequeña Ida, después de experimentar con la sangre de su herida. Sólo le bastó con tres gotitas: una sobre la nieve, otra sobre una baldosa y la última sobre la tierra de una maceta. Observando, aquellos matices, se giró hacia sus compañeros de juego y con el aire de científica veterana les expresó su gran descubrimiento.
 
Carajote (15/10/09 23:46)
Finales

“La sangre en la nieve es más roja”. Apagué el cigarrillo en el cenicero del coche. “Al igual que tus labios al…”Desconecté el motor y la radio quedó muda, ahorrándome el resto de la canción de John Fontaine, crooner de vocación, actor por necesidad y cocainómano por aficción. Esperé bajo la lluvia cosa de diez minutos cortos dando saltitos poco masculinos y de mi profesión, pero que me quitaban el frio. Al fin apareció la limusina blanca y dentro de ella las piernas largas y el resto del cuerpo de mi cliente. Me ofreció hablar por la ventanilla para no estropear su tapicería. Le largué el informe del caso, aprendido de memoria, y escamoteé de sus manos un abultado sobre con lo que consideraba suficiente por mis honorarios más un vistazo gratis a su escote. Retuve un poco más la conversación. La besé y la quité la pistola que tenía escondida. No era un buen final
 
okoriades (15/10/09 23:45)
No es solo sangre todo lo que reluce.

La sangre sobre la nieve es más roja. Pero no siempre es del mismo sitio. Lo que se puede descubrir en una noche a cero grados, puede ser más cruel que la realidad. Las huellas se perdían hasta la verja que separaba la arboleda del campo nevado. Allí, desaparecían misteriosamente y ningún ojo avizor encontró modo de seguirlas. Pero nadie se percató de un detalle. El autor, mimético en no dejar huella, olvidó sin embargo algo que tal vez jamás tuvo en su infancia y por lo que ahora ejecutaba a las mujeres embarazadas. A unos metros más allá de la verja, el cuerpo de una mujer con el rostro congelado de terror, estiraba su mano intentando alcanzar lo que yacía sepultado bajo un abeto. La sangre, ahora si era más roja en la nieve y aun más, si era la de un feto.
 
okoriades (15/10/09 23:44)
Algo de rojo sobre blanco

La sangre sobre la nieve es más roja. Se han lucido. Los sabios que la han creado, pretenden que emulemos a la novela negra con ciento cincuenta palabras. Como premio, un viaje a no sé qué ciudad del norte de Europa, donde se supone que reside el escritor de no sé qué novela de éxito. En realidad, ni me importa el escritor, ni me importa la novela, lo único que me motiva es el viaje, para salir de esta maldita feria en la que vivo. Debo admitir que eso de novela negra, no lo digiero ni aunque me maten. Pero tendré que escribir algo rojo sobre fondo blanco y lo único que se me ocurre es mi puto padrastro. Ese violador pretende ser mi padre obligando a mi madre. Pues vas a acabar como él. También me lo cargué. Aunque esta vez fue sobre fondo azul.
 
okoriades (15/10/09 23:42)
El concurso

La sangre sobre la nieve es más roja. El cartel se veía desde lejos. Era bastante obvio que los organizadores del evento, pretendían llamar la atención sobre tal contraste. El propio rotulo les delataba, texto rojo penetrante, sobre blanco refulgente. Mientras iban llegando los participantes, me di un paseo por los lugares donde se iba a realizar el concurso. Una inmensa extensión de nieve, limitada por poderosos banderines rojos serviría como campo de batalla. A mi izquierda, a unos cien metros, atados con cadenas y semidesnudos había un grupo de hombres vigilados por un fuerte dispositivo policial. Al otro lado, colgados de hilos, todo un arsenal de cuchillos. El concurso era bastante sencillo. Al sonido del silbato, cada uno de los participantes cogía un cuchillo y salía disparado hacia los prisioneros. Quien antes lograba cortarle el pene, ganaba el premio. Una preciosa casa por eliminar a un violador.
 
generación93 (15/10/09 23:40)
Maldita inmunidad

La sangre sobre la nieve es más roja y el dolor que sentía era incomparable con la angustia que tanto me atormentaba...Todo comenzó con unas copas, otras copitas y unos chupitos más. Me sentía feliz, pero la felicidad no es eterna, y el sentimiento que albergaba en mi interior se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Todo acabó con una vuelta de campana. Abndonado a mi suerte en la ladera de una montaña exhalaba el último suspiro de mi efímera feliz vida.
 
Psemos (15/10/09 23:38)
Arte macabro

La sangre sobre la nieve es más roja, le dijo al aire, que huyó apabullado por el potencial sin horizontes del nuevo lienzo.
 
Maalson (15/10/09 23:36)
Sueca

La sangre sobre la nieve es más roja, se dijo dando un paso atrás, afilando la mirada a través de la hoja del cuchillo, apreciando el color intenso, disfrutando de la atmósfera perfecta, lamentando el cuerpo desarticulado que rompía un equilibrio imposible.
 
Parsson (15/10/09 23:35)
No hay cuervos sobre el hielo

La sangre sobre la nieve es más roja. Sus gritos habían huido veloces, pero la presencia del viento ya no era poca compañía. Todavía no reconocía su cuerpo. Ni tan siquiera se le pasó por la cabeza forzarle algún movimiento. Se sentía ya muerta. Sus ojos llorosos hacían equilibrios sobre el horizonte blanco. Comprimía su cuerpo con el deseo de menguarlo. Quería irse para no volver. Hasta que el recién nacido resquebrajó el frío con su primer llanto.
 
Takk (15/10/09 23:35)
Ósculo

La sangre sobre la nieve es más roja. Y las gotas sobre el asfalto más duras, más frías, más negras. Más solitarias. Lloraba sentado sobre un bordillo, mientras la vida y la gente pasaban alrededor, encima, por delante y a los lados, rozando apenas su existencia. O eso creía. De pronto alguien se paró a su lado y, compasivo, le dio un beso mientras clavaba el filo de una hoja en su corazón, dejando que cayera lentamente, como dormido. Y, por un momento, para ese personaje solitario, la nieve fue más blanca y la sangre un poco menos roja. Después, no hubo dolor, ni frío, ni gotas, ni duras palabras. Después, no hubo nada. Sólo alguien compasivo alejándose de la vida y de la gente.
 
Illuminare (15/10/09 23:31)
Sin rencor

La sangre sobre la nieve es más roja. Eso pensé allí tirado mientras Clara me tapaba la herida con su mano. ─Haz presión aquí ─dijo. Llevó mi mano al costado dolorido como se hace con un niño. Me quejé. Me acarició el pelo. Su mano ardía a pesar del frío. ─¿Me enciendes un cigarrillo? Están en el bolsillo de mi abrigo ─le dije. Sin dejar de moverme el pelo, hurgó un poco y sacó el paquete de Bisontes. Qué piel tan suave. Sacó un pitillo y lo encedió con torpeza; recordé que ella no fumaba. Me lo puso en la boca. ─Lo siento ─me dijo. ─Lo siento mucho... pero tenía que hacerlo. Lo comprendes, ¿verdad? ─Tardaré un tiempo en hacerlo, cielo, lo comprendes tú también, ¿no? ─dije. Eché una bocanada y la vi alejarse mientras metía su Glock en el bolso.
 
Kerkies (15/10/09 23:30)
Tumba Blanca

La sangre sobre la nieve es más roja, es curioso cómo nos fijamos en las cosas más absurdas en momentos así, mientras la vida se me escapa dejando un reguero carmesí sobre el suelo, no puedo dejar de pensar en el color de mi sangre, y en el olor a pólvora. Aún tengo fuerzas suficientes para pasar mi mirada vidriosa del arma, aún humeante, a la fría expresión de mi verdugo. Nunca he sido muy confiada, pero jamás hubiese pensado que una nota al pie de un viejo libro me llevase a contemplar mi muerte a manos de un ser querido; de sospechar que aquellas páginas se encontraban manchadas de tanta sangre no hubiese seguido adelante, o quizás si, pero ahora estoy más absorta en la nieve escarlata que en la pistola que desaparece bajo el abrigo, ni en ver a mi hermana alejarse entre la niebla.
 
Husmeadora (15/10/09 23:27)
Demasiado tarde

"La sangre sobre la nieve es más roja". Con esta frase nunca había empezado ninguno de sus reportajes invernales. Estaba segura de haber perdido el conocimiento menos de un minuto. Alargó el brazo hasta alcanzar el teléfono para activar la cámara y grabar el coche que a lo lejos escapaba. La voz de la operadora de emergencias le pedía datos sobre su situación desconocidos para ella. Colgó y activó de nuevo la cámara decidida a vencer el miedo al hostigamiento sufrido los últimos meses. Estaba empotrada entre su coche y un árbol; el golpe le sorprendió de espaldas en uno de los pueblos más frios del país. Lo último que recordaba eran las voces de sus compañeros de equipo que acordaban salir a toda prisa. Huir. Al acabar la proyección el silencio se intensificó en la sala de interrogatorios.
 
Aware (15/10/09 23:27)
La Revelación

La sangre sobre la nieve es más roja Y tuvo que descubrirlo entonces…
 
Gertie (15/10/09 23:20)
Como la luz del pasillo

—La sangre sobre la nieve es más roja. —¿Cómo de roja? —Se parece más a las amapolas que al vino tinto. Es casi bonita. — María ¿Te encuentras bien? —Tengo frío. —¿Dónde estás? —Ya te lo he dicho, en la nieve. —¿En la nieve, en donde? —No sé, en una blanca. Una sin pisar. —Es tarde ¿No tienes casa? —Sí. O tenía. —María ¿Quieres que los oyentes te aconsejen algún lugar al que ir? —No. Prefiero quedarme aquí. —¿Para qué nos has llamado, María? —No quería estar sola. He estado sola mucho tiempo. —¿No tienes amigos, familia? —No. Si… No me cuelgues. —De acuerdo, María, pero no dejes de hablar. —Por favor. Sólo serán… unos minutos. Sólo… —¿María? ¿Estás ahí? ¿María? —Si… —Dinos dónde estás. —Tengo… sueño… —¿Sueño? —Quédate... conmigo… por favor… —¡María, levántate ahora mismo! —No… puedo… estoy… muy cansada —No, María, no —Quédate… hasta que… me duerma —¡María, despierta! —¡¡María!! —Bue… nas… no… ches…
 
Libélulas (15/10/09 23:19)
Ya a la venta

"La sangre sobre la nieve es más roja" era su primer éxito. No sólo la crítica fue atraída por el morbo: policías, psicoanalistas, degenerados de todo tipo comulgaban sus palabras. En parajes semejantes al bosque helado en el que su padre -aquel famoso asesino en serie- fue abatido, desarrollaba él sus escabrosas historias. Aquella vocación había sido interpretada como preludio a una hecatombe: quizá se trataba de recuerdos subconscientes, crímenes aún desconocidos; quizá la demencia fuese hereditaria. Sus relatos se comparaban con sucesos recientes en busca de semejanzas. Incluso un equipo de investigadores se desplazó a Estocolmo cuando comenzó el rodaje de la película. Nunca se descubrió nada. Él, ante una hoja en blanco, ante una nueva víctima, se repetía que el talento consistía no en omitir detalles, sino en contarlos todos. Así el mundo tendría la certeza de que aquellos horrores e injusticias sólo cabían en la novela negra, ya se sabe, ese cruel y desalmado artificio.
 
jack (15/10/09 23:18)
largo camino

La sangre sobre la nieve es más roja, los palabras de su viejo mentor sonaba en la cabeza mientras caminaba sobre el campo helado hacia el lugar del delito. Ella sabía ya de antemano lo que le esperaba allí en la zona señalada, había hecho esto muchas veces antes pero nunca se podría acostumbrar a ello. Pero ella sabía también que con la nieve les solía resultar más fácil de asegurar pistas, podría ser un caso fácil si su trabajo daba resultado. Mientras que va en camino desde donde ha dejado el coche hasta donde está el cuerpo y sus compañeros empieza de nuevo a caer los copos de nieve desde el cielo, y ya sabría que las cosas se iban a complicar y dentro de poco tiempo no quedaría más del rojo de la sangre sobre la nieve.
 
Lizzy B. (15/10/09 22:56)
Herida la memoria

La sangre sobre la nieve es más roja, ¿verdad niña? con que naturalidad lo decía. Sin embargo, para mi era tan terrible. Recordaba a ese animalito convertido en pocos segundos, de querida mascota a plato principal, en la reunión familiar de mi querida tía. El golpe seco y fuerte. Después, le quitaba la piel tan deprisa como si fuera un traje. Y luego el goteo, incesante goteo. Era la mujer más tierna y dulce que existía, pasábamos los veranos juntas. La casa me daba miedo, sobre todo el patio tan lúgubre y frio. Y desde aquel día mucho mas. No merecía tanto sufrimiento. Casarse con ella por su herencia, la convirtió en una mujer infeliz. Desprecio, indiferencia, golpes. A mi me extrañaban tantas magulladuras, nunca vi caerse a mi tía. Y un día ya no pudo más y acabo con él con un golpe seco y fuerte. Y luego el goteo sobre la nieve…..
 
C. GRÄSLIG (15/10/09 22:47)
AGONIA ADORMECIDA

La sangre sobre la nieve es más roja cuanto más la observo. Su color es aterrador, como si hubiese sido extraído de las entrañas del diablo. Lo cubre todo; esa masa corpórea, inerte, desnuda, maniatada, de rosto angelical y unas suaves formas que evoca un aurea de fragilidad. La temperatura había disminuido tanto que mis dedos empezaban a entumecerse, mis labios se amorataban, en mi cabeza trepanaban incesantemente sus desgarradores gritos. Sus suplicas no le sirvieron de nada, en aquel bosque tan húmedo, profundo y abismal, ningún ser terrenal podría escucharla. De mis labios salió un pequeño susurro, tenía que matarla. Mi organismo empezó a experimentar debilidad, dolores insoportables; mi cabeza no circulaba ninguna idea coherente, salvo instantes muy breves. Súbitamente me arrodille frete al cadáver, sentí que la humedad traspasaba mis huesos, experimenté una bocanada de hedor insoportable a descomposición. Me derrumbe junta a ella, poco a poco fui cerrando los parpados sintiendo dolor, alivio, paz.
 
Anna Cuevas (15/10/09 22:42)
El testigo será tu asesino.

"La sangre sobre la nieve es más roja". Con esta frase terminaba la novela que le dejó perplejo, lleno de incertidumbre. -¡No es posible!- pensó con ojos infinitos buscando en su memoria lo que ocurrió aquella noche de febrero en el mestizo Lavapiés. -¡Alguien lo vio todo y encima lo plasma en un libro! ¡Joder!- El enfado empezaba a dejar paso a que la ira se instalase en cada poro de su piel. -¡Maldita sea! ¡¿Quién?!- gritó mientras se llevaba las manos como garras a la cabeza.- ¡Ufff! ¡¿Cómo!? Tenía que serenarse para poder pensar, había dejado un cabo suelto. Se sirvió un whisky, prendió otro cigarrillo con una calada rápida y corta y de inmediato una larga y lenta, saboreándola, haciendo llegar el humo hasta los pulmones para dejarlo salir distraídamente. Pensó en la camarera que le servía el café todas las mañanas, la que sabiéndose bella se hacía la estrecha. La novela era suya.
 
El Giocondo (15/10/09 22:39)
Pánico en Estocolmo

La sangre es más roja sobre la nieve. Eso pensaba Bjorn mientras intentaba limpiar las huellas dejadas por aquel cuerpo sin vida. Minutos antes, en la estación de Odenplan, se encontraba al acecho. Observaba cómo pasaba la gente mientras esperaba al que sería su último encargo. De repente, apareció un individuo de abrigo rojo acorde con la descripción proporcionada. Se ajustó el abrigo y lo siguió por una avenida. Cuando se alejó suficientemente del tumulto de la estación, lo agarró violentamente metiéndolo en un callejón. De un tirón lo empujó contra la pared, y antes de que pudiera defenderse le cercenó la yugular de un solo tajo. Con la indiferencia del que ha repetido este gesto un millón de veces, limpió su navaja en el abrigo de su víctima, y mientras ésta se desangraba junto a un contenedor volvió a la avenida. Entonces, levantó la mirada y vio a otro hombre de abrigo rojo saliendo de la estación.
 
SDM (15/10/09 22:32)
Misión inconclusa

La sangre sobre la nieve es más roja. Definitivamente aquello no estaba dando resultado. Era la cuarta persona que mataba y seguía sin sentir absolutamente nada. Cuando todo aquello empezó, pensó que matando a los culpables quizás sentiría cierta liberación, que tal vez eso la ayudaría a sobrellevar un poco mejor lo ocurrido hacía ya dos años. Suspiró profundamente mientras observaba cómo la sangre de aquel hombre se derramaba sobre la nieve que, a esas horas de la noche, parecía tener luz propia. El líquido rojo brillaba, formando dibujos sobre aquel lienzo improvisado, y ella se dio cuenta de que no eran formas casuales. Otra vez las siluetas de dos personas tendidas se perfilaban con la sangre de un asesino. Cerró los ojos con fuerza y pisoteó la nieve teñida. Aquello no había terminado aún. Todavía quedaba sangre por derramar. Todavía quedaba uno…
 
Dama Gato (15/10/09 22:32)
Lienzo

La sangre sobre la nieve es más roja. Más real, si quieres. Es como un insulto, como una bofetada a la pureza. Como debería serlo cada vez que alguien sangra, pero las alfombras parece que absorben mejor la culpa y la vergüenza. La sangre en la nieve es más pública, más descarnada, provoca una sed que otras superficies acallan. Y mientras fluye libre, tiñendo cuanto encuentra, las vidas que se escapan dejan la huella de lo que han sido. Algunas se extienden generosas, otras se concentran en un punto, profundizando cada vez más, como una obsesión. Unas son desordenadas, otras siguen pautas ocultas. Unas imponen su propio ritmo y las más se dejan llevar por los accidentes del escenario. Y todas son belleza, arte. La sangre sobre la nieve es más roja, más viva, y me cuenta las historias que los labios de mis víctimas no podrán contar jamás. No soy un asesino, señoría, soy un artista.
 
Lunaski (15/10/09 22:29)
Esbozo

"La sangre sobre la nieve es más roja. De un rojo vívido, mordaz. Casi ofensivo. Creo que nunca obtuve un color tan fulgente en mis cuadros, nada tan vivo... como expresión de algo tan muerto. Es sencillez en estado puro, un esbozo de color intenso sobre un lienzo en blanco. Aunque también es vigorosidad, arrebato, desvergüenza. Una inocultable rúbrica de culpabilidad. Una obra de arte tan poderosa que merece ser un crimen." Y allí, desangrándose sobre la nieve, el famoso pintor Andrei Romanov reconoció la supremacía de la última obra de su rival artístico, que suponía su propio asesinato.
 
Pikertoersten (15/10/09 22:20)
duda razonable

"La sangre sobre la nieve es más roja", dice tu relato, aunque yo tengo mis dudas. Te espero a la salida de Mellkvists Kaffebar para que podamos comprobarlo.
 
Roberta Black (15/10/09 22:17)
Cachorros

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó la anciana al asomarse por la ventana del caserío. La frase llegó a su desgastado cerebro sin sobresaltos, acostumbrada como estaba a la matanza de terneros. Tenía entre las manos un enorme ovillo de lana verde que acababa de desmadejar mientas ahogaba la rabia que sentía por Marta. Su hermana mataría a los cachorros en cuanto nacieran. Una luz se encendió en su desgastado cerebro. ¡La perra ya estaba de parto! ¿De qué si no la sangre? La anciana cogió el grueso chal y se apresuró a seguir el rastro hasta el gallinero. – Pásamela – le ordenó Marta señalando la vieja cadena de hierro - Esta vez se acabó. Marta se volvió hacia la perra. Y la anciana no dudó. Golpeó en la cabeza a su hermana con todas sus fuerzas. La perra y sus cachorros serían mucha mejor compañía.
 
Moriarty (15/10/09 22:17)
LA VENGANZA DE DOYLE

“La sangre sobre la nieve es más roja, Holmes”, pensó. Y alzó la pluma clavándola en la hoja en blanco, que se fue poniendo roja.
 
Ivo Ibáñez (15/10/09 22:12)
CARENCIA

La sangre sobre la nieve es mas roja, es falsa pero no importa, está absorto en la película. El Vizconde de Valmont muere desangrado en el foso, redimido admitiendo su amor por la Presidenta de Tourvel. Le asalta la imagen del cadáver que dejó en la nieve con la frente agujereada. El final le decepciona, se siente frustrado y el dolor del tobillo -¡puto hielo!- aumenta su irritación. Su fría inteligencia nunca le mostró que astucia y manipulación fuesen mas beneficiosas que la violencia física. Si ha ganado ¿por qué se echa sobre la espada del caballero Danceny?… ¿qué le importa una noble estrecha, mojigata… agonizante? No lo entiende, lo que no entiende le irrita, lo que le irrita lo destruye… la “litrona” rompe el cristal del televisor. La insatisfacción perdura, hay algo que se le escapa, que no encaja. En el fondo de su alma, sin saberlo, busca la pieza que falta, cuyo hueco rellena con miedo.
 
Luz de luna (15/10/09 22:11)
Vaya tela

La sangre sobre la nieve es más roja, pero al secar se vuelve granate, éste es el matiz exacto, piensa al observar el cuerpo. Entonces suelta el pincel, agarra el tubo de pintura y aplica el color, con el dedo indice y el pulgar, en gotas gruesas chorreando. Luego coge el cuchillo y extiende el carmesí, menos vivo, más oscuro, sobre la tela. Canturrea al arañar el lienzo, disfruta atormentándolo. Ya están los surcos de sangre. El sudor le empapa las manos. Ahora, febril, empieza a dibujar la cara del hombre tumbado en el suelo, boca arriba, justo al lado de la mancha enorme que ocupa gran parte del cuadro. La pinta poco a poco, de memoria. Oye los latidos acelerados de su corazón pero no le tiembla el pulso cuando pone el punto final a su obra trazando con precisión y mimo el agujero que dejará la bala. Por fin, sonríe, feliz.
 
Silky (15/10/09 22:11)
Duelo a muerte en la nieve

La sangre sobre la nieve es más roja al sol, pero parece casi negra al fondo de una hondonada. Diez metros más arriba la silla continuaba chirriando al viento, enganchado al raíl por un solo extremo. Y nada más, aparte de nuestras huellas, las del operario, y las de su hijito. -¿Fuiste tú quien oyó el grito? -Sí, señor, yo fui. -Pero le aseguro que nadie subió esta mañana -intervino el operario- Paré la máquina y luego les llamé. -¿Qué cree que pudo ser? -Quizá un pájaro -rió- Chocó con la silla y cayó. Luego retomó el vuelo. -Un pájaro chillón, y muy gordo a juzgar por el bache. Analizaremos la sangre. El operario rió de nuevo, y vi que tenía trocitos sanguinolentos entre los dientes. Con un destornillador comenzó a limpiarse despacio, bajo mi atenta mirada. Luego sacó una pala y se quedó esperándome, en posición de combate. Entonces, mamá, recordé que no había traído mi pistola.
 
Adax (15/10/09 22:03)
TESTIGO PROTEGIDO

La sangre sobre la nieve es más roja, comentó el agente Fischer mientras observaba la fotografía de la escena, se debe al efecto que produce la refracción de la luz sobre la nieve, añadió la agente Berger,-siempre alabaré tus conocimientos científicos Alison, pero preferiría saber cómo llegó ahí ese cuerpo; en aquel estante debe estar el caso Stevens,debe guardar relación,-¿siempre ha guardado los Expedientes en su sótano?,-Aquí están los casos en los que he trabajado durante los últimos veinte años. -Sabe Fischer, estábamos tan cerca... si Cook hubiese declarado Fowler y sus lugartenientes estarían entre rejas,-no siempre se gana Alison, es algo que aprenderás,- aún no comprendo cómo pudieron descubrir su última ubicación, ambos éramos los únicos que lo sabíamos con exatitud; -este debe ser el expediente que busca. _Berger se dió la vuelta y quedó tambaleante, Fischer sostenía su revolver con un pañuelo. Es una pena Alison hubieses sido una gran policia....
 
Adax (15/10/09 22:03)
TESTIGO PROTEGIDO

La sangre sobre la nieve es más roja, comentó el agente Fischer mientras observaba la fotografía de la escena, se debe al efecto que produce la refracción de la luz sobre la nieve, añadió la agente Berger,-siempre alabaré tus conocimientos científicos Alison, pero preferiría saber cómo llegó ahí ese cuerpo; en aquel estante debe estar el caso Stevens,debe guardar relación,-¿siempre ha guardado los Expedientes en su sótano?,-Aquí están los casos en los que he trabajado durante los últimos veinte años. -Sabe Fischer, estábamos tan cerca... si Cook hubiese declarado Fowler y sus lugartenientes estarían entre rejas,-no siempre se gana Alison, es algo que aprenderás,- aún no comprendo cómo pudieron descubrir su última ubicación, ambos éramos los únicos que lo sabíamos con exatitud; -este debe ser el expediente que busca. _Berger se dió la vuelta y quedó tambaleante, Fischer sostenía su revolver con un pañuelo. Es una pena Alison hubieses sido una gran policia....
 
MoRRiS (15/10/09 22:03)
La paz que no hallarán los muertos, la hallarán los vivos

La sangre sobre la nieve es mas roja, es como cortarse las venas en la bañera, el agua es el secreto, hace que una ínfima gotita parezca algo alarmante, añádele un fondo blanco impoluto y el morbo estará garantizado. Asique puedes elegir al igual que algunos escogen un sitio donde yacer eternamente, te concedo ese último deseo. Morbo es lo que quieren pero no saben distinguirlo si no se exhibe en el escaparate adecuado, yo les daré morbo a esos ineptos en cantidades ingentes, tanto que no podrán apartar sus miserables ojos al mismo tiempo que se horrorizan, rojas también fueron mis lagrimas durante años pero eso no les basto, sangre llama a la sangre y aquellos que no vieron mi desdicha podrán ahora ver la tuya, ahogare mi llanto en tus entrañas y tu aliento en... ¡la isla de Frösön!, sin duda es un buen lugar para morir.
 
Marina (15/10/09 22:00)
Caperucita en rojo

La sangre sobre la nieve es más roja, tanto como mi caperuza estirada en el colchón. Te asustaban las alturas y a mí las cosas que me hacían chiquitina, pero ya no me dan miedo tus manos enormes ni esos ojos grandes que ahora miran hacia el infinito. En la pista de esquí, todos gritan y hacen preguntas. No se explican cómo resbalaste desde el telesilla justo en la zona más rocosa. Hoy cambiaste de disfraz para contarme un cuento, pero no encajaste la barra de seguridad y yo le escribí al mío un final feliz.
 
Volser (15/10/09 21:19)
Tinta, papel, ojo

-La sangre sobre la nieve es más roja –sentenció el detective Red Dalton. El doctor inquirió: -¿Quiere decir que…? -Que el color no cuadra. ¿Recuerda nuestro anterior caso? La tela presentaba una tintura indiferenciable de la sangre. Lo descubrimos porque usted reconoció la extrañísima tintura. Pero la nieve no es tela… Dalton sintió vértigo. -Doctor, hemos resuelto otro caso. -¿Qué?, el cuerpo continúa desaparecido. -No debemos preocuparnos por el cuerpo. -¿Sabe dónde está? -Ni la menor idea. -¿Y por qué no debemos preocuparnos? -Porque está en manos de un caballero. -¿No hay asesinato? -Lo hay. Pero no hay cadáver. Todavía. Intercambiaron miradas. El doctor agachó los ojos. -Red, perdía cualidades; no sabía cómo decírselo. -Ha sido perfecto. ¿Desde cuándo preparaba mis casos? -Sólo al final. Usted siempre será el mejor detective. -Y usted el mejor amigo. Se estrecharon la mano. Red Dalton se descerrajó un tiro en la cabeza. Su sangre palideció sobre una alfombra helada de sal.
 
chiqui (15/10/09 21:11)
apariencias

La sangre sobre la nieve es más roja cuanto más reciente es el crimes. Andrea soñaba con viajar a Estocolmo, gran ciudad de misterios. Quería ilustrar, con sus calles y sus secretos, la novela que escribía. Como cada mañana Andrea salió camino a la redacción pero aquel día iba a ser muy distinto. Al llegar, Shanon, su jefa, la llamó a su despacho. -Tienes que viajar a Estocolmo, cubriras una noticia. -¿Estocolmo? Debe ser muy importante. Está a dos mil kilometros de aquí. -Se trata de un crimen. Tras dos horas de vuelo Andrea aterrizó en Estocolmo. El paisaje era blanco, la nieve cubría todo. Cogió un taxi en dirección al suceso pero al llegar se encontró con algo inesperado, NADA. En ese instante alguien disparó a su espalda. Antes de caer tan sólo pudo girarse y ver a su asesino. -¿Shaa…? -Tenía que hacerlo, sabías demasiado...
 
Baudolino (15/10/09 21:04)
Menudo principio

“La sangre sobre la nieve es más roja.” “¿Cómo dices?” “La sangre sobre la nieve es más roja, ¿no te parece?” “Pues supongo, no sé, no he visto nunca sangre sobre nieve” “Ni yo” “¿Entonces, a que viene esto?” “Es el principio” “¿El principio de qué?” “De un microrrelato que debo escribir” “Pues menudo principio” “A mi me gusta” “Pues yo no le encuentro mucho sentido” “Porque te lo imaginas fuera de contexto, mira, piensa en un crimen, una venganza o una traición; estás herido, sangrando, y te persigue un peligroso psicópata; o piensa en la fría soledad del bosque helado y en un oscuro detective absorto en un caso imposible de resolver” “Hombre, visto así parece más sugerente” “Ya lo ves” “¿Y cómo te las vas a apañar para empezarlo?” “No te preocupes, lo acabo de terminar”
 
Manneken (15/10/09 21:01)
La pieza sobrante.

La sangre sobre la nieve es más roja, pero qué importaba ahora eso. Lo importante ahora era que el cuerpo del joven reposaba, inerte, sobre aquella manta blanca en mitad de la transitada plaza de Schuman. Otro "stagiare" más, como los llamábamos, que había viajado a Bruselas para saber lo que era trabajar codo con codo con las personalidades más relevantes de Europa, aunque sólo había sido una pequeña pieza del tablero donde se ponía en juego el mundo. Tal vez nunca debí apretar el gatillo. Tal vez habría contado todo lo que sabía tras oirme a mí, el Presidente del Parlamento, intentando que EE.UU. no aboliese la pena de muerte. Supongo que era lo mejor que podía haber hecho. Cerré mi abrigo y me coloqué la bufanda hasta los ojos. Hacía frío. "Otro error en mi camino", pensé, "pero el mundo sigue funcionando como debe".
 
JACO (15/10/09 21:00)
COLECCIONANDO MUÑECAS.

“La sangre sobre la nieve es mas roja y calida al frió contacto con ella”- dijo Cristie mirando por la ventana peinando la cabeza de su muñeca, mientras klauss su mayordomo dice – cinco años con esto y aun no entiendo su satisfacción por este panorama de sangriento mirar. – es verdad nunca lo entenderás, por cierto, ¿esta listo el cuerpo de mi muñeca? y ¿sabes? – me pregunto ¿que pensó al vernos rodeados de sangre y cuchillos?, ¡ja!, percibiste el odio por la muerte de su familia, el terror de ver el filo del cuchillo en el cuello de su hija y el dolor de aquel corte tan fino y superficial, llegando a un clímax casi sexual, en su mirada, y ¿aquel corte en el cuello q aun la dejaba con vida? – no señorita. – pues yo si, al menos me ha dejado su cabeza que con tanto empeño he peinado para así completar mi preciada colección de muñecas.
 
Silky (15/10/09 20:50)
Indistinguibles

La sangre sobre la nieve es más roja, pero los colores se van mezclando hasta volverse indistinguibles. Cerca del cadáver encontramos a Gustavsson escondido tras los árboles. -¿Conocía usted a la víctima? -Puede. -¿Qué quiere decir? -Aquí todos somos parecidos, inspector. Todos nos apellidamos Gustavsson. -¿De quién se escondía? -Verá, ¿usted es de por aquí, no, inspector… inspector…? -Gustavsson. Sí. Es cierto. Nos mudamos hace años. Me trasladaron ayer. -Verá, inspector, aunque hubiera visto al asesino, podría ser usted mismo, sin la pipa. -La acabo de encender. -También podría serlo el cadáver. ¡Mire, se mueve! Echa humo. La pistola. Démela. -Mi cabeza… Ayúdenme a levantarme. ¡Atrás! ¡Ese hombre, el de la pipa, me ha golpeado! Soy el inspector Gustavsson. -¡Miente! ¡Usted es el cadáver! -¡No, el cadáver es usted! -No se muevan o disparo. El cadáver soy yo. Me arrastré a esconderme antes de que regresaran. -¿Regresaran? ¿Quiénes? -Ustedes. Porque son solo uno, imbéciles: ambos son el asesino.
 
vososdios (15/10/09 20:34)
el fin y los fines

La sangre sobre la nieve es mas roja. Y mas caliente. Y también mas densa. Me gusta la nieve, esta nieve. Soy como Colmillo blanco debatiéndose feroz; soy Miguel Strogoff entregando una carta; soy como Knut Hamsun comiendo nieve y pensando. Soy un caníbal uruguayo sin avión y sin nada que comer. Soy, en definitiva, un pobre diablo con muchas deudas y demasiados libros. Y el que está a punto de rematarme es una asesino eficaz a punto de arrebatarme la vida. Y las vidas, lo que es aún peor.
 
V. Stephen (15/10/09 20:15)
MALDITO DINOSAURIO

La sangre es más roja sobre la nieve pero no importa. El goteo verdoso de su cabeza cortada se camufla como orina de duende. ¡Chúpate esa, Grissom!
 
Stephane Miroux (15/10/09 20:09)
La vida empieza a los cuarenta.

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó de golpe Daniel, Jefe de la Policía, cuando retiraron el cuerpo de aquel hombre navajeado, que escondía tras él una silueta rojiza. En menos de tres meses, este era el quinto caso que se le presentaba a la policía con las mismas características: la víctima siempre era un hombre a punto de cumplir los 40, divorciado, con hijos, sin buenas relaciones con la ex. A todos les cortaban el pene y se los clavaban en la boca. Los divorciados, ya muertos, los dejaban a unos kilómetros de la ciudad, cerca de la autopista, sobre la nieve que se extendía más allá de lo que puede abarcar la vista. Daniel, contemplando catatónico la silueta, recordó que la próxima semana estaría cumpliendo sus cuatros décadas de vida, tenía hijos, y acababa de terminar un largo y tormentoso matrimonio. Un escalofrío recorrió su espalda.
 
parábola (15/10/09 20:04)
El jardín

“La sangre sobre la nieve es mas roja” eran las palabras rojas que cada amanecer aparecían escritas en el jardín blanco Hacia días que mi hermano Julián cada noche bajaba al jardín, desde mi habitación, veía sus huellas blancas iluminadas por la luna, señalando el pequeño cementerio familiar por donde decía oír aquellos gritos desesperados, que no le dejaban dormir, después cabizbajo, volvía a la casa. Esta tarde, le he vuelto a ver dormido, sentado en la biblioteca, por el ventanal entraba una luz violeta, de vez en cuando, algunas hojas de castaño jugaban con el viento y la nieve a tropezar en los cristales, y entonces pensé que había llegado también su momento. Esta noche, por fin dormirá tranquilo, si Julián bajara ahora encontraría aun fresco el reguero de su sangre roja, sobre la nieve blanca, pero mañana al amanecer se habrá acabado todo,seguro que el jardin estará cubierto, pero solo de color blanco.
 
Profesor Moriarty (15/10/09 19:50)
Rattenkrieg

La sangre sobre la nieve es más roja. Las gotas parecen amapolas, como las que surgen en Garmisch, anunciando la primavera. O las mejillas de Elke cuando come arándanos, con esa avidez tan suya. Como si la vida fuera a terminar mañana. El sargento tenía razón. No tiene sentido agacharse. Nada tiene sentido. Esta lucha inacabable. Esta lejanía de Elke. De nuestro hijo al que sólo he visto una vez. Ahora ya debe saber andar, y nunca he sujetado sus manos para ayudarle a aprender. Todos los días de los últimos seis meses me he levantado preguntándome qué hago aquí. En esta escombrera inacabable en la que hemos convertido esta ciudad. Ellos pelean por su patria. Nosotros, por el glorioso destino ario. Tampoco eso me parezca que tenga sentido. Pienso en Elke, pienso en nuestro hijo. Y entiendo por fin lo que quería decir el sargento. No te agaches. Nunca escuchas la bala que te mata.
 
joan Gadi (15/10/09 19:49)
Rencor

La sangre sobre la nieve es más roja. Humea vapor carmesí. Se expande ondeando en círculo. Extiende largos dedos. El cuerpo inerte en bellísima estampa, obra de arte efímero. La caída apenas duró dos segundos. El empujón fue limpio. Subido en el taburete, con el torso fuera, como siempre, fumando, mirando la calle, hiciera frío o calor, lloviese o nevase. Nevaba. Ocurrió tres o cuatro veces. Siempre se arrepentía. Yo olvidaba motivos. El espejo mostraba el cuadro, “dedos marcados” podría ser el título. Hacía años que no nevaba en la ciudad.
 
Profesor Moriarty (15/10/09 19:48)
La primera vez

La sangre sobre la nieve es más roja. Incluso a mis ojos, poco dados a fijarse en los detalles pequeños y más entrenados en detectar el movimiento, no se les escapa el detalle. Tampoco es que pueda hacer otra cosa ahora que mirar la sangre. Mantener las mandíbulas apretadas, el cuerpo firme. Dejar que el punzante olor de la sangre, vertiéndose a borbotones, me empape. He sido entrenado para esto durante todo el año. Velocidad, fuerza, destreza, agilidad, resistencia. Pero nada te prepara para el momento decisivo. Cuando eres tú quien tiene que correr, luchar y finalmente liberar toda esta sangre, ejerciendo tu poder sagrado sobre la vida y la muerte. Ahora lo entiendo todo y me siento invencible, me siento ungido. Uno más con mis hermanos. Destenso mi mordisco, noto como la sangre gotea desde mi mandíbula al suelo inmaculado. Y cuando mi triunfo toma voz, escucho cómo vuela mi aullido hacia el último rincón del bosque.
 
Melibeo (15/10/09 19:46)
Y después silencio

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó sin darse cuenta. Más allá del bosque, el horizonte diluía un sol inhóspito, también rojo y agonizante. Con vergüenza poética aceptó el paralelismo. Aunque no creo que yo mañana tenga un renacer luminoso, pensó esta vez con sarcasmo. Era evidente que el Caso de las 17 vírgenes le había venido grande. O eso se podía inferir del agujero de bala del que manaba la sangre a borbotones, como de una boca de riego. Ahora el hilo de sus pensamientos comenzaba a hilvanar ideas sin sentido, la razón hacía la mudanza entre la vigilia y el sueño. Anochecía. Sin embargo, el graznido de un cuervo le devolvió a la conciencia y a la soledad. Sintió rabia y miedo, se sintió traicionado por sus buenas intenciones y despreció amargamente a las diecisiete chicas a las que ya no podría salvar. Finalmente recordó los granizados de fresa que tomaba de niño.
 
Profesor Moriarty (15/10/09 19:46)
El primer pensamiento

- La sangre sobre la nieve es más roja. - ¿En serio? Nunca lo había pensado. En realidad, nunca he disparado a nadie en la nieve. - ¿No? Yo sí. Un par de veces. La última vez lo pensé. Lo de la sangre. - Es raro lo que le pasa a uno por la cabeza en ese momento, ¿verdad? - Ya ves. ¿Cuánto llevamos en esto? ¿Nueve años? - Yo nueve, tú ocho. - Pues todavía me pasa. No me acostumbro a lo raro que es siempre el primer pensamiento tras disparar. Milton tiene razón. Como casi siempre. Otea la autopista, frágil frontera entre campos helados. - ¿Cuándo coño pensará llegar? ¿Sabemos qué pinta tiene? Mientras me da la espalda, saco la Walther y le disparo, junto a la nuca. Milton cae en medio de un charco de sangre insultantemente roja. Le disparo de nuevo. Me alejo conduciendo. No puedo quitarme de la cabeza las palabras "decúbito prono".
 
JDROCK (15/10/09 19:44)
Feliz Navidad!!

La sangre sobre la nieve es mas roja, aunque la intento contemplar con la misma frialdad de hace un instante cuando salia disparada por el fuerte golpe. Intento ser consiente y contemplar el rio de sangre que emana desde su cabeza y me resulta preciosa la forma en que ese color tan vivo se pierde al contacto con la nieve, se extiende y se abre paso rapidamente hasta llegar a mis pies y continua su funebre marcha consiguedo atraparme con su nuevo color de un modo fantasmal. Me dejo absorber y por un momento dejo de oir los lamentos de mi padre. Me relajo y pienso que la discusion ha terminado y que sera mejor que lo intente discutir con Mamá porque Papá ha perdido la cabeza.
 
Noja Dagi (15/10/09 19:40)
Evocar

La sangre sobre la nieve es más roja, humea vapor carmesí y se expande ondeando en círculos alrededor su cuerpo inerte tendido en la calle. Me atrajo esta estampa como icono final para mi marido y su uniforme azul. La caída fue limpia gracias al empujón rápido que le di, todo apenas duró dos segundos. Lo facilito su manía de subirse en el taburete, con el torso fuera, fumando y mirando la calle, hiciera frío o calor, lloviese o nevase. Tiempo atrás ocurrió tres o cuatro veces, me pegaba una par de bofetadas y luego siempre se arrepentía, hablaba de estrés y exceso de alcohol. Yo acababa olvidando los motivos de todo aquello pero nunca olvidé los golpes, me miraba en el espejo y aún hoy veo los dedos marcados. El comisario siempre tuvo suerte, hacía años que no nevaba en la ciudad.
 
Getis Sonslargue (15/10/09 19:25)
Sigue buscando

14/10/07, 19h - La sangre sobre la nieve es más roja que mi nariz resfriada. - No te quejes y toma nota. - Acaban de encontrar el bolso de la víctima. Vacío. - Ojalá siga viva. - Espere en línea, inspector… Aquí hay su falda, ensangrentada. Ya está. Otra violación. - ¿Y ya cerramos el caso? No, ¡seguid buscando! - Los perros encontrarán el cuerpo… 15/10/07, 02h - Jefe, han llamado. Los padres pagarán. Les dijeron que Erika está bien, pero quieren 12.000 euros. Mañana. A mediodía. Papelera del Parque Estocolmo. - Estaré. Ah, apunta: la sangre de la falda es de conejo. Pero Erika está muerta. Su coche anoche se salió de la carretera y se estampó contra un árbol. - ¿La perseguían? - Quería huir con su novio y necesitaba pasta. Simularon su secuestro. Están los dos. Sobredosis.
 
Alejandro Follet Sabater (15/10/09 19:17)
Señora de la limpieza molesta a un escritor

La sangre sobre la nieve es más roja. Era perfecto. Pero alguien pasó la fregona.
 
Aprendiz de la Fletcher (15/10/09 19:09)
Iniciación

La sangre sobre la nieve es más roja. La orina deja un cerco demasiado evidente sobre mis "dockers". Nota mental: si quiero seguir ejerciendo de ángel vengador debo aprender a contener mis esfínteres o cambiar de vestuario.
 
Salvatore Big Pussy Bonpensiero (15/10/09 19:01)
Negra pulsión

-“La sangre sobre la nieve es más roja”, susurró Vincent mientras ataba a su antiguo jefe a un ciprés nevado. El cigarro posterior no consiguió aliviar la enorme ansiedad que le oprimía el pecho, al dar la última calada Vicent se percato de algo que hasta entonces le había pasado inadvertido, le temblaba el pulso. Sacó una llave inglesa del interior de su abrigo, con la mano que le quedaba libre le arranco la bolsa de la cabeza y el esparadrapo de la boca, después le hizo la pregunta. –“No lo se, no, por”. El primer golpe le hizo saltar varios dientes, el segundo fue directo a la rodilla. Cuando recibió el siguiente en la cabeza su vista se veló, estaba sudando sangre, espero a que irguiera de nuevo la cabeza antes de seguir golpeándolo, esta vez con sus puños. Mientras lanzaba golpes le reconforto advertir que su pulso había dejado de temblar.
 
Asano (15/10/09 18:53)
Culpable

La sangre sobre la nieve es más roja, apártate y verás como no miento-me dijo, mientras apretaba el gatillo. Siempre me gustaron sus clases y sus argumentos. Su trabajo iba más allá del tiro en la nuca o de la detonación de una bomba-lapa. La muerte dejó de ser algo siniestro para mí, pasó a ser un trabajo bien remunerado. -¿Ha terminado su testimonio?- preguntó el juez con visible desdén. La joven le miró fijamente y asintió con la cabeza, pero enseguida tomó la palabra de nuevo.-Quisiera añadir algo más. -Toma la palabra la acusada-dijo el secretario judicial de inmediato. -Fue él quien me enseñó, el que disparó conmigo la primera pistola, el que me sujetó la frente cuando vomité ante mi primera victima, el que me dijo que la muerte era el único camino, el que tejió la trama… él es el culpable, no yo- En su mano, el dedo acusador señalaba al juez.
 
Squallido (15/10/09 18:51)
Almas rojas

La sangre sobre la nieve es más roja. Pero no siempre había sido así, hubo un tiempo en el que la nieve refulgía y el rojo parecía un mal sueño que nunca iba a ocurrir. Lo recuerdo como si fuera ayer, caía blanca inmaculada acentuando su figura contra las luces de los coches que pasaban por nuestra calle. Había sido la última vez que había visto a Katelyn. Un par de gritos y el ruido de las maletas llenas de ropa arrastrándose por el suelo fue nuestra última conversación. Y ahora, mientras dibujaba con tiza la silueta de su nevado cuerpo vacío, me preguntaba que a dónde irían las almas cuando toman caminos diferentes a los nuestros y las perdemos de vista...¿qué ocurriría con ellas cuando no tienen a nadie alrededor para escucharlas? Puede que ahora me hiciera una ligera idea, puede que también fueran un poco más rojas.
 
Laszlo (15/10/09 18:50)
Delirium

-La sangre sobre la nieve es más roja y cuando hay claridad tiene un color realmente intenso, casi llega a ser complicado mirarla directamente, llegan a doler los ojos, como si mirases fijamente al sol. -¿Pero quién eres? -Soy tú única oportunidad de salir vivo de aquí, si me haces caso quizás escapes de este agujero inmundo. Dale un trago y haz lo que te he dicho. -Es una locura, es imposible que los míos estén ya a las puertas de la ciudad, no podrán verme. -Eres demasiado testarudo, he hecho por ti todo lo que he podido. Tras avanzar unos metros se detuvo, giró el cuello y guiñándole un ojo, lanzó un cuchillo al suelo, después se esfumó, como si desapareciera del tiempo. Cuentan que aquella ciudad nunca fue liberada y que cada aniversario del fin de la contienda, unas extrañas manchas tiñen de rojo la nieve.
 
Marla Armengol (15/10/09 18:48)
Donde van los muertos

La sangre sobre la nieve es más roja, pensaba mientras veía como su manto cubría el asfalto de Tegelbacken desde la ventana, comparándola con la sangre de la bañera, rememorando tu cuerpo sumergido, apuñalando mi alma con los detalles de tan fatal hallazgo. Llevabas muerta cinco días y seguía sintiéndote. Entraba en la habitación y te veía, bella durmiente, en nuestra cama. El olor a ti envolvía el hogar en una bruma añeja y asfixiante, me volvía loco. En los fríos atardeceres yo seguía preparando chocolate caliente para comenzar nuestras amorosas tertulias. Pero ahora eran monólogos frente a una taza abandonada. No podía soportarlo más y así me encaminé al cementerio, encendí la linterna, busqué tu tumba y cavé hasta el ataúd. Arrastré tu cuerpo desde el coche y lo devolví al lugar de donde jamás debí sacarlo. Al menos tú podrías descansar.
 
Laszlo (15/10/09 18:45)
Kanchenjunga.

-La sangre sobre la nieve es más roja, es la única posibilidad que nos queda. -¿Estás loco? moriríamos desangrados, tendríamos que verter una cantidad de sangre demasiado grande para formar una mancha de las dimensiones adecuadas como para tener alguna oportunidad. -Debemos intentarlo, no queda otra opción. - No, será nuestro fin. -Maldita sea León, ya estamos acabados. Sacaron sus navajas de montaña con las pocas fuerzas que la congelación les permitía albergar y comprobaron aterrorizados, como por muchos cortes que infringieran en sus congelados cuerpos, de ellos no brotaba ni una mísera gota de sangre, mirándose con pánico, rieron histéricos con el fin de que la muerte les oyera y acudiera con premura a su encuentro.
 
Jailhouse Jack (15/10/09 18:18)
Destino espinoso

La sangre sobre la nieve es más roja. Alcanza un grado de contraste tan acusado como el que hay entre la libertad y la cautividad. Cuando Bruno saltó la verja que protegía aquella casa, no imaginó que el jirón de ropa salpicado de coágulo sanguíneo, que quedó retenido en lo alto de la misma, valdría para identificarle. Hubo muertes evitables. La cárcel no era para tipos como él. No tuvo buena acogida. Aquel presidio le asfixiaba. Procaz y temerario, necesitaba espacio para no consumirse. Había pasado un año, y ahora otra alambrada, aún más alta, se alzaba ante él. Exisitía una deuda pendiente. El salto era difícil. Nieve y ventisca. El alambre de espino oxidado sajó su carótida en un atropellado impulso. Al principio con el frío no fue consciente. Tras unos pasos hundiéndose en la alfombra blanca, ya agonizaba. A ambos lados de aquellos vallados siempre había lo mismo, su destino aguardándole.
 
Chica de la calle 32 (15/10/09 18:06)
FALSA Y FRÍA COMO LA NIEVE

La sangre sobre la nieve es más roja. Se trata de un efecto efímero, porque nada más filtrarse se torna de un color rosáceo, cada vez más pálido, y al cabo de unas horas sólo queda una mancha marrón que ensucia la nieve. Con eso me encontré antes de descubrir, a pocos metros, el cadáver de Catherine. Era preciso recorrer las pistas antes de que nevase más o llegara la policía y convirtiese aquellos terrones de nieve congelada en un barrizal. Los copos que se colaban por entre las solapas levantadas del abrigo me hicieron recordar las palabras de Catherine, envueltas en una bocanada de humo mientras aplastaba, retorciéndolo, el cigarrillo a medias: –No me lo pongas más difícil, cariño. Había telefoneado la noche anterior para comunicarme que me dejaba por otro. Lo dijo con ese tono displicente y taxativo de quien no acepta que le pidan explicaciones. Colgó y el revólver se apartó momentáneamente de su sien.
 
Zapa (15/10/09 18:03)
La fría mañana

La sangre sobre la nieve es más roja y vibrante - pensó Teresa mientras añadía bermellón a su paleta. Pintaba de forma automática y compulsiva. Trazaba grandes pinceladas rojas sobre el fondo blanco. A pesar de la fría mañana , Teresa llegó a su estudio acalorada y profundamente impresionada. Repasó mentalmente. Aparcó el coche donde siempre. Desde allí se podía ver una calle confluyente estrecha y poco transitada. En ese mismo momento un hombre golpeaba brutalmente a una mujer en la cabeza. Vio como se desplomaba y como una gran mancha roja se extendía por el blanco suelo. Sintió un miedo inmenso que le hizo ocultarse del asesino. Entró sigilosa en su estudio y permaneció unos instantes con la espalda pegada a la pared mientras se tapaba horrorizada la cara con las manos. Su corazón latía de forma descompasada. Nunca podría olvidar aquella mancha roja sobre la nieve de Praga.
 
Soren (15/10/09 17:57)
La broma.

-“La sangre sobre la nieve es más roja que en las películas” - dijo ella. - “Me encantaría conocer a un asesino en serie, ¡como molaría!”, dijo Elisa mientras la luz de la pantalla le iluminaba la cara. Conseguir la pistola, le costó un mundo – él no se movía bien por el submundo urbano- y elegir su primera víctima, aun más, aunque eligiera al profesor que le suspendió Lengua en COU, -...con lo bien que “me se” da -, dos tiros le parecía excesivo…pero alguien tenía que ser. El lugar era fácil, en el “Insti”. -Y después del profe? ¿A quién elegiré?……el repartidor del butano? Que siempre esta “dando por culo” con lo de: estudiantes ¡vagos! – él solo había repetido dos cursos, no era para tanto- ¡ese se iba a “cagar”!... -Quizás salga en la tele…pensó El profesor estaba a cinco metros del gatillo cuando, un veloz pensamiento recorrió su cerebro…- ¿y si ella solo estaba bromeando?
 
Quijote (15/10/09 17:44)
LÁGRIMAS DE DESENGAÑO

La sangre sobre la nieve es más roja. Quizás sea la luz del amanecer. Antes, el charco era una sombra escarlata teñida de plata. Ahora, la plata desapareció… Como la Luna. Todavía respira junto al coche. Y me mira suplicante… Regreso a la mesa y tecleo: “Él agoniza sobre un charco escarlata. Un reguerillo púrpura se detiene ante…” Me levanto y abro la puerta. Salgo. Apunto bien. Y disparo. Ya dentro, tecleo: “…la puerta. No… el reguerillo continúa hasta la mesa. Desde la ventana, la mujer contempla hipnotizada cada gota… En el vidrio dibuja un corazón roto… Para que él lo vea… Pero ya era tarde…” Me levanto. Me acerco a la ventana. Y sonrío. Leo una vez más la carta. Una gota roja, la primera, sobre un nombre extraño: “Teresa”. “Puta”. La rompo en pedacitos y los dejo caer. Vuelvo a la mesa y tecleo: “… Fuera, como lágrimas de desengaño, la nieve desciende sobre su cuerpo”.
 
kroatonthejoker (15/10/09 17:32)
EL ÚLTIMO CASO

La sangre sobre la nieve es más roja. Unas gotas se deslizan espesas sobre el manto blanco dejando detrás un frío rastro escarlata, mientras otras yacen perlando la superficie, penetrando en ella lentamente. Los fríos copos que caen certeros sobre la vida muriéndose son engullidos sin piedad. A un par de metros una roca inerte desafía a la luna con un mortal brillo carmesí. Los árboles del parque contemplan la escena acompañados de la tenue luz que vomita una vieja farola abandonada. Y mientras, yo continúo allí, buscando desde mi pobre perspectiva el más mínimo indicio que proporcione el ápice de información suficiente para descubrir quién me ha arrebatado la vida. Una sombra antropomórfica se dibuja contra el suelo. Se gira y vislumbro la ausencia de uno de sus brazos. Y en ese preciso instante soy consciente de haber resuelto mi último caso, antes de cerrar los ojos y exhalar el único soplo de aire que me queda.
 
ISOLDA (15/10/09 17:12)
SANGRE FRÍA

La sangre sobre la nieve es más roja; y la nieve sobre mi sangre es más fría. No sé en qué momento pudo Daniel coger el revólver que había en la buhardilla y cargarlo. Ya habíamos abandonado la cabaña que alquilamos cerca del Camino Real, cuando noté en mi espalda el fuerte golpe de bala que me dejó tumbada en aquel lecho de nieve roja y sangre fría. Daniel no tenía motivos para hacerme esto, tal vez una ligera esquizofrenia, una pequeña obsesión. Sin embargo, mi amigo ya tenía los segundos contados para convertirse en mi asesino. Los mismos segundos que me quedaban a mí de vida.
 
HELLO (15/10/09 17:05)
puchingball

La sangre sobre la nieve es más roja. Sus puños con frío duelen menos, Es triste ser un saco de golpes, pero ni tu habilidad, ni tus reflejos son los que recordabas. En otro tiempo admirado como campeón de boxeo, ahora no eres más que un “puchingboll” en manos de un grupo de niñatos. Ese último golpe te deja K.O. llevándote a descender al abismo, que te sume en ese mundo oscuro y silencioso. el frío te devuelve los sentidos. todo se encuentra en blanco y negro como una película norteamericana de los cincuenta. Ves a tus verdugos, a cámara lenta, mientras sus ojos te escupen la palabra “fracasado” a la cara. Ha sido tu última pelea, por fin te han encontrado. Debiste haber perdido aquella pelea contra Sugar Ray, hace diez años. Tu última visión es el color rojo de tu sangre sobre el blanco de la nieve, como tu calzón cuando te proclamaron campeón del mundo.
 
Jaime Mandarina (15/10/09 16:55)
MAR ROJO

La sangre sobre la nieve es más roja. Sé que voy a morir, sé que me estoy muriendo. La sangre me envuelve como un aura escandalosa; parezco un náufrago que flota en el Mar Rojo. La muerte sobre la nieve es más incómoda, también más dolorosa. Tengo frío. Cierro los ojos y lo veo todo de un negro-rojizo. Otra vez la sangre. Todo es rojo antes de la muerte. Ojalá me remate y me quite de un disparo todos los dolores. Yo diría que estoy más muerto que vivo y más cerca del cálido infierno que de ese purgatorio que ya no existe. Él aire no me llega a los pulmones, se me queda en la garganta, y yo abro la boca, como un pez que se desespera fuera del agua. "Mátame", digo o quizás sólo lo pienso. La sangre sobre la nieve es más roja. Roja. Roja.
 
MABILIA (15/10/09 16:49)
SANGRE SOBRE SANGRE

La sangre sobre la nieve es más roja. Hace tres días que nieva y he salido de caza. Aquí tengo mi lista. Me entretengo leyéndola y me la guardo en el bolsillo. Una, la de la mochila rosa; dos, la de las sandalias negras; tres, la del lunar en la cara; cuatro, la del vestido largo… Cuatro y todas rubias. No hay que fiarse de las rubias, por eso las mato. Hace frío, el parque está muy solitario y la nieve cae sin descanso. Creo que me voy a ir a casa. No encuentro a ninguna rubia. Siento una presencia extraña. Oigo pasos, me siento sola y por primera vez soy yo la que tiene miedo. Una, la de los pendientes largos; dos, la que llevaba el bolso negro; tres, la que llevaba en el bolsillo una extraña lista de rubias. Una, dos y tres y todas morenas.
 
Tommy Knockers (15/10/09 16:46)
Nunca sabes dónde puedes encontrar un aliado

—La sangre sobre la nieve es más roja. —Tonterías. Siempre es igual. Y significa que le hemos dado. Bueno, que le he dado —corrigió el comisario—. Tú, con ese pulso de vieja, habrás matado alguna ardilla. Dos años en el cuerpo. Dos años de humillaciones. Pero Elías, como siempre, bajó la cabeza. No era éste el momento para plantar cara al jefe. Su propia hija había sido víctima del asesino en serie fugado. —Mira las gotas. La sangre de ese cabrón nos va a llevar hasta él —escupió, sediento de venganza—. Joder Elías, muévete. Es tu madre la que va en silla de ruedas, no tú. Elías tragó saliva y orgullo. Corrieron. Al final del rastro, el comisario gritó. Era el cuerpo exprimido de una perdiz. Elías dio la vuelta al puño de su manga. Tapó una mancha de sangre. Había caído horas antes. Sonrió. A kilómetros de allí, en dirección opuesta, el asesino también sonrió.
 
culculina (15/10/09 16:43)
Todo un profesional

La sangre sobre la nieve es más roja y al resbalar, caliente aun por el cuchillo, deja pequeñas salpicaduras. En otro suelo serían imperceptibles aquí son como un mapa. La diferencia de color entre unas y otras marca el tiempo de la agonía. La distancia que las separa sirve para calcular la fuerza de las puñaladas. Con mucho cuidado mido varias veces. Todo parece indicar que el asesino es una mujer. Me levanto del suelo y empiezo a recoger mi material. Un escalofrío recorre mi espalda. Odio mi trabajo, lo odio profundamente pero sé que soy el mejor. Soy un profesional, más que eso, un maestro. Nadie es capaz de mantener la calma como yo. Nadie es tan frío, nadie tan sereno. Ya me lo decía mi madre. Todos hemos nacido para algo. Sacudo mis pantalones. Ya está todo. Debo irme, la policía estará al llegar y aun debo enterrar el cuerpo de la otra mujer.
 
Albarracín (15/10/09 16:38)
Traición

La sangre sobre la nieve es más roja, conservaba el tono místico de la propia vida. Esa frase permaneció en el pensamiento de Joaquín sin atreverse a pasear por el exterior, se la guardó para sí mismo, sabía que sus días llegaban a su fin. Observó la montaña nevada y maldijo su suerte, se encontraba a solo un paso de alcanzar la libertad, pero todo se había torcido. Su propio líquido vital se escapaba a pasos agigantados, se deslizaba suavemente por su cuerpo hasta acomodarse en la nieve del Pirineo. El plan era sencillo: robar el banco del pueblo y huir al monte, así podrían continuar con su sueño de derrocar a Franco. Pero sus sólidos principios fueron traicionados por alguien en quien había depositado todas sus esperanzas. - Perdona, hermanito pero ellos me pagan mejor. No tengo tiempo de alimentar sueños, soñar no alimenta a tu familia. El dinero que me dio la policía sí. Lo siento.
 
PARADO SPRINGS (15/10/09 16:27)
ODIO AZUL

La sangre sobre la nieve es más roja, el cielo es más azul cuando estás dentro de él, el odio es más intenso cuando dejas que fluya. Sí, todo eso es cierto, pensaba cuando veía como ellos iban entrando por la puerta del avión, amistosamente recibidos por mi engañosa sonrisa y mi uniforme azul. ¿Quien sería el elegido en este viaje?. Tenia que dejar que mis instintos me dominaran, elegir con los ojos del rechazo. Ahí estaban alineados, ignorantes y ajenos, esperando mi decisión. ¿Qué detalle, qué movimiento, qué palabra haría que fuera uno u otro?. Su empalagosa amabilidad, la excluyente seguridad, la envidable belleza, la óscura mediocridad o simplemente el vago aroma de un perfume recordado lleno de decepciones. Cuando concentrara en el la oscuridad de mis deseos haría que los suyos ya no lo fueran más, que sus amores se quedaran más secos y su sangre más roja sobre la nieve.
 
generación93 (15/10/09 16:08)
Se busca...

La sangre sobre la nieve es más roja. Hacía semanas que la policía buscaba a una joven en lo alto de la montaña. El novio de la desaparecida no perdía la esperanza de encontrarla con vida. Insistió en seguir solo la búsqueda. Sus pasos le condujeron hasta la entrada de una cueva. Allí encontró unos pequeños huesos aparentemente roídos por algún animal. Unos gritos agonizantes procedentes del interior le hicieron estremecerse, corrió hacia el interior. El miedo le invadía por completo, pues la visión era petrificante. Aquel tipo se estaba comiendo a bocados el brazo de su víctima que, a pesar del dolor aún estaba viva, era su novia. En cuanto, pudo sobreponerse a semejante imagen avisó a la policía, pues él no podía hacer nada. Sin embargo, cuando ésta llegó al lugar de los hechos no halló más que a la chica sobre la nieve y al novio cubierto de sangre llorando junto a ella…
 
Mickey O'Neil (15/10/09 16:08)
Vivian Sternwood

La sangre sobre la nieve es más roja; y los disparos también resuenan menos. Si no lo han oído sé que al menos me verán. Lo harán tarde, pero qué más da ya. Lo único que me mantenía en pie era ese maldito anillo, pero también se lo han llevado. Veinticuatro kilates por dos gramos de plomo: alguien ha sabido regatear. Hay quien roba por dinero. Otros por placer. Yo por una mujer. La quería a ella, y ella al anillo. Si uno echa cuentas, salen rápido, pero nunca fui buen estudiante. También tuve mala letra; y por eso escribo en mayúsculas y con mi propia sangre para grabar en la nieve: 'El amor mueve el mundo. Y al amor el dinero.' No lo habrán oído, pero eso sí lo verán.
 
Mickey O'Neil (15/10/09 16:03)
Cómo perder el tiempo

"La sangre sobre la nieve es más roja, o eso dicen. ¿Lo comprobamos?" El bate cae sobre la cabeza del chino. Tres golpes y un crujido. El hombre se detiene a respirar hondo. A sus espaldas tres sombras corpulentas observan en silencio. "Más roja, mis cojones. Ahora, el frío no te lo quita ni Dios." La madera golpea de nuevo, pero el cuerpo ya no se mueve. "Decidme que no me he pegado el paseo hasta la sierra sólo para helarme el culo." Se da la vuelta con los brazos abiertos hacia los bultos obedientes, que se encogen de hombros. "Qué coño vais a saber... panda de borregos." Deja caer el bate y camina hacia un coche negro, mientras murmura. "Putos chinos, me quieren quitar el negocio, y encima me hacen venir aquí para nada."
 
Piper Habbot (15/10/09 16:01)
Sangre pintada

-La sangre sobre la nieve es más roja -murmuró. -¿Qué insunúa, inspector? Se giró para no mirarle, cerró los ojos y contó hasta diez. Después de treinta años de servicio la paciencia seguía siendo uno de sus puntos débiles. Tras respirar hondo se volvió de nuevo hacia él. En el fondo le inspiraba ternura. -Usted no se cansa, ¿verdad? -inquirió. -¿De qué? No le entiendo -El hombre no se estaba quieto; sus manos parecían tratar de anudarse. Miraba al inspector nervioso, con la boca entreabierta, como a punto de decir algo. Éste le escrutaba serio. Tantos años y seguía escuchando sus historias. -Que esto es tinta, Joaquín. -Le juro que oí el disparo. El inspector se acercó a él y le observó un segundo. Luego le tomó del brazo y le acompañó a casa. De camino el hombre se detuvo, meditabundo. -Yo habría sido un buen detective, inspector. Yo lo sé. -Claro que sí, Joaquín, claro que sí.
 
Pilar Roca (15/10/09 15:59)
Hormonas

La sangre en la nieve es más roja. Lo sé porque he sangrado sobre todo tipo de superficies durante años. Soy el pasatiempo del matón del colegio, demasiado complejo para su estupidez, usa sus músculos para recordarme el orden animal de las cosas. Hoy, en el patio, como siempre, me golpea dentro de un corro de ojos expectantes como si fuera a producirse una pelea y no una masacre. Pero ya no soy un fardo en el suelo, algo ha cambiado en mí. Ansío sus golpes y los recibo gozoso, forjan mi cuerpo y agudizan mi mente. Sé que con un último golpe mi cuerpo despertará y hordas de hormonas cabalgarán por mis venas, haciéndome crecer rápido y fuerte para poder reventar su cabeza. Le insulto otra vez y vuela su puño hacia mi cara. La sangre de mi nariz inunda mi boca y no dejo de reír. Un golpe más, un golpe menos para obtener mi venganza.
 
Jesús Campillo (15/10/09 15:58)
Invierno púrpura.

La sangre sobre la nieve es más roja, igual que los labios de aquella mujer morena que aún sostenía entre sus manos el revólver negro, verdugo del cuerpo tendido sobre la fría y blanca calle desierta. Un cuerpo que ha probado, “por vía intravenosa”, la medicina que él mismo lleva recetando desde meses atrás y que nunca hubiera imaginado tener que probar por la maldita “violencia de género”. Aquella mujer pensaba, desde aquel instante, que la nieve bajo la sangre es mas blanca, único color que veía al volver a disparar una segunda vez, contra su propia frente, liberándola de todo sufrimiento terrenal.
 
Estrella Fugaz (15/10/09 15:57)
Un cuadro perfecto

La sangre sobre la nieve es más roja. Me fascinaba aquella tonalidad tan perfecta que no había sido capaz de encontrar en la paleta de mezclas que yacía sobre la mesa de mi casa. Después de mucho tiempo había encontrado la pieza que me faltaba, la clave de la que sería mi mejor obra; pero aún podía ser más perfecta. Recogí la escopeta que había depositado junto al cuerpo del lobo, y con la esperanza de encontrar mi piedra angular, comencé de nuevo la búsqueda por el bosque. En aquel día invernal tan hermoso los niños habían salido a jugar; parecía que el destino me sonreía. Esperé agazapado tras un árbol hasta que entró corriendo en el claro una niña pequeña arropada con un tupido abrigo. Iba sola. "Perfecta" pensé satisfecho. Apoyé la escopeta sobre el hombro, apunté al corazón y apreté el gatillo. Ahí tenía mi anhelado escarlata.
 
Sergio Mir (15/10/09 15:44)
LA REVANCHA

La sangre sobre la nieve es más roja. Y también más escandalosa, parecida a un grito que se extiende sobre este suelo luminoso y crujiente. La sangre se escapa de ti como un secreto alborotado y te va dibujando una aureola creciente y roja alrededor de la cabeza. Pareces un santo o mejor, un mártir. Ahora estás muerto y también mudo. Ni siquiera me entran ganas de llorarte. Tampoco me arrepiento ni me lamento ni pienso en entregarme. Sólo me sale una sonrisa helada. Me gustas porque tienes los ojos quietos, fijos en alguna parte, muy abiertos, casi redondos, como si acabaras de ver un fantasma. Ahora estás muerto y también atemorizado. Me alejo con el paso cansado. La sonrisa se me congela y el alma se me ensancha en esta mañana discreta. La sangre sobre la nieve es más roja, pero igual de silenciosa.
 
Sr. FEr (15/10/09 15:23)
La ültima sequía

-“La sangre sobre la nieve es más roja”. -¿Cómo? ¿En serio? ¿Y por qué no mejor “Toda la mierda es marrón”?. Mira Joaquín, no me jodas. Tienes cincuenta y cuatro años, has escrito seis libros y solo uno ha llegado a vender diez mil copias. Tengo a los de arriba echándome a los perros desde hace mes y medio para que te despida, ¡y tú me vienes con este bodrio!. Hazme un favor…mejor, hazte un favor: tómate un par días de descanso y dentro de una semana me traes treinta o cuarenta páginas que les pueda enseñar y conseguirte algo más de tiempo. La palabra bodrio martilleaba mi cerebro de forma dolorosa. Los últimos tres meses habían sido los más largos de mi vida pero la sensación era de que el trabajo había merecido la pena. Dos horas más tarde no encontraba razón para seguir escribiendo.
 
MAYO (15/10/09 15:15)
MUERTE INJUSTA

La sangre sobre la nieve es más roja. En la arena, en cambio, parece barro; quitándole importancia al cruel asesinato. Este duelo a muerte no va ser investigado porque todo el mundo conoce al que lo hizo. Una mujer llora detrás de la barrera. Quizás es la esposa del muerto aunque hay tanto alboroto que podría ser cualquiera. El asesino no ha huido. No puede. Está acorralado. Ahora es el centro de todas las miradas y desafiante recorre con su cuerpo herido la plaza. No habrá un juicio justo para él. Nadie oirá su versión. Sabe que va a morir. Está sentenciado desde que el día en que nació. Pero no se lo va a ser fácil a nadie; morirá, sí, pero luchando hasta el final. Vienen cinco cobardes a rematarlo. Pudo con uno pero cinco ya son demasiados. Cae agonizante sobre la tierra ¿Quien llorará su muerte?
 
Guben Heim (15/10/09 15:13)
Black Wagner

La sangre sobre la nieve es más roja a la luz de la luna mientras la cara de Black Wagner se ilumina por el reflejo de su revolver plateado. Sus enormes pupilas dilatadas y una media sonrisa, dibujan un entramado cubista en el pétreo rostro del mercenario sin gloria. Coloca la enorme suela de su zapato en la cara de una víctima más, de un trabajo por un puñado de dólares; el pan nuestro de cada día, medita durante una milésima de segundo. Saca la otra mano del bolsillo y hace girar el tambor de su revolver; sólo una bala, sólo es un juego, Black Wagner siempre cumple. El frío acero de un anónimo transeúnte coloca al pobre pelele tirado en el suelo en una situación ciertamente comprometida. - Esto no es personal, pero me encanta mandar gente al infierno. - dijo Black justo antes de que un enorme destello rompiera la belleza natural de la noche.
 
MUNA (15/10/09 14:47)
¿Qúe hacer?

La sangre sobre la nieve es más roja. La madre, al regresar a casa, vio un gran charco de sangre a la entrada sobre el suelo que empezaba a congelarse, bajo una de las puntas de lanza de la verja de hierro forjado. Había castigado a su hijo adolescente sin salir y, angustiada, se temió lo peor : lo buscó pero no estaba por el jardín, ni en su habitación. Subió al estudio para telefonearle al móvil y entonces vio al chico, inconsciente, con un cuchillo de cocina en la mano derecha y una bolsa de plástico desgarrada en la izquierda. La alfombra estaba sembrada de polvo blanco y un reguero de sangre conducía hasta la ventana abierta y continuaba después sobre la nieve del jardín, hasta el charco de la entrada : habían desaparecido todas las joyas. Sintió una fuerte punzada en el corazón y por un instante dudó entre llamar a urgencias o a la policía.
 
lacala (15/10/09 14:42)
El chaval

La sangre sobre la nieve es más roja. Y no sabía porqué. Abro los ojos y veo a un chaval que me mira y pregunta: – ¿Dónde está Salva? – En el monte ¿porqué? Porque no lo encuentro y tu eres el último que ha estado con él. El chaval vuelve a preguntarme: – El maletín, ¿donde está el maletín? Y entonces me acuerdo del coche, la canción, la carretera y aquellos dos hombres con los bates de beisbol pegándonos una paliza. Y Salva gritándoles, diciendo que no tenía el maletín, que se lo había olvidado en casa. Pero no pudo decirles nada más porque se le quebró la cabeza. Y el chaval que vuelve a preguntar: –¿Donde está el maletín? Entonces puse la sonrisa gilipollas y vi el bate de beisbol.
 
Pizpireta (15/10/09 14:27)
DULCE NAVIDAD

La sangre sobre la nieve es más roja. Sin embargo, el frío no atenúa el sudor que me empapa el pelo y la ropa…ni hace que mi corazón deje de latir a este endiablado ritmo y vuelva a su pausada normalidad… ¿qué hago ahora? Ya da lo mismo. No podía consentir que volviera a ocurrir. No podía tolerarlo también en Navidad. No podía dejar que siguiera pegándome mientras los villancicos sonaban en la radio y la nieve caía afuera, en el jardín…era demasiado contradictorio: la felicidad de estas fechas, la paz reinante, el blanco paisaje idílico, las luces, los niños abriendo sus regalos…¿y mi regalo? Una nueva paliza…demasiado brutal, incluso para él. Ya vienen…oigo las sirenas…¿cómo explicar lo ocurrido? ¿defensa propia? Nadie me creerá… tengo aún en mi mano el cuchillo con el que… ya llegan, oigo las sirenas más cerca… el cuchillo…frío. Siento mucho frío. Mi sangre sobre la nieve también es más roja…
 
Dr. Fell (15/10/09 14:25)
Aquila non capit muscas

La sangre sobre la nieve es más roja. Y aquel, el bastardo más inteligente al que me había tocado dar caza. Oculta en su apariencia anodina, inocua, casi vulgar, permanecía la mente más cruel a la que me había enfrentado. Tantos crímenes perfectamente ejecutados, tanta originalidad y brillantez... no era posible. Me gustaría deciros que todo salió bien, que mi celada funcionó como debía, pero no puedo. Tan sólo puedo confirmaros, con absoluta certeza, que la sangre sobre la nieve es más roja. Y más aún cuando es la tuya. Cae la noche sobre mí como un telón de raso negro. USA TODAY, 16 de octubre de 2009: "Abatido el asesino de policías. Las víctimas halladas hasta el momento superan la veintena".
 
bodewin de michelus (15/10/09 13:49)
Seis años después

La sangre sobre la nieve es más roja... ¿O la nieve es más blanca sobre la sangre? Son contrastes preciosos no solo para la vista. También para otros sentidos. En el oído tiene su encanto, pues se derrama caliente y suena como cayendo en brasas, pero heladas, más silenciosas, de nieve. Al olfato apresa y pide más, sugiere beberla a lametones como un perro desesperado en un charco de caldo con mucho sabor a carne fresca. O también podría coger una copa y añadir vodka a este cóctel tan especial. Solo faltaría el tacto, para lo que además he de cortarle sus jóvenes cabellos y sentirlos en mí, masturbarme mientras retozo por encima de su cuerpito desnudo, ensuciándome de su pureza. En plenas facultades, sin el menor rastro de remordimiento. Ya les dije que de nada serviría la medicación. Esto me persigue como una maldición.
 
LASTÓN ESCOBAS (15/10/09 13:44)
DESHIELO

La sangre sobre la nieve es más roja, pensaba el inspector mientras analizaba el punto donde se había encontrado el cuerpo apuñalado del hombre del parque. Era el cadáver del violador que tanto tiempo estuvieron buscando. Nada rompía el manto blanco excepto las huellas de unas grandes botas de goma y algunos signos de lucha debajo del templete. Comenzaba el deshielo Debía pensar deprisa. No habían encontrado el arma con la que se había perpetrado el crimen y eso le amargaba, pues el forense aseguró que debía tratarse de una estaca afilada de gran tamaño, nada fácil deshacese de ella. Seguramente sería otro caso sin resolver. Sacó un cigarrillo y miró distraído las hermosas caderas de la pescadera del pueblo mientras recogía los carámbanos que colgaban del alero del templete. Ella,coqueta, le dedicó una sonrisa y volvió sobre sus pasos. Entonces el inspector comprendió. Sería un caso más sin resolver.
 
Natalia (15/10/09 13:30)
Cada 10 días

“La sangre sobre la nieve es más roja”, pensaba mientras jugueteaba con unas medias. De nuevo el mecanismo se había puesto en marcha con exactitud de relojero, desde que empezó a funcionar hacía ya dos meses. Era ya la séptima. Por la noche aparecería una prenda de vestir, dos días más tarde un mechón de pelo, tres días después llegaría a comisaría un paquete con un dedo índice y cuatro días a partir de entonces, completando así una decena, darían con el cuerpo sin vida, para empezar al día siguiente desde el principio. ¿Sería capaz el inspector de dar con el asesino? En su despacho, rodeado de carpetas, se pasaba de una mano a otra unas medias rotas que al salir del trabajo iría a colocar en algún lugar cercano y, absorto, volvía a revivir la escena de la noche anterior: cayendo gota a gota del cuello de la joven, la sangre sobre la nieve parecía más roja.
 
Edelweiss (15/10/09 13:07)
Ríos de nieve

La sangre sobre la nieve es más roja y más bella que sobre cualquier otra superficie, y sólo le quedaban unas horas para demostrarlo. Imaginaba ríos de color rojo intenso deslizándose por las cuencas blancas, pero en realidad solo tenía bajo sus pies un charco de sangre oscura sobre la nieve ennegrecida por el barro. Desistió. En un momento de lucidez, a punto de sonar las doce campanadas de medianoche del día 15 de octubre, supo que ya no le quedaba tiempo para demostrar que la sangre sobre la nieve es más roja y más bella que sobre cualquier otra superficie, y dejó de escribir.
 
ALEX PENTIRES (15/10/09 13:06)
YETI

La sangre sobre la nieve es más roja. Esta única a frase precedió al sordo y profundo click del cierre centralizado del taxi. En el asiento trasero la pasajera que instantes antes pretendió ser amable, enloquecía en la oscuridad mientras sus gritos competían con sus manos que se laceraban golpeando el cristal protector tras el cual, solo una melena rizada se intuía bajo la gorrilla del conductor, inmutable, impasible. Delante, los focos pugnaban con la niebla y el limpia se desgastaba derrapando sobre el gélido cristal. Lo último que persiguieron sus desencajadas órbitas intentando detenerla, fue aquella delgada mano de cuidadas uñas en rojo intenso dirigirse a la guantera. El taxi se alejó tras un blanco velo, solo un fogonazo en su interior. De nuevo la nieve, único testigo del apodado “yeti” pasaba de nuevo la hoja de la sección de sucesos. Nunca se deseo más el cambio de estación en aquel pueblo.
 
Gran Boss (15/10/09 13:02)
Muerte en espiral

La sangre sobre la nieve es más roja. El reguero de su pierna herida era pista fácil para los sicarios que le perseguían. No le quedaba tiempo. Llegó a la cabaña y agarró la pala con la que ayer había enterrado el cadáver. Los dólares prometidos los cobrarían hoy otros asesinos. Una atroz espiral de muerte orquestada por el Boss. Contó ídénticos cien pasos que el día anterior, cubriendo con nieve el hilillo rojo. Cuando llegó al punto, comenzó a excavar hasta topar con la amplia caja de madera. La abrió y se acurrucó junto al cadáver, esperando que la copiosa nevada cubriera rápidamente la caja y que los sicarios se marchasen antes que el oxígeno. Por desgracía para él, había oxígeno suficiente. La fría hoja metálica entró por su espalda y le atravesó limpiamente el corazón. Es peligroso regresar al lugar del crimen... Sobre todo si no te has asegurado de que tu víctima esté totalmente muerta.
 
Luna (15/10/09 12:55)
El Angel Caido

La sangre sobre la nieve es más roja. Eso penso Ivan cuando vio como chorreaban gotas de sus manos sobre aquel manto blanco que se extendia hacia el horizonte. Aquella mañana ya sintio una punzada en el alma cuando se levanto y vio las primeras pisadas sobre el paisaje, esto le sento francamente mal, pero era ley de vida. Todo lo puro esta destinado a morir, lo supo antes de que todo pasara, mucho antes de que el corazón le estallara en pedazos. Ella había aparcido de la nada, era como si un angel hubíera caído del cielo, y entonces, le desordeno su universo. Lo había convertido todo en un horrible kaos. El intento avisarla, pero no le hizo caso. Fue realmente desagradable, pero era algo que tenía que suceder. Sí ella le hubíera escuchado, no se habría disgustado tanto aquel día, y ahora no estarían congelandose sus gotas sobre la nieve.
 
El mercader de venecia (15/10/09 12:53)
Pájaros en la nieve

“La sangre sobre la nieve es más roja”, pensé después de besarle. La cremallera del vestido se le atascó al bajarla; tenía las manos frías. Al llegar al refugio había comenzado a nevar; en unas horas todo estaría cubierto, incluso nuestras pisadas. “Te deseo”, me dijo. Y recordé su chantaje al mirar el atizador de la chimenea. Olía a ron e intenté apartarle. “Quiero las fotos antes de seguir”, le dije. Pero su bofetada dejó por zanjado el asunto; ni siquiera limpió la sangre de los labios antes de volverme a besar. El atizador no estaba lejos, tan sólo debería echarme hacia atrás. Él adivinó la intención y me atrajo más. “Furcia”, gritó en el forcejeo. No le empujé. Se desequilibró y cayó al suelo. “Si me vuelves a tocar; te mato”, le amenacé con el atizador en alto. Pero no respondió, ni se movía. Entonces la sangre comenzó a teñir su pelo.
 
El Capri (15/10/09 12:51)
Más cornadas que el hambre

La sangre sobre la nieve es más roja que la sangre en la plaza. De Madrid a Suecia para constatar un hecho tan real como absurdo. Tres horas en clase turista, seiscientos kilómetros en coche hacia el norte; la aurora boreal, me la suda, pero un muerto es un muerto es un muerto. Ni tres veces repetido deja de ser verdad. Este cuerpo sobre la nieve, el otro cuerpo sobre la arena. En ambos, un hacha en el pecho, una cinta roja al pie; demasiadas similitudes en poco más de 48 horas para que a alguien se le pasara por alto. Lo que está claro, es que pobre no es, cruzarse Europa no está al alcance de cualquiera. El hambre dará cornadas, pero algunos reparten hachazos. ¿Turista en las Ventas o en Laponia? ¿Residente en Canillejas o en Umeå? Los suecos son eficientes, así que el caso, para ellos.
 
juca (15/10/09 12:37)
El Cazador

-La sangre sobre la nieve es mas roja- murmure, mientras por el visor del fusil observaba mi última venganza, el craneo le habia explotado por aquella bala trabajada, era mi especialidad, lo unico que sabia hacer bien, cazar, para eso habia sido entrenado y era el mejor, por un momento me senti bien -se ha hecho justicia- me dije, mientras observaba a su familia correr de un lado a otro, aterrorizados, llenos de panico y a sus guardaespaldas desconcertados sin saber de donde provenia el disparo, senti una gota humeda que caia sobre mi mejilla - estoy sudando- me dije, - no, no puede ser, quizas el deshielo- trate de buscar una respuesta, pero al ver entre toda esa nieve, el rostro de mi mujer y sus sueños truncados, comprendi que aquello era una lagrima.
 
Casport (15/10/09 12:29)
La Promesa

-La sangre sobre la nieve es mas roja- fue lo que atine a decir, mientras yacia tendido bajo aquellos arboles, era una mañana muy fria, -las temperaturas descenderan bajo cero- habian anunciado por la radio del coche, esto no puede estar pasandome, -¡que estupido!- hubiera sido tan facil cojer la carretera a la frontera, pero no, tuve que volver, era mi palabra, tenia una reputacion ganada y ellos lo sabian. Y ahora de que me vale, tengo el pecho perforado y la rodilla destrozada, me cuesta respirar, a pesar de llevar un abrigo, tengo frio y empiezo a temblar, creo que esta vez no podre eludirla. -Solo dile que regresé, lo entenderá...y se rapido - era mi último deseo, a pesar de todo teniamos un código y asi lo entendio mi ejecutor, mientras en aquel frio y solitario bosque se escuchaba un ultimo disparo.
 
Gibson (15/10/09 12:28)
Oslo

La sangre sobre la nieve es más roja, murmuraba Sigmund hacia sus adentros mientras golpeaba lenta y suavemente el billete contra la palma de su áspera mano. El aeropuerto era un hervidero de razas, maletas rodando por el pulido suelo y azafatas, cuyos ojos portaban ojeras nacidas de un insustancial Jet-lag. La espera se hizo tan lenta como provechosa. Después de tejer minuciosamente en su cabeza todos y cada uno de sus planes, la única duda que le quedaba por resolver, era el número de centímetros de nieve que gobernarían Oslo a su llegada aquella tarde de Viernes Escandinavo. Tras releer varias veces el periódico, lo dejó posado al lado de su asiento mirando pausadamente su reloj. La quietud se había apoderado de la situación cuando de repente, notó la gélida caricia del cañón de una pistola sobre su sobresaltada sien derecha a la que acompañó una voz que sentenció: "hoy no viajarás a Oslo, Sigmund".
 
Aquiyahora (15/10/09 12:28)
LA ALFOMBRA ROJA

La sangre sobre la nieve es más roja. Tan roja que puede imitar a la propia alfombra por la que pasean las celebridades en un festival cinematográfico. Y eso es lo que parecía aquel reguero ante la entrada de un conjunto de funcionales edificios de oficinas en algún lugar de la periferia. Una blanca mañana, el jardinero y el joven limpiacristales se reunieron alrededor de esa alfombra roja. Era su particular festival. Mientras iban llegando empleados con traje y corbata y mujeres con gafas de pasta, se acercaron dos agentes de la policía. El jardinero advirtió que la sangre tenía un color extraño. Pidieron un listado de las empresas. Entre todas, había una con nombre cinematográfico. Se dedicaba a los efectos especiales. Esa mañana había habido una entrega y el repartidor se había fracturado una pierna con el hielo de la entrada.
 
Bateman Jr. (15/10/09 12:23)
Justicia de género

La sangre sobre la nieve es más roja. Había mucha derramada y concentrada alrededor del árbol. El agente la reconoció. Era aquella mujer a la que vieron en la casa donde unos vecinos denunciaron que oían una pelea. Ella, con la puerta entreabierta, negó cualquier tipo de problema y pidió perdón por las molestias. Ahora, sentada en la nieve con una aguja de atar carne ensangrentada sobre su regazo, no parecía tan asustada como entonces. Al lado, sentado, con la espalda apoyada en el tronco de aquel árbol, yacía un hombre, pálido, inmóvil. Había colocado a su verdugo en esa posición de descanso, ese descanso que ahora ella también acariciaba. Ya se la podían llevar, para aplicar la justicia que con ella no existió. No importaba. Ahora parecía que, por primera vez en mucho tiempo, sonreía de nuevo.
 
SOSTIENE PEREIRA (15/10/09 12:17)
HIELOS PARA EL WHISKY

La sangre sobre la nieve es más roja, también sobre mi piel la suya parecía más joven. No sé cuánto tiempo podré conservar esta suavidad, ordeno los trozos seccionados, me cubro con ellos y recuerdo cuando nos abrazábamos. Yo le advertí, no intentes dejarme, estaremos siempre juntos. Y así será. Compraré una nevera enorme donde estará cómoda. De momento, su cara de ojos asustados me mira cada vez que abro el congelador y saco hielos para el whisky. Sus manos me acariciarán todas las mañanas. Aunque al principio se muestren frías y distantes... yo las beso, les doy calor, recorren mi cuerpo y junto a mi tibieza acaban haciendo su trabajo. Luego las dejo descansar sobre la nieve hasta que anochece en el congelador.
 
PINO PIÑONERO (15/10/09 12:07)
Ética Publicitaria

LA SANGRE SOBRE LA NIEVE ES MAS ROJA. Durante cinco largos días no dejé de leer esta frase una y otra vez. Solos, ella y yo, aislados totalmente por la tormenta en nuestro improvisado refugio, alejados de la civilización, a excepción de esa valla publicitaria. Cuando el sol salió y la nieve comenzó a derretirse tuve que hacerlo. El cartel me obligó. La secuencia de las palabras era genial, mágica, hipnótica. Mientras sacrificaba su cuerpo bajo el cartel para comprobar cómo efectivamente la sangre era aún más roja sobre la nieve, el sol siguió brillando. Unos cascotes cayeron del cartel y pude leer el mensaje completo. LA SANGRE SOBRE LA NIEVE ES MAS ROJA – decía - Como nuestro tomate frito "EL TOMATIN", ingrediente indispensable para el Arroz a la Cubana. PROBAR OBLIGA A REPETIR. Lo leí varias veces, primero con devoción, luego decepcionado y finalmente con frustración. El anuncio me había engañado. Nunca iba a poder repetir.
 
javiloalba (15/10/09 11:59)
La tumba

La sangre sobre la nieve es más roja y la piel se azula por el frío matizando el marcado gesto de tu asombro. Te llevaré a casa, allí todo será como antes, al menos hasta la primavera. Empezaremos de nuevo, tú serás toda mi vida y yo seré para ti algo más de lo que estos meses he sido. Ya verás, todo volverá, tú volverás. Los cuerpos perfilan una cruz grisácea en la estepa blanquecina y el crujir de los pasos resuenan en toda la llanura. Las rocas enterradas bajo la nieve salpican de luto la travesía y los árboles doblan sus copas conformando el rumor de las plañideras. Un hilo rojo acentúa la sonrisa en tus comisuras. Ya sientes que estamos cerca, ya sabes que hemos llegado a casa. Y en la lejanía, los cuerpos se encierran en la única tumba de aquel cementerio en tierra de nadie.
 
Wolfgang Schweiningen (15/10/09 11:35)
Inevitable.

-La sangre sobre la nieve es más roja. -Qué va, es igual de roja. La sangre es sangre. Y siempre termina por dejarse ver, de una u otra manera. -Entonces no habría podido evitarlo. -No existe el crimen perfecto, no te tortures. Es inevitable que acabes entre rejas, auque nos lo hayas puesto difícil. En esta ocasión han sido aquellas gotas de sangre sobre la nieve, pero podría haber sido cualquier otra cosa. Antes o después te habríamos encontrado. -Me escondo bien. -Los comportamientos antisociales no se esconden bien. Nunca. Siempre hay una uña o una gota de sudor. Aunque hayas elegido a tus víctimas a conciencia, siempre habrá alguna que conserve un rastro de relación con la sociedad, un pequeño hilo conductor que la integre con la humanidad. Y la humanidad echa de menos a los suyos. -A mí no. -No, a ti no. Nunca fuiste de los suyos.
 
TERRÓN DE AZÚCAR (15/10/09 11:23)
VACACIONES EN ESTOCOLMO

La sangre sobre la nieve es más roja-dijo mi novia. Y más densa-le repliqué yo con una mirada cómplice, mientras la camarera del Absolut Ice Bar recogía los restos de su vodka con granadina.
 
campanilla (15/10/09 11:22)
Tú sabes

La sangre sobre la nieve es más roja. Me duelen los pezones del frío pero sigo aquí, hablándote: Yo sé que piensas que las putas somos escoria, que nos drogamos y tenemos piel de víbora para soportar los golpes de cabrones como tú que nos pegan mientras se empalman. Sé que piensas que deberíamos fregar escaleras y criar a nuestros hijos, en lugar de cerrar sus puertas para que no oigan que nos follamos al que entra con cien euros en la bragueta. Yo lo sé. Pero lo que tú no sabes, es que las putas nunca olvidamos a quien nos maltrata. No. Ni tampoco a quien nos raja la vergüenza y la piel; ni a quien nos escupe en las entrañas… Por eso, ahora, mientras estoy encima de ti, en esta nieve tan blanca, vas a aprender algo nuevo: que las putas, además de ser un despojo de la sociedad, somos capaces de matar.
 
Teancum (15/10/09 11:00)
¿soledad?

Lo vi claramente mientra me suplicaba por su vida, el lloraba y yo llore con el..no me preguntes porqué llore, porque ni siquiera yo lo sé, no me llames mentiroso, ojalá, me siento confundido al ver que no comprendo mis sentimientos...hay algo oculto en mi, algo que quedó debajo de una pila de recuerdos felices, una herida muy profunda de la que no sé la causa, a veces no duele y olvido su existencia, otras me doblega y me obliga a cambiar mi vida, me arrastra a las sombras y me recuerda que ella estará allí obligándome a llorar en los rincones y a avergonzarme de mi existencia, mientras espero que me vuelvan a apuñalar, pues es lo único que me enseñó el mundo que merecía, ¿la soledad es eterna?, ¿o mi soledad es eterna?, simplemente incurable, ¿mi soledad vivirá mientras respire yo?, o ¿hasta que muerran todos los demas?.
 
musaraña (15/10/09 10:26)
El Salvoconducto

La sangre sobre la nieve es más roja, reflexionó mientras seguía despejando la vía tras la nevada. ¡Púrpura, ése es el color!, y le estremeció que dadas las circunstancias su cabeza sólo albergase tan peregrinos pensamientos. El miembro del escuadrón de limpieza alzó los ojos y contempló los cuerpos caídos a ambos lados de la carretera. ¿A esto se reduce todo, a seguir viviendo un segundo más sin importar el precio? Sintió náuseas, se apoyó en la pala e hizo amago de vomitar. Detrás de él la imprecación, la orden, el insulto: -¡Sucio perro judío, vuelve al trabajo o te reviento la cabeza! Aferrarme a esta pala, seguir cavando será mi salvoconducto. ¿Pero es esto lo que soy, un pedigüeño de instantes siempre insuficientes para aplacar mi sed de eternidad? Comprendió que daba igual ese momento u otro, soltó la pala y se sentó a descansar, casi ya sintiendo la belleza de su propia sangre sobre la nieve.
 
Maxine Chadeaux (15/10/09 10:24)
Acht Millimeter

“¿La sangre sobre la nieve es más roja? ¿Qué coño…?” – vocifera, mientras agita la tarjeta dorada y los billetes saltan del sobre, desparramándose por el suelo. “Tranquilizate” – lo intento – “Ya sabes que de vez en cuando tiene ciertas… ínfulas artísticas con sus encargos. Ya he comprobado todo y el resto del pago será como siempre, a la entrega del negativo de la película. Tenemos poco tiempo, he estado preparando la caja de herramientas, la máscara y el equipo de grabación. Quiero que traigas ya mismo a Katja o a Zdenka, cualquiera, me da igual. Ninguna tiene papeles, no va a echarlas de menos nadie y seguramente les hará ilusión ver la estepa por última vez.”
 
Rod (15/10/09 09:54)
Vigor mortis

La sangre sobre la nieve es más roja. Claro, como las amapolas sobre el trigo verde, ya verás. Esta primavera se escurría entre los dedos al calor de su piel otra vez desabrigada. Sentí cada poro encrespado. Las miradas dejaban el deseo a la intemperie. Cerré los ojos seguro de no volver a huir ni a mentir, callado ante el enemigo, dispuesto a anidar siempre este tálamo. Aquella tormenta amainó a horcajadas sobre los estertores de mi placer. ¿Estás bien? pregunté. Nunca estaré mejor. Con la “r” note el frío en las entrañas. Busqué la manta pero el ardor se escapaba a borbotones. En ese balcón con vistas a la muerte sus labios eran más rojos, como sus palabras. ¡Adios traidor! escuché a lo lejos. Boca arriba me desangraba. El invierno se fue con “la rusa” y el deshielo borró el rastro de mi torpe patriotismo.
 
M.J. (15/10/09 09:35)
¿Suicidio o asesinato?

La sangre sobre la nieve es más roja. Lo comprobé por mi misma el día que mi padre, jefe de la comisaría de Mogán, encontró el cadáver de Juan Pérez en la estación de esquí del pueblo. En su mano el arma homicida, y a su lado en la fría nieve un diario escrito por él mismo antes de morir: << Hoy ha sido mi día de suerte. He ganado un bingo de nueve mil euros, mi novia me ha dicho que sí a mi propuesta de matrimonio, en el trabajo me han ascendido y mi hermano se ha recuperado de una enfermedad que le llevaba directo a la muerte>>. Mi padre no entiende porqué se ha suicidado el mejor día de su vida. - Es fácil papá, hoy ha sido su día, quiso comprobar cuánta suerte tenía hoy, así que cogió su arma y jugó a la ruleta con ella. Pensó que hoy no moriría.
 
licencia para matar (15/10/09 09:24)
Llegó el verano

La sangre sobre la nieve es más roja y aquel atardecer interminable broto inesperada. Todavia podía oir los gritos aterradores y podía recordar el vapor que desprendían esas manchas rojas, todo junto olía a miedo y a muerte, lo tenía gravadado en sus pupilas y allí quedaría para siempre. Escondido tras la ventana la vio acercarse tambaleándose y reconoció también aquel cuerpo inerte sobre la nieve y aquel resplandor rojo que iba rodeandolo, sin vida, siguió allí, paralizado, a su alrededor tan sólo silencio, la puerta de la casa se abrió y entró la luz, pudo correr y se abrazó a su madre, todavía tenía el cuchillo en la mano, pero su pesadilla había terminado, despues silencio una vez más. La nieve siguió cayendo y el verano llegó por fin.
 
kroatonthejoker (15/10/09 08:10)
JUNTOS

La sangre sobre la nieve es más roja. Y más cálida. A pesar de estar tumbado sobre el gélido suelo soy incapaz de percibir frío. Nuestros cuerpos abrazados proporcionan el calor suficiente. Te amo. No entiendo qué tipo de poder atávico continúa arraigado en mi corazón, en mi alma, para que haya tomado esta decisión… pero yo sabía desde el mismo momento en el que te conocí que siempre estaríamos unidos. Siempre. Tras todos estos años, tras este largo camino en el que nos bebimos la vida juntos, no podía permitir que ahora tomaras una decisión equivocada y nuestros destinos se desdibujaran. Continúo abrazándote. Siento que las fuerzas se me escapan con la vida, pero continuaré a tu lado. Sólo tengo ganas de cerrar los ojos. Sólo quiero dormir. Este viaje se ha acabado aquí para ambos, pero lo más importante es que fue nuestro viaje. Juntos para siempre.
 
Tuareg (15/10/09 07:48)
Despídeme de la Aurora

La sangre sobre la nieve es más roja. Todo alrededor de la tenebrosa mancha se torna en blanco y negro, y se vuelve a cámara lenta. Incluso el momento del pánico inevitable resulta un lapso de calma y sosiego. El conjunto del cuadro se mantiene en silencio, en un mutismo total. Solo un aura enfermiza e irreal se apodera de toda la escena. Alguien corre, escapa; oigo ruidos de tacones, algunas sirenas. Hay más nieve y más sangre. Tendido boquiabierto, inhalando el aire helado invernal, me pregunto cómo he llegado hasta aquí. No lo sé ni me importa. Me integro progresivamente en el paisaje, como una estatua desvalorizada y cenicienta. Siento el latido de mi corazón en mis sienes, cada vez más fuerte y colérico; pero no hay dolor, ni rencor, ni tiempo, ni espacio. Por una vez, estoy al margen. Al fin, sospecho que me deslizo entre sus piernas. Sé que sueño. Sé, al fin, que muero.
 
Giovanni Stellato (15/10/09 03:39)
CACERÍA MACABRA

.- “La sangre sobre la nieve es más roja”. .- ”No, Fredrik, no lo es, pero destaca más...” respondió Ulrik. .- “Sigámosla. Quizás hayamos herido a algún ciervo sin saberlo”. Para ambos cazadores eso implicaba localizar al animal para rematarlo. Ulrik añadió: .- “Vale, sigámosla, pero créeme: ¡si le hubiésemos acertado a un bicho grande nos habríamos dado cuenta!... Siguieron a través de la nieve el reguero de sangre, hasta un claro del bosque. Allí, de pie, estaba el guarda forestal. .- “¡Buenas! – dijo Fredrik -, veníamos siguiendo este rastro... Creemos que puede ser de un animal herido... ¿Ha visto Usted alguno por aquí? En ese momento, Ulrik dió un codazo a Fredrik. Junto a las rocas, semienterradas en la nieve, sobresalían tres manos humanas. Las miraron horrorizados. Sin mediar palabra, el guarda empuñó su arma y les disparó a ambos. A bocajarro. Cayeron de bruces. .-“El único ‘animal’ presente aquí soy yo– replicó drásticamente el guarda – y, afortunadamente, no estoy herido. Gracias ...”
 
Noja Dagi (15/10/09 01:32)
Evocar

La sangre sobre la nieve es más roja, humea vapor carmesí y se expande ondeando en círculos alrededor su cuerpo inerte tendido en la calle. Me atrajo esta estampa como icono final para mi marido y su uniforme azul. La caída fue limpia gracias al empujón rápido que le di, todo apenas duró dos segundos. Lo facilito su manía de subirse en el taburete, con el torso fuera, fumando y mirando la calle, hiciera frío o calor, lloviese o nevase. Tiempo atrás ocurrió tres o cuatro veces, me pegaba una par de bofetadas y luego siempre se arrepentía, hablaba de estrés y exceso de alcohol. Yo acababa olvidando los motivos de todo aquello pero nunca olvidé los golpes, me miraba en el espejo y aún hoy veo los dedos marcados. El comisario siempre tuvo suerte, hacía años que no nevaba en la ciudad.
 
Txutxi (15/10/09 01:28)
Sangre eterna.

La sangre sobre la nieve es más roja. Me di cuenta el día aquel en que te hice llorar... Un encuentro, un malentendido, un grito, varias miradas, aquella fatal navaja y la lluvia en tu rostro. Nunca olvidaré ese maldito invierno, y encerrado en esta prisión me repito a todas horas lo que declaré en comisaría: las lágrimas son en un rostro pálido lo que la sangre a la nieve, incompatibles por naturaleza. Lástima que el incombustible dios Chronos me castigue para siempre.
 
Ailed (15/10/09 01:19)
Mi pequeña oscuridad...

La sangre sobre la nieve es más roja, ¿A que si pequeña?.- Volvio a observar el cuerpo de esa niña sobre la nieve, le daba miedo pensar que podría ser ella. -Venga que te congelas!. Volvamos a casa, esto ya no importa.Recuerda esto Samanta, a tu padre no le gustan las niñas muertas. La muerte la rodeaba. Vivía con ella ya no podía mas tenia que salir de ese agujero negro, lleno de bichos. Tenia que huir, hablar con alguien, cogió su pequeña mochila y empezó a correr sin rumbo. En la comisaría las palabras que dijo retumbaron fuertemente llamando la atención de todos. -Yo conocía a la chica del lago, se llamaba Alice.- En esa habitacion seguia teniendo miedo sabia que el no tardaría en encontrarla,tembló al oír su voz. - Samanta ocultarte no te sirve de nada! Cogió un cuchillo, lo único que pudo recordar en esos segundos fue que a su padre no le gustaban las niñas muertas.
 
joan Gadi (15/10/09 01:17)
Rencor

La sangre sobre la nieve es más roja. Humea vapor carmesí. Se expande ondeando en círculo. Extiende largos dedos. El cuerpo inerte en bellísima estampa, obra de arte efímero. La caída apenas duró dos segundos. El empujón fue limpio. Subido en el taburete, con el torso fuera, como siempre, fumando, mirando la calle, hiciera frío o calor, lloviese o nevase. Nevaba. Ocurrió tres o cuatro veces. Siempre se arrepentía. Yo olvidaba motivos. El espejo mostraba el cuadro, “dedos marcados” podría ser el título. Hacía años que no nevaba en la ciudad.
 
Semoes (15/10/09 01:00)
A partir de ahora

La sangre sobre la nieve es más roja, es lo primero que pensé, agarrando fuertemente la pistola y dejándome seducir más por la estética de la situación que por la situación misma. Tres cuerpos en el suelo, tres disparos y un mismo atardecer, en las laderas nevadas del Monte Phantom. El reguero de sangre crecía imparable sobre la nieve adquiriendo cada vez más color. No me podía mover y el miedo y el frío se habían confabulado contra mis huesos, mi rostro se hundía en la nieve, ladeado para poder respirar y pensando qué coño había pasado, sólo había disparado dos veces. De repente oí ruidos, parecían pisadas, alguien se acercaba. Sentí pánico hasta que pisaron mi mano para retirarme la pistola. No podía ver, el reflejo del sol me cegaba y los restos de nieve no me permitían enfocar con precisión. -Tranquilo, Policía de Montana.
 
Tabarés (15/10/09 00:42)
Un día cualquiera

La sangre sobre la nieve es más roja. Había nevado durante toda la noche y la ciudad lucía distinta aquella mañana. Los sonidos cotidianos sonaban diferentes amortiguados sobre el blanco manto. Los niños y las niñas gritaban de júbilo ante la perspectiva de un día lleno de juegos poco frecuentes y los adultos caminaban de manera cautelosa temiendo dar un mal paso que acabara con sus huesos en el helado pavimento. Ella acababa de dejar a sus hijos en la escuela y se apresuraba hacia el autobús renegando, pues suponía que el tráfico sería un caos y llegaría tarde de nuevo a su puesto de trabajo. Se lo encontró de frente, de improviso. El pánico se apodero de ella. No debería estar allí. No podía estar allí. Sintió que estaba viviendo los últimos segundos de su vida. Sonaron dos disparos sordos, amortiguados por la blanca nieve…
 
Sila (15/10/09 00:38)
En la ladera del mote Petounian

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó Zuck al apartar el cuerpo de Sara. Minutos antes ambos se arrastraban violentamente por la nieve. Zuck lo había premeditado concienzudamente, con mucho cuidado. Citó a Sara en las laderas nevadas del monte Petounian y la esperó fuera del coche. Hacía una buena mañana. Colocó su pick up cerca de unos arbustos para que nadie pudiera ver nada y sacó de su maletero una especie de plástico que extendió por el suelo. El ruido de los neumáticos le sorprendió, no la esperaba tan pronto. Corrió hacia el coche y gritó: - Cierra los ojos Sara, te he preparado algo. Y sacándola del coche la puso un antifaz, dirigiéndola hacia el lugar mientras la susurraba al oído – Siento que esto tenga que ser así …..y aquí………..hubiera preferido otro lugar. Zuck y Sara tenían diecisiete años y se casaron cinco años después.
 
Aroa Blanco (15/10/09 00:36)
Final Fatal

La sangre sobre la nieve, es más roja. Almenos, eso fue lo que pensé cuando vi el primer surco de ella. Miré a mi alrededor, por si había algún animal o alguien herido. Pero no vi a nadie. -Puede que hiriesen algún animal sin querer, y se lo hayan llevado al veterinario. -Me dije, volviendo a mirar una vez más a mi alrededor. Decidí continuar, sin darle mucha importancia, cuando a tan sólo medio metro del primer surco, encontré otro, y ésta vez, más abundante. “Esto no me gusta nada”, me dije, observando que en ésta caso, había un reguero que continuaba más allá del surco, cómo si se hubiesen arrastrado. Cómo hipnotizado, fui siguiendo el reguero, sin ser consciente de que me estaba metiendo en la boca del lobo. Entonces, lo vi. Medio enterrado bajo la nieve, se encontraba el cuerpo de hun hombre. -¿Buscas algo? -No me dio tiempo a volverme. El golpe me mató.
 
joan Gadi (15/10/09 00:36)
Rencor

La sangre sobre la nieve es más roja. Humea vapor carmesí. Se expande ondeando en círculo. Extiende largos dedos. El cuerpo inerte en bellísima estampa, obra de arte efímero. La caída apenas duró dos segundos. El empujón fue limpio. Subido en el taburete, con el torso fuera, como siempre, fumando, mirando la calle, hiciera frío o calor, lloviese o nevase. Nevaba. Ocurrió tres o cuatro veces. Siempre se arrepentía. Yo olvidaba motivos. El espejo mostraba el cuadro, “dedos marcados” podría ser el título. Hacía años que no nevaba en la ciudad.
 
AVE (15/10/09 00:28)
La caida del heroe

La sangre sobre la nieve es más roja y parece más cálida, humea y se desliza, fundiendo la blanca y fría superficie por la que transita. Observo, extasiado, como mi abuelo introduce el cuchillo en la garganta del cordero que nos servirá de cena esta noche y no puedo dejar de mirar como cae la sangre sobre el blanco manto que cubre el corral de la casa. Alrededor de la vida que se le escapa, un grupo de gallinas corretea y picotea el suelo, allí donde las gotas tocan tierra. Mi abuelo se gira y mirándome sonríe, enseñándome su desmontada sonrisa de amarillos dientes, en el fondo de sus ojos una chispa de orgullo, en el fondo de los míos un encogimiento de asco. Y ese mismo día comprendo desde el fondo de mí ser, que nunca, nunca más volveré a comer carne, ni podré volver a mirar a mi abuelo con ojos de admiración y cariño.
 
Sandow (15/10/09 00:22)
La permuta del Azufre

"La sangre sobre la nieve es más roja", pensó mientras levantaba su cuerpo de aquel terreno frío y bello. Aquel golpe por la espalda le había desequilibrado hasta hacerle caer rompiendo su ceja. Él nunca había ejecutado sus trabajos cerca de casa y la estampa le impresionó. Apretó los dientes tensando los labios, y expiró de forma violenta por la nariz salpicando de gotas carmesí su impermeable. Inspiró entonces abriendo la boca al máximo para no tragar aquel líquido con sabor a hierro. Sus piernas temblaban. Asimiló el giro radical que ahora había hecho cambiar su situación y recordó sin remedio las visiones futuras que en su cabeza habían aparecido minutos antes. Se despidió sin remedio del Sol relejado en un blanco manchado y se sintió distinto, aliviado al escuchar armar el martillo de la pistola que le apuntaba a la nuca. Profesional, pensó: ¿Cuánto dinero habrá costado este encargo?.
 
Flaco García (15/10/09 00:22)
El destino es el testigo

La sangre sobre la nieve es más roja. No había huellas de lucha. El trabajo había sido muy profesional: un corte en el cuello y ningún testigo. Sólo se veían las huellas de ella y su asesino hasta el lugar en el que éste la quitó la vida. Después, sólo las del asesino alejándose del cuerpo. - Pero ¿a quién se le ocurre por ese lugar tan apartado sola a las cinco de la noche en pleno invierno en Estocolmo? – pensé yo. La chica estaba indocumentada y eso haría más difícil la investigación. Tal vez se trataba de una prostituta que no pagaba a su chulo o quizá de una chica que había estado en el lugar y en el momento equivocados. Sólo tenía en el bolso una tarjeta de embarque en la que podía leerse que había llegado a Estocolmo esa misma mañana. Pero, ¿para qué? ¿Quizá sólo para encontrarse con su destino? Tendría que averiguarlo.
 
Maktub (15/10/09 00:16)
Con un par

-La sangre sobre la nieve es más roja. -¡Corten! Ya era la décimoquinta toma y el director aun no estaba satisfecho. En la pausa, se acercó al protagonista y le dijo: -Intenta darle un rollo espiritual o explotar tu lado femenino ¿Me sigues? El actor, atónito ante semejantes peticiones agarró al director por el cuello cortándole la respiración y aclaró: -Uno, yo soy Harry el sucio, no la madre Harrieta. Dos, lo único femenino que yo tengo es mi mano sargenta, que cuando la hago funcionar es capaz de retorcerte los huevos hasta arrancártelos de cuajo ¿Entendido? -Ssí. Más sosegado, el actor volvió a su puesto y recitó la frase de nuevo; esta vez con un dolor inaudito, como si las palabras fuesen hilos de sangre provenientes de una herida muy profunda.
 
mulder (15/10/09 00:10)
Hermanos de sangre

La sangre sobre la nieve es más roja. Muriel y Martin jugaban frente a su casa, utilizando los diversos instrumentos que habían recuperado de un arcón del desván, ya que al ser día festivo no tenían que ir al colegio. El juego consistía en utilizar cada pieza y relacionarla con un color. Así Muriel cogió una vieja esterilla y subiéndose encima dijo que con ella pasearía por la arena beis del desierto. Martin se rió de ella y le dijo que eso no valía y que tendría que ser una cosa más elaborada. Él cogió un bastón y agitándolo contra el aire comentó que con ese bastón golpearía los árboles cercanos y las flores de los almendros en flor formarían una capa blanca como la nieve. Muriel enfadada asió un viejo piolet despuntado y dándole un golpe a su hermano observó como la sangre sobre la “nieve” es más roja.
 
Greta (15/10/09 00:01)
Elegía a Helga

- La sangre sobre la nieve es más roja, sabe usted..., y dice que oyó un grito que provenía del parque - preguntó el inspector de policía. El testigo no podía dejar de mirar el cadáver de la chica, tan joven, tan blanco. - Sí, serían las dos de la madrugada, no podía conciliar el sueño. -¿Ha visto alguna vez a esta mujer? -Pues, sí, trabajaba de camarera en el Pub "Wild at Heart", muy cerca de aquí...No, no tenía pinta de ser sueca. Su acento parecía alemán. La noche anterior ella había vuelto a oír pasos, los mismos de años antes. Intentó pensar en otras cosas, mientras de reojo percibía una sombra negra que avanzaba. "¿Por qué habré cometido semejante estupidez? Tenía que haber permanecido escondida en el campo, tarde o temprano me iban a encontrar, aunque fuera en la neutral Estocolmo, ¡es imposible escapar de las garras de la STASI!"
 
Samara (15/10/09 00:00)
Brillante observación

La sangre sobre la nieve es más roja, dijo la luna, que estaba coja. Pero no coja de un pie; pues no se podría haber ido, lo que estaba era coja de un oído. Preguntareis, ¿Cómo tal sentido, tiene la luna tullido? Simplemente se ha cansado de escuchar crímenes que no paran de realizar. Por lo que ha decidido no volver a prestar a tales aberraciones su oído. Cada vez que escuchaba a alguien que clamaba; miraba aquel paisaje complejo, donde la misma nieve era el espejo de su reflejo. Y allí veía algo bello, una ardiente y gélida combinación de un rojo destello. Pero ella sabía que ese tinte atractivo no era sino agresivo, a la pálida inocencia habían matado sin motivo. Cansada de siempre ser la única testigo de pasiones y peligros, va a descansar, ya que el día llega: el protector sol alegría va a sembrar.
 
Loeder (14/10/09 23:59)
Mortal simetría.

La sangre sobre la nieve es más roja. La que no cae se congela al instante sobre mi camisa. El ambiente aún huele a pólvora, me zumban los oídos y apenas puedo ver con claridad. Es la primera vez que disparo. La pistola cae de mi mano congelada. Aun así, puedo sentir como los fríos dedos de la muerte se astillan en miles de helados alfileres al palpar la herida de mi estómago. Torpemente alcanzo mi teléfono móvil, enviar un mensaje se convierte en una tarea de precisión para mis miembros agarrotados. Envío ese mensaje, a ella, para que pueda dormir tranquila de hoy en adelante, sabiendo que todo ha terminado. Pronto el frío amortigua cualquier traza de dolor, el viento trae sirenas y gritos apagados. Las fuerzas me abandonan. Tendido sobre el asfalto, en el último instante de lucidez oigo mi nombre resbalando entre sus labios. Labios mucho más rojos sobre el blanco cielo.
 
riamar (14/10/09 23:59)
Hombre helado

La sangre sobre la nieve es más roja por encima del tiempol Por fin pudimos cerrar el caso abierto judicialmente más largo de la historia. Por fin se desenmascaró el misterio. La huella eterna e imborrable sobre su quinta vértebra dorsal nos delató que su fallecimiento no fue debido a causas ambientales. No sufrió ningún accidente mortal que le propiciara su muerte prematura. Descubrimos que cuando un ser humano muere víctima de un homicidio la huella de su sangre no puede ser alterada, permanece roja por encima de los siglos para ser testigo por encima de los tiempos. La sangre proveniente de un accidente fatal desaparece y se diluye lentamente. Así descubrimos que el famoso hombre-momia de hielo datado en más de 5000 años y encontrado congelado en los páramos glaciares era el primer caso de asesinato confirmado en la historia.
 
Sueciónimo (14/10/09 23:59)
Cerrar el círculo

La sangre sobre la nieve es más roja. Ésa fue la frase que acabó con mi vida. Porque luego escribí ciento cincuenta palabras más, y le puse un título, y rellené un formulario, y un tiempo después estaba en un avión sobrevolando Europa rumbo a Estocolmo. Lo que no sabía entonces era que allí la nieve era tan blanca. Llegué, vi la nieve, y lo entendí. Que era demasiado blanca. Que las cosas pasan por algún motivo. Que hay que cerrar el círculo. Habría que hacerlo. Sí, era la única manera. Y, presa de mi obsesión por los círculos cerrados, lo último que pensé fue que qué roja, realmente, era la sangre sobre la nieve, pero qué roja. Aunque eso no es del todo cierto. Lo último, lo realmente último que pensé, fue que qué pena contribuir al aumento de las estadísticas de suicidio.
 
Pumuki (14/10/09 23:59)
Rojo

La sangre sobre la nieve es más roja. Ella muerde una manzana roja. La sangre sobre una alfombra es marrón. Ella se pone unos tejanos marrones. La sangre sobre un sol amarillo es naranja. Ella se come una mandarina. La sangre sobre un cuadro azul cubista es violeta. Ella se viste con un jersey violeta. La sangre en el horizonte es cobriza, como los céntimos de mi cartera. Por fin ella se levanta, se come la manzana, se pone los pantalanes tejanos, el jersey, se sienta y piensa: “La sangre sobre color sangre es invisible”. Ella dibuja un corazón y exclama: "también es roja la pasión".
 
Flaco García (14/10/09 23:58)
El final de la partida.

La sangre sobre la nieve es más roja, o eso me pareció cuando vi el cuerpo inerte de la que, hasta aquél día, fue una de las chicas de Core. Pero ésta era especial: joven, guapa, soñadora … y policía. Esto último no le gustó demasiado. Yo solía hacerle el trabajo sucio. Esta vez me encargó que cumpliera el sueño de una de sus chicas, pero con sorpresa: volar a Suecia y acabar con ella. Busqué el lugar apropiado. Un paseo solitario al lado del río, bajo un puente, me pareció un buen lugar para hacer el trabajo, casi olvidado desde que estuve al servicio de un mafioso ruso en Marbella. Pero aquí había nieve. No vacilé cuando la tapé la boca y le clavé el cuchillo. Cayó al suelo en silencio, como desmayada, pero dejando sobre la nieve un charco de sangre. Antes de abandonar el lugar me cercioré de que nadie vio lo sucedido.
 
Moebius (14/10/09 23:57)
La línea divina

-La sangre sobre la nieve es más roja, ¡sobre todo si la mierda es pura! ¡Virgen Santa, maldita! ¿Cuando murió? -Hace una semana. -Una semana. El cuerpo está intacto y hace un calor de mil demonios. -33 grados, Jesucristo, no puedo explicarlo. -Cállate. ¿Desde cuando llevas metido en ese cuerpo? -Desde ayer. -Corrígeme si me equivoco: llegas a la escena del suceso. Diagnóstico: sobredosis. Al ir a examinar a la víctima entras en él como si fueras un fantasma y ahora no puedes salir. ¿Cierto? -Ellos se le confirmarán, señor, los de la científica. El chico llevaba muerto una semana. Ayúdeme, por Dios. -Ja, ja, ¿y por qué no llamas directamente a tu querido Dios? -Lo he intentado. Pero llegaron los inspectores y usted los mató. Después bloqueó todo. Dígame la verdad, ¿quién es este chico? ¿Qué quiere de mí? -Ese chico era mi hijo. Fue asesinado por el diablo. Y tú serás el nuevo hijo de Satán.
 
Violeta (14/10/09 23:56)
L.S.S.L.N.E.M.R.

La sangre sobre la nieve es más roja. Sangre propia de los charlatanes que llegan al poblado cuya enfermedad no es la nuestra. Cada linchamiento deja un olor a presa fácil y la mancha roja atrae a las bestias flacas que todavía habitan en el frío. Enseguida la nevada borrará las huellas de los visitantes. Sus cadáveres, en el lago helado esperan que la primavera los hunda en el agua. No hay patrullas guardianas porque nosotros somos las patrullas y nuestra enfermedad nos une. Luego, en casa, un baño de inmersión cliente antes de ir a dormir. Con voluntad, los residuos del linchamiento se borran de la memoria. Sólo la sangre coagulada en la nieve y algunos sueños repetidos navegan por los hilos de la sangre roja sin fin.
 
Epi (14/10/09 23:56)
caluroso frío

La sangre sobre la nieve es más roja. Esta vez lo difícil no había sido apretar el gatillo, es más, incluso había resultado fácil, es posible que placentero... eso empezaba a asustarle. Cuando tuvo que hacerlo en Gibraltar el mundo pareció temblar bajo sus pies, sintió el calor abrasador del sol de Agosto sobre su cabeza, su mano sudaba... y después simplemente... pum. No alcanzaba a recordar la imagen posterior. Ahora todo era diferente, un frío helador le recorría el cuerpo, había sido capaz de pensar con claridad antes de disparar,pero esa sangre brotando... esa sangre sobre la nieve... era una sensación que no esperaba, se encontraba perdido en una enorme llanura antes completamente blanca. Una terrible sensación le invadió: que la sangre sobre la nieve es más roja.
 
matusalen (14/10/09 23:52)
Duelo en la alta sierra

La sangre sobre la nieve es más roja pensó, por ultima vez, al comparala con la que se deslizaba por la frente de su compañera. Observo que no había ningún dolor en su reflexión sobre la persona que había llenado su vida durante más de treinta años. Por supuesto, en ese tiempo hubo de todo, pero, con el paso del tiempo, lo que había sido un gran amor había desparecido. Resultó definitivo conocer su relación con otro hombre mucho mas joven que ella. Eso no podía soportarlo. Esa mañana le había invitado a dar un paseo por la sierra, esos lugares que tanto les gustaban a los dos. Su mente se nublo definitivamente y cayó como un fardo embutido en su elegante abrigo azul. Su mujer sonrió, se limpio la sangre de la cara, apenas un rasguño, y guardó la pistola todavía humeante. Una vez más había sido más rápida.
 
El Pez (14/10/09 23:52)
El final de la partida.

La sangre sobre la nieve es más roja. Tumbada sobre el manto blanco, aun lúcida, repasaba cual había sido su error. ¿Como no se dio cuenta de que la seguían? En esa zona de Estocolmo todo estaba desierto a esas horas de la noche.¿Quizás la esperaban debajo del puente? Sabían que intentaría escapar, pero ... ¿Cuando la descubrieron? ¿Cómo? Las preguntas se agolpaban en su cabeza y ya no le quedaba tiempo para responderlas. La sangre creaba un dibujo efímero sobre la nieve y cómo si fuese un reloj de arena marcaba el fin de su tiempo. Había jugado a dos barajas durante demasiado tiempo. Se confió. Esa fue su perdición. La oscuridad lo invadió todo y ya solo pudo escuchar el sordo crujir de la nieve bajo los pies de su asesino al alejarse.
 
Escafandra (14/10/09 23:51)
El síndrome de Lisipo

La sangre sobre la nieve es más roja si estás furiosa y moribunda, buscando al tipo que te cree muerta. Como Juliet. Vara de hierro en mano, camina a trompicones, ciega, escudriñando en la oscuridad. De pronto, lo ve, sentado sobre su Fiat blanco. Él repara en ella y exhibe una sonrisa de locura. Juliet tiembla. Él no. ¡Bang! Muerta. Camina hacia el cadáver, saca la navaja y recorta su brazo derecho. El mismo que sujetaba la vara. El mismo que formará parte de un nuevo cuerpo. El asesino silba una cancioncilla mientras coloca la extremidad en el maletero. Junto a las piernas de Sandra, y la cabeza de Marta. Víctimas irreparables de su esquizofrenia. El escultor se sube al vehículo abandonando el cadáver mutilado en la carretera. Aún no sabe que soy testigo de sus andanzas, y que la policía lo espera al otro lado del valle.
 
Naiara (14/10/09 23:50)
Viejos secretos

“La sangre sobre la nieve es más roja” Era algo que siempre se decía en Smögen, pero nunca me había parado a pensarlo. Ahora estaba allí, delante del cuerpo inerte de mi vieja amiga de la infancia y podía verificarlo. No había llegado a tiempo. Todas mis investigaciones me habían llevado hasta la asesina, pero ella había decidido no compartir las razones que llevaron a matar a su socia con nadie y se había suicidado. Allí tumbada sobre el suelo con su sangre impregnando la blanca nieve parecía mucho más débil de lo que realmente era. Siempre había sido una mujer fuerte y valiente, para quitarse la vida hay que ser muy valiente y ella lo había sido. Había preferido renunciar a todo antes que tener que confesar. Pero no había tenido en cuenta que las viejas amigas de la infancia a veces te conocen mejor de lo que una cree y yo había descubierto su secreto.
 
Turing (14/10/09 23:47)
El vampiro

“La sangre sobre la nieve es más roja”, se dijo a sí mismo Hugo al recoger la pelota. Estaba jugando a fútbol en la puerta de su casa y el balón se había escapado hasta al otro extremo de la calle. Allí estaba Adolfo, con su abrigo naranja, cerca de la pastelería. Era albino y retrasado mental. Demasiado alto, con unos dientes grotescos. Parecía un vampiro raro y nunca nadie le había escuchado hablar. Al verlo, Hugo tembló de frío. Sí, era mejor prevenir. Cogió un ladrillo y lo lanzó a donde estaba Adolfo. Le acertó en toda la boca. El objetivo se llevó las manos a la cara y, medio doblado y tambaleándose por el dolor, se alejó gimiendo. Hugo se acercó y recuperó su pelota, que estaba junto a un hilo de sangre que se perdía en la dirección por la que Adolfo había huido.
 
Palermo (14/10/09 23:47)
Expiración

La sangre sobre la nieve es más roja cuando la imaginas. Pero aún es más intensa cuando al fin reconoces que es tuya. Ahora mismo pasa por mi pupila, como cayendo de un cuentagotas. La nieve sobre la sangre es más blanca porque me deslumbra. Y es más fría porque mis labios se han paralizado. Escucho los gritos en mi interior. Pero no sobreviven, se han convertido en estalactitas. Has llegado. Me estás llamando y te están esperando. Espeluznante y dolorosa. tu sangre sobre la nieve es mas roja.
 
kci (14/10/09 23:46)
Sus ojos

-La sangre sobre la nieve es más roja – me dijo de sopetón taladrándome con sus ojos grises. -Ah..., ¿sí? – respondí, distraído como estaba en no caer de la delgada cuerda en la que me balanceaba. La que ella me lanzaba y yo cogía desde mi fascinación hasta sus ojos, su mano, su pelo rubio y su piel. -Sí, ¿quieres verlo? -Vale – dije. Y mi corazón saltaba de alegría. Por una vez, ella me cogía en brazos, encendía la luz de su faro. Lo encendía para mí. Me guió por el bosque. Lentamente, llegamos a una enorme roca y, a sus pies, yacía un hombre de espaldas, como nadando en una enorme esfera encarnada. Poco a poco, sus ojos grises salvaron los pocos pasos que nos separaban, puso su mano en mi mejilla y con una voz más dulce que Dios, susurró: -Cariño mío, dime... ¿De qué color es tu sangre? Nunca, nunca mi corazón se sintió más colmado.
 
Mandro Martín (14/10/09 23:42)
Mi primer trabajo

- La sangre es más roja sobre la nieve. Lo sé bien. Ya he estado otras veces aquí. No digo nada. No tengo respuesta. Lo que tengo es frío, y no es el invierno. -Cuando la sangre se derrama sobre la nieve, hace un ruido similar al hielo cuando recibe una bebida caliente. Crepita. Es un quejido, como si la nieve lamentara estar siendo manchada. Noto como me aprieta el nudo de la corbata. Una nueva sensación se une al frío que recorre mi espalda. Se detiene delante de mí. Sabe perfectamente que hemos llegado a nuestro destino y que ahora me toca hablar a mí: - Arrodillate. El verdugo nunca es elocuente. Saco la pistola, apunto a su nuca. No tardo en comprender que lo que decía era cierto. La nieve parece llorar y la sangre es mucho más roja sobre la nieve.
 
Albus (14/10/09 23:40)
El último verso

La sangre sobre la nieve es más roja. Eso fue lo que pensó cuando el cuchillo se deslizó de su mano derecha y las primeras gotas motearon la nieve. "La sangre sobre la nieve es más roja". Era la frase de su vida, el verso que contenía todos los versos, el último lugar al que se llega, la luz que disipa las tinieblas. Había encontrado la frase y nadie lo sabría, nadie, porque cada vez había más sangre, sangre por todas partes, la sangre sobre la nieve, más roja -si hubiera algo de tinta aquí, algo de tinta entre tanta sangre, si hubiera cogido la libreta que le regaló Paula por su cumpleaños…-. Y entonces se dio cuenta. Nadie la habría entendido, tampoco. Había que morir. Sólo en el último segundo se llega al verso último. Y respiró por última vez. La sangre sobre la niev…
 
Shandy (14/10/09 23:40)
VENGANZA

La sangre sobre la nieve es más roja. En pocos lugares resalta más que en la nieve y por esta razón las huellas de la sangre les han traído hasta mí, bueno, mejor dicho, hasta mis tacones. ¿Han probado a caminar alguna vez por la nieve con tacones? Es sumamente complicado, pero el inepto había tirado mis botas y únicamente tenía mis zapatos de fiesta, los mismos que le clavé repetidamente en varias partes de su cuerpo mientras que la sangre salía de su cuerpo a borbotones, pringandolo todo, inclusive mis zapatos, los mismos que me han delatado. ¿Saben una cosa? hay un sitio donde aún se conserva la sangre más roja y es sobre mi vestido de novia.
 
el bueno de K. (14/10/09 23:39)
Ilusión

‘La sangre sobre la nieve es más roja‘. Sentenció k. A cuarenta grados y el asfalto deshaciéndose bajo sus pies, Tomas no percibió ninguna ironía y, tras observar las gigantescas letras que presidían el edificio, asintió con la cabeza. Desde allí salía la cuerda que mantenía colgado aquel cuerpo tan, tan redondo. K. mantenía la vista puesta en esos ojos desorbitados, pensaba que de un momento a otro saldrían disparados. La cabeza era una gran esfera roja. La boca repleta de monedas. Todo redondo. Tomas no esperaba presenciar algo así. Hoy no. A lo lejos se escuchaba un murmullo. Tomas vislumbró la calle, y al contemplar la hilera de ahorcados, entendió que decían: “Banqueros”.
 
Lisbeth (14/10/09 23:39)
El color de un crimen.

La sangre sobre la nieve es más roja… hasta que desaparece. En cuestión de minutos el rojo más brillante se convierte en un simple marrón que ensucia la pureza blanca. Y luego todo queda enterrado. Dejas de sostener entre tus manos el último aliento de la frágil víctima, su cuerpo no volverá a gritar, ahora sepultado bajo el blanco manto. El rojo ha desaparecido… el ruido seco, el sabor metálico. Dolor, placer, horror. Frío, mucho frío. Y como único testigo unas tristes manchas marrones. Los crímenes perfectos son aquellos en los que la sangre fluye… y los recuerdos no quedan.
 
Shandy (14/10/09 23:38)
DESTINOS

La sangre sobre la nieve es más roja. Y no era tan sólo un sueño, debería ser una realidad. Esa imagen bombardeaba mi mente una y otra vez sin razón aparente. Tanta insistencia debería significar algo, o al menos así lo creí, razón por la que saqué el billete a Suecia... Aunque quién me iba a decir que llegaría en mitad de una brutal ola de calor debida al cambio climático y que no quedaba nada de nieve en todo el país. Da igual, tengo que realizar el sueño para que se cumpla y deje de atosigarme. Por eso está usted aquí, para ayudarme en su consecución. Simplemente relájese y tranquilícese, sólo notará como se le van secando las venas mientras que su roja sangre, gota a gota, va cayendo sobre esta lona blanca que simulará a la nieve. Creame, la cuchilla apenas la sentirá.
 
Luz blanca (14/10/09 23:35)
Lluvia roja

La sangre sobre la nieve es más roja. Y sobre el asfalto, más negra. Al menos eso pensó Paula tras el primer disparo, cuando vio su propia sangre caer sobre la calle mojada. Olía a lluvia y a pólvora. No le dio tiempo a nada, tan sólo a mirar con horror los ojos de gato de su agresor. Dos iris amarillos cruzados por una fina línea negra. Después de cinco años no había pasado una sola noche sin que aquellos ojos la acecharan en sueños. Gabriel la despertaba, con la preocupación en el rostro, y besaba con ternura la cicatriz que la bala había tatuado en su abdomen. Cada día Paula se preguntaba por qué a ella. Halló su respuesta un día de octubre en el buzón. Una carta para Gabriel de su prima Marta. “Feliz aniversario, amor. Es hora de intentarlo de nuevo”. Junto al papel, dos lentillas amarillas. Mientras fuera, comenzó a llover.
 
Tzalbal (14/10/09 23:34)
El encuentro

“La sangre sobre la nieve es más roja”, pensó al ver el reguero bajo su cuerpo. Desde que la vio por primera vez, dos años atrás, supo que la muerte iba con ella y que seguirla suponía jugar su última partida. Pero el deseo de tenerla, lo fue todo. Ahora, ya daba igual. Después de tantos meses, la había localizado y al reencontrarla, había provocado su adiós definitivo. Todo a la vez, encuentro y despedida. Ella, siempre había sido demasiado para él y aunque ambos lo sabían, ello no le impidió que la siguiera atravesando para ello el Suchiate y Río Grande. Dos años tras su estela, para llegar a encontrarla en este punto perdido del norte del que nunca antes había oído hablar. Dos años, para arrancar una última mirada suya, una intuición de sonrisa en sus labios… Sus ojos se apagan y todo se acaba en medio de este desierto blanco.
 
Snoopy (14/10/09 23:34)
El beso

La sangre sobre la nieve es más roja y la luna llena sobre el añil del crepúsculo es más brillante. De pie, a un extremo de la escena un licántropo enjuga de sus labios la sangre sorbida en un beso venenoso a una mujer apenas reconocible y con los cabellos desperdigados sobre la nieve azulada. Es un beso vehemente casi cercano al paroxismo; es un beso arrebatado a una ladrona que tanto había hurgado sin escrúpulos en su corazón sincero y que, al fin, perece por sus desprecios continuados, por su frivolidad y por sus desdenes. Éste que era antes un artista enamorado se convierte ahora en un ser mitológico que consuma su gran obra maestra: si fue en un pasado su obsesión alcanzar a su musa con un beso apasionado, ahora con un beso, finalmente, la ha matado.
 
Concepción Straight (14/10/09 23:34)
Post it

La sangre sobre la nieve es más roja. Tiene el color de una fresa podrida, aproximadamente del tamaño de un riñón. Si te reventase en las manos, el rojo se escaparía gota a gota, entre esos dedos tuyos que en invierno parecen salchichas frescas. Los líquidos viscosos escapan con parsimonia, pero siempre escapan y, fíjate, manchan lo menos conveniente: la camisa blanca recién planchada, a tu novia boquiabierta a medio camino de chupártela o, qué se yo, el parqué del salón donde acabas de matar a tu hermano. La sangre es siempre inoportuna. No me di cuenta hasta el día que me dijiste: "No te preocupes". No tenía nada por lo que preocuparme. Hasta entonces. Me puse nerviosa. Me llevé la mano al bolsillo y cogí el mechero que te robé. Blanco. Con manchas rojas. Los fumadores no deberían matar a nadie. No tienen rigor.
 
Manhattan (14/10/09 23:30)
Rutina

La sangre sobre la nieve es más roja. Me percaté de ello al encender un cigarrillo antes de comenzar la parte final de mi trabajo: deshacerme del cadáver. Pero estaba contento porque aquel sería mi último encargo. Al final, no importa cual sea tu profesión, todo es rutina: encontrar al tipo, conocer sus movimientos, buscar el ángulo perfecto, apretar el gatillo… Estaba cansado y sólo quería retirarme. Cavé el agujero, enterré al tipo y cubrí la tumba con una capa de nieve. En primavera, cuando llegara el deshielo, yo ya estaría muy lejos, con otra cara y otra identidad. Y Paolo Ferrer, el asesino a sueldo más cotizado del mundo sería, por fin, historia. Volví al coche, y tomé el camino de vuelta a casa. Mientras conducía, me preguntaba qué pondrían esa noche en la tele. Esperaba que no fuera una película policíaca. No las soporto.
 
Patricia Clark (14/10/09 23:30)
En tinta roja

"La sangre sobre la nieve es más roja", punto final. ¡Eso era! Tenía que escribirlo. "¡Que alguien me ayude! ¡Necesito ayuda!". Tenía que escribirlo como fuera... Siempre llevaba encima la libreta, pero no pensó que entonces... "¡¡¡Maldita sea, que alguien me ayude!!!". Ella le había matado, al negarse a aparecer. La maldita última frase. Ella le había obligado a abrir el cajón y coger el cuchillo. Decían que la primera era la peor, pero la última... La última mata. "¡¿No hay nadie en este maldito bosque?!". Tendría que habérsele ocurrido antes (antes de las mil hojas gastadas y el insomnio, antes de salir por última vez de casa), pero antes no había visto su sangre. Formaba ya un charco inmenso. A un lado yacía el cuchillo que poco antes había estado en su mano. "¡¡¡Mierda!!!". Y, con el pulso tembloroso, dirigió su dedo índice hasta ese mar rojizo y empezó a escribir: "La sangre sobre la niev...".
 
Fosbury (14/10/09 23:28)
Apocalipsis

La sangre sobre la nieve es más roja, ¿qué estás diciendo?, lo que estás oyendo, que no te enteras, todos lo saben ya y van arrollando niños, viejas, cojos, paralíticos, a por las escopetas, huyendo a ninguna parte, el cura arremangado subió al campanario para repicar y lo han empujado y el aire le llenó la sotana y se infló como un globo y flotaba, pero un guardia civil gritó ¡pájaro¡ y lo han derribado , que es maldición, y al alcalde que lo han sacado al balcón para que lo explique y se ha tirado de cabeza haciendo el ángel, que remedio si era sordomudo, y es que elegirlos por voto secreto trae esto, mira el gordo asaltando la pastelería de Dulcinea, cuantos muertos, siguen disparando, y el Orlando metiéndole mano a Alakrana, mi mujer, que yace sobre la nieve, ¿qué haces? ¡estás sangrando!, ¡no! a mi, noooooooo ?
 
Arrierez (14/10/09 23:25)
Rojo pasión

- La sangre sobre la nieve es más roja. - ¡Eso no es sangre, imbécil! Es tomate. Desde hacía algún tiempo a Pablo le crispaba enormemente aquella absurda pretenciosidad literaria con la que hablaba Nuria. Ni siquiera recordaba si ella siempre había sido así. Si ambos siempre fueron así, despistados por una turbadora nebulosa de encantamiento pasajero. - ¡Claro que es sangre! – replicó ella contagiada por ese tono áspero, mientras se agachaba para comprobarlo. Pablo se giró resoplando, conteniéndose para no matarla allí mismo. De pronto, un silbido cortó el aire y sobrevino un golpe seco. Se volvió hacia ella; yacía en una postura quebrada sobre la nieve mojada por borbotones de sangre que manaban de su cabeza de pelo enmarañado. Alguien se deslizaba a toda velocidad colina abajo. Pablo la miró tiritando con un grito ahogado. La sangre sobre la nieve le pareció más roja.
 
Pericles (14/10/09 23:24)
¿Una meada puede cambiar tu vida?

La sangre sobre la nieve es más roja de lo que cabría esperar. Se quedó tan blanco como ella con el pene al aire , sin comprender como aquel líquido rojo había salido por allí en vez de la esperada orina. Probablemente, su vida estaba en peligro.¡Qué horror!¡Qué engaño! Una infancia anodina, ni libre ni feliz, una juventud que no fue tal, un país adormecido, donde nunca pasaba nada inesperado. Se había casado pronto y su vida sexual fue un corto recorrido entre la eyaculaciòn precoz y la impotencia. Solo y divorciado, con un trabajo que despreciaba y ahora esto. ¿Qué hacer? Visitar a un médico rápidamente. Sin embargo, su rostro se iluminó, quito la nieve parsimoniosamente de una piedra, se sentó, encendió un cigarro que casualmente conservaba de una boda y se puso a esperar. Quizá el futuro sería más divertido que el presente, al menos seguro que era distinto.
 
Carla Crein (14/10/09 23:21)
El amante encerrado en la nada

La sangre sobre la nieve es más roja. Fue lo que pensó antes de caer en un sueño muy profundo. Se sentía agotado. No sabía dónde se encontraba ni cómo había llegado hasta allí. Al incorporarse una punzada de dolor le atravesó el pecho provocando un alarido que atrajo la presencia de una desconocida. A pesar de estar tan perdido experimentó una unión especial con ella que deseó desde su falta de recuerdos que fuera con quien compartía su vida. La joven con cierta familiaridad le contó que eran una pareja retirada por amor en la nieve de Suecia. Aún sin tener idea de su situación vital se sintió afortunado y el sueño de nuevo le meció junto a ella que tras dejarle en la cama envolvió un cuchillo en un diario que rezaba "Desaparecido jugador inglés de fútbol visto por última vez con una ex-novia sobre la que pesaba una orden de alejamiento. Se desconoce su paradero".
 
Olvido (14/10/09 23:21)
Fui yo

La sangre sobre la nieve es más roja. Varias gotas rotas punteaban la nuca de Teresa. Ella duerme boca abajo, y él con ella no duerme. De noche hay grillos en el parque y de día gritos en la urbanización. A veces la quiere. El primer sol se rayó en las persianas. Entonces él vio aquellos círculos brillantes e imperfectos en la piel de Teresa. El kétchup parece sangre, y la sangre puede parecer kétchup. Quizás se asustó porque Drácula en Alcorcón no existe. O porque no hay insecto con una picadura tan sangrienta. Ella se desperezó, abrió el ojo izquierdo y le susurró: cariño, por qué me espías mientras duermo, y vete al baño, que estás sangrando un poco por la nariz. Entonces él sonrió y buscó un pañuelo en la mesilla. En el piso de arriba alguien sudaba, fregaba la madera helada y secaba un cuchillo de postre.
 
Matsu Heredia. (14/10/09 23:20)
Vapor.

La sangre sobre la nieve es más roja. Al igual que en el papel en el que escribe las últimas palabras el comisario. O eso piensa mientras sus ojos se van cerrando lentamente, a causa del frío y del dolor intenso en su abdomen. Tras haber perseguido a ese miserable, tantas veces sin éxito, había dado con él, y estaba en sus manos devolverle la jugada, deteniéndole y pagándole así la ingente cantidad de traiciones que habían sufrido sus operaciones, sin enterarse nunca de que estaba siendo saboteado desde dentro. ¡Y aquél bastardo se había adelantado! ¡Cómo coño se había enterado! Pero era así... moría a sus manos, siendo el único conocedor de su identidad... Con su propia sangre escribió la inicial G... mientras exhalaba su último aliento, en forma de vapor por a causa del frío polar.
 
Fosbury (14/10/09 23:18)
El color de la savia

La sangre sobre la nieve es más roja, dicen los amigos de lo desorbitado, incapacitados para la observación profunda. Aforismo falso, a no ser que el criminal quiera caer en su propia trampa. Si la sangre es más roja sobre la nieve es porque es fresca, recién apuñalada. De yugular segada, extravasada, el aire la pudre. Tampoco es más roja cuando la nieve no está virgen, pues en la violada, la sangre parece chapapote pestilente espurreado por el camión destartalado como la del aeropuerto desde el que he partido. Es sobre la espuma de algodón que estoy sobrevolando donde la savia es tan roja como el rubí del turbante impoluto de mi Señor. Inmutable para la eternidad. Tomo el control del aparato. Atravieso la nube y voy inexorable a derribar el impuro paradigma de vuestra civilización maldita y fijar mi bermellón en el níveo seno de Alá, mi padre.
 
Richard Vilbor (14/10/09 23:14)
Rojo Dólar

La sangre sobre la nieve es más roja y los dólares, más verdes. Este pensamiento tan idiota me sorprende mientras, con una mano, intento retener la sangre que mana de mi pierna y, con la otra, devolver los billetes esparcidos por la nieve al maletín. Los otrora cándidos vecinos de Holdrege, con Harry Clough y su escopeta al frente, se acercan lenta e inexorablemente. A un nuevo empleado de banco, como yo, le cuesta llegar hasta aquí dos meses de sonrisas; ocho de firmas falsificadas, intereses ficticios y cuentas adulteradas; dos semanas de despilfarro; 45 segundos de loca carrera por el patio trasero bajo la nieve y un único disparo. Medio millón conseguido con unas simples armas: una corbata, mucha labia y poca vergüenza. No hay escapatoria, así que me giro, como puedo, hacia el doble cañón de Harry. Levanto las manos, sonrío y me dispongo a desenfundar la sin hueso. Ambos apuntamos. Intentaré ser más rápido.
 
Mandro Martín (14/10/09 23:11)
My dirty job

- La sangre es más roja sobre la nieve, doctor. Y no se debe sólo al contraste rojo sobre el tamiz blanco, ni tampoco a cómo refleja la luz sobre ella... ese reflejo que provoca un moreno sucio en la piel de los esquiadores. Es un principio físico, trata sobre la transformacion de la energía. La sangre caliente se derrama liberando el oxígeno de las partículas del agua helada, oxigenandola, dandole vigor y sentido fuera de sus bastos contenedores. Es durante unos breves instantes una relación simbiótica entre dos seres para la mayoría inertes. No pediré que lo entienda ni que sepa apreciar lo maravilloso y poético que resulta, doctor. Sé que usted se limitará a tacharme de loco con alguna jerga médica y, creame, no lo culpo. Lo compadezco. - Se equivoca en algo, Sr. Sad. No privaré a los reclusos de la carcel de su culo con el diagnóstico equivocado.
 
TZALBAL (14/10/09 23:11)
La espera

“La sangre sobre la nieve es más roja”, decía siempre su padre. Él, creció con esa cantinela en la cabeza, pero nunca lo pudo comprobar. Sangre, le había tocado ver mucha y de todos los matices, pero nunca encontró ese tono rojo sobre la nieve. Desde la que vio vertida por primera vez en las huelgas de Vitoria, allá por marzo del 76, cuando aún pensaba que esto se podía cambiar; hasta la que acompaña a cada uno de los encargos que ha despachado en estos últimos tiempos. Ahora tal vez pueda comprobarlo. Emboscado, en un hayedo cualquiera, tan sólo le queda esperar. Esperar a que en el meandro que dibuja la carretera aparezca el audi Q7 con la matrícula indicada. Es un encargo más, aunque después de tanto tiempo le haya hecho regresar a estas tierras y despertar los recuerdos. Ahora, sólo es cuestión de esperar… un solo disparo, y podrá comprobar si su padre tenía razón.
 
Bruno Fosco (14/10/09 23:05)
Muñeco de nieve

La sangre sobre la nieve es más roja. No sé dónde estoy. Sólo veo nieve, como una inmensa mortaja blanca. Yo era un triste investigador de bajas laborales fraudulentas, alguna infidelidad conyugal (dos, contando la mía) y poco más. Unos padres desesperados por el abandono policial me suplican cualquier pista sobre el paradero de su hija desaparecida. Sin buscarlo, me doy de bruces con una trama mafiosa que comercia con los deseos más sórdidos de los humanos. Aquello me quedaba muy grande. No soy un valiente, así que iba a abandonar a toda prisa. Pero se me adelantaron. Unos tipos de apariencia europea me secuestran y me inyectan algo. Recuerdo haber despertado varias veces en una sala oscura con olor a productos clínicos. Empecé a sospechar el destino de la pequeña Bea. Ahora sólo siento la herida del abdomen y un sordo vacío interior. La sangre se hunde en la nieve y se enfría. Nadie sabrá de nosotros.
 
June (14/10/09 23:03)
NO SIN MI MÓVIL

La sangre sobre la nieve es más roja y más dulce cuando te toca morderla. Elsa se obligaba a soñar a menudo con una playa bulliciosa, envuelta en griterío de los niños quería sentir la arena caliente bajo sus pies,… necesitaba tanto la luz del sol y el contacto humano como el oxígeno . Estaba harta de vivir escondida, siempre pendiente de que no la identificaran, había sido muy costoso construirse una vida en aquella ciudad heladora. Sin embargo, cuando oyó la primera bala, supo que había sido descubierta. Tres segundos más y un ardor incontrolable le quemaba el cuerpo. Activó la cámara del móvil, y mientras se retorcía de dolor y mordía su propia sangre, la foto de su asesino viajaba en un SMS.
 
funcionaria (14/10/09 23:03)
Amor Fou

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó Zlatan consumiendo su último hálito de vida. Dos días antes apenas era un gris funcionario de Hacienda predestinado a acabar sus días en una residencia de jubilados. Hasta que apareció ella, con su sonrisa enigmática, su mirada cautivadora. Aquella noche cayó rendido a sus pies. Borraría de los archivos todas sus deudas pendientes, sabía las claves de acceso, no había que dejar huellas. Se durmió hipnotizado. Tras jurarle amor eterno se despidió de ella y salió al frío polar de la mañana escandinava. Hervía por dentro. En el trabajo una voz en off le dirigía. Al finalizar la jornada puso en marcha su plan. Se escondió en los lavabos y esperó. Al terminar, se colocó una media en la cabeza y huyó. El vigilante le dió el alto, él desenfundó su pistola de juguete de la infancia e inmediatamente se desplomó sobre la blanca nieve.
 
Musaraña (14/10/09 22:56)
Artículo de Fe

La sangre sobre la nieve es más roja, afirmas, y como artículo de fe yo me lo creo. Aunque si me hubieras dicho que es más verde igual te creería. Para mí ambos enunciados son simétricos. Ahora bien, si tú me dices que sobre la nieve es más roja yo lo juraré sobre cualquier Biblia, exactamente igual que aquella vez en que te empeñaste en demostrarme que es bicolor la bandera portuguesa o aquella otra en que te dejé por imposible y sostuve que cuando paro en los semáforos me fijo en el color y no en la posición de las luces. Pero quiero que entiendas de una vez por todas que ciertos enunciados carecen de sentido para un daltónico.
 
Sarajevo (14/10/09 22:53)
Traición

La sangre sobre la nieve es más roja. Eso pensé cuando vi el pequeño charco. Eso y que ella estaba herida. Debía encontrarla. Ni siquiera sabía la razón por la que la perseguía. ¿Amor? ¿Odio? Me había utilizado. Se había metido entre mis sábanas utilizando sucias patrañas, introduciendome en su retorcido juego. Aunque había logrado averiguar el nombre del asesino, no me sentía victorioso. ¿Cómo podías digerir que la mujer a la que amas es una asesina sin escrúpulos? Pero no era el único que lo sabía, y ahora toda la policía estaba sobre aviso. Pero yo debía encontrarla antes. Y sabía donde tenía que buscarla. La conocía la menos un poco. El lugar donde nos vimos por primera vez, la fábrica abandonada. Ahí estaba. Me vio y lágrimas se asomaron en sus ojos. -Por favor, escúchame. No tod... Pero su voz quedó ahogada ante el sonido de un disparo.
 
Silky (14/10/09 22:53)
Contrastes

La sangre sobre la nieve es más roja, pero no tan bella como la violenta sorpresa en tus labios cuando supiste que de verdad existimos poetas caníbales, lo mismo que existen detectives semánticos, los que resuelven crímenes preguntando una y otra vez dónde está el cuerpo, como si a base de insistir acabara por saltar un resorte de muñeco con la respuesta pegada a la frente. Se me ocurrió eructarle en la cara, pero temí que se me escapara el ojo consumido, porque, mi amor, la sangre será sangre en todas partes, pero puede que la violencia resulte más llamativa aquí en el Norte del mundo, y además no me conviene escupir ojos si es verdad que fui la última persona en verte, y palpando el ojo conservado pienso que apenas se distinguiría del fondo oscuro del bolsillo de no ser por el bellísimo iris verde. ¿Hemos hablado antes de la violencia poética de este detalle, amor mío?
 
efe (14/10/09 22:49)
La verdad sobre Blancanieves

La sangre sobre la nieve es más roja. Le dolían los ojos por el contraste, apartó la vista del cuerpo herido sobre la tierra dura y fria. No sentía remordimiento, ni miedo por que alguien la encontrase allí, al borde del oscuro bosque, iluminado tan sólo por la luna llena que proporcionaba al escenario una luz irreal. La única emoción que experimentaba en ese momento era de satisfacción. El triunfo sobre aquella mujer que le pretendia robar al hombre más importante de su vida, que le habia robado gran parte de su juventud, su inocencia y su casa. No podía evitar, sentirse feliz por un breve momento, y sin querer sonreía con una cruel sonrisa antes de darse la vuelta y tirar a su madrastra, aun tumbada en el suelo suplicando clemencia, al vacio. Rojo como la sangre, blanca como la nieve, negra como la muerte.
 
John Kramer (14/10/09 22:44)
INNEGABLE REALIDAD

La sangre sobre la nieve es más roja y más bella. Suerte que nos pilló disfrutando aquél viaje en Estocolmo y pudimos ver aquellos hermosos parajes cubiertos de aquella lluvia de sangre. La policía científica analizó muestras del líquido caído de aquellas nubes por su incredulidad ante la obviedad de su apariencia, pero tuvieron que rendirse ante los hechos: era sangre del grupo 0-, el donante universal. Hubo gente que sintió cierta repugnancia ante aquel llanto celestial, pero otros muchos le encontramos un innegable encanto. Pasados los días, otro hecho cautivó mi atención: el Sol se convirtió en un enorme ojo. Y luego otro: Los árboles comenzaron a hablar. Y así hasta hoy, que volviendo a la cordura veo que me están aplicando otro electroshock.
 
pads (14/10/09 22:43)
Botas manchadas

La sangre sobre la nieve es más roja. Había sido un trabajo limpio, pero no puedes evitar que algún pequeño detalle salga mal. No era más que una pequeña mancha, unas gotas de sangre en un océano helado, y, sin embargo, me parecía que se vería a kilómetros, que todo el mundo la encontraría y descubriría mi crimen. Algo raro me pasaba. Lo que debería haber sido un encargo sencillo se había convertido en algo que me reconcomía por dentro. No podía dejar de mirar esa mancha de sangre, y el tiempo pasaba, tenía que irme cuanto antes. Apenas necesité remover un poco la nieve con mis botas para que la mancha se diluyese, desapareciese en la blancura inmaculada de la nieve. Ojalá fuera tan fácil limpiar mis pecados.
 
Jonhn Kramer (14/10/09 22:43)
INNEGABLE REALIDAD

La sangre sobre la nieve es más roja y más bella. Suerte que nos pilló disfrutando aquél viaje en Estocolmo y pudimos ver aquellos hermosos parajes cubiertos de aquella lluvia de sangre. La policía científica analizó muestras del líquido caído de aquellas nubes por su incredulidad ante la obviedad de su apariencia, pero tuvieron que rendirse ante los hechos: era sangre del grupo 0-, el donante universal. Hubo gente que sintió cierta repugnancia ante aquel llanto celestial, pero otros muchos le encontramos un innegable encanto. Pasados los días, otro hecho cautivó mi atención: el Sol se convirtió en un enorme ojo. Y luego otro: Los árboles comenzaron a hablar. Y así hasta hoy, que volviendo a la cordura veo que me están aplicando otro electroshock.
 
Black Bobbie (14/10/09 22:38)
Presa de sí misma

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó su agitada cabeza mientras corría por el monte. Sin volver la vista atrás, podía percibir la pesadez del antiguo edificio donde había pasado los últimos cinco años de su vida. Romper los cristales con sus propias manos no había sido tan doloroso como respirar dentro de esa jaula inmunda llena de seres despreciables a los que negaba parecerse (mataría a quien la contradijera). Ahora estaba libre. Correría día y noche, día y noche, día y noche… Caminaría en círculos incapaz de encontrar una verdadera salida, un punto cero del que partir de nuevo. Vertería sobre la nieve hasta la última gota de su sangre para escapar, sin ser consciente que de quien realmente estaba huyendo era de ella misma.
 
Baudolino (14/10/09 22:38)
Preguntas demasiado.

- La sangre sobre la nieve es más roja. - Si fuera blanca no tendríamos este problema. - ¿Crees que lo habrán matado? - No conozco a nadie a quien le explote la cabeza porque sí. - ¿Lo conocías? - Sí, pero no me ha caído nunca bien. - No habrás sido tú el… - ¿Me creerías capaz de hacer algo así? - Eh…no, ¡claro que no! - No pareces muy convencido. - Sí, sí, en que estaría yo pensando, jeje…Bueno, ¿por donde empezamos? - ¿Te apetece un pitillo? - Gracias. ¿Cómo crees que lo han hecho? - ¿A que te refieres? - ¿Cómo le mataron? - ¿No crees que preguntas demasiado? - Soy muy curioso. ¿Sabes? - Me doy cuenta. Saciaré tu curiosidad. ¿Terminaste el pitillo? - Sí, ¿por qué? - Así fue como lo maté. - ¡Aggggg! - Lástima, en el fondo este chico me caía bien, pero preguntaba demasiado.
 
Narcisista Petulante (14/10/09 22:36)
S.O.S

La sangre sobre la nieve es más roja, agente. Por eso, tras la caída mortal de mi esposa, arrastré su cadáver hasta el claro del bosque. Temía que su cuerpo se congelase. Por eso me apresuré a descuartizarla, esparciendo su sangre y formando con ella el enorme SOS que vieron. ¿De qué otra forma me hubiesen localizado en la inmensidad de esos parajes? Me sentía desesperado, al borde de la locura... ¿Me acusan de asesinato?... ¡Dios del cielo!, ¿por qué motivo habría de maquinar y ejecutar semejante farsa? Considerando mis recursos y mi situación, ¿se les ocurre algún otro medio para llamar la atención de los equipos de búsqueda? ¡Yo la quería!, más que a nada en el mundo. Siempre nos tuvimos el uno al otro, siempre nos ayudamos en los momentos difíciles. Hasta incluso después de muerta se convirtió en la herramienta de mi salvación... ¡la muy zorra!
 
Pedroa (14/10/09 22:34)
Vodka ensangrentado

“La sangre sobre la nieve es más roja”, meditaba el inspector Torralba mientras contemplaba estupefacto los dos cadáveres tendidos sobre el parquecillo, morada habitual para algunos vagabundos. El tosco policía, de aspecto desaliñado y decadente, escudriñaba la zona cubierta por la nieve de la madrugada. Hacía tiempo que no recordaba un diciembre tan frío. Extrañamente, un sentimiento de inquietud invadía todo su ser, como si presenciara un macabro belén navideño rebosante de vodka, nieve y sangre. Eran extranjeros, de dimensiones exageradas y aspecto sucio y desgarbado, especialmente acentuado en sus enmarañadas cabelleras rubias. Los hombres habían sido agujereados despiadadamente por todos los recovecos, sin dejar ningún espacio indemne. La sangre rojiza se expandía pausadamente fundiéndose con el blanco luminoso de la nieve. Un hedor a alcohol y a vino barato emanaba de los cuerpos desvencijados. Ahora conseguía recordarlo difuminadamente, aún retumbaba con la resaca la estruendosa trifulca de la noche anterior mientras forcejaba con los canallas del parque.
 
Mirada Celta (14/10/09 22:32)
LA PROMOCIÓN PERFECTA

La sangre sobre la nieve es más roja de lo que había imaginado, pensó Robert, el director. La escena final concluía con el protagonista agonizando en brazos de su amada. Recitaba las últimas palabras de amor mientras se desangraba irremediablemente. Qué resalte el del bermellón sobre el blanco puro y virginal de la nieve artificial. Qué momento más vívido, exultante e inolvidable. Al fin había acabado su película. Después de recogerlo todo irían a celebrarlo, pero él quedaría en el camerino con el actor principal. Había sido una pesadilla trabajar con él. Caprichoso, voluble, endiosado, insoportable animal de flashes y sonrisa perpetua de cóctel. Lo mataría esa noche, de la manera más cruel, representaría la escena final, pero ya no sería ficticio, y moriría a su lado. En vez de a una bella actriz, le dedicaría a él, su asesino, sus últimas palabras. -¡Despierta Robert!, último día de rodaje –le avisó bruscamente Tino, el fiel ayudante de dirección.
 
Misu (14/10/09 22:25)
Sin camino a casa

la sangre sobre la nieve es más roja, recordé aquella frase el día que supimos toda la verdad. Mi abuelo solía llevarnos de caza a mi hermana y a mi. Pero aquel día, Raquel no volvió. Pasamos días, semanas buslcándola. El pueblo entero se movilizó, rastreamos todo la zona, y nada, había desaparecido, se había perdido, pero como? si ella conocia aquellos campos. Mi padre llegó de Londres, al día siguiente, y se reunió con mi madre. No se veían hacia dos años, por lo menos. Mi padre estaba muy afectado. Mi madre se veía preocupada, pero con una aire de optimismo, "esto parece cosa de adolescentes", dijo. El día que apareció el móvil de Raquel, el último mensaje era de mi padre: pequeña, te tengo una sorpresa, te espero en la cabaña, besos, papá. Desde aquel día, no lo volví a ver más. Raquel no era su hija, fue la manera que encontró más cruel, de vengarse.
 
CÁLIDO BARRIO (14/10/09 22:20)
ATRACO CASUAL

La sangre es mas roja sobre la nieve, pensó Eric en su apresurada huida hacia el monte. Salió malherido del fatal atraco que semanas antes planeó. Parecía muy sencillo, sólo consistía en pedir la recaudación de la abultada caja de la gasolinera. Pero no entraba en sus planes, encontrarse al vigilante. Y claro, apercibido éste por los gritos que salian desde el interior, no dudó en abrir fuego. Para colmo y desgracia de Eric, ese dia en el pueblo había caido una nevada descomunal... Adam el vigilante, perro viejo en éstas lides, siguió el rastro que el pobre Eric iba dejando, hasta que dió con él. Alto !, gritó Adam... Cayendo Eric de puro agotamiento. No puedo creerlo Eric, eres tú ?, -replicó Adam. Sí, estoy desesperado y sólo buscaba llevar algo de dinero a casa, hace meses que no trabajo -contestó Eric. Sólo espero que no te hayan reconocido, pues te voy a dejar marchar -añadió Adam...
 
Ágatha Crisis (14/10/09 22:16)
Imágenes

La sangre sobre la nieve es más roja, de un rojo especialmente intenso, casi insoportable a la vista. Angustiado, pude percibir claramente como inundaría todo aquel paraje sin poder hacer nada para detenerla. Algo me jugó una mala pasada aquella tarde; el frío, la nieve, el haberme olvidado los guantes dios sabe dónde, tampoco fueron de gran ayuda. Me metí en el coche y a toda velocidad conduje por la carretera comarcal de vuelta a la ciudad. Media hora después denunciaba los hechos a la policía desde el teléfono público de un pequeño bar de carretera. Más de diez horas les llevó localizar el cuerpo... ni rastro de sangre. Soy consciente de que siempre pueden ocurrir cosas, pequeños sucesos inesperados, contratiempos, comportamientos cotidianos que se vuelven extraños, ajenos... sensaciones, imágenes con las que uno no cuenta, pero que aparecen, y permanecen. Grabadas para siempre. Acumulándose en la retina... o en algún otro lugar.
 
Little squirrel (14/10/09 22:15)
Al rojo blanco

“La sangre sobre la nieve es más roja”, pensaba mientras se acercaba corriendo y el aliento le salía tan densa y violentamente que se podría cortar con el estilete que llevaba en la bolsa. Más allá, ella se arrastraba desesperada entre la espesa blancura y buscaba con la mirada una salvación. Él seguía el sendero rojo y, cuanto más cercanos oía sus gritos pidiendo socorro, más frenéticamente le latía el corazón. Por fin la vio, acurrucada tras un arbusto, y el deseo se le desbocó. Se abalanzó sobre ella, pero se detuvo con el grito atravesado en la garganta. Había llegado demasiado tarde: ya estaba muerta. Se agachó para recoger al niño que lloraba entre los brazos de su madre, cortó con manos expertas el cordón umbilical y de repente lo comprendió. No es que la sangre fuera más roja sobre la nieve, sino que la nieve era más blanca.
 
J. Straker (14/10/09 22:12)
Día de caza

La sangre sobre la nieve es más roja, y por eso Juan cruzaba los dedos en secreto cada viernes con la esperanza de pisar de nuevo aquella montaña. Ni tan siquiera la punzante sensación de frío en sus dedos le impedía, fin de semana tras fin de semana, seguir cavando pequeñas tumbas para sus trofeos. Cualquier cosa era completamente insignificante comparada con la visión de aquellas pequeñas gotas escarlata impregnándose en los copos recién caídos. Aquella mañana luminosa se quedó absorto contemplando su nuevo agujero, en el que yacía otra ardilla destripada. Mientras se lamía de forma pensativa sus fríos labios memorizó cada detalle de su nueva conquista, se agachó, limpió sus manos en la nieve, tapó la fosa y agarró su pequeño trineo. Mientras descendía jovial por la pequeña ladera hasta donde sus padres le esperaban decidió que en su próxima cacería iría a por ellos.
 
moonriver (14/10/09 21:58)
Un asesino adorable

La sangre sobre la nieve es más roja. Todo el mundo lo sabe y Bobby se siente estúpido al contemplar las escandalosas huellas de un crimen que debía haber cometido en un día de lluvia torrencial. Pero, después de tres meses de largo asedio, esa alimaña por fin se le puso a tiro y no pudo contener por más tiempo sus execrables instintos homicidas. Merecía morir. El mundo es un lugar mejor desde su desaparición, pero a Bobby le aterra que alguien descubra su delito. Abandonar el cadáver en medio del jardín y rezar para que nadie sospeche de él no parece muy inteligente, pero la delatora nieve no le ofrece más opciones. Insatisfecho, Bobby decide volver a casa a resguardarse de la inclemente climatología navideña y ensaya frente al espejo su mejor cara de “yo no he roto un plato”. Sí, nadie sospechará que un pulcro y adorable gato de angora disfruta matando ratas callejeras.
 
Estrella Fugaz (14/10/09 21:56)
Último destello escarlata

La sangre sobre la nieve es más roja. No pude evitar maldecir aquella evidencia al girar la cabeza y darme cuenta de que aquel camino escarlata me conduciría a la muerte. Por intentar proteger la vida de mi hermana, había entregado la mía; todo en vano. Arrastré mi cuerpo como pude sobre la dura nieve en dirección al pueblo, a la vez que percibía las pisadas de mi perseguidor a pocos metros de mí. Maldije mi suerte, y la ineptitud del cuerpo de policía del pueblo, al no poder descubrir quien era aquel monstruo y encerrarlo como se merecía. En lugar de eso viviría y más gente se extinguiría en sus manos, incluido yo. Sólo me dio tiempo a desearle suerte a mi familia desde el corazón, y a comprobar, una vez más, que mi sangre, sobre la nieve, era de un horripilante rojo brillante. Tras eso, pasé a ser uno más.
 
Block (14/10/09 21:54)
Red Paul

La sangre sobre la nieve es más roja. Penetra y se expande por capilaridad, como lo hace un terrón de azúcar en el café. Paul sostiene la partitura del nocturno de Chopin que suena en el interior del apartamento y con la que se ha cortado. Está apoyado en el alfeizar de la ventana, contemplando la noche blanca de Estocolmo. Hace escasos minutos que ha regresado de tocar en el piano bar de Södermalm y ahora se reprocha los errores cometidos. Algunos tienen que ver con su virtuosismo y otros con la mujer de rojo sentada en la mesa de la primera fila. Vodka con zumo de naranja. Buen gusto, igual que él. Pinza el dedo para que deje de sangrar y entonces lo nota, una punzada similar en el corazón y cae redondo sobre el suelo de madera.
 
Amanda (14/10/09 21:46)
Todo por el arte

La sangre sobre la nieve es más roja, por eso aquel viejo ricachón nos propuso participar en su concurso. Como muchos sobrados de dinero, lo malgastaba en sandeces para cubrir su sádico deleite. El ganador acabaría siendo otro millonario trastornado, pero decidí arriesgarme. Éramos 10 concursantes y ganaría quien pintase en menos tiempo una bella obra sobre la nieve. Teníamos todo el frío lienzo a nuestros pies y, como habréis imaginado, la pintura la sacaríamos de nuestros propios cuerpos a base de machetazos. Todos nos fuimos haciendo cortes estratégicos en brazos, piernas, abdomen y espalda para sacar la tinta precisa para nuestras obras pero conservando la vida, aunque muchos no tardaron en caer desvanecidos, oportunidad que aproveché para acabar mi Mona Lisa con la sangre de los yacentes en el suelo. Quedamos Hans y yo. Él tan rollizo y saludable, yo tan pálido y debilitado… Tuve que matarle para acabar mi obra. Gané, pero me van a ejecutar.
 
SAW (14/10/09 21:44)
FUNCIONARIOS...

La sangre sobre la nieve es más roja pero igualmente muda. Ojala pudiese describir quién le ha abierto la puerta para salir en torrente del cuerpo de este joven. Me temo que estamos ante un nuevo caso del “asesino lumbar”. Si no le capturamos pronto, seguirá eliminando a todo aquél que se queje constantemente de un dolor lumbar sin ponerle remedio. ¿Qué cómo lo sé? Fíjense bien; sobre la nieve ha escrito con sangre la palabra “quejica”, como hizo en los otros 12 casos. Además ha esparcido alrededor del cadáver varias tarjetas de renombrados fisioterapeutas. Y la prueba más clara, le ha extirpado toda la zona lumbar. No está. -Tras aquellas conclusiones, el inspector Hoffmanorf regresó a su hogar para disfrutar de otra cena de su colección de lumbares, viéndose satisfecho por librar al mundo de otro inservible burócrata y sumar otro éxito a sus investigaciones en la lucha contra el mal.
 
DON PEDRO GIL (14/10/09 21:43)
GRANIZADA DE SANDIA

La sangre es más roja sobre la nieve. Un vestido de novia es más blanco sobre la sangre. Un vestido de novia se confunde con la nieve. Pasaban su noche de bodas en una cabaña de montaña. Él se encolerizó; descubrió un sms en el móvil de su flamante esposa; se lo enviaba su antiguo novio. Nada justifica la violencia, pero los celos ganaron de manera fatal la partida. La búsqueda fue ardua. Había nevado. Él sintió seguridad. Pero el reguero de sangre que conducía al escondite del cadáver, pasadas unas horas, emergió a la superficie como si alguien hubiera aspirado la sangre con una pajita, tomando la nieve aspecto de granizada de sandía. Al seguir el rastro sanguinolento la hallaron, su cuerpo cubierto por la nevada, los restos de su traje de novia mimetizados con la blancura. Las celdas son negras. El delito es negro. Él vive a oscuras, sus manos manchadas de sangre roja sobre nieve.
 
Akane (14/10/09 21:41)
Recordar

“La sangre sobre la nieve es más roja..." empezó a pensar mientras su cuerpo estaba posado sobre el manto blanco. Fue entonces cuando su conciencia comenzó a recapitular el porqué estaba allí. Sentía un fuerte dolor en la nuca, notaba hinchada su cara y tenía rasgado la manga derecha de su chaqueta que había llegado hasta su piel y por la que había empezado a sangrar. Visualizó el momento que recibió el cuchillazo sobre el brazo al intentar protegerse su rostro. Saltó en el tiempo hasta el momento en el que estaba atrapada por él e intentaba escapar, pero en cambio, lo que recibió fue una fuerte bofetada que la dejó atontada y tirada en el suelo. La inercia del golpe hizo que su cabeza fuera lo primero que llegara al suelo. Horrorizada empezó a darse cuenta de lo sucedido, con miedo y pavor, giró con mucho esfuerzo la cabeza y vió la mitad de su cuerpo desnudo
 
thesis (14/10/09 21:36)
Las últimas palabras

"La sangre sobre la nieve es más roja". Esas fueron las últimas palabras de mi madre antes que apretara el gatillo. Curioso ¿no? Siempre creí que tu despedida sería pidiendo perdón, perdón por lo que me causaste, por lo que papá tuvo que sufrir. Entiendo que me hayas matado, ahora sólo te resta seguir adelante. Cuando cumplí trece años me dijsite que la verdad no siempre es buena. Me relaja saber que compartamos opinión, fue una cosa en común. Te veo venir de la mano de papá, me acorrala con una de sus miradas, creo que el viejo está alucinando. ¿Qué son estas rejas? Se acerca solo, mejor, porque no puedo verte en este momento. - ¿Entendés lo que pasó?- me pregunta con asco y lástima. - Papá, estoy muerto, no podés escucharme, sólo imaginarme - No estás muerto, Ariel. Asesinaste a mamá. Me siento convulsionar, parece que en el cielo también se siente.
 
Bertuisme (14/10/09 21:36)
Mi hija Marla...

"La sangre sobre la nieve es más roja" pensó Paolo mientras se dejaba arrastrar por un sendero inhóspito y frío. Llevaba varios años investigando uno de los más atroces casos que había conocido en toda su carrera profesional : el asesinato de su hija Marla de apenas cinco años de edad. Nadie podía sospechar que Paolo conociese el nombre del asesino. Conocía su cara, la cara que le había arrebatado la vida de "su pequeña", una cara que le atormentaba hasta en sus sueños más profundos. Esa misma mañana, había decidido tomarse la justicia por su mano con el fin de aliviar su dolor y así lo hizo. Al amanecer, un hombre se hallaba tendido en el suelo rodeado de una espesa capa roja. Un mar de sangre que contrastaba con la perfecta blancura de la nieve. Era Paolo.
 
YoKen (14/10/09 21:23)
Venganza sobre la nieve

La sangre sobre la nieve es más roja. Ante su pies el cadáver del hombre que había ansiado matar. El frío azotaba y helaba el dolor de sus lágrimas derramadas. El fuerte viento le había mostrado la cara del cuerpo inerte. Su hermano. La caza de su mayor meta se tornó en su peor pesadilla. Un accidente de coche y una fuga. Dolor y venganza. Había perdido a su familia. Su mujer fue atropellada por un desconocido que se dio a la fuga. Ahora, el hermano fugado yacía sin vida sobre la nieve, que bajo la sangre, se volvía roja…
 
Luna Celta (14/10/09 21:23)
CONTRASTES

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó mientras veía cómo caía desde su frente sobre las aguas del mar Mediterráneo. Sólo hacía dos días que Joey había llegado a España desde Suecia, y ya se había metido en una pelea. Pensó que en las cálidas playas sería capaz de relajarse y cambiar de hábitos, pero lo único que sentía era más calor y que aunque apenas entendieran su castellano la chulería era un sentimiento provocador internacional. Regresó al hotel y llamó por teléfono a la agencia de viajes, quería contratar un viaje al Sahara, así podría comprobar cuál era el contraste de la sangre sobre las arenas del desierto.
 
GLAUCA (14/10/09 21:19)
ESPERANDO NADA

La sangre sobre la nieve es más roja. Había visto muchas veces ese cerco que deja la muerte alrededor de un cuerpo. Su pelo rubio y su pálida piel hacían que el contraste fuera mayor. Una inmensa bandera de Japón se dibujaba sobre la acera. No era un caso más para él,el inspector Gabrielsson. No había nada que resolver: había caído desde el décimo piso, heridas de arma blanca, el ojo derecho amoratado...Esta vez no hacían falta pruebas. Pensó: "¿Qué lleva a una persona a decidir sobra la vida o la muerte de otra?" No soportar seguir amando a quien ya que te ha olvidado. Alzó la vista hacia el edificio. Nadie. Miró a su alrededor. Nadie. Le tiró un beso envuelto en vaho. Una lágrima resbalaba por su cara y un cuchillo entre su guante. Ahora él estaba al otro lado y, sí, era verdad, la policía siempre llega tarde.
 
Musaraña (14/10/09 21:16)
Auto de fe

La sangre sobre la nieve es más roja, afirmas, y como auto de fe yo me lo creo. Aunque si me hubieras dicho que es más verde igual te creería. Para mí ambos enunciados son simétricos. Ahora bien, si tú me dices que sobre la nieve es más roja yo lo juraré sobre cualquier Biblia, exactamente igual que aquella vez en que te empeñaste en demostrarme que es bicolor la bandera portuguesa o aquella otra en que te dejé por imposible y sostuve que cuando paro en los semáforos me fijo en el color y no en la posición de las luces. Pero quiero que entiendas de una vez por todas que ciertos enunciados carecen de sentido para un daltónico.
 
MARIO TITIRITEIRO (14/10/09 21:03)
PECADO MORTAL

La sangre sobre la nieve es más roja y una sotana más negra, me dijo una gitana, tú morirás en pecado bajo una gran luz. Yo me reía de esas tonterías hasta que una fría tarde de enero mataron a Samuel Quindio. Ese día había cogido la botella demasiado pronto, pero juro que pude ver quién lo hizo: el cura del pueblo, don Cesáreo. Conté a todos lo que había pasado, pero nadie me creyó. La policía, después de interrogar al cura, me detuvo y me dijo que se me acusaba de asesinato. Unos años después, el juez dictó sentencia: condenado a morir en la silla eléctrica. Hoy es mi último día y pensaba que iba a cargar con una pena que no me correspondía, que las profecías no siempre se cumplían, pero lo cierto es que sí, y es que hay que ver qué cara tiene este maldito cura: ¡pues no quiere confesarme! Que Dios me perdone.
 
Lúanúa (14/10/09 21:02)
Malparida

"La sangre sobre la nieve es más roja que la que brota del vientre de una parturienta que está abortando..." pensó azorada Hallkatla al ver aquel mar de sanguíneas aguas pintando un infierno sembrado de cadáveres. Corrió con sus postreras fuerzas en busca del amparo del bosque... Sabía que aquella bestia seguía el rastro que dejaba sobre la estepa. Estaba embarazada, era la única superviviente de la aldea, y en cuanto aquel bárbaro invasor la violara ya no quedaría nada más de ella. Kraka la vio internándose tras la maleza y aceleró el paso blandiendo aquel hachote de bronce. Poco después creyó localizar a la fugitiva hecha un ovillo detrás de unas ramas, y cuando se disponía a apartarlas algo rugió a sus espaldas. Se volvió demasiado tarde: una mujer joven, de pechos enormes y vientre hinchado, completamente desnuda y deseable, lo había atravesado de lado a lado con una pica hecha con un palo realmente afilado.
 
Luna Celta (14/10/09 20:58)
HOMICIDIO POR ABURRIMIENTO

La sangre sobre la nieve es más roja. Así como el sentimiento de culpabilidad es más grande cuando las cosas no ocurren precisamente por accidente. Aquella tarde María estaba demasiado aburrida. Había terminado las tareas del hogar, los niños estaban de excursión y el marido trabajaba hasta tarde. Su serie favorita iba a comenzar, pero no podría verla si no llegaba el técnico de la televisión por cable. Media hora más tarde sonó el timbre. Al fin aparecía el operario, si se daba prisa aún podría ver la mitad del episodio. El tipo llegó distraído, y para colmo no dejaba de contestar llamadas de la novia en el móvil. Cuando acabó, María conectó el canal pero su serie había finalizado. Sólo faltó que al despedirse le lanzara un guiño para que a María se le hundiera el cuchillo de cocina en su espalda. Enterrado en la nieve tendría tiempo para reflexionar y ella para sentirse culpable…o no.
 
Milinko (14/10/09 20:58)
Nieve Roja

La sangre sobre la nieve es más roja. La cría de alce cayó estrepitósamente de su madre, dejando todo el surco de sangre sobre la nieve. Eso me dejó paralizado durante unos segundos pero, enseguida reaccioné yendo a auxiliarlo. Craso error. La madre se inquietó y levantó su enorme pata hacia mí. Retirándome a tiempo, oí a mi espalda un nuevo ruido y sentí el aliento caliente de algo en mi cuello. Sin perder de vista a la madre, giré la cabeza rapidamente y me topé con un enorme alce, mayor aún que el anterior. Estaba perdido. Pensé que había llegado mi hora. Me aparté rapidamente, dejando a los dos enfrentados y entonces lo ví: algo, alguien, quizás humano, iba sentado sobre el gigante animal. Ví sus ojos vidriosos y su sonrisa extraña. Y luego la luz. Luego un disparo. Luego nada. Mi último pensamiento fue para el desconcertante jinete.
 
MITÓLOGO (14/10/09 20:53)
¿SÍ QUE SERÁN INMORTALES?

La sangre sobre la nieve es más roja si debajo está una cruz de piedra. No sólo la sangre de una valkiria, también la propia, comprueba Thor, que había creído develar que las inmortales no lo son si es él, hijo de Odín, quien despechado las asesina. Ahora cuando, huyendo del castigo de Odín, ha ido a asesinar una cuarta –para fingir su enfrentamiento con la tercera y, a consecuencia, sus muertes; otro misterio con el que contradecir la inmortalidad de las guerreras–, la valkiria no es tal sino el camaleónico Loki. Y aparecer el taimado, y, detrás, su lobo, Fenrir… Así que la sangre… El lobo deja manco a Thor como dejó a su hermano Tyr. ¡Ni describir cómo quedan Loki y Fenrir! Tanta es la sangre que pareciera… ¡Pareciera que las tres valkirias muertas rehacen sus cuerpos desde los charcos nievisangrientos! ¡Va a resultar que, aún asesinadas por Thor, sí que son inmortales! ¡¡Odín!!
 
ÁFRICA VI (14/10/09 20:52)
Prueba por amor

La sangre sobre la nieve es más roja cuando los copos están recién caídos. Luego todo se va enegreciendo, y con la oscuridad nada se distingue. Mike esperó al anochecer, iría a un lugar discreto para esconder el saco. La nieve que estaba cayendo le ayudaría en su tarea. Para unirse a la banda, tenía que pasar unas pruebas de riesgo y coraje. Para él eran de amor porque sólo pensaba en ella, quien ya formaba parte del grupo. Le dieron un saco que no pesaba mucho. Sólo tenía que esconderlo en plena calle. Por la noche cogió el saco. Le pareció que goteaba algo y que estaba pegajoso. Se olió la mano, y sintió pánico. A esas horas no veía el color de la sangre sobre la nieve, pero igual que sentía el frío de los copos, sabía que desde ese instante el frío se quedaría en su corazón.
 
Eritrocita (14/10/09 20:45)
Daltónico

“La sangre sobre la nieve es más roja”. Eso decía mi abuelo cuando me hablaba de la guerra. Siempre me apasionó la historia de su amigo Braulio, que cayó cosido a balazos una fría mañana de febrero, dejando un reguero púrpura sobre la ladera nevada. Pero en esta ciudad la nieve nunca cuaja, y el contraste de la sangre con otros colores sigue sin darme una pista de la tonalidad que adquiere cuando se vierte sobre algo tan puro como una capa de esponjosos copos. He probado a derramarla sobre infinidad de superficies, pero siempre resulta ser un líquido parduzco sin brillo ni gracia. A pesar de ello, no pierdo la esperanza de que alguna vez la nieve se conserve durante unas horas en mi jardín, y en cuanto el cielo de febrero se torna plomizo, salgo en busca de algún pobre diablo que me ayude a ver de una vez el color escarlata que mi abuelo describía.
 
Enfadica (14/10/09 20:40)
El golpe

La sangre sobre la nieve es más roja, se dijo. Había luna llena y su reflejo sobre la nieve producía un efecto hipnotizante, pero no había tiempo para contemplaciones, a lo lejos empezaban a oírse las sirenas de la policía. Así que se obligó a concentrarse. Aquel aficionado quiso venderle una granada mano de fabricación casera, decía que era lo mejor para dar el golpe de su vida. Nada más verlo supo que había sido un error, iba puesto hasta arriba a saber de qué y no se le entendía nada de lo que decía. El muy subnormal pretendía hacerle una demostración práctica de cómo utilizarla y le explotó en las manos. El ruido había sido ensordecedor y ahora tenía que ir recogiendo al tipo desmembrado por la nieve. Lo metió como pudo en el maletero, cambió la placa de matrícula y salió hacia el aeropuerto. Faltaban 6 horas para que saliera su avión rumbo a Río.
 
B. Retta (14/10/09 20:39)
Amanecer en Naxos

La sangre sobre la nieve es más roja. Theodore medita esto detenidamente mientras guarda el arma en el bolsillo de su gabardina; aún humea, tibia contra el contacto. Escuchará las sirenas de la policía al poco tiempo, frente a un desayuno de diner a las cuatro de la mañana. Comparte espacio con las putas y las strippers, las que hablan con voz ronca por el tabaco y llevan el maquillaje descolocado. En aquella esquina, alguien recogerá el cuerpo para meterlo una de aquellas antisépticas fundas negras. El cuerpo de Ariadna, su Ariadna, y se pregunta si debería sentir remordimientos. Así que se termina sus huevos recordando la escena (pálida, cabellos rojos entremezclándose con sangre aún caliente, decorando la nieve). Fuerza una sonrisa y deja un billete de diez sobre la barra, preguntándose si saldrá algún día del laberinto.
 
Norwegian Wood (14/10/09 20:34)
Posesión

La sangre sobre la nieve es más roja. La pistola sobre la nieve es más negra. Tu cuerpo sobre la nieve es más bello. Tus ojos, que ya no miran, ya no mienten. Tu boca, que ya no ríe, ya no besará otros labios. Tu cuerpo sobre la nieve es más mío.
 
MENALVA (14/10/09 20:31)
COMPLICE

La sangre sobre la nieve es más roja. Gotea despacio, rítmicamente . Siempre pensé que todo sería más aparatoso, más obsceno, pero ha sido fácil. No tenía otro remedio. Parece que se oye a lo lejos una melodía lenta. Es mi imaginación. Creo que el tamaño de la fosa será suficiente... El cielo, el aire, la nevada se acerca y parece que va a ser copiosa, como esperaba. Será difícil que encuentren el cadáver, por lo menos hasta la primavera y para entonces … El plan ha salido según lo previsto. Cansancio, un cansancio mortal, Ahora tengo que descansar. Ya caen los primeros copos, cada vez son más espesos, apenas se ve el cielo, sólo esta furia blanca que me amortaja .Cerraré los ojos. Pronto la nieve borrará las flores rojas y peinará el horizonte haciéndose mi cómplice. Mi último pensamiento es para ti. No me encontraras Te he vencido He escapado
 
Rueda (14/10/09 20:16)
Más dura será la caída

La sangre sobre la nieve es más roja. Fue lo que me espetó aquel tipo desde su presuntuosa superioridad vertical. La silla yacía a mi lado con una de las ruedas todavía girando frenéticamente. Algo que deben saber es que un parapléjico maneja continuamente una silla de ruedas que puede pesar unos 20 kilos. Con ella sube cuestas, recorre largas distancias y salva obstáculos cada día. Además, yo siempre intenté compensar la inmovilidad de mis piernas con un desarrollo de la parte superior de mi cuerpo nada desdeñable. Así que cuando el tipo se acercó a mí golpeé con todas mis fuerzas su rodilla. Se dobló de dolor. En ese momento lo agarré por el cuello, lo tumbé y le di tres puñetazos rápidos en la nariz, hasta hundirla en la cara. No tuve que buscar su pulso para saber que estaba muerto. Tenía razón. La sangre sobre la nieve es más roja.
 
SparksXP (14/10/09 20:15)
Ilusiones perdidas

La sangre sobre la nieve es más roja. Observaba el panorama cansado, pensando que luego tendría que limpiarlo. Éste era su asesinato número 30, se le acababa el tiempo para escribir algo decente, estábamos a 14 y el 15 era el último día para entregar su micro-relato. Quería ganar por varios motivos: por el premio, que era un viaje que quería compartir con alguien especial, pero también para demostrarse a sí mismo que era capaz de hacerlo, sería un buen estímulo para seguir escribiendo. La inspiración es esquiva y el talento incierto, con tanta gente compitiendo necesitaba una ayudita y las bases del concurso no especificaban que matar estuviese prohibido. Así que ahí estaba, con la ilusión sumergida en ese charco sangriento sobre la nieve del jardín y el bolígrafo inmóvil en la mano cuando llamaron a la puerta. Se le cayó el mundo, era la policía, seguro que le había delatado el cabrón de su vecino.
 
Agapita (14/10/09 20:06)
Charles, "Carne podrida"

La sangre sobre la nieve es más roja. Por eso dudé tanto si era o no sangre. No era tan roja. Y seguro que era de un animal. Aunque no suelo ser muy curiosa con esos temas, estaba aburrida esperando el camión de la mudanza, que se retrasaba en traer mis miles de bultos a mi reciente casa alquilada junto al lago. Decidí seguir el rastro de la sangre, o no-sangre, que se adentraba en la maraña de arbustos que precedía al bosque. Al agarrarme para no perder el equilibrio, en una rama que impedía seguir con mis pesquisas, noté que mi mano se impregnaba de algo que era más húmedo que lo esperado. Sin mucha sorpresa, examiné mi mano y comprobé que aquello sí parecía sangre. Me extrañó. Si era de un animal, tendría que ser muy grande. Eso me produjo cierta inquietud y dudé si seguir o no.
 
Stern (14/10/09 20:00)
Acero negro

La sangre sobre la nieve es más roja. No creo que haya en el mundo nadie tan estúpido como tú, la verdad. ¿A quién coño se le ocurre poetizar cuando tienes la oreja colgando? Siempre has sido un verdadero pusilánime. Creo que eres patético y por eso mereces morir. Te voy a rebanar la otra oreja y luego la doraré en mi sartén de acero. No le busques explicaciones, no balbucees, es un hecho. Creías que éramos amigos, claro. Y yo creía que podías hacer un simple trabajo, pero tuviste que cagarla, y la cagaste bien cagada. Era jodidamente sencillo, eras mi coartada y dejaste de serlo en el momento que te decidiste enamorar de ella. Y no sufras, porque ella también te acompañará. Está en la cabaña esperando su turno. No me pidas nada, no me supliques, porque esta vida sólo está hecha para quien tiene cojones y, desde luego, ni tú ni tu amiga, los tenéis.
 
Graaba (14/10/09 19:56)
El primer día

-La sangre sobre la nieve es más roja. El policía, un joven de cara pálida y ojos apesadumbrados, mira fijamente el suelo mientras habla. Acaban de llevarse el último cadáver. Su compañero, un hombre curtido en edad y experiencia, se acerca hasta él. -No has tenido suerte, hijo. Vaya comienzo… Y poniéndole una mano sobre el hombro, añade: -Vamos, nos vendrán bien un par de cafés calientes. Mientras regresan a la comisaría, van escuchando por la radio del coche la noticia de los treinta y dos estudiantes asesinados en su propio instituto, al ser tiroteados por un ex-alumno, que, según explica la periodista, fue finalmente abatido por un agente en su primer día de trabajo.
 
Mirada Celta (14/10/09 19:50)
PISTAS DE UN INGRATO

La sangre sobre la nieve es más roja vista desde la mirada de un niño. Nadie podía imaginar que el tierno y rubio David de tan sólo siete años descubriera el terrible suceso que conmocionó la pequeña ciudad de Ármoni. Sus ojos grandes y azules reflejaban la imagen del cadáver del señor cartero. De su cuello había manado sangre para empapar más de un metro cuadrado de superficie nívea. Miró alrededor, pero no vio a ningún adulto al que poder contárselo, y si su madre se enteraba, seguro que lo castigaría. Un detalle le sobresaltó, aquel hombre parecía haber conseguido escribir en la nieve con su propia sangre. No había duda, Montes, ése era el apellido de David, el de su padre y el de su abuelo. Menudo desagradecido, con lo cariñosa que había sido su mamá siempre con él. Borró con sus botas lo escrito y continuó el camino al colegio, la policía cobra por estas cosas.
 
SparksXP (14/10/09 19:44)
Un terrible accidente

La sangre sobre la nieve es más roja. Miraba incrédulo el cuerpo ensangrentado en la silenciosa oscuridad de la noche, sólo turbada por la luz de la luna y el sonido del motor del coche. Lo que creyó que era un perro resultó ser una persona. Se tapó la boca con la mano, miró alrededor: nadie, se llevó las manos a la cabeza. Joder, la había matado. Había sido un accidente, pero esa noche se había tomado un par de copas, podrían acusarle de asesinato involuntario. Un momento, nadie le había visto; agarró el cuerpo por debajo de las axilas y lo arrastró hasta la barandilla que daba al lago sin saber muy bien lo que hacía. Consiguió con esfuerzo levantar el cuerpo y cuando iba a arrojarlo al agua, la mujer abrió los ojos y empezó a gritar aferrándose con fuerza a la barandilla y su chaqueta. Sobresaltado la golpeó hasta que cayó. Fue un terrible accidente.
 
Herman (14/10/09 19:44)
Dinc

La sangre sobre la nieve es más roja. Goteaba de la cabeza de Samuel Dinc. Él inclinado hacia delante con las manos apoyadas en las rodillas. Exhaló una bocanada de vahó antes de girarse para descubrir a su agresor. La figura menuda y rechoncha era inconfundible. - Alcalde Perkins, qué bajeza, por la espalda. - No llega al alcance de tu traición, Dinc. - Llama traición a la honradez. - Podrías haber sido rico y ahora no eres más que un muerto. Perkins levantó su bastón nacarado y lo volvió a dejar caer. Dinc, bañada la cara de sangre, esquivó el envite como pudo, cerró el puño, enloqueció y rompió todas las barreras genéticas, toda su educación y todas sus vivencias para romperle la cara a ese cretino. Cayó sobre el frío suelo de la plaza, tiñéndolo todo de rojo, cuando el tañer de las campanas anunciaba un nuevo día.
 
ÁFRICA V (14/10/09 19:32)
La sangre de los ratones

"La sangre sobre la nieve es más roja", pensaba Harry mientras recordaba cuando de pequeño había cazado ratones a pedradas. En invierno, especialmente, hacían sus nidos en el coche viejo de su padre. En el motor, en los asientos, y poco a poco se lo comían todo. Iban a conseguir que él se quedara sin coche cuando fuese mayor. Al principio los asustaba haciendo ruido para que se fuesen, y se iban, pero luego, volvían. Ponía ratoneras, pero no caían en la trampa. Entonces Harry, enfadado, los apedreaba hasta matarlos. "Pobrecillos. Se tenían que haber comido todo el coche", pensaba mientras miraba a lo lejos y escuchaba con atención esperando oir algún vehículo por la carretera. El coche heredado había volcado, la nieve lo echó del camino, y allí estaba él atrapado como un animalito pensando en el brillo de la sangre de los ratones.
 
Rorschach (14/10/09 19:08)
Encarnado y quisquilla

“La sangre sobre la nieve es más roja” o al menos eso decían en el fanzine Suicida Sin Causa que mi primo Gerardo Máximo y yo leíamos con fervor. Así que, dispuestos a comprobar si era cierto, salimos a la calle, cubierta de minúsculos cristales de hielo, listos a desangrarnos como corderos en una carnicería árabe. Una vez fuera, Gerardo Máximo se propinó un buen tajo en uno de sus brazos y me exhortó a que yo hiciera lo mismo pero la visión de la sangre de mi primo, que caía sobre el manto blanco, me produjo unas arcadas tremebundas y empecé a devolver copiosamente y, si la sangre es más roja sobre la nieve, el vómito no veas, especialmente cuando has ingerido grandes dosis de calimocho. -¡Ah, Genoveva de Brabante!- exclamó mi primo- ¡Has manchado mis Dr. Martens con tu corrosivo vómito! ¡Ahora no podré tener un puesto tan importante en la próxima asamblea siniestra!
 
SparksXP (14/10/09 19:05)
La escena del crimen

La sangre sobre la nieve es más roja, se extendía homogénea en una masa esponjosa por todo el patio interior. Qué desastre, quizás hubieran podido determinar si fue accidental, asesinato o suicidio por la posición del cuerpo y la forma de la salpicadura inicial, pero ahora… El comisario movía la cabeza en gesto de negación con una mano tapándose la cara, todavía no podía creerlo. Levantó la vista para mirar de nuevo la escena: - Suelte el mocho Doña Herminia.- Dos agentes forcejeaban con aquella señora mayor intentando quitarle la fregona. – Y quién va a limpiar este estropicio, ¿usted?, no sabría ni limpiarse el culo aunque lo tuviera delante. Ande quite, quite coño, déjeme limpiar.- Estaba tan cansado… decidió que se tomaría unas vacaciones justo cuando llegaba juez, que miraba sorprendido la escena desde el portal, se acercó y le dio una palmadita en la espalda mientras decía: - Éste está muerto, anda, vámonos a almorzar.
 
LANDO CALRISIAN (14/10/09 19:03)
LOS COCHINOS LIMPIARÁN POR MÍ

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó Hans mientras arrastraba lentamente el cuerpo de la mujer hacia la porqueriza. Como en anteriores ocasiones, vio reflejado en ella el rostro de su madre, a la que tantas veces había querido matar. El Inspector Gunnarsson despertó dolorido y maniatado. Entornó los ojos y allí estaba Hans, aún ensangrentado, comiendo su sopa rancia frente a él. Este, desaliñado y grasiento, miraba impasible a su presa como si fuera un aburrido comensal. Entonces, el policía deseó estar en las antípodas, y maldijo en silencio su ocurrencia de merodear al asesino. Hans repitió sopa. La víctima solo pudo sudar. Finalmente, cuando la puerta de la cabaña se abrió al bosque, el corpulento y desgarbado Hans inició una funesta marcha llevando a rastras a su enemigo, que todavía albergaba anhelos de huida. Sin embargo, el acuciante mal olor anunciaba una muerte lenta y terrible.
 
flor (14/10/09 19:00)
APRENDIENDO

La sangre sobre la nieve es más roja ¿se ha dado cuenta de ello? Fue el primer comentario que hizo el nuevo fichaje de la comisaría, lo que me dio a suponer que no sólo iba a tener que resolver el misterio de esa mancha en el Lago, sino enseñarle un poco al chaval. No había rastro que indicara el traslado de un cuerpo hacia otra parte. Tampoco había huellas dado que el Lago, en esta época del año, se encontraba totalmente congelado, con pequeñas capas de nieve en determinados lugares del mismo por la nevada caída hacía pocas horas. Un dilema enorme para un pueblo tan pequeño como el mío. Un misterio inusual para un detective a punto de jubilarse. ¿Asesinato? ¿Pelea entre bandas? ¿Algo casual? ¿Quizá algún animal sacrificado?. Todo era posible y sin embargo… no había nada, absolutamente nada a parte de un charco de sangre en medio de un montoncito de nieve.
 
marcuse (14/10/09 18:55)
Tradición

La sangre sobre la nieve es más roja y oscura de lo que recordaba. Más espesa también. Sin mirar atrás, volví a casa por el viejo camino cerca del molino, cuyas inmóviles aspas en la blanca palidez del invierno sólo servían para acumular pequeñas estalactitas de hielo. Limpié las botas sacudiéndolas en el portal, quitándoles los últimos restos de nieve. Encendí la chimenea y me preparé un whisky con agua. Me senté en el raído sillón, con un gruñido de satisfacción y el infaltable quejido que a mis años exige cada movimiento. Saqué el cuchillo del bolsillo de mi viejo abrigo. La sangre comenzaba a secarse, luciendo un tono amarronado, sucio, desteñido, muy lejos del brillante y colorido espectáculo que hacía unas horas ofrecía sobre el níveo lienzo invernal. Lástima, pensé, años esperando y …tan efímero… pero tan bello! Dejé caer el cuchillo y esperé. Antes del anochecer, llamaron a la puerta.
 
Cdm (14/10/09 18:53)
Porque las cosas son y no son lo que parecen

“La sangre sobre la nieve es más roja”. Sí, es cierto, posiblemente… pero no, no puedo, no quiero creerlo. ¿Qué me dices? Qué vas a decir. ¡No puedes hablar! Qué pena. Me gustaría discutir esto contigo. No importa. Tú mejor mantén la boca cerrada, y la calma. No te preocupes. Si me haces caso, pronto acabará todo. O no. Sea como sea, disfruta el momento. Míralo de este modo: es una experiencia. Todo sirve el día de mañana. Y si no, al menos, habrás pasado el rato de una forma poco usual, ¿no te parece? ¡Ah, se me olvida de nuevo que no puedes hablar! Ahora debes de estar pensando barbaries sobre mí ¿no? Claro, claro, y razón no te falta. ¡Qué ser tan horrible soy! ¿Nunca imaginaste esta situación, verdad? Yo tampoco. Se hace pesado, lo sé. Pero aguanta hasta que se endurezca un poco más. Todo sea por la belleza. ¡Y esta mascarilla es muy buena!
 
ÁFRICA IV (14/10/09 18:50)
La sangre del inocente

"La sangre sobre la nieve es más roja", le decía Ben a Peter. "No lo es", contestaba extrañado Peter. "Que sí", insistía Ben. "Eso hay que demostrarlo", añadía Peter enfadado. No soportaba que Ben tuviese razón, "debes probarlo con tu perro". "Ni hablar". "Entonces eres un mentiroso. Se lo diré a todos". Ben no quería oir la palabra mentiroso. Su padre decía que era lo peor que le podían llamar a uno. Ben fue a casa a por una navaja. En la calle los dos agarraron al perro. Ben le hizo un corte. El animal empezó a lamerse la herida, pero no salía sangre. Peter cogió la navaja y consiguió hacer un corte más profundo. Al sacar la navaja vieron como la sangre manchaba la nieve. Ben lloraba mientras ambos miraban al suelo. No llegaban a un acuerdo. Decidieron dejarlo después de un rato largo. El perro esperaba pacíficamente, tan tranquilo que ya ni se movía ni respiraba.
 
flyte (14/10/09 18:46)
LA BUENA SUERTE

La sangre sobre la nieve es más roja. Pensó que era un extraño nombre para un caballo. Sin embargo, un presentimiento lo llevó a apostar por aquel animal que competía por primera vez. Cuando no tenía que matar a nadie Gabriel pasaba sus días en el hipódromo, arriesgando todo su dinero en presentimientos que nunca se cumplían. Luego se dirigió a la tribuna y se sentó detrás del hombre de pelo viscoso que hacía girar un inmenso anillo de diamante en su dedo. Gabriel tardó en darse cuenta de que aquel caballo había ganado la carrera. Mientras el público aplaudía, empuñó la pistola, cargó el silenciador y disparó en la nuca del hombre. Mientras el hombre dejaba caer la cabeza lentamente, Gabriel buscó el papel en el fondo de un bolsillo. Antes de desaparecer puso el boleto premiado en la boca del hombre. Esta vez has tenido suerte, dijo.
 
Ryder (14/10/09 18:40)
EL ASESINO POSTMODERNO

La sangre sobre la nieve es más roja. Este fue el mensaje que encontré en la mano del Correcaminos, con un puñal clavado en el corazón, cerca de la Boca de la Verdad. Pasamos el invierno en el parque de atracciones abandonado. Pagamos unos euros y el vigilante nos permite vivir aquí. Los primeros en llegar se quedan con los disfraces de animales para protegerse del frío. Siempre hay peleas por esta razón. Bajo las tormentas de nieve este lugar parece una estación lunar devastada. Dormimos en los vagones del Tren del Miedo. Siempre vemos enormes animales de peluche atravesando las calles de cartón piedra. Anteayer murió el Ratón, ayer el Diablo de Tasmania. Nunca me preocupé, hasta ahora. No me importan los crímenes ni la vida ni de los demás. Pero tengo que irme. Cuanto antes. Soy inocente, pero soy también el Coyote. No me gusta la nieve.
 
Tile (14/10/09 18:34)
En su defensa diré

La sangre sobre la nieve es más roja o, en este caso, más azul. Brilla, es imposible no verla. Sí, Orson es un asesino, pero no sabía que había matado al rey. Es daltónico.
 
MARLA (14/10/09 18:31)
LA NOCHE ETERNA

“La sangre sobre la nieve es más roja” – repetía para sí mientras se acercaba con paso firme a la estepa helada. Había pasado mucho tiempo, demasiado, desde que estuviera allí por primera vez… y ésta sería la última. Tenía todo el tiempo por delante, pero no lo quería. Lo tenía, sí, pero a cambio del vacío y la soledad. Si aquel viejo vidente no la había engañado, la luna llena evitaría que la herida cicatrizara. Había llegado: era el lugar y la hora prevista. Le gustaba la idea de que todo tuviera que acabar donde había empezado. La luz de la luna se reflejó por un instante en la hoja de la pequeña daga que ahora empuñaba con decisión. Recordó entonces con claridad aquella primera noche y cómo la sangre había resbalado de su cuello tiñiendo de rojo la nieve. “Pero la nieve seguirá” - pensó mientras una sonrisa amarga se dibujaba en sus labios.
 
AMUB (14/10/09 18:30)
UNA LAGRIMA

La sangre sobre la nieve es más roja. Habíamos encontrado a la séptima víctima. "Igual que las otras, capitán" me comentó el teniente García cuando llegué al parque. Es decir, violada, apuñalada y con una gran quemadura en el brazo. Al fijarme en su cara magullada, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. "¡Teniente!", grité, "¿Desde cuándo lloran los muertos?" Una semana después, seguía al de la camiseta negra hasta el local de tatuajes. Por eso las marcaba a fuego, para borrar su trabajo. Saqué mi pistola, entré y le dije con satisfacción: "Policía, estás detenido, cabrón".
 
SparksXP (14/10/09 18:24)
Insondable profundidad

La sangre sobre la nieve es más roja, su tiempo pasaba, iba a morir. La mirada hundida en los ojos verdes de aquella mujer. En sus últimos momentos todavía buscaba en ellos un atisbo de sinceridad, con la esperanza de encontrar algo de ternura, amor, o por lo menos algún sentimiento que fuera real. Quería ver que se escondía en la profundidad insondable de esos preciosos ojos verdes que tanto había amado, que lo habían significado todo para él, desde la salvación hasta la perdición. Siempre supo que no le había querido de verdad, no podía decir que fuese falsedad, si no un matiz sutil en la forma de tocarle, en su sonrisa y en su voz. ¿Fue por el dinero?, ya no le importaba. Sólo quería saber cómo era por dentro aquella persona, sin secretos, aceptaría su oscuridad y las causas de su halo casi imperceptible de tristeza. Pero en sus ojos sólo veía vacío y soledad.
 
Cimburriano (14/10/09 18:21)
Ultimo pensamiento

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó mientras caía sobre el níveo pavimento. Su mirada estaba fija en el rojal de su contorno donde la sangre coloreaba el lienzo final de su existencia. No hacía examen de conciencia. Ese ya lo había suspendido el día que entró en la organización; en ese instante presintió que ya estaba fabricada la bala que acabaría con él. Era una cuestión de tiempo, años, meses, semanas, horas. Y ese tiempo se terminaba, en apenas cinco minutos acabaría todo, se haría íntimo amigo de la nada. Ni se vanagloriaba, ni se lamentaba de los actos de su vida, ni siquiera sentía curiosidad por conocer la identidad del autor del disparo. Estaba absorto en la contemplación de la sangre que había movido su vida, ensimismado en la rojez de la misma sobre la nieve, hasta que dejó de pensar.
 
Cdm (14/10/09 18:15)
Puede que sí, probablemente no

“La sangre sobre la nieve es más roja”. El kétchup lo es sobre un mantel impecable. Acostumbraba a decirlo; quién sabe por qué. No era más que otro típico tópico de los que tanto halagaba. Parecía querer así darse aires de erudición, o tal vez no. Quizá nunca hubiese pensado en ello; puede que su simpleza no se lo permitiera. A fin de cuentas, la sangre siempre es roja. ¿La habría visto alguna vez? Sabía que mi pregunta resultaría estúpida, pero qué más daba ya. Había dejado clara suficientes veces mi idiotez. Pero no, no me atreví a formularla. Percibí cierto interés anómalo respecto al tema de la sangre. Me explicó que la tonalidad variaba, que el crimen la encrudecía, que el cine gore la enaltecía, que los ‘hematofóbicos’ la rehuían. Yo hacía como que comprendía, pero en el fondo no me interesaba lo más mínimo. Sangre es sangre, se mire como se mire, disguste a quien disguste.
 
CARTÓGRAFO (14/10/09 18:01)
EL PRECIO DE LA MUERTE

La sangre es más roja sobre la nieve. Pensó. La noche anterior había nevado copiosamente y, sobre aquel tapiz uniforme, la sangre del ucraniano componía una nota tan discordante como hermosa, por aquello del contraste. Ahora todo estaba quieto. Tras enmudecer el eco de la última detonación, no se oía un alma en aquel solitario paraje de la Scania más profunda. Jacob, con la respiración aún agitada después de la carrera que se había pegado para dar alcance a su víctima, enfundó el revolver, cogió el maletín que minutos antes arrastraba malherido por la nieve el hombre que ahora yacía con un par de balas en la espalda, y restregó la puntera de sus Martens en la nieve, para limpiarles el barro y no ensuciar así el Mercedes que acababa de comprarse con el adelanto obtenido por aquel encargo. El señor Lundberg era un asqueroso, pero pagaba estupendamente.
 
NALAG (14/10/09 17:47)
En vinilo

La sangre sobre la nieve es mas roja, ese será el titulo del disco, exclamo susurrando Jonh ensangrentado, en su ultimo aliento en manos de su guitarra Franky, tras ser abatido por tres balas que le habían perforado pulmones e intestinos, en la puerta de aquel garito, donde habían estado deliberando como llamar al nuevo album. Los fans se agolpaban alrededor del cuerpo, no daban crédito a lo que veían. Eran las cuatro de la mañana de una fría noche, ya no había tiempo para mas, así era el, y así se le fue poco a poco la sangre, la vida sobre aquel asfalto, hoy blanco Neoyorkino.
 
poslední (14/10/09 17:46)
Cabos sueltos.

La sangre sobre la nieve es más roja, y más negro se ve el aceite de cárter a su lado. El imponente mercedes del empresario se ha deslizado terraplén abajo dejando un reguero a la vista. Mis sienes palpitan ante la evidendcia de un asalto, a quien supuestamente entrevistaría en veinte minutos, con un fusil como para cazar alces. Quieren eliminarlo, callar al resto. ¿Pero quién? He de seguir, con un nudo en la garganta, el rastro que dejara el conductor. Sorteando los abedules y abetos, trato de seguir sus huellas, me tropiezo, ...las manos y las rodillas me empiezan a doler de veras por el frío. Aun a su edad y herido de muerte, su entrenamiento en los boinas verdes le ha permitido hacer presa en su cazador. Ambos cuerpos yacen rodeados de sangre y nieve batidas, hojas , y ramas rotas. - ¡Boris, se ha escapado!¡Y tenemos compañia!¡Boris!-se escucha desde un walkie .
 
Ernesto de Buhardilla (14/10/09 17:43)
UN GRITO

La sangre sobre la nieve es más roja conforme la luna es más blanca. No debería acercarme más a la orilla. No quiero verme reflejada en las aguas negras. No quiero ver mi cara arrugada. Se estiran los pómulos. Las mejillas se derriten y golpean sobre los guijarros de la playa. Resuena un eco hueco que espero no haya escuchado nadie. No quiero reconocerme. Hoy no. El mar me complace mientras se alumbra. La luna madura roja. Más roja que la sangre roja. Hilillo de evidencia sobre la nieve. La miro. Sigo en cuclillas y la miro. Con lágrimas en los ojos y la miro. Tan pálida. Tan sola. Tan culpable de inocencia. Su flexible sonrisa me conmovió. Su mano templada me desarmó. Su voz adulta. Su mirada infinita. El agua estaba fría. Los chapoteos calientes. Luego el silencio. Después el grito desgarrado. Más tarde los interrogantes y la incertidumbre. Y su sangre más negra que el oceáno.
 
AIZEA (14/10/09 17:03)
LOBO

La sangre sobre la nieve es más roja solamente los primeros segundos pensé, eso quiere decir que por el color de esta mancha Joël no falló el disparo y “el lobo”, apodo del violador y asesino de Amanda, ya no tenía escapatoria. Era diciembre y Joël y yo, compañeros en la comisaría de municipio de Södertälje, llevábamos más de seis meses siguiendo la pista del Lobo después de que el cuerpo de Amanda apareciera en el bosque. Fue un primo de la joven el que denunció la desaparición e interpretó un teatro digno de oscar que nos convenció: nos explicó cuando su último encuentro, la relación que tenía con ella... Lo que también nos explicó sin darse cuenta fue el excesivo y enfermizo cariño que tenía por su prima, y sólamente tuvimos que cotejarlo con el informe que nos facilitó el sanatorio mental: Transtorno de personalidad agudo por infancia complicada...
 
ANAPURNA (14/10/09 16:56)
LA MUERTE ESPERA AHÍ FUERA.

La sangre sobre la nieve es más roja, y un póquer de ases sobre el tapete verde, increíble. Su frente se perló de sudor, el corazón le latía desacompasadamente, las manos le temblaban y la vista se le nubló. Aún sentía escalofríos cada vez que recordaba el último encontronazo con los sicarios de Jacko el Tuerto, con quien tantas deudas de juego tenía contraídas. Le había costado un brazo y una pierna rotos y la promesa de que la próxima vez no tendría tanta suerte. Desde entonces vivía en un temor contínuo que le impedía dormir, en aquel cuartucho de su pensión, y le hacía volver la cabeza a cada paso que daba. Ahora éso cambiaría. Recogió la fortuna que le pusieron delante y salió a la oscuridad de la noche. Agazapados en las sombras se hallaban los chacales. No sabían que aquella vez su víctima había ganado y él no tuvo tiempo de explicarselo.
 
Fragile (14/10/09 16:49)
Sombras Negras

La sangre sobre la nieve es más roja. Lo había visto antes. Estoy cansada, no puedo pensar. A veces veo sombras negras al salir del trabajo, en la escalera.Suben o bajan, otras me siguen por la calle y llegan justo a mi apartamento esperándome hasta la mañana. Hoy sigo esas notas rojas en la acera como un autómata, contándolas . Es demasiada sangre. Pero ya veo desde la esquina la entrada de la oficina y todo es normal. Apresuro el paso al ascensor y me concentro saludando al conserje. Unos cuantos metros más y estaré sentada con el teléfono en mi oreja, atenta. Abro la puerta e intento construir una mueca acartonada de cortesía para la secretaria . Estoy tan cansada. Mi mano en el bolsillo se cierra, asiendo con fuerza la navaja, mientras todo mi cuerpo se tensa.
 
MARY EN FLUSS (14/10/09 16:49)
Como Rosa en mi cabeza

La sangre sobre la nieve es mas roja y llamativa que el mismo cuerpo decapitado. El lugar donde debía de estar la cabeza, lo ocupa un espeso charco, que como un puñado pétalos amontonados, el viento se resiste a remover. -Un claro caso de abandono. -No le entiendo sargento. -Este hombre. Fíjate, es evidente que no podia quitarse de la cabeza a su amada. Y pensando en un antiguo amor, volvió al coche patrulla.
 
Septiembre (14/10/09 16:46)
Arte

La sangre sobre la nieve es más roja,que vista en el asfalto donde se convierte en una mancha viscosa y casi tan negra como el aceite. En la nieve, sin embargo, parece una hermosa alfombra roja puesta para dejar paso a grandes mujeres. Siempre he sido un amante de la belleza. Odio la vulgaridad. I. La mujer era guapa. Tenía el pelo rubio y las manos largas y blancas. El resto del cuerpo podía adivinarse delgado debajo de su abrigo. Se saludaron cortésmente y se dirigieron hacia el coche aparcado en la acera de enfrente. Hablaban casi con monosílabos. El hombre condujo por una carretera secundaria de doble sentido un tanto desierta. Eran alrededor de las 23.00 y con ese tiempo poca gente se atrevía a salir. La previsión era de tormenta. La contemplo inerte. La yugular seccionada de un solo tajo de izquierda a derecha y su sangre derramada sobre la nieve. Una obra de arte.
 
Septiembre (14/10/09 16:45)
El vuelo

La sangre sobre la nieve es más roja, o al menos eso pensé cuando me acerqué a curiosear lo que estaba pasando. Había escuchado el sonido de las sirenas desde la Avenida Madison. New Destination Airlines ocupaba la planta número 25 de un edificio de cristal situado en la calle 42 a escasos metros de la Biblioteca pública de Nueva York. Allí tirado en el suelo, desparramado sobre la nieve se encontraba el Presidente de una de las compañías que habían revolucionado el mercado aéreo con sus nuevas propuestas sobre seguridad y fiabilidad en los vuelos. ¿Qué había pasado allí? Los agentes de la policía habían acordonado la zona y se impedía el acceso al edificio a todo aquél que no estuviera identificado como empleado o agente de policía. Oí una voz a mis espaldas - fíjate, creó aviones insuperables y él no ha sido capaz de volar -. Casi sin querer sonreí. Hoy tendríamos el día libre.
 
Septiembre (14/10/09 16:44)
La entrega

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó nada más ver la escena. Salió de su casa sobre las 22 horas. Las instrucciones estaban claras. La voz había repetido meticulosamente hora y lugar donde habría de producirse la entrega. No sabía lo que había en la caja, nunca lo sabía. Llevaba más de seis meses trabajando para la organización y jamás había tenido contacto físico con nadie. Recibía los encargos a través de correo electrónico donde también se especificaba como obtendría el pago por los servicios terminados con éxito. Nevaba copiosamente cuando Alan arrancó su coche. Condujo con calma, seguro hasta llegar al lugar indicado. Encendió un cigarrillo, la noche era oscura y el cielo blanquecino. Esperaba cuando vio al hombre tendido en el suelo, muerto, la nieve a su alrededor parecía una alfombra roja. No podía ser.… estaba buscando su teléfono en el bolsillo cuando oyó el clic de una pistola justo detrás de él.
 
CIUDAD (14/10/09 16:41)
SANGRE PATEADA

La sangre sobre la nieve es más roja, tanto, que ofende cuando es de depredador. Ella patea la sangre. La diluye. La enfanga. La esparce. La borra… El cadáver renueva la sangre. Más y más roja sangre sobre la nieve. Y ella la patea. La patea. Y sangre y nieve le salpican las botas, la ropa, los guantes, el rostro, el cabello. La bestia, recién ensangrentada, atacó a su hermana y la mató para violarla. Ella le adivinó, le olfateó, le siguió, lo ha matado. Su hermana de dieciocho años, tres años mayor que ella. No quiere escapar. Quiere un juicio. Entonces será más probable que la crean cuando denuncie a los cómplices, tan intocables. Ella ha hecho las cuentas y pagará los precios. Todas las cuentas. Todos los precios. Y en tanto aguarda a la policía, en Gamla Stan patea la sangre. La patea. La patea. La patea. La patea. La patea. La patea. La patea.
 
Elmo (14/10/09 16:38)
La recompensa

La sangre sobre la nieve es más roja. Y tan fría. Avanza despacio, mana a borbotones de ese cuerpo tendido tembloroso, y se filtra como un recuerdo difuso por entre los copos de hielo y muerte, reflejando la imagen de una silueta de mujer (la de ella, la de quien me volvió loco). Siento el escalofrío de sus besos, miro esas piernas retorcidas que ya no han de moverse. Siempre me pregunté qué cruzará por la cabeza en ese momento último, qué vuela con el último vaho de los labios amoratados, y hacia dónde. Ha llegado ese día. He tenido por fin mi justa recompensa, soy pagado con la misma moneda que yo usé. Era cuestión de tiempo. Baño mis dedos en ese río helado por el que se escapa mi vida, y sonrío.
 
Edu Pallarés (14/10/09 16:37)
Perras

La sangre sobre la nieve es más roja. Aunque la nieve pisada es más gris. En mi cabeza deambulaba el poco talento que tenía. Siempre me lo recordó mi padre. El suelo de la principal arteria de Goteborg estaba gélido. No veía a mi perrita, Scan, había desaparecido con su período menstrual a cuestas. El celo animal la mataba, como a mí. No sabía por qué estaba allí, tirada. Hastiada. Recordaba las copas de vodka que nos habíamos tomado con aquel ruso baboso. No sé por qué me lío de esta manera. Total, por una mierda de polvo entre dos alcoholizados. Lo que sí que me gustó fue el golpe que me dio en la cabeza, fue certero, imprevisto, limpio. La próxima vez, en el paraíso, me buscaré otro asesino cabrón que folle mejor. Ahora ponte bien para que te hagan la foto.
 
manuelan (14/10/09 16:26)
Y EL CUENTO SE ACABÓ..

La sangre sobre la Nieve es más roja... sí Blanca Nieve, ya te dije que no bromearas con él, solo pretendía tener su arco y flechas en buen estado, nunca debiste poner en duda su gran destreza como arquero, Y DEFINITIVAMENTE LO QUE NUNCA DEBISTE HACER FUE EMPEZAR A COMÉRTE LA MANZANA ANTES DE TIEMPO.
 
Megara (14/10/09 16:09)
Retales de inconsciencia

La sangre sobre la nieve es más roja,pensó Martina. Sabía que era la única forma de curar su alma herida,haber matado a aquél hombre, que yacía frente a ella,suponía el fin de su pesadilla. Fueron cinco años de internamiento en un hospital psiquiátrico,jurándose a sí misma que no descansaría hasta que lograra acabar con su carcelero. Le había amado más que a nada en el mundo,pero no pudo soportarlo más,demasiadas humillaciones;un juicio amañado y una condena injusta. Después de escapar de aquel horrible lugar,corrió en su busca,sabía que le encontraría en aquella taberna,bebiendo para anestesiar su conciencia.Esperó a que Eric saliera,y cuando abrió la puerta,se situó frente a él y ,cual sicario entrenado para matar,apretó el gatillo certera. Todo había terminado,la ingresarían de nuevo en aquel hospital,esa misma noche,volvería..esta vez sin heridas.
 
Diana (14/10/09 15:44)
Nunca debí darte fuego

La sangre sobre la nieve es más roja. Como tu boca en esa cara tan blanca. Labios rojos y un cigarrillo, siempre un cigarrillo. Nunca debí darte fuego. - Espera, no vayas tan rápido, no puedo seguirte... la nieve me ciega. Una boquilla manchada de carmín en el cenicero del motel y tu melena rubia haciendo saltar todas las alarmas de peligro. - Vamos a un hospital. Tus labios rojos, tu piel blanquísima. Desnuda en la cama como un incendio de nieve. Seremos Bonnie and Clyde. - Llévame a un hospital... no te delataré. Nunca debí escuchar tus cuentos mientras me hipnotizabas con tu boca. Nunca debí comprar esa pistola. Entrar en ese banco. - ¿A dónde me llevas? Me cuesta andar... Esta herida no puede ser tan grave, por qué no deja de sangrar. - En realidad nunca tuviste un amigo médico ¿verdad? No puede acabar todo así. - ¿Dónde estás? Apenas te veo ya.
 
Ester (14/10/09 15:40)
Amigos

“La sangre sobre la nieve es más roja”, dijo alguien y de repente, la idea tomó forma de preparativos. La niña ciega que ya había perdido los azules, los verdes y los amarillos y que a punto estaba de perder los encarnados, fue arrastrada al jardín por la marabunta de críos. “¿Lo ves? ¿Ves el charco?”, le preguntaron. Ella parpadeó, flexionó sus rodillas para inclinarse sobre el borrón y delimitó en el aire la silueta escarlata. Brillante como un corazón. “¡Sí, lo veo!”, exclamó. Los niños saltaron de alegría. Ella sonrió y silbó una vez. Silbó dos veces. Tres veces silbó para llamar a su perro.
 
Lucas Rocabruna (14/10/09 15:28)
Veinte años después

La sangre sobre la nieve es más roja. Y sin el cadáver, cuando el juez autorizó el levantamiento, más aún. El comisario apartó su mirada de la mancha y repasó sus notas: varón caucásico, rubio y delgado, bien parecido, con impacto de bala en la parte alta de la espalda; bien vestido, elegante incluso muerto; sin documentación que permitiera identificarle, pero con un reloj caro y dinero en el bolsillo.; encontrado en el bosque, sobre la nieve, a diez metros de un río; ninguna huella en derredor más que las del finado. Bonito rompecabezas para la Brigada de Homicidios. Así que volviendo a mirar la mancha roja que ensuciaba la nieve el comisario recordó también sus pasos de la noche anterior. La cita, en un lugar absurdo; el cebo; la pistola decomisada que se hundió todavía humeante en el fondo del río. Veinte años después el comisario se vengaba del desgraciado que le quitó a su primera novia.
 
Discreto García (14/10/09 15:16)
El rastro conduce al pabellón de caza.

La sangre sobre la nieve es más roja que en el mármol del Palacio de Invierno. El criado recorre los pasos que llevan al pabellón, intrigado, asustado. Corresponden a un hombre y una mujer y se entremezclan con la sangre. La nieve sigue cayendo mansamente. El criado teme lo peor. Toda la corte está al tanto de los amores entre la joven duquesa y su secretario. Apasionada y frívola, la duquesa debería saber que su enésimo amorío acabaría mal. Su prometido ha requerido al Zar una reparación de su honor. El Zar ha exigido a su hija que acabe con ello. El criado llega al pabellón. El prometido ha podido matar al amante o a la misma duquesa. Abre la puerta. A su espalda la nieve cae insistente. La duquesa llora sobre el cuerpo de su amante. En el pecho una daga que ella misma ha clavado. He cumplido tu voluntad, padre, repite con melancolía.
 
Discreto García (14/10/09 15:15)
El implacable Kurtz te persigue.

La sangre sobre la nieve es más roja que en el bosque. Tampoco importa. Kurtz y los suyos no perderán el rastro. Les llevas alguna ventaja. Poca cosa. Te estás desangrando y no podrás salvarte. Aprietas el pendrive que prometiste a Ahmad. Un millón es mucho dinero por algo tan pequeño. Aunque contiene los secretos de la central nuclear. El iraní hubiera estado contento. Pero de nada te ha servido robarlo. Por delante la inmensa estepa. Por detrás el alemán Kurtz, jefe de seguridad de la central. Acertaron los rusos al confiar la vigilancia a Kurtz. Eres ingeniero y él policía. Te ha dejado hacer y no te has enterado. De pronto divisas la carretera. Quizá haya una posibilidad. Sí, la hay. Un coche. Lo paras. Un hombre baja. Es Kurtz. Después de dispararte recoge el pendrive y sonríe. El iraní pagará bien, piensa Kurtz. Su coche se aleja y tu cuerpo queda tendido en la cuneta.
 
Discreto García (14/10/09 15:14)
Los perros aúllan inquietos

La sangre sobre la nieve es más roja. En las piedras el rastro se debilita. Titán enseña los dientes y gruñe. Hace meses que no veo a nadie. Ningún acontecimiento inesperado altera mi solitaria vida. Abomino del otro furtivo, el último hombre con el que me crucé. Mejor yo y mis perros, nada más. Titán es seguido por el resto de la jauría que ladra furiosa. No se que encontraré. Un alce devorado por los lobos. Un moribundo oso acorralado. La piedra deja paso de nuevo la nieve. El rastro se vuelve rojo intenso. Los perros olfatean el aire y ladran enloquecidos. Un punto en la lejanía señala un animal muerto. Un lobo seguramente. El animal acosado se ha defendido y ha arrancado la vida de un perseguidor. Cuando llego a su altura descubro mi error. Es un perro. Un poco más allá hay otro. Más adelante encuentro los restos del odioso furtivo muerto por su propia jauría.
 
Discreto García (14/10/09 15:12)
La duda me atenaza.

La sangre sobre la nieve es más roja. Víctor sigue el rastro como un sabueso. Sudamos a pesar del intenso frío. Él tiene una sospecha. Yo tengo una certeza. También tengo una duda. Hace días que nadie ve a Sara, su mujer. El rastro que abandona el pajar conduce al bosque. A ratos se pierde. Sobre la nieve resalta la roja sangre. Víctor sospecha que la sangre es de su mujer. Es bien probable. Al principio podía parecer una fuga. Sara es así. Pero la sangre lo aclara todo. La han matado. Unos pasos más allá la sospecha de Víctor coincide con mi certeza y mi duda se despeja. El cuerpo de Sara yace en la nieve revuelta. A su lado está mi inconfundible visera que perdí cuando abandoné precipitadamente el lugar. Víctor se vuelve hacia mí interrogándome con la mirada y mientras aprieto con fuerza el cuchillo que llevo conmigo, entiendo que debo matar a mi amigo.
 
Amacaballo (14/10/09 14:57)
Novela negra

«La sangre sobre la nieve es más roja». Escribió esto como poderoso arranque del relato. La sequía creativa se acababa al fin, irónicamente gracias al diluvio de fluidos que había en su cocina. Ya estaba desesperado después de tanto tiempo incapaz de inventar nada, así que decidió simplemente forzar una realidad y, después, transcribirla a palabras. El suelo empapado de los muy reales líquidos internos de su amante: materia perfecta que podría convertir en ficción sin mucho esfuerzo, como había previsto. Empieza a escribir: «La sangre estaba mezclada con la leche derramada...»; no, la leche resbala y dibuja una imagen "demasiado cinematográfica", pensó. Mejor nieve, "más literaria, por su estatismo". «La sangre se mezcló con la nieve». ¡No! Demasiado narrativo, "prefiero comenzar cautivando, no intrigando, necesito algo más descriptivo y sugerente". «La sangre sobre la nieve es más roja». Ojalá pudiera preguntarle a ella su opinión. De hecho: le pregunta. Ojalá ella pudiera responder.
 
SIC (14/10/09 14:35)
EL SICARIO

La sangre sobre la nieve es más roja y el sicario siguió las manchas extrañado de no encontrar el cadaver.Le había dado, seguro y necesitaba una fotografía de la víctima para cobrar el resto de su cheque. Atardecía cuando disparó dos veces sobre el hombre y aunque el sol le daba en los ojos creía haber acertado. No estaba dispuesto a que su víctima saliera con vida de aquel desierto de nieve. A lo lejos creyó oír unos lamentos y se dirigió a toda prisa hacia allí, apenas quedaba ya luz pero una gran sobra le cubrió por completo y solo le quedó tiempo para ver como un gran oso se abalanzaba sobre él.
 
Desmond Trass (14/10/09 14:19)
Perserverancia

La sangre sobre la nieve es más roja. Es comparable a las luces de emergencia en mitad de la noche. Así, nada más amanecer, aquellas marcas llamaron la atención de todos los que pasaban junto al camino. Pronto, la policía se personó en el lugar. Acordonaron e hicieron preguntas; llamaron al forense, a los técnicos y a los superiores. Al mediodía, la muchedumbre se apelotonaba alrededor. Entre ellos, la prensa. Por la tarde, la televisión apostó sus cámaras, sus focos y sus nerviosa actividad. Al inspector Dum le disgustaba toda aquella parafernalia. Sabía que este caso era el más importante de su carrera. Hasta ahora, el asesino había sido escurridizo y muy hábil, pero en esta ocasión había dejado más pruebas que de costumbre. ¿A qué se debía esta falta de precaución? Dum sonreía. Sabía que la culpabilidad es aún más persistente que la sangre.
 
Violín Violeta (14/10/09 14:15)
sangre

La sangre sobre la nieve es más roja. Sobretodo la recién derramada, porque en ella se va parte de la vida. Pero que se yo sobre eso, solo soy un hombre apunto de morir desangrado sobre la nieve. Y no es que yo quiera morir, pero ¿que puedo hacer?. Si intento vivir y no lo consigo, será peor que morir. ¿Por qué no hice caso al sueño?. Esa noche soñé que aquello sucedía de una forma tan nítida, que fue como vivirlo dos veces. Sufrí un fatídico accidente de esquí, y dos veces vi la mancha roja extenderse sobre la nieve como tinta derramada sobre papel. Estoy exhausto y ya no siento nada, cierro los ojos, es como dormir, ¡pero no puedo dormir!, si duermo no volveré a despertar. Lucho con fuerza y abro los ojos. ¡Divina sensación! estoy en cama, todo ha sido un sueño. Me levanto animado, una pesadilla no puede arruinarme un día de esquí.
 
KIFI (14/10/09 14:13)
ESPERANDO AL AMO

La sangre sobre la nieve es más roja. Tiñe el collar que él mismo me confeccionó... Cuando le conocí, él también sangraba inconscientemente. Una jeringuilla clavada en el brazo, perdido el sentido. Corrí alborotando cuanto pude. Hasta intrigar a alguien que decidió seguirme y, viéndole, avisó al coche con luces rojas y ladrido estridente, continuo. Días después coincidimos buscando dónde tumbarnos en el parque; nos reconocimos. Permitióme dormir a su lado... Ya nunca nos separamos. A veces me propina golpes, cuando clava en su brazo esa aguja que lo enloquece. Hoy decidí impedírselo: salté, volcando la cuchara en la que deshacía polvos quemándola... ¡Cuánta furia! Lloró, pateándome. Clavóme el instrumento de trocear el pan, caí sobre la manta que nos protege de la nieve. Mi vista se nubla, no veré cuando regrese, arrepentido, para curarme. ¿Qué vergüenza de perro sería yo si no confiara, absolutamente fiel, en mi amo?
 
Emma Woodhouse (14/10/09 14:09)
La fortaleza

La sangre sobre la nieve es más roja. El enemigo avanza, la invasión es ineludible. Un ariete metálico y puntiagudo presiona uno de los accesos a la fortaleza. Su fuerza es insólita. No es posible resistir más y las defensas ceden. A la llamada de su rey, miles de pequeños guerreros se afanan por taponar la entrada. El trabajo en equipo es un prodigio de eficacia y sincronía. Nadie actúa por su cuenta, lo más importante es el propósito común: sellar la fortaleza. El invasor los doblega sin piedad pero, en el desconcierto, la infantería ha descubierto su estrategia. El desenlace no es la muerte sino el secuestro masivo de la caballería. ¿A dónde van?. La enfermera extrae la jeringuilla del brazo del asustado niño y le tiende un pedazo de algodón. No puede evitar la curiosidad y mira el blanco tejido donde ha quedado atrapada una gota de su sangre. Ahí está la sangre de los caballeros.
 
Kinglake (14/10/09 14:00)
LA SUERTE DE UN SOLDADO

La sangre sobre la nieve es más roja cayendo lentamente sobre esa blanca alfombra. Las manos aprietan firmes al extraño que habitaba en las sombras. Venido de un mundo, de un país, desconocido y terriblemente odiado. Ese extraño ha cambiado todo, pues por él los sueños quedarán varados. Los ojos son espanto, son presagio de su inevitable hora. La mente es un cúmulo de recuerdos fugaces que preceden a otra historia. Una amalgama de preguntas sin respuesta segura. Será la nada, será el cielo o el infierno. Para él es pronto, demasiadas son las dudas. El cuerpo es un monumento sobre una futura tumba. El aliento es débil como lo es la luz en la derrota. Adiós. La suerte, en la guerra, no es para un soldado, pues él sólo espera el milagro.
 
Elizabeth Bennet (14/10/09 13:58)
El descenso

La sangre sobre la nieve es más roja. Un cisne negro es un suceso tan azaroso como repentino. Por ello, en ocasiones, de absurdo es insultante. Un cielo azul intenso es el fondo perfecto en un decorado de orgullosas y erguidas montañas envueltas en nieve. La brillante luz del sol se esparce sobre su blancura inmaculada y multiplica por mil sus resplandecientes y centelleantes reflejos. Todo es perfecto para descender ladera abajo; las condiciones climatológicas adecuadas, el cuerpo repleto de energía, los sentidos a flor de piel. El esquiador se lanza por la pendiente. Y sucede lo inesperado, el cisne negro hace su aparición, quimérico e insensato. El cable de acero surge como una "rara avis" en medio de la pista e interrumpe con violencia su veloz descenso. La luz se torna oscuridad. La nieve se colorea de sangre.
 
Cas (14/10/09 13:55)
LEJOS DEL POBLADO

La sangre sobre la nieve es más roja. Adivínalo más que ver, prodúcele dolor incluso abrir los ojos. Apetitos satisfechos, los traficantes de carne humana huyeron atravesando el paisaje desolado, invernal. Cuerpo aterido. Montón sufriente resultado de paliza bestial; violación múltiple con que la martirizaron amos de piel blanca y cabello rubio. Etnia repugnante, asquerosa ablación de clítoris... insultos incomprensibles. Puñetazos, patadas. ¿Tendrán algo que ver con la escisión genital sufrida ocho años atrás? Ahora tiene trece, espera sobrevivir en este infierno hasta los quince. Presiente será demasiado mayor para interesar a sus compradores; prescindirán de ella... Resistir, sobrevolar mentalmente terror abismal hacia un sol protector: Aguardan oasis, palmeras, jaima, agua cristalina donde lavar su cuerpo torturado. Sueña libertad mutilada, imposible por la inminencia mortal. La nieve conviértese en arena cálida. Le crecen alas, ya no siente dolor. Vuela hacia el sol que calentó su poblado en la infancia. Vuela...
 
Caperucita91 (14/10/09 13:37)
Asfixia

Sobre la nieve la sangre es más roja… Un corte profundo permite que un río rojo caiga desde mi muñeca al suelo. No recuerdo cuándo empecé a tener la necesidad de autodestruirme. Simplemente, me sentía triste. Las horas perduraban, los días se me hacían eternos… Había veces que soñaba con escapar, con vivir mi propia vida. Hoy sé que no lo volveré a hacer. Me casé con un hombre maravilloso. Le quería, y le sigo queriendo, pero viaja demasiado. Le veo una vez al mes, y paso la noche con él. Cuando me despierto no encuentro a nadie a mi lado. Hay una nota: “Volveré en un mes. Te quiero”. Parece un telegrama. Se ha ido. ¿Cómo dejas que alguien se marche? ¿Cómo encuentras la forma de sentirte a gusto en la vida sin que eso te parta el corazón? Ahora sé que lo más difícil que puedes aprender, es a decir adiós. Ahora lo sé…
 
OCTAVIO (14/10/09 13:36)
EL SUCESO DE LA PISTA DE ESQUI

La sangre sobre la nieve es más roja. No alucino: destruida finalmente su posesión maléfica. El monstruo yace en postura grotesca, rotos ambos esquíes contra el árbol con salpicaduras rojas consecuencia de la colisión brutal hacia la que le he empujado. Choque atroz, liberador de quien amaargó mi infancia. Desprecié padres y amigos. Pánico. Mi único amor tirada cuando más intensamente me necesitaba. El monstruo aconsejándome eludir resposabilidades cuyo cumplimiento me acobardó, fascinado por susurros del monstruo en mis oídos, taladrándome el cerebro. Fui cruel, carente de sentimientos positivos hacia mi prójimo. Delinquí desinhibido de moral, atendiendo dictados monstruosos. Ahora yace en la nieve, dentro de mi cuerpo que jamás volverá a ser su habitáculo. Por mi trampa, su guarida destrozada... Estación invernal deportiva donde disfruto el puente laboral; el fin del monstruo gracias a mi suicidio disfrazado de casual desgracia... Sangre deslizándose desde mi cabeza despedazada hasta la nieve.
 
Mafalda66 (14/10/09 13:25)
SANGRE SOBRE LA NIEVE

La sangre sobre la nieve es más roja. Y más sabrosa, pues sabe diferénte. Y si es la sangre de tu amado, más todavía. Y si lo has asesinado tú, ha despecho, es exquisíta. Eso hice yo, matar a Sergio, un fin de semana en la nieve, con sus propios esquíes. De un certero golpe sobre la yugúlar. Y me bebí, su sangre roja sobre lanieve, que sabe mejor...
 
BAZINGAS (14/10/09 13:12)
Participante

"La sangre sobre la nieve es más roja El espeso líquido aún caliente cincelaba la superficie helada..." Aquellas frases confirmaban nuestras sospechas: estábamos ante la obra de un psicópata pedante. Este era ya el tercer cadáver que aparecía con unos folios grapados en la ropa. En el primer caso contenían la historia de una niña que sobrevivía a una epidemia al huir de la ciudad contando farolas. En el segundo trataban de unas matas de pelo que cobraban vida para convertirse en la mascota de un asesino. Y, en este último, parecían describir las aventuras de un espía bipolar. El formato del texto (arial, doble espacio, tamaño 12) y el hecho de que todas las víctimas hubiesen formado parte de un jurado literario en algún concurso de poca monta, habían centrado nuestras pesquisas en los participantes habituales de este tipo de certámenes. Su seudónimo era Bazingas y me iba a asegurar de que ésta fuese su última víctima.
 
Amavis (14/10/09 13:03)
Asuntos de Familia

La sangre es más roja sobre la nieve, como estas dos rosas sobre tu tumba, como el carmín de tus labios al besarte por última vez, como el hilo de sangre que escapaba de tu boca aquel día… Maldigo el día que abracé tu cuerpo aún caliente, maldigo el día que apreté el gatillo sin poder mirarte a los ojos, maldigo el día que me encargaron vengar la muerte del hijo de don Pietro, maldigo el día que juraste acabar con él, maldigo el día que entre en esta familia… Lo reconozco, lloré cuando te estreché entre mis brazos, una debilidad en mi oficio, pero más llorarán ellos cuando el que se vengue sea yo.
 
César Metz (14/10/09 12:51)
Santa Claus is comin´to town.

"La sangre sobre la nieve es más roja que las cerezas en Noviembre."- le digo. Admiro su rostro desencajado y ese mohín de horror tan adorable y conocido. Está tardando en irse. "El color rojo corresponde a la frecuencia más baja de luz discernible por el ojo humano."-le digo. La ventisca desdibuja sus facciones. Parece comprender. Todos tenemos frío a veces. "Según André Breton el acto surrealista más simple consiste en salir a la calle con un revólver en cada mano y..." No puedo evitar sonreir. "!PAM!.¿Comprendes el juego?. Es demasiado." En quince minutos vencerá el plazo del parking del supermercado. "Seis minutos para el despegue .Es lo usual. No debes estar triste; podría haberle pasado a cualquiera. No olvides que es navidad. Debemos cantar un villancico.” "Oh! You better watch out! You better not cry Better not pout, I'm telling you why Santa Claus is coming to town."
 
ESTRELLA POLAR (14/10/09 12:50)
LA HUELLA PERFECTA

La sangre sobre la nieve es más roja. Supe al instante que el Sr. X nos estaba tomando el pelo una vez más. Tomé una muestra para analizar en el laboratorio, sabiendo que posiblemente se tratara de tomate frito. Llevábamos meses siguiendo la pista del peor asesino en serie que ha conocido la piel de toro y todo lo que teníamos cabía en una caja de 50 por 50 cm. Ya nos estábamos alejando de la cabaña cuando una idea me pasó por la cabeza y giré sobre mi eje en dirección al bidón situado junto al cobertizo a modo de papelera. No pude evitar esbozar una sonrisa que bien pudiera haber servido para anunciar un dentífrico. Tomé el frasco de Orlando y en unos instantes los polvos revelaron una huella dactilar perfecta para ser cotejada con la base de datos de la Interpol. No se puede ser un asesino descuidado ni un ecologista empedernido.
 
Rano (14/10/09 12:47)
Romeo al alba.

La sangre sobre la nieve es más roja; y nunca vio antes la playa de levante nevada. Una gran imágen para un triste final. La nieve amarillea sus destellos al alba, la sangre los oscurece a la oblicuidad del rojizo astro. Amanece tras una traicionera noche en la que él solo quiso hacerse entender. Sólo explicarles a ellos que realmente amaba a Jenny. El sólo hecho de verlo a él en el umbral, hizo al hermano ponerse a dar voces. Acto seguido se presentaron padre, madre, y resto de hermanos gritando que fuera, que allí no lo querían. Insistió; la mera idea de dejar de verla lo consumía. Como una llama, encendió su orgullo gitano; la yesca prendió rápido, con fuerza. Fácilmente lo arrastraron entre varios por la calzada helada hasta la orilla a través de la blanca playa, otrora gris, hasta la orilla, donde se le asestó el estacazo que no lo dejaría volver a levantarse.
 
Rorschach (14/10/09 12:45)
Otro caso más

La sangre sobre la nieve es más roja. Me habían avisado de un asesinato bajo la estatua de la madre Svea. El cuerpo yacía sobre la alfombra formada por copos blancos. Había visto muchos cuerpos. Todos tienen esa expresión de miedo en el rostro. Miedo a la muerte, al destino incierto. Éste cuerpo era distinto. Su mirada era serena, casi placentera. Había muerto de una puñalada. Ojalá todos muriéramos con esa expresión. Quizá fue asesinado, quizá se suicidó. Qué importaba. Aquel hombre había muerto feliz. Nada le ataba a éste mundo. ¿Por qué buscar un asesino que para la víctima habría sido un salvador? Caso cerrado. Bebí un trago de mi petaca. El vodka calentó mi esófago. Comenzaba a nevar de nuevo. Los copos taparían la mancha de sangre. Y la nieve volvería a ser blanca. Así lo había dispuesto la madre Svea desde su privilegiada posición.
 
Rorschach (14/10/09 12:44)
Extraña sensación

La sangre sobre la nieve es más roja. El cuerpo inerte adornaba el tapiz construido por los copos apelmazados. El disparo había sido desprovisto de personalidad; ahogado por el silenciador, del que salía un hilillo de humo que danzaba al son del viento. La madre Svea contemplaba la escena. Inmóvil. Guardé mi pistola. Observé una vez más el resultado de mi obra. Era parte del ritual. Un minuto a solas con la víctima. Era parte de mi trabajo. Ese hombre me intrigaba. No lo podía dejar allí. Nunca me había pasado ésto. Para mi sólo era trabajo. Yo no era el verdugo. Solamente el intermediario. El brazo ejecutor. La muerte encarnada. Pero aquel hombre se me había grabado en la retina. Hice una reverencia a la dama de piedra que empuñaba la espada y volví sobre mis pasos. Algo se movió detrás de mí. Aquel hombre seguía vivo…
 
XUCKY ANETA (14/10/09 12:40)
EL CÍRCULO ROJO

La sangre sobre la nieve es más roja, por eso Leonor la detectó desde su helicóptero. Realizó fotografías y describió en su cuaderno lo que había visto con sumo detalle. Alguien había utilizado la sangre y la carne triturada de otro ser vivo para rellenar un círculo de un metro de diámetro previamente dibujado. Se trataba sin duda de un artista frustrado que quería ver su nombre en primera plana de los periódicos. La escena del crimen vista desde el cielo remitía a la bandera de Japón, tal vez eso fuera una pista sobre la nacionalidad de su autor. A lo largo de aquel invierno encontraron otras tres marcas como esta. Era un asesino en serie tremendamente meticuloso al que resultaba imposible seguirle la pista. Un día, una patrulla forestal que sobrevolaba los bosques nevados, observó a un chico joven realizar un círculo en el suelo, pero para cuando pudieron ir a detenerlo, éste había desaparecido.
 
Casiopea (14/10/09 12:40)
Venganza Sin Sombra

La sangre sobre la nieve es más roja como más puro es el aire a mil metros de altura. Son leyes de la naturaleza, supongo, y la clase de lógica aplastante que rige el mundo. Esos pensamientos invadían mi mente mientras caminaba por la nieve. Podría haber muerto congelada, pero mi odio por Joaquín me hacía más fuerte. Me mantenía en vela desde hacía meses, corroía cada célula de mi cuerpo y clamaba venganza. Nadie en su sano juicio podrá imaginar que un ser frágil y débil como haya realizado tan despiadadas acciones, ésa será mi coartada. Porque la vida es así, las personas se hieren unas a otras gratuitamente y normalmente sólo sufren los más implicados. Ahora es diferente, he cumplido con mi cometido y Joaquín jamás olvidará el día en que decidió jurarme amor eterno. Me gusta suponer que si la justicia divina existiera, estaría de mi lado…
 
Hierática Quimera (14/10/09 12:24)
Vindicta Natural

La sangre sobre la nieve es más roja, es un simple efecto óptico producido por el contraste entre sus diferentes brillos. No sabía quién o qué le había abandonado en ese estado de lucidez mermada, pero mientras el líquido escarlata delataba su procedencia arterial, y la consciencia había transigido a regañadientes al chantaje del amodorramiento, se apresuró a emprender el último razonamiento. Su postrero recuerdo se restringía a un diestro cogotazo en la cerviz. No cabían demasiadas explicaciones. Bien el viento había desplazado con sus ráfagas alguna importuna rama, bien cualquier cornudo balanceaba las cuentas a su modo. Trató inúltimente de levantarse, pero a duras penas podía movilizar su brazo izquierdo. Con un poco de nieve intentó enjuagarse ojos y cara y tras aclarársele la vista, la realidad se hizo evidente. No había más huellas de pisadas que las suyas propias. La naturaleza exhalaba una grotesca carcajada y el hombre evacuó su alma en aras de la muerte.
 
pequeño (14/10/09 12:22)
Pueblos vecinos

La sangre sobre la nieve es más roja; parece mermelada de fresa sobre una tarta de queso. ¿Quieres que te limpie las piernas? No, déjalo, mejor que nos encuentren así, que sepan que al final lo hicimos. Ven, túmbate a mi lado y abrázame fuerte que tengo frío. Ya está anocheciendo. Prométeme que te dormirás después que yo. Te lo prometo, te lo prometo...
 
Mayte Martín (14/10/09 12:19)
Sol de medianoche

La sangre sobre la nieve es más roja, pensé viendo la mancha que se extendía por la cabeza del excursionista. Parecía que por tercera vez en el año los osos se habían cobrado su presa. Y una vez más la habían abandonado, sin razón lógica. El forense me hizo una seña. Había concluido su trabajo. Ordené inmediatamente a mis hombres que retiraran el cadáver. Estaba deseando irme de allí. Odiaba esta época del año. Sin oscuridad, con el sol brillando obstinadamente a todas horas. Apenas dormía y cuando lo hacía, me invadían horribles pesadillas. Entonces lo volví a ver, al lado del cadáver, con su mirada acusadora y penetrante fija en mí. Era él, el sami que nadie más que yo veía. Mis piernas flaquearon y caí de rodillas en la nieve. ¿Era él la confirmación de mis terribles sospechas?¿Eran mis pesadillas sangrientas los recuerdos borrosos de un criminal enloquecido? Asesino, loco por el sol de medianoche.
 
V. Stephen (14/10/09 12:13)
EL POBRE JACK

La sangre sobre la nieve es más roja, pero esto es algo que Jack el daltónico desconocía.
 
José Calvario (14/10/09 12:05)
Ruegos, rezos y plegarias

La sangre sobre la nieve es más roja, pero sólo al principio, cuando aún está caliente y borbotea. Cuando, aún siendo consciente del final, todavía se sabe viva e implora amparo y cobijo en algún cuerpo cercano latente. El auxilio del último momento, el ridículo suplicatorio previo a la expiración. Igual que los peces saltan a la desesperada en la cubierta del barco. Como cuando me clavé en la puerta de tu casa con el ramo de rosas en la mano; pero tú dijiste “no, hasta aquí hemos llegado”. No reconozco el paisaje, ni la sangre que durante tanto tiempo habitó en tu cuerpo y que enfoca con morbosidad la cámara. Pero reconozco el coche, y la matrícula, y la descripción somera que hace de tí el corresponsal. Eres tú, lo sé. Un mes sin saber de tí. Por fín se aflojaron las tuercas. Llevabas razón cuando decías “lo superarás”. Yo sí, tú no.
 
TURKANA (14/10/09 12:03)
ZUMO DE TOMATE

La sangre sobre la nieve es más roja. Pensaba mientras se servía, por segunda vez aquella tarde, un zumo de tomate. Eso era lo único que bebía ahora, desde que la creciente mordida del dolor, ese perro estúpido e intempestivo, le había arrastrado a regañadientes a hacerse aquellas pruebas. ¡Tomate! ¿qué investigador de homicidios bebía eso?... El perro se revolvía cada vez que se acordaba de su médico. Hablándole. Con su blanca e inexpresiva cara de torta. A él, que se curaba los catarros a base de coñac como siempre le había visto hacer a su padre. Laparoscopia, metastásico, inoperable… Y él sólo pensaba en la sangre. Tan roja. Sobre la nieve. Aquella chica… Que la muerte siempre estuviese de parte del asesino era algo habitual en su trabajo, pero nunca se le había hecho tan evidente. Era una sucia jugada recortarle el tiempo, ahora, que estaba tras la pista…
 
Insomne (14/10/09 11:47)
Abandonado

“La sangre sobre la nieve es más roja” pensó Natalia mientras examinaba el paragolpes de su Renault en busca de desperfectos. La nieve caía inexorablemente y ya comenzaba a cubrir el cadáver del animal. Era un perro, de mediano tamaño y pelaje grisáceo, y supuso que habría escapado de alguna granja cercana. Se agachó acariciando el cuello del animal, con la esperanza de no encontrar ningún collar, cuando sintió un golpe demoledor en mitad de la espalda que la dejó sin aliento. Se revolvió sobre la carretera para descubrir aterrorizada a aquel hombre contrahecho que la miraba con los ojos inyectados de rabia. Un segundo hachazo hizo que su cuerpo se desplomara inerte sobre el del perro. El hombre gruñó y dirigió su atención hacia el coche, donde el bebé de Natalia dormía plácidamente en el asiento trasero. Le arrancó violentamente de la silla asiéndole del brazo y se alejó con él, entre chillidos, bajo la nieve.
 
Galdana (14/10/09 11:43)
El precio de la vida

“La sangre sobre la nieve es más roja” caviló Kevin, pensando en sus dos trabajos anteriores. Llevaba más de una hora en el callejón. El frío congelaba sus articulaciones y le embotaba el cerebro. Pero no le hizo falta sacar la foto. Allí estaba su objetivo, saliendo por la puerta principal del edificio. Le seguiría hasta el lugar donde había planeado ejecutar el encargo. Procuraría que fuese limpio ¡le habían pagado por uno! De pronto sintió una punzada incómoda en el costado. Bajó la vista para encontrar, asombrado, el blanco mango de una navaja. De la herida comenzaba a manar un dolor lacerante, al tiempo que un hilo de sangre discurría por su ropa hasta alcanzar el manto de nieve que cubría el suelo. Cayó de rodillas mientras ella lo observaba agazapada. Esperó mucho tiempo hasta que dejó de moverse. Después alargó sus brazos temblorosos y llenos de marcas de jeringuillas para rebuscar en los bolsillos del hombre.
 
Hierática Quimera (14/10/09 11:40)
Relatividad

La sangre sobre la nieve es más roja, debió pensar Javier mientras permanecía casi exangüe y completamente inmóvil, apoyado en un enorme abeto de aquel valle pirenáico. El entumecimiento de sus músculos, había cedido el paso a una gélida somnolencia. Con su consciencia apenas revelada, musitaba incansablemente la letra de una canción infantil, esperando que la despedida fuese escuchada por sus pequeños lolo y adriana. La lógica, su compañera infatigable durante tantos años, le impedía aún dar forma a esa promesa, pero el primer abrazo de la dama oscura trocó su incredulidad en fe incorruptible. Tras la pugna entre dogma y razón, otra verdad se fue apoderando de su subconsciente convirtiendo todo lo anterior en fútil. Lentamente, como el desplazamiento tectónico de las placas litosfériacas, como la imperceptible precesión planetaria, como el transcurso del tiempo en una cárcel indonesia, la idea adoptó una forma concreta. La nieve era más blanca alrededor de la roja sangre.
 
Nuti (14/10/09 11:36)
Mañana helada

La sangre sobre la nieve es más roja…se esparce, avanza lentamente, como la mancha de tinta que empapa el papel creando formas improvisadas, como la gota de salsa sobre mi camisa, como el café que sube por un terrón de azúcar y lo cubre poco a poco cambiando su color; imparable, impasible, tímidamente poderosa. Huele a frío y a hierro, y huele a muerte. El rojo de la sangre también ha teñido mis manos y se desliza por mis brazos, ahora en alto, haciéndome cosquillitas. Sonrío. Nadie responde. Frente a mi el policía que apunta a mi cabeza con su revolver contrae todavía más el gesto. No me importa, también yo, como la sangre, soy imparable, también soy impasible, también yo me siento tímidamente poderosa. Puede disparar ese revolver y volarme la cabeza, quizá lo haga, quizá también yo muera esta fría mañana…Vuelvo a sonreír; no me importa. Mi sangre sobre la nieve también será más roja.
 
Ahuir (14/10/09 11:30)
Me perteneces

La sangre sobre la nieve es más roja que la suave sábana de seda que no hace ni cinco horas envolvía nuestros cuerpos después de una noche de tortuoso sexo junto al fuego. Aún ahora, viendo su cuerpo semidesnudo a medio enterrar, un pequeño escalofrío de place recorre mi espalda, pese a tener el rostro desfigurado por más de quince navajazos que se adivinaban en el. Mientras científica recoge pruebas, mi compañero me arrastra al coche y me enseña una tarjeta de visita que ha recogido en la zona del crimen. Esta lleva mi nombre..., Juan exige explicaciones, pero no puedo dárselas... fuimos pareja durante siete años. Juan me obliga a entrar en el coche..., sospecha..., sin tiempo a reaccionar se abalanza sobre mi y siento como algo frío se introduce en mi estomago una y otra vez. Mientras agonizo, Juan coge mi cabeza y besándome susurra: "No puedo permitir que seas de otro. Te quiero Andrés".
 
CARUMO (14/10/09 11:20)
EL DIABLO NO SOLO EXISTE EN EL INFIERNO

La sangre sobre la nieve es más roja y los dos sabemos que la primavera, llegará antes que la policia en este frío y remoto bosque. Que pena que tus sueños acaben aquí. Dicen que la guadaña, se asemeja al bisturí seccionando la carne humana. No debes preocuparte, seré rápido y probo contigo. Considéralo un privilegio de una asesino condescendiente hacia su víctima. De repete, un sonido agudo empezó a ulular en mis oídos. De golpe certero, acallé aquel puto despertador, desvelándome en lo mejor de aquel sueño onírico. Amanecía. Una inusitada fuerza interior me obligaba a bajar raudo al cobertizo. Oyendo aquel rechinar de las desvencijada puerta, pasé su alfeñique umbral. No sabía lo que buscaba. Escudriñé con la mirada hasta que sin quererlo, quedó fijada en aquel rincón. Y allí estaba ella, sola, tan seductora y fría, como aterradora. Acercándome, hasta que mi rostro enjuto, se reflejó sobre aquella hoja desnuda y afilada. Comenzó a nevar.
 
ÁNGULO VISOR (14/10/09 11:19)
UN GANGSTER DE ESTOCOLMO NO PUEDE DUDAR

–La sangre sobre la nieve es más roja, dice el gangster. –¿La sangre sobre la nieve es más roja?, cuestiona el otro. –¡La sangre sobre la nieve es más roja!, reafirma el gangster. –La sangre… sobre la nieve… es más roja…, duda el otro. –¿La sangre sobre la nieve es más roja?, pregunta el gangster. –¡La sangre sobre la nieve es más roja!, asiente el otro, encañonado. –¿La sangre sobre la nieve es más roja?, inquiere el gangster. –La sangre sobre la nieve es más. La sangre sobre la nieve es. La sangre sobre la nieve. La sangre sobre la. La sangre sobre. La sangre. La., recita el otro. El gangster guarda la pistola. Con una uña dura, larga y puntiaguda, perfora ese cuello. –Me hiciste dudar, luego te has burlado y has pretendido engañarme, dice el gangster, y retrocede sobre la nieve para que la sangre no manche sus zapatos, bastante será limpiarla del dedo.
 
A. J. Prostzer (14/10/09 11:19)
Gambito de dama

La sangre sobre la nieve es más roja, especialmente si es la tuya. Cuando me rehice del puñetazo había una pistola en la mano enguantada de Darío, el último amante de mi mujer. Vi la inscripción: “Protege nuestro amor”. Era la Beretta que le regalé a Mónica por nuestro aniversario. —Compréndelo —dijo—, si esas fotos llegaran al juez sería adulterio, la dejarías sin nada, y Mónica no es de las que se cruzan de brazos. —Ni de piernas, ya sé. —¿Y qué esperabas? Es joven, prefiere ser una viuda rica a una divorciada pobre. —Nadie creerá vuestra historia —escupí más manchas rojas. —Es irónica, ¿verdad?, que un ladrón te mate con tu propio regalo. Darío sonrió, me apuntó al corazón y pulsó el gatillo. Como dijo el armero, una recámara sellada empuja la bala hacia atrás; hacia la cara de Darío, que cayó desplomado. Soy tan estúpido que me alivió que no la hubiese empuñado ella.
 
LEO LERMA (14/10/09 11:18)
BIOARTE

La sangre sobre la nieve es más roja. La nieve es el mejor lienzo que existe, pues absorbe la sangre y la integra como parte de su ser. Yo soy un artista. Siempre me dediqué al arte natural: maderas, cerámicas, lozas, pergaminos… Pero no vendía nada. Nadie sabía de mi existencia. Malvivía con lo poco que vendía, pero tuve que reconducir mi carrera artística. Ahora me dedico al bioarte. Integro a los seres humanos con la naturaleza en una majestuosa obra de arte. Combino formas, colores, ideas… Quizás lo malo es que el medio es el asesinato, pero el fin, que es la obra de arte, merece la pena. Antes era un don nadie, pero ahora me conoce todo el mundo. Salgo en los periódicos, la gente habla de mí… ¿Qué más puedo pedir? Yo soy un artista…
 
Koyote (14/10/09 11:17)
Rojo Vivo

-"La sangre sobre la nieve es más roja."-" Si." -"Un rojo vivo." -"Bueno, en tu caso sería mejor decir un rojo muerto." -"Eres muy ocurrente para ser poli." Da otra chupada profunda al cigarro y la tos hace que la sangre de los pulmones salga a borbotones por los agujeros del pecho. -"¿Quieres oir algo ocurrente de verdad?." -"No". -"Da igual. Te lo diré de todos modos. Has pasado toda tu asquerosa vida traficando con nieve y ahora vas a morir en la nieve. Justicia poética supongo." -"Cerdo cabrón. Me has seguido por medio mundo para matarme como a un perro." -"En eso te equivocas." -"Si?" -"Si. Yo nunca mataría a un perro." -"Bueno, a lo mejor te estropeo la jugada. Puedo oir las ambulancias y aún no estoy muerto." -"En eso también te equivocas..." En el horizonte blanco se reflejan las luces de las sirenas. Un destello rojo. Rojo muerto.
 
ÁNGULO VISOR (14/10/09 11:16)
CÍRCULOS

–La sangre sobre la nieve es más roja, por eso la picotean las gaviotas –dice ella. –Es su aperitivo –señalo. –Las gaviotas buscan debajo el pez –añade. –No, es un anticipo –advierto. –¿Anticipo? –duda, y su sangre es hermosa. –Saben que moriremos. De lo valioso no se comerán el dinero –preciso. –Ah, sí, las sacas… Tan precavido el Banco –ironiza. –Confían devorarnos. El “dinero” para las gaviotas somos nosotros –sentencio. –Mejor desangrados, pero viéndonos, que en dos celdas –declara. –No. Del hospital… Los juzgados… La cárcel, ¡escaparemos! Hemos robado para escaparnos juntos. ¡Escaparemos de donde sea! –¡Las gaviotas picotean tan cerca! –Cuando suenen las sirenas, cuando los pasos… ¡Las gaviotas se irán! Las gaviotas, deslumbradas por las luces de las patrullas encima de Norr Mälarstrand, aguardan en el cielo hasta que los cuerpos son recogidos, separados, y parten las ambulancias. Después las gaviotas descienden desafiantes porque la sangre sobre la nieve es más roja…
 
Vanzetti (14/10/09 11:14)
Negocio berlinés

“La sangre sobre la nieve es más roja”. Parecía una frase de la envoltura de un dulce chino, pero ese tipo la decía mientras me destrozaba la cara a hostias. La idea de pasar unos agradables días trabajando en Berlín tenía su broche con este tipo enorme reventándome el careto. Mi primo Mauro para estas cosas era mucho más práctico: “Para qué hincharse a golpes cuando se puede resolver con un hierro”. Si traficas la paciencia no es un virtud. Él lo aplicaba a todo lo que movía en nuestro business. Fuera donde fuera. Cuando apunté a la cabeza de esa especie de mole me dio la sensación de que había menguado. Ya no me parecía un ogro nazi y chinofóbico, solo un idiota. Le observé un instante tirado en el suelo, con la tapa de los sesos levantada. Al cabrón no le faltaba razón.
 
Buscador (14/10/09 11:14)
El Cazador

La sangre sobre la nieve es más roja. Aunque no estaba muy seguro si era sangre o no. Solo recuerdo el fuerte golpe en la cabeza y desplomarme sobre el frio suelo. Solo me faltaba un último paso, estaba tan cerca, quizas demasiado cerca. Un ruido se escuchaba lejano, como el crepitar del agua, debio ser allí donde me vio. Maldita sea, debía haber tenido más cuidado, pero ya era demasiado tarde, todo se nublaba y el sabor a sangre inundaba mí garganta.
 
Kandahar (14/10/09 11:14)
Cabo suelto

—La sangre sobre la nieve es más roja. —Eso es porque se desangró aquí, el frío impide la coagulación. El joven inspector, con menos experiencia en homicidios que mi último par de botas, cubrió la mirada hueca de la chica con una manta, como esperando cubrir también el eco molesto de mi respuesta. Estos pipiolos de academia no soportan que un subalterno socave su autoridad en público. —¿Cree que es él, inspector? —preguntó Sánchez. —Eso parece: un único corte en la yugular, la ausencia total de huellas. Es increíble que, incluso sobre la nieve, sólo hayamos encontrado restos de un guante. —¿Y por qué habrá vuelto ahora? —Lo desconozco. No es el clásico asesino múltiple, desde luego. Desaparece durante años hasta su siguiente serie de crímenes. Resulta desconcertante. Al fin, un poco de humildad. Nada como unos cuantos expedientes sin resolver para poner a un inspector en su sitio. Ya sólo quedaba deshacerse de los guantes.
 
Angelopoulus (14/10/09 11:05)
Julia

“La sangre sobre la nieve es más roja”, pensé antes de levantarme. Tenía el cuerpo entumecido. Había que buscar dónde entrar en calor. La casa de Julia estaba cerca. Se lo había montado bien. Un piso céntrico, luminoso, junto al parque. Mientras subía en el ascensor trataba de recordar. Yo había estado allí poco antes. La puerta abierta no era un buen síntoma. Encontrarla tumbada en el centro del salón, envuelta en sí misma sobre un charco de sangre, no fue una sorpresa. Me avisó, era un negocio “muy duro”. No sabía ella hasta qué punto. Tenía que largarme. Con la policía pierdo mucho en las distancias cortas, y no podría explicar por qué la había matado. Compré un licor en la tienda de la esquina, regresé al parque. Todavía estaban las manchas del olvido. Necesitaba aire fresco.
 
Psb (14/10/09 11:05)
Guiño cómplice

La sangre sobre la nieve es más roja, como la sangre del sol cuanto más se acerca la noche. El comisario se comía las uñas con avidez. La investigación se había ido al garete. El sospechoso, que había declarado su inocencia repetidas veces y se consideraba una víctima más, parecía en verdad inocente. La sangre del discontinuo y serpenteante reguero que su pierna herida dejó en el lugar seco donde acaeció el crimen era distinta a la del que le sucedía en la nieve. Adusto y calmoso, el detenido reía en lo más profundo de sus entrañas. Tenía todas las de ganar. El detective le ordenó salir de la sala de interrogatorios. Él hizo un guiño cómplice a sus espaldas y, al levantarse, su sombra comenzó a sangrar. Había olvidado taponar la herida que le hizo en el brazo con la navaja. Por desgracia, el rojo destacaba sobre el negro.
 
MacGuarie (14/10/09 11:02)
Lenguaje de sangre

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó mientras miraba la mancha junto a la mujer. Era el tercer cuerpo que aparecía aquel invierno, todos mujeres, todos con heridas mortales causadas por arma blanca. En los tres casos el asesino había usado un cuchillo para hacer extraños dibujos en la espalda de sus víctimas. Luego había reproducido el dibujo sobre la nieve. Los cuerpos estaban limpios, como si el asesino se hubiera entretenido en recoger la sangre en un recipiente, para usarla como pintura. El inspector Juárez sabía que había visto antes aquellos dibujos. Miró fijamente las marcas rojas sobre fondo blanco y cerró los ojos. Y entonces recordó la obsesión del sargento Salamanca, su viejo instructor, por los tests de Rorschach. “Transmiten mensajes”, decía. Juárez dudó. Salamanca había resultado herido en un forcejeo al defender a una mujer de su pareja. Afectado física y emocionalmente, el sargento estaba retirado del servicio. “Mensaje recibido, Salamanca”, pensó.
 
Sputnik (14/10/09 11:00)
Agosto

“La sangre sobre la nieve es más roja”. Era absolutamente cierto. Por la cara que puso, creo que mi comentario le sonó a chino mandarín, además él no estaba para grandes observaciones. No es fácil decir una frase ocurrente cuando acabas de meter la pata y no te importa una mierda. Aunque era mi especialidad. Nunca me pareció buena idea que mi hermano decidiera casarse, y mucho menos con la pedorra que había sido mi novia durante años. Para colmo, la fiesta se celebraba en mi casa. Venir al campo les parecía “ideal”. El padre de la novia me miraba atónito, preguntándose por qué coño le acababa de clavar el tenedor en la mano, y además le soltaba semejante gilipollez. Odio cuando alguien critica el invierno en pleno mes de agosto. Y más si lo hace en una boda. No lo soporto.
 
Dr. Bacterio (14/10/09 10:24)
Te has quedado helado, cariño

"La sangre sobre la nieve es más roja y yo me mareo cielo. Mucho mejor así, sin violencia". Le explicaba a su marido mientras le vertía litros de leche por encima. "Y yo que te recriminaba por comprar este arcón congelador tan grande. Fíjate cabes enterito". El nivel de la leche subía. Maniatado y amordazado la miraba atónito. "Tú, que siempre tienes calor, ya verás que fresquito vas a estar". Cuando comprendió que esa idiota e inútil iba en serio, intentó revolverse. "¿Te he atado bien eh? Eso sí, te he gastado toda la cinta americana". Ya sólo se le veía la nariz resoplando y la oronda barriga emergiendo y hundiéndose. "Ahora vamos a esperar, no quiero que te ahogues. Una vez congelado echaré más leche y desaparecerás para siempre". Cerró la tapa del congelador y se sentó a leer su libro. Horas después, depositaba los alimentos, sobre el fondo blanco: “Ya no te verás obligado a pegarme”.
 
El Moderno Prometeo (14/10/09 10:22)
Invictus

La sangre sobre la nieve es más roja, la venganza sobre la nieve, más helada. El viento proclama mi victoria en este bosque inanimado. La luna se ha vuelto plena para que la noche me mostrara el camino al averno de mi víctima torturada. Destrozado mi corazón en las tinieblas durante muchos años he deambulado. Y la paz por fin se alcanzó tras el momento en el cual mi víctima posaba en mí su última mirada. Años de espera, noches de llanto, noctámbulos paseos diurnos, segundos eternos, han costado para vengar la muerte de mi ser amado. Contentos los dioses volveré a reír, a gozar, a bailar, a soñar en los dulces besos que antaño ella me regalaba. La sangre sobre la nieve es más roja, mi sonrisa tras su muerte es más amplia, la era de un mundo ciego ha llegado.
 
Ampos (14/10/09 10:20)
Primario

La sangre sobre la nieve es más roja, lo había conseguido. Movió sus dedos casi ennegrecidos manchados de pintura. Quiso tomar su libreta y apuntarlo pero se dio cuenta que ya era demasiado tarde. El frío le invadía los tuétanos de su armadura y ya ni siquiera tiritaba, se dejó caer y contempló el cielo gris. El sargento Nelson se sentía satisfecho, el rojo se le había resistido, lo examinó con diferentes luces y superficies y nada le había dado resultado. Ahora podía demostrar que sí era posible. Miró al niño, yacía a su lado inerte, pálido. Cuando llegaron sus compañeros sólo percibió lejanas voces. El asesino de los colores puros, no era posible, el sargento Nelson, eso fue lo último que escuchó. El capitán Gregor, pasaba las páginas, eran exactamente iguales, lo único que variaba era el color del círculo, todos estaban tachados excepto el amarillo y el azul y uno estaba en blanco sin ninguna explicación
 
PARQUE (14/10/09 10:12)
JUSTICIA POÉTICA

La sangre sobre la nieve es más roja cuando gotea desde mucha altura, atestigua ante el charco a sus pies. El Gröna Lund Tivoli está casi desierto. En la noria, un pasajero. El que quedó arriba cuando él paró la rueda. Después, trepó como un gato. Lo atontó. Amordazó. Maniató. Despertó a bofetadas. Le dijo: ¡Cuando se viola a la novia de alguien, al salir absuelto uno cuida no subir a la noria donde trabaja! El charco de sangre es más, más grande. Escribe: “Rotura”, y apaga las luces. Entra a la cabina, espera. Cuando el Parque de Atracciones cierre, bajará el cadáver, limpiará, y sepultará el cuerpo bajo la armazón de la rueda. La nevisca se convertirá en nevada. A su novia le pedirá matrimonio en ese asiento como un secreto homenaje. Alguno de los amigos hará girar la noria y los elevará. Todos celebrarán con champán. Él sabrá que celebran un enterramiento y una resurrección.
 
HUMANUM (14/10/09 10:08)
EL COMISARIO LARSSON Y UN ECONOMISTA LLAMADO MIKAEL

La sangre sobre la nieve es más roja, el Comisario Larsson lo corrobora ante al cadáver. Cuatro detenidos. Con guantes. Cuatro armas a los pies, grotescamente rotos, del asesinado: Cuchillo, estilete, navaja, puñal. Cuatro heridas. Todos atrapados –en callejuelas distintas– por la policía que llegando para una redada había descubierto el cadáver. El Comisario intuye un único asesino: Quién lanzó al hombre desde el puente donde sólo existen huellas de dos. Un asesino: Quién propició aquellos pies doblados. Larsson intuye que cuando se produjeron las heridas, para justicia y compromiso de todos, el hombre ya estaba muerto. No existen cuatro economistas que coincidan capaces los cuatro de matar. A su banquero. Inversor. Defraudador. Por más simpatía que les tiene Larsson: Todos pagarán por la conspiración y la profanación. El asesino, además, pagará el crimen. Y conociendo quién es, interrogatorio tras interrogatorio, confesará. Y sí, Larsson sabe que es el llamado Mikael porque los otros tres son unos enclenques.
 
Capitán Tormenta (14/10/09 10:04)
La jugada maestra

- La sangre sobre la nieve es más roja. Es curioso – dijo el jefe mientras miraba el cadáver. - Lo es – añadí fijándome también en él. - La pena es que hayamos matado a un inocente, ¿no crees? - ¿Inocente? ¿qué quiere decir? – pregunté tratando de sonar indiferente. - Has jugado bien tus cartas, Sergio, impecablemente yo diría. Acabo de entenderlo todo viendo esa sangre y atando cabos – siguió don Pedro sin emoción en la voz -. Y ahora me llega el turno, ¿no? - No se de qué me habla, de verdad – contesté levantando la pistola y apuntándole a la espalda. - No te burles de mí, por favor, y acabemos esto cuanto antes. Sólo quería que supieras que he comprendido tu sucio juego después de todos estos meses – me dijo volviéndose y mirándome fijamente. – Pero que no sea a traición, ¿eh? - Usted manda, jefe – le contesté apretando el gatillo para no hacerle esperar más.
 
HUMANUM (14/10/09 10:02)
RESONARÁN LOS BUENOS

La sangre sobre la nieve es más roja, y más cuando cae de la roja nariz de un payaso que han colgado de cabeza desde un balcón en Strandavägen para que contemple el agua y las luces de las islas de Estocolmo mientras se desangra. ¿Quién lo salvará? Cuando avance la noche la sangre se congelará antes de tocar el suelo. Y el payaso, maniatado, amordazado, se da cuenta de que tiene una posibilidad… Si pasa pronto un nocturno y una de aquellas gotas convertida en carámbano le golpea en la nariz puede que mire hacia arriba y lo vea colgando, y de eso a avisar a la policía… Sólo que en Estocolmo cada vez, tantos no desean interferir con los designios del crimen organizado. ¡Ah, si pasaran mis héroes!, piensa el payaso. ¡Si pasará Mikael, si pasara Lizbeth! Pero… la Trilogía de Millenium ya ha sido escrita. Por fortuna… por fortuna… ¡resuena!
 
Maxxive (14/10/09 09:54)
EL AMOR, EL DOLOR Y LA NADA

-La sangre sobre la nieve es más roja- es mi frívolo pensamiento al ver a mis compañeros abatidos en la fria ladera del Ulia. "Imposible, los txakurras no serían capaces de encontrar este zulo en mil vidas, ¿cómo..." - ¡Ama! El corazón se me sube a la garganta, mi pequeña Leire ¿aquí? - Leire, cariño, ¿qué haces aquí? De pronto lo que veo por el rabillo del ojo me hace pasar de la alegría al terror en un segundo, una patrulla de civiles están encañonadome camuflados entre pinos y nieve. Hace treinta segundos, ver a Leire era lo más maravilloso del mundo. Ahora no puedo pensar en nada más horrible. Va a verme morir. No se como decirle que su visita ha sido mi condena. Lo descubrirá muy pronto... ... y la marcará para siempre... ...así que no digo nada. A cambio beso su carita e intento no llorar cada vez que me tiembla la voz. - ¡Te quiero cariño, Agur! BANG
 
Dromoscopio (14/10/09 09:43)
Ese ser

La sangre sobre la nieve es más roja pensaba mientras miraba ese flujo grana que rezumaba de su cuerpo. Esperaba los primeros rayos del sol a través de las nubes para saborear el rojo intenso, y entonces, comenzaba el ritual. Contenía su rabia, la furia que le había dominado horas atrás y con una calma rígida seccionaba su muñeca. Sólo cuando el líquido tintaba el níveo, volvía a la paz. Ese mismo amanecer aparecía otro joven estrangulado. Ella estaba segura que era esa oscuridad de meses, el frío que odiaba, su casa apartada en un lago oscuro, eso era lo que le envenenaba la sangre hasta convertir su belleza en puro sarpullido inflamado y pestilente, cada vez que su sexo deseaba. Nunca conoció el placer, el horror invadía a sus amantes que morían ahogados en sus manos antes de salvar a ese ser.
 
Soren (14/10/09 09:38)
Lo que has podido

La sangre sobre la nieve es más roja que en los tubos de ensayo, pensó. El cuerpo había dibujado su joven silueta sobre el suelo. La noche era clara- aunque no había nadie que pudiera haberle visto hacerlo-. La adrenalina golpeaba sus sienes con contundencia. La experiencia se parecía a la primera vez pero mucho más fuerte. Antes habían venido otros, señoras, jóvenes, accidentados, pero no era lo mismo, no era igual. Esperar en la oscuridad, oculto, apretar el bisturí, sentir sudor en las diestras manos, sentir los pasos acompasados cada vez más fuertes, un salto y…¡que va a ser lo mismo, ni mucho menos! ¿Cómo va a ser igual que cuando lo hago, asépticamente, en el quirófano, con tiempo, con enfermeras y compañeros, con luz, mucha luz y haciendo que parezca un hecho clínico inevitable? Así era más profesional y además no tenía que escuchar la consabida frase “has hecho lo que has podido”, con tono consolador.
 
Mirkat (14/10/09 08:37)
Mirada encontrada

La sangre sobre la nieve es más roja, era las palabras que se podían leer en los retinas de aquel cadáver que habían encontrado. En la sala de autopsias, Eric seguía practicando aquellas controvertidas prácticas. Intentar averiguar la muerte de sus inanimados pacientes leyendo sus retinas era su virtud. Pero esta vez no era como siempre, aquellas retinas no contenían fotogramas, solo contenían una extraña frase a la que no acababa de dar sentido. Un cadáver solitario encontrando en un oscuro callejón, desnudo, mutilado y sin imágenes en sus retinas. ¿Cómo podría dar sentido a eso?, ¿Cómo explicarle al teniente lo ocurrido? Solo él podía encontrar las imágenes en los ojos, pero encontrar palabras era algo nuevo. Presa de la desesperación, abrió la boca del cadáver y allí estaba, grabado sobre su lengua, tan claro que asustaba, la imagen de Eric asesinando fríamente el cadáver que tenía delante.
 
Mirkat (14/10/09 08:32)
El blanco sobre la nieve parece más blanco

La sangre sobre la nieve es más roja, le dijo Jacob a Fred, mientras observaban por la ventana como aquellos bárbaros golpeaban a las indefensas focas con sus varas de frio acero. Ninguno de los dos se planteó cambiar nada, tal como en ellos era costumbre. Se limitaban a seguir engullendo sus gélidas jarras de cervezas, en silencio, con la mirada perdida, ignorando la masacre que a escasos metros de ellos estaba teniendo lugar. Al poco tiempo se abrió la puerta, aquellas personas que se ganaban la vida con tan dudosa labor entraron en el tugurio con sus ropas manchadas de sangre, inundándolo todo con un terrible hedor. Jacob y Fred hicieron crecer su silencio, apartaron sus miradas de aquellos hombres fijándola en la ventana trasera del local. En ese momento Fred le dijo a Jacob, el blanco sobre la nieve parece menos blanco.
 
Magrat (14/10/09 07:46)
Cosas de família

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó Karen, siguiendo el hilo carmesí hasta el cuerpo agonizante de aquella zorra que había intentado robarle a su Gustav. Él nunca contaba nada sobre su vida y, atenazada por los celos, había acabado espiándolo. Fue así como lo vio encontrarse repetidamente con esa mujer, riendo y charlando con insoportable complicidad... A Karen no le había resultado difícil citar a su rival en el parque, simulando ser él. ¡Que sorpresa le dio al sacar el cuchillo! Cuando se lo clavó en el estómago, retorciéndolo con saña, la zorra apenas profirió un gemido ahogado; y mientras se desplomaba le quitó el bolso, para que pareciera un robo. Luego la moribunda intentó huir, arrastrándose inútilmente sobre la blancura inmaculada. Karen la siguió: quería verle la cara cuando por fin muriese. Distraídamente, miró la documentación para poder dar nombre a aquel guiñapo sanguinolento... demasiado tarde: Gustav y la muerta compartían los mismos apellidos.
 
Luke Skywalker (14/10/09 03:15)
La importancia de no dudar

- La sangre sobre la nieve es más roja, ¿no? Tan solo tuve ese momento de vacilación cuando llegué a ella y la vi de cerca, pero fue el que me hizo perder la concentración: no estaba muerta, estaba sedada y había tomate alrededor. Luego todo transcurrió de una tacada: la carraca del tambor resonó en la maltrecha bóveda, el gatillo soltó violentamente el percutor sobre él y la bala salió disparada a mi frente justo cuando me daba la vuelta. Se habían salido con la suya: seguirían pidiendo el rescate y yo más nunca podré hacer nada. La sangre, la de verdad, cae ahora por mi frente y me empaña la vista … la nieve se vuelve más roja cuando la sangre se te mete en los ojos y la blanca nieve se te mete en el cuerpo.
 
Arturo Corriente (14/10/09 01:55)
46. EXT. CAMPO NEVADO - DÍA

La sangre sobre la nieve es más roja. ¡Esto no es Psicosis! ¡No grabamos en blanco y negro! Lo único que pedí era sangre que pareciera real, y me venís con ésta, que además queda como una mierda por cámara. ¡Tú, anda, busca algo más rojo...! ¡Y yo qué coño sé! ¡Salsa de tomate! ¡Pero date prisa, joder! Timothy tiene que estar congelándose. Quédate donde estás, Timothy. Me ha encantado tu actuación. Aprovecharemos el plano para lo que es el disparo, pero quiero tirar uno más de cerca para el cuerpo. Tú, acerca la cámara para un plano entero. ¡Y no toquéis la iluminación! Perfecto... La verdad es que el disparo ha sido la leche. De eso hablo, de realismo. Pero esta puta sangre... Y además, sobre la nieve parece más falsa aún. Mierda... Hagamos un descanso. Media hora y nos tranquilizamos todos. Aunque tú no te salgas demasiado del papel. ¿Me escuchas? ¡Levántate del suelo, hombre! ¿Timothy...?
 
Ian Host (14/10/09 01:37)
Escala de grises

La sangre sobre la nieve es más roja. Lo sé porque pasé el invierno de 1982 con mis tíos en Göteborg. Adoraba aquello. Por entonces era bastante alocada, pero nunca me aburrió. El último día de febrero me agredieron. Me rompieron dos costillas, y algo más. Escupí sangre, que cayó de mi cuerpo desnudo al suelo.   Empecé mis nuevos estudios al curso siguiente. Luego estuve haciendo oposiciones desde el ochenta y seis al noventa. Me costaba concentrarme en los examenes.   En el noventa y uno, Eduardo se me declaró. Creo que le quería. Le rechazé.   Cuando entré en la policia, pasé un par de años más dedicada a aquella vida. Cuando tuve el arma y la dirección me presenté en casa de mis primos. La nieve sueca quedaba muy lejana.   Su sangre cayó de sus cuerpos sobre baldosas sucias. Me pareció deslucida.   Puede que, con los años, el color hubiera perdido intensidad.
 
Kafulkurá (14/10/09 01:35)
La última palabra

La sangre sobre la nieve es más roja y llamativa, pensó. Se encontraba a cientos de kilómetros de la civilización, y estaba desorientado. Había bebido para calmar su sed, sus piernas empezaban a flaquear, y comprendió todo. Con su mano derecha sujetaba el viejo machete, con la otra la cantimplora de su esposa. No podía dejar de pensar en aquellos cadáveres frente a la chimenea. El frío iba paralizando su cuerpo, entumeciendo sus extremidades; sabía que era irreversible. Torpe y tembloroso, acercó el cuchillo a su mano, soltó la cantimplora y se infringió un corte profundo que empezó a sangrar abundantemente. Arrastró su mano por la nieve, y empezó a dibujar con su sangre sobre aquel lienzo blanco: CICUTA.
 
prinzesaoscura (14/10/09 01:21)
MY BABY SHOT ME DOWN

La sangre sobre la nieve es más roja…siempre lo he sabido… Me pregunto si ver mi sangre helada correr entre tus dedos te proporcionará el mismo placer infinito que me proporcionaba contemplar a mis víctimas exhalar su último aliento… Tranquilo mi amor, no te culpo… La culpa es mía, cuando te dedicas a matar gente no puedes cometer errores… Ver escrito tu nombre en la blackberry hizo que mi corazón, incapaz de sentir nada durante años, despertara de nuevo... Recordé tantas noches amándote y odiándote sin reservas…Dios, y ahora debo matarte…Te tengo a un metro de distancia y no soy capaz de disparar. Mi jodido corazón helado arde en mitad de la nada… Maldita sea, cómo iba a saber que yo también era tu objetivo… Que acabarías disparándome por la espalda…Que ahora me sujetas entre tus largos dedos esperando que me vaya de una maldita vez al infierno…Cierro los ojos y respiro hondo… Metálico, intenso…así huele el fin…
 
RPMT (14/10/09 01:04)
¿Qué hace un neceser en la nieve?

<> se decía el agente Stieg Larson mientras seguía un rastro de sangre que partía de un Volvo V80 volcado en la carretera. Tumbada, encontró a una mujer joven, inconsciente y mal herida. Al lado, un neceser de viaje. Tras registrarla, halló su documentación y un móvil con total cobertura. Solicitó el rescate por radio. Abrió el neceser y escrutó su contenido: perfumes, desodorante, cepillo de dientes, gel, champú, sales, cepillos, crema hidratante, kit de depilación y un pequeño botiquín. Habló de nuevo por radio: <>. <<¡Pero si es sólo un accidente de tráfico!>> contestó la radio. <>.
 
Gabo (14/10/09 00:33)
La muerte es un misterio jamás resuelto

La sangre sobre la nieve es más roja. Se daban cuenta mientras arrastraban el cuerpo hacia algún lugar del bosque. Sobre el suelo de madera se extiende libremente, fluye, se escapa hacia todos los rincones. En la bañera se mezcla con el agua, parece mucho más que un asesinato. Preferían el machete al estrangulamiento. Una sombra los acecha entre los árboles. Su placa tiembla bajo el chubasquero. La mujer rubia que tanto tiempo lleva tras ellos por fin podrá interrogarlos, apresar su por qué, comenzar a dormir, aunque sean solo las noches impares. Dejar de lado las investigaciones y quemarlas junto a tantos cadáveres en busca de dueño. Pocos segundos, un frente a frente. Diez segundos más y dos hombres muertos en el suelo. Con esas cuatro balas se han ido todas sus esperanzas y las noches seguirán siendo muy largas.
 
Sarajevo (13/10/09 23:59)
Realmente dulce

La sangre sobre la nieve es más roja. Lo notaba mientras la veía escaparse del cuerpo de la víctima. Oleadas de emociones intensas le recorrían el cuerpo al sentir como desaparecía la vida que tenía ante sí. La muerte era algo dulce. Apartó cuidadosamente un mechón de pelo para contemplar mejor esos ojos sin vida. Pero, rompiendo el mágico instante que había creado, escuchó claramente el motor de coches y los ladridos de perros. Iban a por él. Con el corazón encogido, dejó a la víctima y se fue corriendo. Nunca lograrían cogerlo, y, en su mente enferma, él no entendia porque lo buscaban. Lo que hacía era arte. Pero él usaba la sangre y el mejor lienzo del mundo: el cuerpo humano. Una bala rompió el hilo de sus pensamientos. Le había herido. Qué ironía. Él ya no era el pintor. Pero era la misma sensación, una realmente dulce...
 
Sleeping Beauty (13/10/09 23:58)
El niño y el verdugo

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó el niño mirando a su madre muerta. Su abrigo abierto revelaba los daños que la hoja del cuchillo había causado. Hacía rato que la mujer no respiraba. El niño miró a su hermana que parecía a punto de desmayarse. Su cara contraída en una mueca de terror mientras el extraño la sostenía evitando que escapara. A pesar de su corta edad, el niño sabía en lo más profundo lo que era la muerte. Sabía que su madre no despertaría. Igual que sabía lo que haría el cuchillo en el cuerpo de su hermana. El cuchillo que el niño sostenía entre sus manos. La hoja manchada goteaba sobre la nieve. Era hipnótico observar la caída de cada gota, su recorrido, su siseo contra el suelo húmedo. “Hazlo”, ordenó el extraño. Y el niño hundió el cuchillo en el cuello de su hermana.
 
ALB (13/10/09 23:11)
Los campesinos.

La sangre sobre la nieve es más roja. Piensa Lena mientras arrastra el pesado cuerpo de Hans dibujando un macabro sendero. Lena nota como se le escapa el alma en cada bocanada de vaho que suelta hasta entrar en la cabaña. Su marido aún respira pero su aspecto es el de un cadáver. Desnuda y mete a Hans en el barreño. El agua rebosa y se tiñe. Lena limpia compulsivamente la piel albina de Hans buscando las heridas que extrañamente no termina de encontrar. Ha rastreado cada centímetro de su cuerpo menos sus gélidos ojos. Lena le aparta el pelo y observa horrorizada la sanguinolenta figura de Anna que yace reflejada sobre los blanquecinos globos oculares de Hans. Es la última imagen que vio antes de quedar conmocionado. Lena sumerge la cabeza de Hans hasta el fondo de la bañera. Los ojos de Hans se vuelven lentamente de un blanco tan pulcro como él de la blanca nieve.
 
Sleeping Beauty (13/10/09 23:00)
La llegada del otro

“La sangre sobre la nieve es más roja” pensó Edward mientras se nublaba su mente. Trató de despejarse sacudiendo la cabeza, pero el entumecimiento y la desorientación ya dominaban su cuerpo. Sus piernas finalmente fallaron y cayó al suelo sin fuerzas. No había duda, se estaba desangrando. Intentó respirar y sus pulmones no respondieron. La nieve empezaba a llenarle la garganta pero ni siquiera intentó evitarlo. Al caer el cuchillo se había clavado aún más hondo en su estómago y el reguero de sangre, su propia sangre, se extendía sin remedio. El otro, le observaba aún, asegurándose de que no volvería a levantarse, y en cuanto supo que el trabajo estaba hecho, se encaminó a la cabaña donde Helena y la niña se habían escondido. Afortunadamente Edward perdió el sentido antes de escuchar los primeros gritos.
 
Pikertoersten (13/10/09 22:57)
Rojo intenso

La sangre sobre la nieve es más roja, musitó el detective Ausín observando cómo acordonaban la zona. Adivinaba la mirada de reproche del inspector jefe, que seguía inmerso en el análisis de la escena del crimen. El inspector no le consideraba un buen policía. Le tenía por un lobo solitario, de fino olfato, pero impredecible. Para colmo, sus métodos poco ortodoxos habían metido a la jefatura en más de un aprieto. Las manos del inspector jefe delataban su nerviosismo, mientras esperaba impaciente que evaluara la situación. “Ni lo sueñes”, pensó Ausin. Él trabajaba solo, y casi había tenido al asesino a su merced. Centró ahora su mirada en el inspector y murmuró:”De un rojo intenso…”. Decidió reservar las pocas fuerzas que le quedaban para el siguiente asalto. Acunado por las sirenas lejanas de la ambulancia, el detective se sumió en una inevitable inconsciencia. Estaba perdiendo mucha sangre.
 
Gabo (13/10/09 22:45)
El fracaso de un artista sueco

La sangre sobre la nieve es más roja. Esa fue mi primera percepción desde el suelo. Después los copos tiñendo el asfalto lentamente. La ciudad ensimismada, paralizada por veinte grados bajo cero y el humo de mi aliento. Las bocas del metro vacías, los autobuses en silencio, un restaurante de comida rápida en ruinas, la tienda de lapiceros cerrada por defunción. En mi casa una mancha de café en el mantel. También había derramado la mermelada sobre la alfombra y agujereado con saña todos mis lienzos. Los sustituí por las calles soñolientas y el frío abismal de la madrugada, por el mutismo de la noche y la muerte del silencio. Pero el éxito residió simplemente en el cuchillo afilado con el que untaba mantequilla. Una estocada y basta. Paradójicamente aquella fue mi mejor obra, mi muerte.
 
Maqueijan (13/10/09 22:12)
SALVO POR EL TONO DE VOZ

La sangre sobre la nieve es más roja, pero también más efímera. Bastaron unas pasadas con el coche para borrar cualquier huella, antes de huir con el cuerpo en el maletero. Dejarlo allí habría significado su descubrimiento en cuanto llegase la primavera. ¿Defensa propia? Nadie lo creería jamás. Lo arrojé por un acantilado. Los peces harían el resto. A los quince minutos sonó su móvil: -¿Lo has hecho ya? -Afirmativo – contesté. -¿Y el arma? -Conmigo. ¿Olvidas que éramos gemelos univitelinos? Nada debo temer de un análisis del cuchillo. Me he cortado con él cientos de veces. -Bien, hijo. ¿Sufrió? -¡Mucho! -Se lo merecía. Jamás un Solverstrossen había deshonrado nuestro linaje de esa manera. Quizá el sonido de la radio no permitió que se percatara de que no era la voz de su hijo heterosexual la que escuchaba. Me dirigí a la mansión familiar. Seguramente no sería tanta deshonra para los Solverstrossen contar con un parricida en sus filas.
 
SAW VI YA ESTÁ AQUI (13/10/09 21:54)
CAMUFLAJE

La sangre sobre la nieve es más roja que sobre la arena. Tenemos dos cajas de madera idénticas. En cada una hemos colocado a dos personas, no sin antes cortar una pierna a cada uno, amordazarles para evitar molestos chillidos, atarles imposibilitando cualquier movimiento y sedarles, puesto que no somos tan inhumanos. Así les evitamos el dolor de la amputación y nos aseguramos el éxito perseguido con las cuerdas y la mordaza. Ambas cajas las colocamos frente a un colegio. Ambas cajas son observadas por la muchedumbre, pero muchos son los minutos de diferencia entre la llamada que recibe la policía para ser informada de la existencia de cada caja. ¿La diferencia sabéis cuál es? Una caja estaba en un soleado Estambul; la otra, en un nevado Estocolmo… Fue el contraste de colores el que hizo saltar antes la alarma en las retinas suecas. Solo eso.
 
ÁFRICA III (13/10/09 21:45)
Sangre por amor

La sangre sobre la nieve es más roja, pensaba Susan según caían las finas gotas desde sus brazos al suelo. Se había hecho unos cortes finos pero profundos en las venas más marcadas de sus muñecas. Hacía tiempo había empezado a hacerse marcas por amor. Comenzó haciéndose las iniciales del chico que le gustaba. Con una aguja poco a poco se levantaba trocitos muy pequeños de piel, de los que apenas brotaba una pizca de sangre, pero que escocían cada vez más. Los días borraban las pequeñas heridas, pero ella volvía a grabárselas. Un día el dueño de las iniciales se echó una novia, y Susan desesperada se empezó a borrar las letras. Salió de casa y se fue tras su árbol favorito, y en cuclillas sobre la nieve continuó con su tarea. ¿Por qué ese chico jamás se había fijado en ella? Llena de melancolía contemplaba ensimismada el color de su sangre sobre la nieve.
 
Mala Malena (13/10/09 21:37)
Dime por qué

La sangre sobre la nieve es más roja, de un rojo profundo, casi etéreo. Densa y espesa, el manjar de tu cuerpo se va poco a poco cayendo y se funde sobre el blanco sepulcral del terreno. “¿Dónde estás?” “¿Por qué no vienes a ayudarme?” Sigues el sendero de mis huellas colina arriba, todavía aturdida, sin saber muy bien qué es lo que ha ocurrido. No puede tu cerebro comprender cómo llegaste allí, por qué pasó lo que ha pasado. Tus labios se fruncen en una mueca de las que precede al llanto al llegar arriba y verme sentado impasible, tranquilo, con el arma aún en la mano, mirándote sin verte. “¿Por qué?”, me preguntas. Enderezo la cabeza y te devuelvo una sonrisa melancólica, porque no sé en realidad qué decirte.
 
Condesa Lulabi (13/10/09 21:29)
Mi princesa

La sangre sobre la nieve es más roja. Pero a mí nunca me gustó el rojo, prefiero colores más sutiles como el violeta o el ámbar. Aquella mañana cuando subí al autobús presentía que fin búsqueda estaba llegando a su fin. En el asiento de enfrente, envuelta en un abrigo violeta y con una boina en tonos pastel estaba la muchacha más pálida y delicada que yo había visto. Sus mejillas tenían un ligero rubor sonrosado y sus ojos sonreían desde sus pupilas. Me juré conocerla, así que poco a poco empezamos a hablar. Al cabo de unos días ya formaba parte de su vida y sin apenas darnos cuenta nos veíamos fuera del autobús. Aquella fría mañana de Nochebuena caminábamos por el parque. Cuando llegamos al rincón donde la nieve rodeaba el estanque decidí comprobar si por fin lo había conseguido. Efectivamente, su sangre no era roja sino de un sutil azul. Será porque era mi princesa.
 
evita (13/10/09 21:25)
El muñeco de nieve

“La sangre sobre la nieve es más roja.” Es cierto. Palpó los fluidos sin asco ni placer. Era el axioma que más le enorgullecía, resultaba poético además de servir a los fines de la investigación. Debía comprobar el resto de la lista. “La carne rejuvenece sobre la nieve.” Abrió el cuerpo en canal y rellenó. Esperó, de pie, frente a un muñeco amorfo en camisón. Los resultados fueron afirmativos. El laboratorio estaría satisfecho con su metodología a pesar de haber desoído las recomendaciones, no debieron cuestionarlo. ¿Usar un perro? No hubiera resultado. La sangre animal permanece impasible porque no es consciente de su origen. La humana, en cambio, muta, se transforma en saliva escarlata, vomitada por el frío cadáver. “La sangre es más amarga sobre el hielo”. La probó. Afirmativo. Le quedaba una última comprobación. “Los asesinos no dejan huellas en la nieve”.
 
Impuro (13/10/09 21:25)
Voces

"La sangre sobre la nieve es más roja", le susurré. "Cállate, idiota -me gritó-, me has cortado la cabeza".
 
ROBERTA VIC (13/10/09 21:24)
ESCALOFRÍO

La sangre sobre la nieve es más roja. !Qué curioso!. Esto es lo único que podía pensar Sara. Estaba a punto de morir allí tirada, en aquel descampado, sola y desangrándose, pero ya no tenía miedo, ni siquiera cuando veía que su vida se escapaba con aquel hilo de sangre. No sabía cuánto tiempo había transcurrido desde que salió de su casa esa misma mañana. Recordaba que nevaba, que estuvo a punto de quedarse e inventar una excusa para no ir a trabajar, pero, finalmente, su maldito sentido del deber o, por qué no, el miedo (qué paradoja), la obligaron a salir. Había olvidado el paraguas, por lo que caminaba deprisa, hasta que una voz la detuvo: - ¿Por favor, podría indicarme por dónde se va al cementerio?. Sara miró aquellos ojos y supo, sintiendo un escalofrío por todo su cuerpo, que aquel hombre conocía ya la respuesta.
 
ÁFRICA II (13/10/09 20:57)
Amistad recuperada

La sangre sobre la nieve es más roja, y en cuanto el sol saliera los peatones verían aquel charco de sangre rodeando el cuerpo sin vida de la mujer. Unas horas antes, por la noche, Rose había estado charlando con Betty. Toda su adolescencia fueron íntimas, pero un malentendido las separó irremediablemente. Después de casi treinta años echándose de menos cada día, Rose llamó a Betty para invitarla y charlar de todo lo acontecido en sus vidas. Betty, sorprendida, no aceptaba. Todavía se sentía dolida. Pero Rose consiguió ablandarla. ¿Cómo había sido posible que unas palabras inoportunas rompieran una amistad tan profunda? Finalmente quedaron en verse por la mañana. Rose madrugó y salió a por unos croissants . Compró media docena. Un atracón de croissants con café recién hecho, le parecía la mejor idea para celebrar el reencuentro con Betty. Volvia encantada. Sin oir ningún ruido y sin sentir ni frío ni calor allí quedó pensando en su amiga.
 
JACO (13/10/09 20:37)
CON SÓLO DIEZ.

La sangre sobre la nieve es más roja, llegando a un tono carmesí, y con cada gota mi aliento saliendo de mi. Como pude ser tan siego y tan ingenuo, sintiendo siempre el dolor ajeno esos cortes, esas fotografías personas desmembradas con una cruel empatía. Es el que ha cortado sus cabezas, al que mi confianza di, con el que comparto la misma sangre, y bebiendo un vaso de la mía ante mi, ciego y adolorido con un lamento y un grito sintiendo el frió llegando a mi. Jadeo intentando respirar, quitando de mi cuerpo ese sucio puñal que en mi pecho esta, con cortes finos en las venas bañadas en limón y sal, viéndole a su corta edad bebiendo como si de vino se tratase la sangre de sus pecados. Y estoy yo, muriendo y cayendo ante su frió rostro palpitante; con una fría sonrisa ignorando el sufrimiento que causado a su familia y ahora a su pueblo.
 
Luna Nueva (13/10/09 20:33)
Vivir

La sangre sobre la nieve es más roja. Mis zapatillas tienen un color carmesí más intenso. En la desesperación de mi huida, no noto el frío. Me ha pegado una vez y no voy a tolerar que me pegue otra vez. Arde mi sangrante nariz y parece que me va a estallar la cabeza. Es más de medianoche y no hay un alma en Södermalm. No me extraña porque la noche no es precisamente apacible, aunque ha dejado de nevar. ¿A donde voy? Imposible encontrar un taxi. En mi cabeza solo oigo: ¡Corre Erica, corre no mires atrás! Pero al alcanzar la esquina de la calle Bellmansgatan, una sombra me sobresalta. Es él. Tras el mortal disparo mi sangre tiñe la nieve de rojo.
 
Marce Andrade (13/10/09 20:30)
Certeza

La sangre sobre la nieve es más roja, o eso le parecía a Solomon mientras veía la suya propia caer a borbotones sobre el blanco manto que cubría el patio de la mansión que pronto se convertiría en el lugar del que sacarían su cadáver para situarlo en una aún más fría mesa de autopsias. Cuando se involucró en la resolución del horrendo crimen cometido hacía tres días en este mismo lugar, nunca le pasó por la cabeza que llegaría tan lejos en sus conclusiones, ni que estas fueran a ser tan terriblemente certeras… tanto, que el asesino ahora tiene que cargar con un doble asesinato, y la culpa le deshace por dentro mientras huye apresuradamente del lugar del crimen. La gabardina de Solomon ya está mojada de sangre y nieve derretida mientras él se esfuerza en respirar, impaciente por saber cual de esas bocanadas de aire será la última.
 
Marini (13/10/09 20:13)
LO QUE BORGES ME DIJO AL OÍDO

La sangre sobre la nieve es más roja, me decía María cuando la besaba. Yo abría los ojos como si fuera el lobo siberiano y le mordisqueaba la oreja mientras le aullaba entrecortadamente para helarle la sangre. Durante muchas lunas jugamos a la Caperucita en los bosques de bambú de los hoteles japoneses: ella escondida bajo las sábanas; yo, tiñendo de carmesí el mármol blanco de la bañera y saliendo con los colmillos ensangrentados hacia la estancia. Hicimos florecer hibiscos allí donde antes solo había una desolación esteparia. Una tarde prefirió el papel de cazador valiente. Desde mi ceguera de luces amarillas apenas si pude creer lo que me predicaba. La besé de nuevo, naufragando en el sabor agreste de su perfume de amapolas, suavemente tendida sobre la nieve. Y cuando buscó en mi estómago los restos del banquete, le entregué como ofrenda la rosa de mis venas. La luz brilló allí donde empezaba mi ciego.
 
Vonturm (13/10/09 20:10)
Tonalidades

La sangre sobre la nieve es más roja; ahora bien, sólo si lleva poco tiempo fuera del cuerpo que la ha perdido. La que Iván se encontró junto a su rostro tras caer de la bicicleta tenía un tono teja sombrío. Ni siquiera estaba seguro de que fuera sangre. Junto a la primera, descubrió otras manchas, enmascaradas por las ramas y la gravilla de la carretera, dando forma a un sendero mal delineado, hacia el campo. La curiosidad superaba al terror, por pocos puntos, pero suficientes para que Iván comenzara a seguir el rastro. ‘Son demasiadas películas de forenses, no me perderé esta ocasión de practicar’, pensó. Tardó muy poco en lamentarlo. Sin duda, el charco llevaba días mudando de color, acurrucado en esa nevera natural, a la espera de que alguien tropezara en el mismo bache y lo descubriera todo, si no quedaba herido de muerte en la caída.
 
Juan Son (13/10/09 20:05)
El fin de fiesta

“La sangre sobre la nieve es más roja” le habían dicho en clase. Se sintió solo. Terriblemente solo. La música era lo único que le hacía compañía. Fue hacia el salón y cogió su abrigo. Buscó entre los bolsillos el móvil y marcó. “Te amo y siempre te he amado. Sólo quería decirte eso” y colgó. Se abrigó, salió a la terraza y vio el manto de cuerpos ensangrentados sobre la nieve. Localizó el cuchillo encima de una silla, lo agarró con las dos manos y se lo introdujo en el estómago con fuerza. Sintió el frío acero penetrando en su piel, separando sus músculos, rompiendo huesos en su camino y llegando a algo mullido. Sintió dolor. Un líquido caliente le mojó la mano, la miró y la vio manchada de rojo. Soltó el cuchillo, se agachó lentamente, y un mareo le hizo caer al suelo. “Cabrones, tenían razón”.
 
ÁFRICA I (13/10/09 20:03)
Paseo ensangrentado

La sangre sobre la nieve es más roja, eso le parecía a John al alejarse corriendo del gran bulto ensangrentado. Corría temprano cada mañana. Luego, derecho a sus clases de adultos. Pocas horas y mal pagadas, pero de nuevo se sentía parte de la sociedad. Años atrás participó en una pelea en la que alguien resultó herido. John no había empezado la pelea, sólo quiso ayudar a un amigo. En el juzgado no se contó lo que ocurrió, y las verdades a medias son mentiras injustas. John se libró de los tres años de prisión por carecer de antecedentes, pero tuvo que pagar una cuantiosa indemnización. Además perdió su trabajo. En otra ciudad y tras buscar desesperadamente consiguió estas clases con las que apenas subsistía. Aquel bulto le dio pavor. No quería implicarse en algo que pudiese encarcelarle. A pesar de su bondad innata corrió con todas sus fuerzas, y el brillo de la sangre le hizo llorar.
 
Ivan Gäbel (13/10/09 19:54)
Stalingrado

La sangre sobre la nieve es más roja, pero rápidamente el frío la oscurece. Sólo el que lo ha visto lo sabe, y el que lo ha visto muchas veces ya nunca lo olvida. Una de las cosas que Frank Meyer había aprendido de sus superiores de las SS era a no tener compasión, a absorber el dolor, a almacenarlo. Y no iba a dejar ahora de ponerlo en práctica. “¿Le gustó Buenos Aires?”, le preguntó la joven que se sentaba a su lado. “Cómo no”, respondió él con su seductora mirada aria. El tren llegaba a su destino, y de forma paralela, el suyo se hacía realidad, una vez más, inevitablemente. Antes de bajar, Enric Eichmann siempre utilizaba el aseo. Le esperaba un largo trayecto en coche hasta el club de polo. “Las letrinas de la estación están muy sucias”, se decía a sí mismo. Esta vez no sería puntual, pero Frank sí, siempre lo fue.
 
CERNACHO (13/10/09 19:37)
LA MUERTE PUDE SER TAN DULCE...

La sangre sobre la nieve es más roja. La frase es de Fanny y le gusta repetirla cada vez que va de caza. Fanny es implacable en su trabajo y no ha dejado nunca de cobrar una pieza. La frase es apenas audible, como si quisiera disculparse por tratar de abatirte .Sale de su boca despacio, mientras te mira con el rostro sereno y hermoso. Porque Fanny posee una belleza sublime que inexplicablemente, se torna más extraordinaria cuando se acerca el momento fatal .Entonces te dedica una sonrisa. Y la puedes mirar directamente a los ojos y por primera y última vez te permite mantenerle la mirada. Hace ya tiempo que he dejado de alargar lo inevitable y sólo espero, desangrado y exhausto, el ritual final: la sonrisa, la mirada,el rostro de la mujer que minimiza el trágico desenlace. La muerte puede ser tan dulce...
 
Fatana (13/10/09 19:34)
Rojo

--La sangre sobre la nieve es más roja-- pensaba John McFarrell mientras notaba como su vida se le escapaba por aquel diminuto agujero. Sabía que Bill Heintz, el poderoso magnate de las finanzas, nunca le dejaría en paz. No le quedaron dudas cuando percibió su mirada heladora a través del cristal blindado. Pero lo que John no se había parado a pensar ni por un instante es, que las cosas fueran a desarrollarse de una manera tan simple; Bill había sacado el arma del bolso del abrigo y había disparado. Sin preguntas, sin reproches, simplemente, había disparado. De nada había servido dejarlo todo cinco años atrás. Ni tan siquiera las lúgubres tierras de Nueva Orleans habían podido esconderlo. Allí tirado parecía un despojo, como esos de los que él se deshacía cuando trabajaba para el viejo. En su mente una certeza: No había calculado bien sus opciones, había perdido.
 
María Ashe (13/10/09 19:33)
NO ME RETES MÁS

La sangre sobre la nieve es más roja. A un paso del cádaver me tapo la boca con la mano. Sólo están el tronco y la cabeza. Tiene la camisa rasgada por delante y un pecho descubierto. Ya se había cometido otro crimen con el mismo modus operandi, el mismo tipo de mujer: joven, rubia y de piel muy blanca. Pero esta vez había una variante, tenía los ojos arrancados. Al parecer el asesino, o asesina, los colocó cerca del cuerpo y en una posición que parecían estar mirándome. Hay un reguero de sangre que se corta bruscamente a unos escasos metros de la muerta. Noche, frío, nieve y en la sierra, podría tratarse del mismo asesino. -Y el nuevo, ¿aún no ha llegado? -Está de camino, mi sargento. Creo que no le hace mucha gracia la nieve. -Es la segunda vez que llega tan tarde. Le abriré un expediente.
 
Estropicia (13/10/09 19:20)
Calor, frío y hambre

La sangre sobre la nieve es más roja. El calor me obliga a quedarme en ropa interior. El calor... no sé cómo la nieve consigue soportarlo. Camino sola, mirando a cada instante a mi alrededor. Esperando aparezcan en cualquier momento. He conseguido detener la hemorragia, pero ellos pueden oler la sangre a kilómetros de distancia. Sé que aparecerán. Sigo sola, demasiado sola. No hay final en el desierto blanco al que me enfrento. Mis pies congelados ironizan con mi ardiente cabeza. De repente una forma a lo lejos. Dos, tres, cuatro, cientos... Demasiado cansada para huir, demasiado dolorida para luchar. Sólo se me viene a la cabeza un pensamiento desesperado: “No me extraña que quieran comerme, con lo buena que estoy...”.
 
branyigan (13/10/09 19:11)
Despertar

La sangre sobre la nieve es más roja. Mis pies se funden bajo un suelo inexistente. Me catapulto hacia un mundo sin gravedad y la sangre desaparece, la nieve cambia de color, mi vida cobra un nuevo sentido. La fiebre atenaza cada músculo y mi mirada nublada apenas identifica su muerta sonrisa. Sus palabras llegan a mí despacio, tímidas y, aunque las identifico, no las entiendo: “Has tenido suerte de que pasase por allí”. Los demás parecen contentos. Yo sé que voy a morir.
 
Eli Red (13/10/09 19:09)
El clic del gatillo

La sangre sobre la nieve es más roja cuando la luna ilumina el rastro de un cuerpo agonizante bajo la oscuridad de la noche. Eso fue lo que pensó Salvador al verse tendido sobre la hierba congelada de su jardín. No podía moverse, no sentía el frío de la madrugada porque el ocaso lo estaba alimentando con su aliento más devastador. —¡Púdrete en tus propias entrañas! —le gritó aquel tipo oculto tras un sombrero gris que abrazaba a su mujer, Linda, mientras le apuntaba con un revólver tembloroso. Dos disparos en el corazón y uno junto a la oreja derecha. Todavía respiraba y aunque su mirada estaba empañada por una tela de araña fue capaz de ver a Linda escupiéndole en el rostro al son del clic del gatillo. La última bala se incrustó entre sus ojos haciendo que la cabeza rebotara sobre su huella y entre una cortina de pólvora vislumbró la sonrisa irónica de su hermano.
 
Lobo solitario (13/10/09 18:59)
El arte del mal

La sangre sobre la nieve es más roja. El fuego bajo la noche está más hambriento. Los gritos en el bosque son más salvajes. Es en la misma esencia de las cosas más simples donde tiene lugar el baile de satisfacciones, una orgia de sentimientos inexistente para la mayoría. De alguna manera esa mirada desconcertante, ese brillo helado y a la vez cálido de sus ojos, poseía gran parte de aquella magia. No recuerdo bien como entró en mi coche, pero ahí estaba, en el asiento del copiloto, mirándome fijamente. Sin un solo gesto, sin decir una sola palabra, me transmitió un mensaje claro y directo que fui asimilando de forma lenta y angustiosa: “Soy un artista. Te amo. No dejare de mirarte hasta que no salgamos de aquí.” Eran las 6 y media de la mañana. Puse el coche en marcha y obedecí. “Donde…?” le pregunte. Y dijo gravemente: “Rumbo a la inmortalidad”.
 
Joel (13/10/09 18:36)
Ritual

“La sangre sobre la nieve es más roja…” resonaba en mi mente mientras lo llevaba a rastras con la cabeza cubierta hasta un lugar lo suficientemente apartado para no ser vistos. Tras años sin ejecutar la tarea, los movimientos de las manos y el propio proceder se vuelven torpes y lentos. Nervioso, jadeando, casi sin poder respirar, con un frío que tampoco ayudaba resbalándome a cada paso, llegué por fin al río. Allí agarré su cabeza contra un tronco de un árbol cortado y levanté el hacha hasta el cielo. Antes de bajar juré que sería la última vez, que jamás volvería a hacerlo de nuevo. Las manos medio congeladas sujetaron el hacha ejerciendo su máxima fuerza mientras impactaba en el cuello. Su cabeza cayó sobre la nieve, y la sangre la tiñó de roja formando un riachuelo. Espero que esta nochebuena la carne esté más tierna y la cena sea apetitosa.
 
Shylock (13/10/09 18:18)
Asesinatos diarios

“La sangre sobre la nieve es más roja” oyó decir el niño a los compañeros de su padre durante el funeral. “Lo han matado” decían llorando “la policía tiene que hacer algo”. El niño oyó esto así como oyó a su padre que decía a su madre que lo habían amenazado por teléfono. “Pero ¿no acababa de llamar él a su jefe?”, se preguntaba. Ese maldito día había salido para ir a trabajar como todos los días, pero no había acompañado a su hijo porque el colegio estaba cerrado por la nieve. El niño estaba en casa cuando llamaron para avisar que habían matado a su padre. Ya no nevaba, pero había nevado todo el día de antes y por la calle había mucho hielo, las manos se congelaban, perdían sensibilidad e, incluso por gente acostumbrada como su padre, se volvía muy peligroso subir sobre un andamio.
 
Pedro Alonso (13/10/09 18:16)
Armonía y contraste en la nieve

La sangre sobre la nieve es más roja. Es una cuestión de contraste. Como lo era de tiempo que alguien acudiera alertado por los disparos. Nadie sospecharía de dos niñas asustadas en aquel lugar donde el aislamiento invernal perturbaba hasta los juicios más templados. Afortunadamente, nuestros cuerpos habían quedado tendidos frente a frente, delante de la casa; sólo tenían que limpiar sus huellas en los rifles, como en la tele, colocarlos en nuestras manos y esperar. Anne y Mary solían ver ese tipo de películas durante el día, feliz armonía, mientras Bob cazaba y buscaba leña por el bosque y yo limpiaba la casa, cocinaba y preparaba sus postres favoritos con moras y arándanos. Por la noche, sin embargo, prevalecía el contraste: el de la silueta de su padre recortándose en la entrada del dormitorio, el de sus manos culpables asediando su tierna inocencia, el de sus gritos desesperados suplicando ayuda, contra la sordera cómplice de mi cobardía.
 
Laura (13/10/09 18:02)
Muerte de un cazador

La sangre sobre la nieve es más roja. Y así, de lado, encima del níveo manto, mi vida se escapaba entre mis manos. El sonido de la bala retumbaba en mi cabeza mientras el verdugo abandonaba con paso sereno la escena de muerte. Tras una batalla de tres años en donde yo era el cazador, las tornas giraron otorgándole a él mi papel. Lo último que vi, su sonrisa. Momentos agónicos entremezclándose con persecuciones por las calles nocturnas de Estocolmo. Iba acogiendo el frío en mi cuerpo, abandonando el calor de la vida en forma de gotas rojas que inundaban la función La oscuridad me envolvía, el calor penetraba en mí rompiendo cada pedazo de mi ser y… vino la calma. Ya solo quedaba… nada. Oscuridad infinita que abraza todo lo conocido, cual jergón cómodo te acoge, te acuna y hace dormir. Es plácido, vaporoso y afable… pero muy solitario.
 
Falstaff (13/10/09 17:45)
Sueños negros

La sangre sobre la nieve es más roja, pensaba el comisario mientras miraba el cuerpo exánime de la victima. Un delito feroz, el cuerpo destrozado y él no sabía por dónde empezar. Lo miraba y pensaba en cuando era un muchacho con la pasión para los libros. A lo mejor lo había matado un mono, pensaba, o se puede tratar de una venganza entre mormones. O habían sido los familiares de esa niña americana que el fiambre este secuestró y mató. No, no podía ser, no estaba ni en París, ni en Londres, ni en un tren que llevaba hacia Oriente. Estaba en Madrid y pensaba en el calor de La gota de sangre que había caído de la pluma de Pardo Bazán y que no tenía nada que ver con ese espectáculo truculento que sus sueños de chico lo habían llevado a ver sobre la nieve.
 
villachimona (13/10/09 17:33)
la cripta

La sangre bajo la nieve es más roja, como púrpura, eso conseguimos en nuestra película con hemoglobina falsa; aquella tarde, fin de rodaje, película de terror, alguien del equipo propone hacer una fiesta en el cementerio. Más tarde, dos rezagados despiertan del "resacón" en pleno día ¿Cuanto hemos dormido? - se preguntan, el sol declina con extrema rapidez. Uno propone pasar la noche en la cripta. Al bajar la gastada escalinata sintió a su espalda cerrarse subitamente la verja. Una extraña aprensión al reposar sobre el frío marmol, aquel líquido viscoso le envolvió opresivamente. La desabradable sensación desapareció al abrir los ojos, junto a él, aquel esqueleto presentaba colgajos repugnantes de carne corrompida, sus vacías cuencas le observaban con extraña fijeza, aquel abyecto ser pareció traspasar las sólidas paredes, mientras aquel sofocante vaho de moho, parecía presidirlo todo aquel patético ambiente de épocas pasadas.
 
Tyler (13/10/09 17:29)
El encanto de la obsesión

La sangre sobre la nieve es más roja, y a Carol le costaba olvidarla. Tras horas acumulando obsesión en duermevela, había pensado volver a borrar de la entrada de casa aquel excéntrico espectáculo visual, pero estaba cansada. Día a día, al volver del trabajo, se encontraba la misma bienvenida. Decidió hablar seriamente con su hija. Abrió la habitación y allí estaba, plasmando con los dedos y las muñecas su alegría momentánea en un lienzo lleno de garabatos indescifrables. - Hija… ¿Otra vez? - Mamá, lo siento, pero piensa que si no me entrasen ganas de crear cuando el corte deja ver la sangre… ¡Estaría muerta! -Haz lo que quieras hija, pero si manchas algo, lo limpias.
 
Tyler (13/10/09 17:28)
Mi susurro es una bala

- La sangre sobre la nieve es más roja ¿Lo sabías? - Te repito que no sé nada-contesta nuestra presa, dejando ver que sufre el bloqueo del débil. Se paraliza. Siento sus temblores y adquiero un brillo especial. Otra noche más, mi jefe y yo jugamos a arrancar latidos en los callejones perdidos de ésta ciudad apestosa donde todos andan con una prisa hecha de cadenas, y él es demasiado consciente de ello. El miedo no le va muy bien a su olor a cronómetro inyectado. No puede mirar a los ojos del jefe, que permanece callado, esperando. Sólo puede mirarme a mí, vislumbrar la orden, su futuro dos segundos después de volver a decir que no sabe nada. Pero el frío juega malas pasadas, y se le escapa la maldita única respuesta decisiva. Un dedo contrae mi extremidad más mortífera, me obliga a susurrarle lo que ya temía.
 
canopus (13/10/09 17:19)
Rojo sobre blanco y negro

La sangre sobre la nieve es más roja, sobre todo cuando es la propia. Me desangro lenta pero inevitablemente. Estoy herido y sin embargo no puedo quedarme aquí tengo que huir, alejarme de todo esto. Quedarme es mi muerte. Me persiguen sabuesos, sus amos detrás. A caballo pronto me darán alcance. No miro atrás. Dejo la vida por vivir, por la libertad. Corro tan veloz como puedo buscando el río donde perderme y hacer desaparecer el rastro del reguero sangre que voy dejando. Soy un blanco fácil, la sangre roja sobre la nieve blanca me delata. Están muy cerca, creo que ya me ven. No es difícil hacer blanco sobre mi negra piel desnuda de esclavo sobre esta tierra tan... blanca.
 
Kelita (13/10/09 16:40)
El ladrón de vida

La sangre sobre la nieve es más roja, me digo mientras miro a través de los ojos de Silvia. Que preciosa está, enmarcada en ese blanco perfecto. Tan solo un reguero de roja sangre, avanza marcando el camino de lo que antes fue vida y ahora se escapa a raudales de su cuerpo. No se por que la he matado. Apenas la conozco, pero siento que forma parte de mi vida, al igual que yo formare parte para siempre de su muerte. Confiada, pensó que la llevaría a ver las estrellas y se encontró con la negra noche y el fatal destino. Aún está caliente, aún esta su olor en el aire y sin embargo ella ya no esta. Que frágil es la vida y que delgada la línea que nos separa de ella. Deseaba poseerla, que fuera mía. Que mejor forma de aprisionarla en mi ser, que robarle lo más preciado, lo único verdaderamente suyo… su vida.
 
Koyote (13/10/09 16:35)
Rojo Vivo

La sangre sobre la nieve es más roja. Si. Un rojo vivo. Bueno, en tu caso sería mejor decir un rojo muerto. Eres muy ocurrente para ser poli. Da otra chupada profunda al cigarro y la tos hace que la sangre de los pulmones salga a borbotones por los agujeros del pecho. ¿Quieres oir algo ocurrente de verdad?. No. Da igual. Te lo diré de todos modos. Has pasado toda tu asquerosa vida traficando con nieve y ahora vas a morir en la nieve. Justicia poética supongo. Cerdo cabrón. Me has seguido por medio mundo para matarme como a un perro. En eso te equivocas. Si? Si. Yo nunca mataría a un perro. Bueno, a lo mejor te estropeo la jugada. Puedo oir las ambulancias y aún no estoy muerto. En eso también te equivocas... En el horizonte blanco se reflejan las luces de las sirenas. Destellos rojos. Rojo muerto.
 
Paco Tomavistas (13/10/09 16:34)
El fotógrafo

La sangre sobre la nieve es más roja. La salpicadura, más nítida. Es la salpicadura la que encierra el adjetivo decisivo: convulsa, desgarrada, derrotada, violenta. Define al hombre que la contiene como ninguna otra cosa, por eso hay que guardarla. Me arrodillo sobre la nieve para observar de cerca cada trazo antes de fotografiarlo. El cuerpo, aún caliente, ha girado la cabeza tras el último estertor. Quiere contemplar su obra, comprobar que ahí, tan al final, la vida logró el merecimiento. Disparo la cámara una segunda vez. La nieve brilla en el objetivo. Es viejo, tiene treinta años. No siempre son viejos. La sangre ha recorrido millones de veces el laberinto de arterias. Dentro de unos segundos los copos sepultarán la más sublime obra de arte. El pulso liberado. La pincelada exacta del anhelo por la vida que se escapa.
 
Libélula (13/10/09 16:32)
Dos sombras entre los árboles

La sangre sobre la nieve es más roja y aquella, brillante e intensa, era sin duda reciente. Corrí apresurado, con la esperanza de llegar a tiempo. Volteé el tibio cuerpo y masajeé con energía su corazón durante eternos minutos. Su cara sonreía sugiriéndome, comprendí, que era inútil. Me rendí desconcertado y cerré sus ojos prometiéndole venganza. Al regresar, dos sombras se movieron entre los árboles. Fue inútil defenderme, mis manos ensangrentadas exhibían la prueba que astutamente habían tramado. La cárcel, la soledad, el tiempo… no bastaron para doblegarme ni olvidar mi promesa. Quince años después, desenmascaré aquellas sombras asesinas. Pasan los años… y a menudo pienso en aquel hallazgo inoportuno que destrozó mi vida… Curiosamente es lo único que dejaría intocable en ella.
 
antonio (13/10/09 16:28)
la senda

La sangre sobre la nieve es más roja si además es la de uno mismo, eso creía cuando sacó el dedo de su nariz y lo limpió en la nieve. El pequeño Tomas jugaba en el nevado patio de su casa cuando alguien entró por la cancela y lo cogió con fuerza para llevárselo. El niño sangraba a menudo por la nariz a causa de unas subidas de tensión, era impresionante la facilidad que tenía para teñirlo todo de rojo, lo que no sabía que eso al final le salvaría la vida. Su padre no lo encontró en el patio esa mañana, Tomas no era de los que desaparecerían, él siempre decía a donde iba por que el bosque en invierno puede resultar aterrador. Su padre observó las manchas de sangre en el suelo, seguidas una detrás de otra, pequeñas y redondas, precipitadas con fuerza, una senda roja bien delimitada.
 
GRENDEL (13/10/09 16:13)
GRADUS AD INFERNUM

La sangre sobre la nieve es más roja y cada paso que alguien diera sobre esa gélida superficie ensangrentada habría de serle más y más difícil en su ascenso, hasta llevarle a una dura e ignominiosa caída final, pero las razonables leyes físicas no suelen ser aplicadas en sociedades tan inconsecuentes como las humanas. Por eso, atentos jugadores de ajedrez han de restaurar el equilibrio del mundo, corrigiendo semejantes desviaciones del juego, porque, querido Celsius, tus hazañas secretas contra esa gente que, ignorante de tus aborrecibles ambiciones, te aclama, no pueden ser olvidadas de modo tan rápido y llegar a la octava línea sin tropiezos no puede servir para coronar a figuras tan abyectas como tú. Así que, dentro de unos pocos segundos, cuando aparezca tu imagen en la mira telescópica del rifle, darás tus últimos pasos sobre el tablero, ésos que llevan al helado infierno de los traidores.
 
Ester (13/10/09 15:59)
El duelo

—La sangre sobre la nieve es más roja —dijo el cazador de osos polares. —La sangre sobre un toro aún lo es más —dijo el matador. Y brindaron con sus mujeres. El cazador vertió unas gotas de vino sobre la pálida mano de Kerstin y las sorbió desafiando con la mirada al torero. El diestro inclinó su copa sobre el nubio escote de Mariam y lamió el cauce granate. Ellas intercambiaban confidencias, reían y bebían tal vez más de la cuenta. Ellos sentaban las bases de un duelo que habría de dirimirse a puerta cerrada. Hubo gritos, golpes y gemidos. Un arrastrar de muebles en la trescientos siete. A punto de amanecer, una mujer blanca como la ventisca y otra oscura como un bramido abandonaban el hotel con paso apresurado. Según los testigos, ni rastro de rojo en su piel.
 
soñadora (13/10/09 15:49)
la vida

la sangre sobre la nieve es mas roja,entre ella aparecióse la oscuridad absoluta de la noche y los ojos de la pequeña Vera eran la única luz que comtemplaba como su aliento cálido se fundia con la espesura de la nieve,se dejaba ver el rastro cercano de esa sombra que ella veía..Era su madre que no pudiendo acercarse llevaba en la mano lo que ansiaba para su niña el trozito de vida que necesitaba" su amor "entre la casi inerte vida que les rodeaba podia alargar la vida de lo que más quería,hasta que llegara en su busca el cazador furtivo que creyendo hallar un trofeo encontró la escena de una vida que podia salvar, dificil eleccion ante los valores que el tenia y que dejó a un lado y agarrando a Vera inició su cambio moral.
 
Anita Colette (13/10/09 15:40)
La travesía del Padre Blöome

La sangre sobre la nieve es más roja. Por primera vez, el Padre Blöome se echó a temblar. Del vientre del pudú emanaba un recital de vísceras sobre las que se empezaba a formar una fina capa de hielo. La luz de la linterna que sostenía el Padre Blöome alumbraba vagamente al animal muerto. Era la quinta vez, desde que vivía como misionero en el valle, que alguno de sus férreos detractores había tirado el cadáver de un pudú en la puerta de la sacristía. Sobre la cabeza del animal, la misma nota de ayer: “Asesino de la niña Martha. Fuera de Curicó”. El Padre Blöome se dio media vuelta y caminó a pasos cortos, tambaleándose sobre la nieve, hasta alcanzar la sacristía. Allí se sentó en su banquito y apoyó la cabeza sobre la pared a esperar el sueño. Mañana mismo volvería a Suecia.
 
NÓMADA (13/10/09 15:00)
ONOMATOPEYA DE CADA GOTA QUE CAE

La sangre sobre la nieve es más roja en Estocolmo recién acaba de caer. ¡Catapum!, debiera haber resonado la primera gota por ser suya. La sangre sobre la nieve es más roja recién acaba de… ¡Catapum!, resuena la segunda mientras se reprocha hablar a gritos en todas partes. La sangre sobre la nieve es más roja recién acaba… ¡Catapum!, se agiganta la tercera, y se recrimina hablar demasiado a todas horas. La sangre sobre la nieve es más roja recién… ¡Catapum!, ¿será que tanto hablar tendrá que ver con un afán de protagonismo? La sangre sobre la nieve es más roja… ¡Catapum!, ¿o será reclamo, necesidad de llamar la atención por soledad? La sangre sobre la nieve es más… ¡Catapum!, ¿si no había visto al asesino en la callejuela por qué se puso a vociferar en el Mellkvists Kaffebar que lo había visto? La sangre sobre la nieve es… ¡Catapum!
 
Freddie Black (13/10/09 14:52)
Trampas

La sangre sobre la nieve es más roja. Puedo ver el charco carmesí a pesar de la tenue luz que ilumina el callejón. Tras el golpe su cabeza se abrió como una sandía madura, y ahora yace ahí tirado, pobre diablo. Te avisé de que no enredaras con ella, que esa dama era una trampa, tanto como lo fuiste tú para ella. Llegaste a Chicago desde el Sur, como todos los bluesmen paletos. Tu único equipaje: esa sonrisa y una armónica mohosa. La engatusaste con ese maldito encanto tuyo. Cuando quiso reaccionar ya tenía roto el corazón. Y la mandíbula. Te advertí, muchacho, y no hiciste caso. Pero esta noche, en este callejón, has pagado el error, porque antes de que tu automática terminara de abrirse ya estabas muerto. Puede que los que tocáis la armónica tengáis la lengua hábil, pero nada se compara a la rapidez de manos de un baterista de Jazz.
 
Señor Darcy (13/10/09 14:48)
Al final del día

La sangre sobre la nieve es más roja. Aníbal Galán sintió frío y observó cómo un hilo de sangre recorría la palma de su mano siguiendo el trayecto de la línea de la vida. Apenas oía. Sólo era capaz de percibir un rumor lejano mientras se sumergía en un agradable letargo. No recordaba nada. Finalmente fue consciente de todo. Ya no sentía frío. No había paisajes nevados. Su sangre parecía igual de roja sobre la pila de papeles en blanco donde se había derrumbado. Su indiscutible poder no había sido capaz de salvarlo de un simple y certero disparo en el pecho. Tanto sufrimiento, tantos desvelos, y fue abatido por un joven sindicalista al que siempre había subestimado. Se preguntó qué se diría en un futuro sobre aquello. ¿Lo ascenderían a la categoría de leyenda o quedaría en una simple anécdota?. Qué importaba ya. Cerró los ojos y se quedó con la dulce sonrisa de Esther para siempre.
 
CINEMA ESTOCOLMO (13/10/09 14:35)
LOS FANTASMAS DE SUS CERTEZAS

La sangre sobre la nieve es más roja. Ingmar lo descubrió cuando rastreó su propia alma y dejándola al descubierto la trucidó encima de las calles de Estocolmo. Parte de su razón de ser fue develar conciencias en imágenes, asesinarlas sobre sí al exponerlas desnudas. La sangre sobre la nieve. Ingmar vislumbra que de no ser un fantasma hubiera sido quien filmara Millenium rastreándole el interior a sus cadáveres. Larsson, Ingmar –éste lo comprende–, han muerto pronto para el destino de la trilogía y de sus ámbitos. Ingmar lo desentierra: No hay auténticos vivos en Millenium. Todos son los cadáveres de su conciencia o comenzaron a serlo para sobrevivir a sus muertes. Los fantasmas son también los fantasmas de sus certezas. Filmar los muertos y vivos muertos, los escritos y descriptos tras las páginas, hubiera sido otro comienzo desde el espejo. La sangre sobre la nieve es más roja. ¿Acaso un asesino sólo lo es de cuerpos?
 
CINEMA ESTOCOLMO (13/10/09 14:33)
LA OTRA PELÍCULA DE CASABLANCA

La sangre sobre la nieve es más roja. Ingrid rememoró cuando de niña, en Estocolmo, la veía caer desde su rodilla y no experimentaba dolor sino admiraba su belleza. Pero en Casablanca no nevaba y Estocolmo existía en su corazón, su memoria... Si Mayo viajaba a Casablanca, una oleada de celos y de ferocidad podría envolverlos. A ellas y a él. El alcohol provocaría magnificaciones, espejismos. Lo último que necesitaban los tres era saltar a los diarios en una danza. No obstante, Ingrid no debía permitirse ignorar el riesgo de una presencia de Mayo. Por eso había robado del set una pistola de fogueo. La había perdido, y comprado de contrabando una original. Una a la que señalar, si la disparaba, como la robada creyendo que era de fogueo. ¡Cuánto conflicto por un hombre que medía 20 centímetros menos que ella! ¡Y que no le gustaba! Ojalá no llegara a caer sangre. Sobre el fango sería más oscura.
 
CINEMA ESTOCOLMO (13/10/09 14:31)
CENIZAS Y CARCAJADAS

La sangre sobre la nieve es más roja en el cementerio de Skogskyrkogarden cuando Greta renace de sus cenizas y, corpórea, va dejando las gotas de su corazón herido entre las tumbas y en las plazas, en los puentes, en las calles, en los callejones, mientras lenta, en medio de su irrenunciable retorno a Söderlmam y del imposible olvido, busca por todo Estocolmo a Marlene, tantas veces resucitada. La busca, la busca, la busca, la busca, la busca para esta vez sí aplastarle el cráneo por haberla despreciado. El rojo sobre la nieve será entonces aún más intenso porque tendrá el color sangriento que en la burla une a la burladora y a la burlada. Y con esta certeza Greta reproduce a su paso aquella única carcajada fílmica de Ninochtka para que quede resonando en las veinticuatro mil islas del Archipiélago de Estocolmo.
 
Francisco Combado (13/10/09 14:29)
Frio Amor

La sangre sobre la nieve es más roja. Su cuerpo inerte y exangüe, amoratado por el frió de la mañana yace desnudo en una extraña postura sobre la herida de su costado izquierdo. Yo había cenado con ella la noche anterior y habíamos disfrutado juntos del champán y luego del baile del hotel. Después habíamos hecho el amor hasta muy entrada la noche y había dormido con ella hasta solo veinte minutos antes de este instante. Juntos nos levantamos sobresaltados por la alarma de incendios del hotel. Nos vestimos a toda prisa con los monos de esquiar que teníamos ya preparados para ese día. La conduje entre el gentío por una escalera de servicio que daba a una puerta de emergencia trasera que nadie advirtió. Subimos corriendo una pequeña loma nevada y cubierta de grandes abetos. Solo la perdí de vista 10 minutos. ¿Por qué no recuerdo nada de esos 10 minutos, otra vez?
 
Aticus Finch (13/10/09 14:19)
The shooter

La sangre sobre la nieve es más roja. La presión de su dedo índice fue suficiente, exacta, para accionar el gatillo. La mancha roja se esparció en formas irregulares, como radiantes amapolas, sobre una nieve blanca y pura. Cada vez que disparaba, la mancha de sangre parecía cobrar vida propia. El caos sin control. Llegó a la conclusión de que su apariencia podía generar infinitas imágenes. La miró con detenimiento y pensó que era exquisita, sin mácula. Por una vez se sintió orgullosa de su destreza y talento. Buen trabajo. Seguro que no recibiría ninguna queja por parte del jefe. Ya se podía marchar a casa pero sintió pereza. El mes de agosto en Madrid es comparable al mismísimo infierno. Satisfecha, se dirigió hacia la puerta de salida del estudio de rodaje. Como ayudante de producción había logrado, por primera vez, el perfecto asesinato invernal.
 
Dejamentrar (13/10/09 14:12)
Sueño de amor

La sangre sobre la nieve es más roja. Nun ca sueño, me extrañó soñar algo así, miré por la ventana, ahí estaba la nieve, tan inmaculada como siempre. Salí a la calle y me encontré con ella y su halo de misterio y atracción inexplicable. Ella es paz y amor, pero hoy le inundaba cierta ansiedad, y quería enseñarme algo. Tomamos café en nuestro sitio favorito y se deshacía en gestos cariñosos hacia mí, me sentía sedado, y encantado, llevábamos poco tiempo saliendo y eso era muy bonito y significativo para mí. Saliendo del bar, paseamos fuertemente agarrados, sin destino, mirando a los árboles, al cielo..., de repente se oyeron sirenas de policía acercándose y ella me susurró: Te quiero y deseo ir al paraíso contigo, tú me quieres? Yo dije sí, nos abrazamos y sentí un agradable ardor en el pecho, era amor, dirigí la mirada al suelo y entonces comprendí que mi sueño se había cumplido.
 
Marenostrum (13/10/09 13:59)
AFORTUNADA ANGELICA

- ¡La sangre sobre la nieve es más roja!... ¡ja, ja, ja, ja…! El desagradable rostro de Payne, con todas sus horribles cicatrices y nódulos al compás, tembló en una gran carcajada. Tres pisos más abajo yacía el cuerpo sin vida de su enemigo irreconciliable, con un tiro en la cabeza. El criminal tenía por fin el campo libre y todos los resortes a su alcance para hacer del “Angelica”, la sala de baile con mayor concentración de celebridades y prostitutas de lujo de toda la ciudad, el centro nacional del tráfico de drogas. Las risotadas de Payne resonaron por toda la fábrica seguidas por las toses. Tosió más y más fuerte. Y silenciosamente, un dolorcillo le subió veloz por el brazo y le estrujó el pecho y el cuello. Su rostro se retorció en un espasmo. La policía encontró en un gran charco de sangre, dos cuerpos despanzurrados sobre el depósito de nieve carbónica. Afortunada Angelica
 
MALMO II (13/10/09 13:51)
Su momento

La sangre sobre la nieve es más roja. Cuando la observo descubro que soy un tipo corriente, tan común como los otros. Me pregunto si quedará un resquicio de mí tras la última bocanada de oxigeno. Seguramente un cuerpo mórbido y un charco de sangre en la calle blanca y helada será la anónima muerte que me merezco. Quiero experimentar la sensación de morir y ser consciente de ello. Poder visualizar como mi cuerpo va apagándose como una vela encendida que llega a su fin y parpadea vacilante antes de extinguirse Aquí termina mi periplo por esta tierra cruel que me hiela la sangre y me vuelve insensible al dolor humano. Hace tiempo me di cuenta de que había puesto fin a vidas más valiosas que la mía y eso me impide seguir viviendo. No quiero que la muerte me sorprenda, prefiero elegir mi momento y vivirlo con toda la intensidad que la muerte merece.
 
Sr. Troncoso (13/10/09 13:37)
Perfección enemiga

—La sangre sobre la nieve es más roja. —¡No!, eso no puede ser, ¡pu-ta mierda! (Minutos antes). —Dos cafés. —¡No!, yo quiero un whisky. —Perdona a mi amigo, ponnos un café y una tila, tiene uno de eso días… —Ante todo tenemos que tener mucho pulso, los nervios no nos ayudarán. Repasemos… a las 17:45 sale de clases de pintura, en ese momento la estarás esperando en el coche, que no se te olvide, el coche rojo con acabados negros y una cinta de Led Zeppelin. —¿Por qué tanto detalle? —Ya te conté que esto no es un asesinato cualquiera, es una obra de arte, todo tiene que ser así. —Continúo, cuando la recojas la llevas al cerro Almodóvar y allí, una vez tirada en el suelo con la puerta entreabierta, le disparas y dejas que la sangre haga barro. —(La radio) «Mañana previsión de fuerte nevada…». —¿Sabes? , la sangre sobre la nieve es más roja.
 
carverous (13/10/09 13:16)
Secuencia fotográfica

La sangre sobre la nieve es más roja. Ojalá Rita viese el fluir de su propio tejido sobre los cristales helados, pero hace cinco minutos que no respira. Le tomo una fotografía, la tercera. Se cierra el círculo: sólo quedo yo. Primera fotografía: Jaime, Rita y yo sonreímos. Aún éramos una familia. Segunda fotografía: Mi hijo Jaime aparece muerto en una mediana. A su lado, un conductor moribundo, la persona por la que me abandonó Rita, parece agonizar. Ella salió ilesa del accidente. Tercera fotografía: El cuerpo de Rita yace inerte sobre la nieve. No sé por qué vino a buscarme, cuando le repetí que debía temerme, que me vengaría. Puede que supiera que sólo yo podría terminar con su eterna culpa. Dejo la cámara y las fotografías en el suelo, al lado del lugar donde comenzaré a descansar para siempre y saco de nuevo la pistola. Alguien tendrá que hacer la cuarta fotografía por mí.
 
Jose Martí (13/10/09 13:13)
El concurso

La sangre sobre la nieve es más roja. Había leído la frase un par de semanas atrás anunciando un concurso literario, pero solo entonces, mientras miraba desde la ventana de su chalet serrano como la copiosa nevada de los dos últimos días había entelado de blanco la foresta circundante, es cuando le volvió a la cabeza. Apenas caían ya algunos copos despistados, por lo que salió a dar un paseo que le condujo al camino de la mina, sólo reconocible por las hileras de chopos que lo perfilaban. Minutos más tarde se encontraba en aquella maldita zanja, sin poder moverse y con la cara hincada contra la blanca tierra. Horas después, los gritos de auxilio ya solo retumbaban en el eco de su garganta… Ahora, mientras repetía como un mantra la frasecita, pudo vislumbrar una viscosidad roja que le brotaba de una mejilla pigmentando el níveo lecho. Maldito concurso, balbució. Luego, su mirada quedó inerte.
 
XUCKY ANETA (13/10/09 13:08)
pOR EL HU,O SE SABE DONDE ESTÁ EL FUEGO

La sangre sobre la nieve es más roja ya que el blanco nuclear enfatiza el drama que supone hallar un charco de ese líquido que nos mantiene vivos. Sobre otras superficies su color y su presencia se matizan hasta pasar desapercibidos, pero sobre la nieve se convierte en algo demasiado evidente como para hacer la vista gorda. Por eso, cuando Mayte vio aquella huella de color intenso en medio del desierto nevado se quedó absorta. Le hubiera gustado dar parte a las autoridades, pero no pudo más que quedarse observando. A la vez que terrorífica, aquella mancha tenía algo que le cautivó y le llevó a imaginar qué podía haber detrás. Tal vez fuera indicio de un asesinato virulento, de una caída accidental o incluso podía ser el testimonio de la supervivencia animal. Pero eso no lo sabremos nunca. Mientras ella estaba atónita e inmóvil, una nueva nevada se fue posando sobre aquella evidencia hasta hacerla desaparecer.
 
DAN CABALLERO (13/10/09 13:06)
EL MONO DE BORNEO

La sangre sobre la nieve es más roja. Extraño título para una historia de un orangután entrenado para cometer asesinatos selectivos. En el capítulo cuarto comienzo a leer que el primate es enviado a una misión en Siberia, quizá aquí enlance con el título de la novela porque hasta ahora no aparece la nieve por ningún lado. Sigo leyendo. El simio se aloja en un hotel de lujo cercano a la Plaza Roja de Moscú haciéndose pasar por dentista que acude a un simposium. Caray, esto se pone interesante y el orangután tiene bastante sangre fría eligiendo un lugar tan transitado podría ser peligroso para él. ¡Uy! Leo que el mono se cita con su contacto en el hall del hotel, y mientras hace que lee el periódico, un pequeño bulldog francés que se hace llamar Vladimir susurra a su oído: la sangre sobre la nieve es mas roja.
 
Sr. Fer (13/10/09 12:50)
El color del cristal con que se mira

La sangre sobre la nieve es más roja...pero no sabría definir este resplandor. Quizás en otra muerte.
 
Diana Frank (13/10/09 12:43)
Xenotransplantación

La sangre sobre la nieve es más roja y más caliente, recordó Isaac en la penunbra de su celda. Diez años atrás, el día de San Martín, fue procesado por un crimen del que a veces, aún se reía a tristes carcajadas mientras se preguntaba una y mil veces: ¿Cuánto tardarán en resolver el caso? ¿Porqué se perdieron las muestras de sangre? ¿Quién hizo desaparecer al maldito cerdo?
 
Cazadora (13/10/09 12:25)
El invierno la sangre altera

-La sangre sobre la nieve es más roja. -No te creo. Un bulto en los pantalones ajustados del rollizo Anders fue suficiente para que Johanna se tapase los ojos con los níveos guantes. Johanna hizo un hueco entre el corazón y el anular y lo miró de reojo. Anders, sin mediar palabra, sacó la punzante zanahoria y la hundió en el costado de la desconcertada muñeca de nieve.
 
Isak Danesen (13/10/09 12:22)
El juego

La sangre sobre la nieve es más roja. La de mamá es como mermelada de fresa sobre un montón de nata. Pero no sabe igual. Y aunque la chupes te deja las uñas manchadas. Cuando mamá se despierte tendré que esconderme las manos en los bolsillos. Aunque ella también está sucia, porque ¡se ha hecho caca! El señor tenía una cosa de ésas para dormir a los osos cuando los quieren llevar al zoo. Mamá la vio y se tiró un pedo grande y yo creo que se hizo caca entonces. A mí me dio la risa, pero me tapé la boca, porque le había prometido a mamá que no haría ruido ni saldría del arbusto hasta que el señor se fuera. Cuando se fue, me alegré porque nunca había ganado al escondite. Ahora me toca buscar a mí. Si encuentro al señor, habré ganado dos veces. Será el mejor día de mi vida.
 
Xantal Viayna (13/10/09 12:05)
La última mirada

"La sangre sobre la nieve es más roja". No dejaba de repetir mi abuela aquella noche, justo media hora antes de morir. La habíamos encontrado en el bosque, echada como un bulto sobre la nieve. Herida de muerte. Su ropa empapada de agua, manchada de sangre. Sus ojos, antes azules, ahora se habían vuelto rojizos. Su cabello, siempre blanco, brillante y abundante, se había transformado en un manojo de pelos grasientos, enmarañados y escasos. Desde la madrugada que todos la buscábamos por los alrededores del pueblo. Había desaparecido sin más. Era extraño. Nuestra abuela nunca había dado signos de enfermedad mental alguna. Por eso nos afectó sobremanera su muerte súbita. Aunque a mi lo que más me afectó fue su última mirada. Una mirada llena de terror, angustia y miedo. Mientras se moría, no dejó de mirarme. Entonces tuve la terrible sensación de que ella tenía delante al mismo diablo.
 
El Piyayo (13/10/09 11:58)
Remordimientos

La sangre sobre la nieve es más roja. Resbala desde el agujero en tu frente, mientras de tu boca brota el último aliento en forma de vaho. O quizá es tu alma escapando. Las lágrimas se agolpan sobre mis ojos, helándose, se niegan a salir. El dolor y la rabia me invaden. Me maldigo cien veces por haberte metido en esto, por haberte utilizado en lugar de mantenerte al margen, segura. Me envenenó la codicia. Quise creer las palabras que aseguraban que este trabajo era un chollo. Ahora tu sangre es más roja sobre la nieve, y el color del dinero no puede importar menos. Dos figuras se alejan despacio, desdibujándose en la aullante ventisca. Logro ponerme de rodillas y observo como terminan de desaparecer. Hago una promesa de venganza, juro que mataré a esos miserables bastardos. Acabaré con ellos, nena, si este tiro en las tripas me lo permite.
 
TORTUGO (13/10/09 11:55)
De un hombre que sí quiere a una mujer, por lo menos.

La sangre sobre la nieve es más roja. Aquí sobre el asfalto no luce, se ve espesa y sucia. Hubiera preferido nieve. Merecías mejor final, perdona. La muerte siempre es algo personal, pero en tu caso ha sido íntimo. En el último momento me reconociste y eso nos ahorró innecesarias preguntas, sabías el porqué perfectamente. Gracias por no mostrar sorpresa, por la comprensión en tus ojos, mejor así. Pensaste que el tiempo borraría tu rastro y alejaría el miedo. Pobre. Dejabas olor a ese miedo en cada huella, fue fácil seguirte. Lo está siendo con todos. Casi lo habéis olvidado, casi. Ahora sólo quedamos dos; dos es un buen número para guardar secretos, pero el ideal es uno. Una vez más y llegarán el silencio y la seguridad. Será en la nieve. Allí empezó y va a terminar, muy poético. Quizá la última sea más roja por ser mi sangre.
 
Akim (13/10/09 11:53)
Último recurso

La sangre sobre la nieve es más roja, nunca antes me había percatado de ello. Aunque mucho me temo que, en la situación en que me encuentro, ese descubrimiento carece de importancia. Por la mañana me ha parecido ver un equipo de rescate, hacia la cota 7.500. Cuando ha regresado la ventisca, habrán tenido que descender de nuevo. O sea, que vuelvo a estar completamente solo en esta pared de hielo, con el fémur roto, varias costillas aplastadas y sin alimento alguno desde hace varios días. Ayer, después de armarme de valor, empecé por el meñique de mi mano izquierda. Pensé que lo vomitaría, pero pudo más el hambre. Hoy he seguido con el anular, mañana será el medio, pasado el índice y el otro el pulgar. Eso, si todavía sigo vivo. Con un poco de suerte, pronto el tiempo cambiará, darán conmigo y ya no me hará falta comenzar con la mano derecha.
 
Magonpe (13/10/09 11:47)
MAL EMPEZÓ

La sangre sobre la nieve es más roja, eso lo comprobé cuando salía del trabajo camino a casa,oí que alguien pedía ayuda y ví que en la nieve había un hombre caído con un fuerte golpe en la cabeza que sangraba, llamé a la policía que vino enseguida, le pusieron en la camilla, semincosciente, balbuceando decía--mi portátil, el logotipo para las olimpiadas.-Entonces me dí cuenta que le conocía, trabajaba en la oficina, era el mejor creativo, su logotipo había gustado mucho. Mientras él estuvo en el hospital se había presentado otro diseño muy parecido al suyo con alguna variación de otra sucursal, que nuestro director la eligió como la preferida, la policía le tenía pinchado el teléfono porque sospechaba de él y efectivamente fue su sobrino quién robó el logotipo, de poco sirvió porque no le dieron a la ciudad la candidatura Olímpica y mal acabó todo.
 
NARCEO (13/10/09 11:40)
LA GRAN MATANZA

La sangre sobre la nieve es más roja! Pensaba mientras clavaba el cuchillo de nuevo en el cuerpo de su víctima. La sangre salía a borbotones, pero no tenía remordimientos. Lo había planeado todo desde hacía más de un año, pero fue en los últimos días cuando decidió la forma menos aparatosa de llevar a cabo su plan. Lo arrinconaría. Sin escapatoria posible y con el arma en la mano, sentiría el pánico en su mirada y sus movimientos nerviosos. No le daría tiempo a reaccionar. Le clavaría el cuchillo en la yugular para que la muerte fuera lo más rápida posible. Sin embargo, el hecho de que hubiese nevado tan copiosamente la noche anterior le había hecho reflexionar si era el momento más adecuado. Pero sí. Estaba decidido, además si el invierno continuaba siendo frío, este año los jamones y chorizos saldrían cojonudos.
 
ACACIA DE OTOÑO (13/10/09 11:26)
OBSESION

"LA SANGRE SOBRE LA NIEVE ES MAS ROJA". No sé cómo llegó hasta mí esa frase: si la oí por casualidad, la vi escrita en una sucia pared o la leí en una de aquellas particulares revistas que compraba. El hecho fue que cuando tuve conciencia de su realidad, ya estaba clavada en mi cabeza, lo mismo que las vallas de publicidad imposibles de eludir. El acoso continuo al que me sometió, día y noche, fue moldeando poco a poco mi voluntad y sacó a la luz los instintos deleznables que dormían en mi interior. La curiosidad enfermiza y maligna que me invadieron, me llevaron a comprobar si, efectivamente, su contenido era verdadero y tomé la decisión irrevocable de matar para verificarlo. Ahora me encuentro en el Corredor de la Muerte, esperando que de un momento a otro, vengan a buscarme y con mi propia muerte conseguir expiar mi abominable pecado.
 
Reagen (13/10/09 11:23)
El camino.

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó Agatha. “Dicen que cuando es sangre de muerte, la nieve manchada se funde con el suelo, dejándo una mancha negra, mortecina...”, agregó Thomas. Siguieron paseando, sin girarse, sin ver el camino de sangre que iban dejando a su paso. “¡Thomas, ¿por qué no siento el frío?”, Agatha estaba asustada. Los termómetros marcarían bajo cero en la ciudad, junto al río helado deberían sentir un ambiente gélido. “No volverás a sentir frío, pequeña. Esa sangre era nuestra.”, aclaró él. “¿Entonces...?” tartamudeó la chica, llevándose una mano al costado. “Entonces ahora somos un camino negro, mortecino en el suelo.”
 
MUNA (13/10/09 11:22)
La conciencia del marido desleal

La sangre sobre la nieve es más roja. Al ver los reguerillos de púrpura sobre el blanco inmaculado de la acera recién nevada, me quedé subyugado y se paralizó mi capacidad de reacción. ¡Lo había deseado tanto! Pero no había previsto que la realidad me afectaría así. Lola, a mi lado, chillaba aterrorizada y me suplicaba que me moviese, que hiciese algo, mientras que sus entrañas estallaban y la vida y la muerte al mismo tiempo fluían despiadadamente por su entrepierna. Pero yo no la escuchaba, sólo me llegaba su voz con sordina y sus súplicas me parecían sonidos de otra dimensión. Yo no quería tener hijos pero amaba tanto a Lola, que su dolor me dolía. Cuando volví en mí, me estaban metiendo a empujones en una ambulancia donde Lola, tendida sobre una camilla, sollozaba y un joven, con bata verde, intentaba tranquilizarla, diciéndole que aún éramos jóvenes y podríamos volver a intentarlo. Me sentí un traidor.
 
Esperanza Rivera (13/10/09 10:46)
El arte por el arte

La sangre en la nieve es más roja y yo, ante todo, soy un artista. En concreto, de la policromía y el contraste. Desde pequeño, marcado por una profunda ambivalencia, me debatía entre las nobles artes de la pintura y el asesinato. Forcejeaba entre las polinesias de Gauguin y las no menos sublimes norteamericanas de Gacy; me extasiaban a partes iguales la habitación roja de Matisse y la habitación no menos roja de Jack el Destripador. Pero –oh, cúlmen de lo sacro-, fue Picasso con su ”Homme à l'épée”quien me dio el impulso final para aunar ambas profesiones. Y aquí, en los países nórdicos, enamorado de tanto suicida potencial y de sus inviernos arrebatadoramente puros, he encontrado mi Edén en la reencarnación de Munch y su grito.
 
ANDER WALL (13/10/09 10:32)
EL VUELO DE LA PALOMA

La sangre sobre la nieve es más roja. La herida de bala de su pierna seguía sangrando abundantemente, a pesar del torniquete que se había practicado él mismo con la correa de su fusil. Más que el dolor del balazo, le jodía el rastro inconfundible que iba dejando sin posibilidad de borrar. Sus perseguidores, aunque no tuviesen perros, no tendrían problema para descubrir las gotas de sangre sobre la nieve y dar con él en cuestión de minutos. Decidió descansar junto a un arroyo para limpiarse la herida y mitigar la sed. De repente, escuchó el crujir de unas pisadas estudiadas y cautas sobre la nieve. Intentó esconderse pero comprendió que todo estaba perdido cuando el miliciano le apuntó directamente a su pecho. Se trataba de Julián, su vecino. Aunque se conocían desde niños, ninguno de los dos pestañeó cuando apretaron al unísono sus gatillos. El sonido sordo de los disparos hizo que una paloma levantase el vuelo.
 
Rod Stark (13/10/09 10:19)
Tiempo de paz

La sangre sobre la nieve es más roja. En un lugar como éste, unas cuantas gotas se ven desde bien lejos. Durante la guerra, estaba obligado a abandonar a mis compañeros cuando sufrían una hemorragia en la nieve, porque ésta formaba con el hielo una diana que me hacía evidente ante el enemigo. Me alejaba de mis amigos sin mirar atrás, mientras ellos gritaban nombres de mujeres. Sé que murieron odiándome. Ahora soy policía, un Agente de Recuperación. Busco y arresto a los que todavía andan escondidos en los bosques, ignorando que llegó la paz. Cuando me ven, sacan sus armas oxidadas. Es difícil razonar con quien está fuera de la Historia. Hoy han sido doce. Dicen que no quedan francotiradores enemigos en las colinas. Pero yo levanto la vista. Aunque la sangre ya es negra y yo ya no soy un soldado, sigo estando en el centro de la diana.
 
Raudo (13/10/09 10:06)
Mary Ann

La sangre sobre la nieve es más roja, pero no tanto como esto – dije al observar más de cerca el cuerpo. El aspecto que presentaba era terrible, con el cuello rebanado y el vientre reventado, pero no había dudas - No es sangre – concluí - es líquido hidráulico. La mirada de total incomprensión de mi joven compañero hizo que siguiera hablando – No es una joven, es un androide... Por dónde estamos y como va vestida, posiblemente de compañía ¿Ves? - mientras hablaba separaba cuidadosamente la piel sintética del cuello que alguien había rebanado. Debajo podía verse inerte el complejo mecanismo de la máquina. Tapé el cuerpo ocultándolo de las miradas que se arremolinaban alrededor. Fue más por mí que por ella. Sus ojos, aún abiertos, me perturbaban, eran demasiado humanos. Entonces vi su mano y la carta. Corta, fría, directa, como las heridas de ella. Decía así: Desde el Infierno. He vuelto. Firmado: Jack
 
Periodista en potencia (13/10/09 04:02)
La última mirada

La sangre sobre la nieve es más roja, pero ese día el recorrido de ésta se desvanecía poco a poco junto a los copos derretidos alrededor de mi cuerpo. No podía moverme, lo intentaba, insistía, pero no… no lo conseguía. El verla a mi lado sin poder moverse, inconsciente, desvanecida, hacía que la sangre se me derramara más deprisa, cayera y se perdiera de nuevo por el precipicio. Abrí mis ojos por última vez, continuaba viéndolo a lo lejos, caminando entre los alpes sin preocuparse por nada. Él no se sentía culpable. Para él nunca habíamos sido algo importante en su vida. Nunca después ninguno de nosotros volvimos a vernos. La sangre sello nuestra muerte, pero al menos por unos instantes todo lo ocurrido quedó reflejado en aquella montaña blanca. En ese momento descubrí porque la sangre sobre la nieve es más roja.
 
Okoriades (13/10/09 03:44)
El sueño del amnesico

La sangre sobre la nieve es más roja. Lo dice la fotografía. Y con eso basta. Menuda panda de enfermos. A una simple mancha, le llaman sangre y a un fondo blanco, lo convierten en nieve. Ahora entiendo porqué gusta más el blanco y negro. Es el arma fundamental para los fotógrafos afeminados y la excusa ideal para los lectores ignorantes. ¿Cómo es que nadie se ha dado cuenta aun de que eso es una inmensa mancha de sangre sobre la nieve? ¿No se sabe ya que la sangre sobre la nieve es más roja?...Cada noche se repite el mismo sueño. Y la verdad, no logro entenderlo. Pero mañana iré a comprobar esa sangre. Quiero ver si aún sigue allí y si de verdad es más roja sobre la nieve. Ya no recuerdo la última vez que la pinté con un cuchillo. Este tratamiento solo me hace olvidar la belleza.
 
Okoriades (13/10/09 03:42)
Sacrificio

¡La sangre sobre la nieve es más roja! ¡Dios, que fastuosa verdad! ¡Esta sangre, la que te ofrezco, es hoy más roja sobre la nieve de cualquier prado blanco de ésta tierra melancólica! ¡Oh, Dios mío! ¡Mi Dios! ¡Mi razón y mi verdad! ¡Heme aquí, postrado ante ti, de rodillas ante tu gloria! ¡Escúchame mi Dios, escúchame, porque mientras el resto del mundo te ha olvidado, yo, fiel y bondadoso, te he devuelto a la vida con la ofrenda más hermosa de cuantas te hayan hecho jamás! ¡Aquí lo tienes, yermo e Ingenuo! ¡Mi propio hijo Señor, mi vida entera…!
 
Okoriades (13/10/09 03:40)
Los hombres sin sangre

-La sangre sobre la nieve es más roja. Pero yo, prefiero el vino. Es más digestivo-. Después, se dirigió a su compañera que fotografiaba el escenario. -¿No crees?- le preguntó con ironía. Ana, sin levantar la cabeza le contestó – No lo sé. No bebo. Soy abstemia-. Juan, indiferente, encendió un cigarrillo, se agachó y palpó el charco de sangre con su dedo índice. – Dime una cosa. ¿Es posible que toda esta sangre sea de un solo cuerpo?- La joven, hizo una última fotografía antes de lanzarle una mirada de sensual azabache. – Si. Seguro. Y es de una mujer- le contestó. –Vaya. ¿Y qué te hace estar tan segura?-. Ana, guardó su cámara, le quitó el pitillo y le dio una calada. –Porque la mitad del hombre es esperma-. Se levantó, caminó unos pasos hacia el coche y se volvió. –Pero no te preocupes. Tu solo tienes esperma-.
 
Okoriades (13/10/09 03:36)
A cada indigno, su titular.

La sangre sobre la nieve es más roja. Patético. Los becerros no saben dignificar el arte. Por cada titular sin belleza, merecen ser castrados. La sangre, es más roja, ¿Que se puede pedir de un ejército de sumisos, amamantados por sus carencias, sostenidos por hilos de sexualidad reprimida y vulgaridad, incapaces de beberse una gota de su propia sangre?... Debo elevarme de esta fauna antes de que me quemen con sus excrementos. Toda civilización construida alrededor del miedo, solo sirve para sembrar autómatas sin Alma. Mañana escribiré yo el titular: “La sangre sobre la nieve no es más roja, es negra como vuestra incuria”, sobre todo cuando brota de los cuerpos podridos de los dictadores impotentes, de los fanáticos religiosos, de los inútiles resignados y de los esperpentos que viven del miedo ajeno”
 
Vincerrata (12/10/09 23:37)
Carcajadas

La sangre sobre la nieve es más roja. Eso pensó Allison al girarse y contemplar horrorizada sus pisadas. No recordaba nada en absoluto pero creía que tenía que seguir huyendo. Algo siniestro debía haber ocurrido en la cabaña para que se sintiera tan paralizada, y las huellas ensangrentadas lo confirmaban. Pero lo que más le asustaba era ese bloqueo total. ¿Qué podía ser tan angustioso para que su mente lo rechazara? Siempre creyó que tenía cierta sangre fría para enfrentarse a situaciones límites pero algo había pasado, algo maquiavélico porque empezó a oír una risa chillona y estridente. Miró más asustada que nunca a su alrededor. Las únicas pisadas que veía eran las suyas. Se le heló la sangre. Sangre, sangre fría, sangre helada. Era su propia risa. De repente, serenamente se tocó la caray se relajó del todo. Volvía a tener el control. Esta vez oyó claramente su risa. Por fin todo había terminado o empezado...
 
Nachi Varas (12/10/09 23:20)
Contraste mortal

La sangre sobre la nieve es más roja. Nunca pensé que fuera tan roja, ni que la nieve fuera tan blanca, claro que nunca pensé que vería el contenido mis venas derramado sobre tan frío parterre, y quizá mi inminente muerte fuer lo que daba intensidad a esos colores. Cuando empecé a investigar a Amanda, lo hice con la esperanza de que me condujera hasta aquél al que todos habían apodado "el golosina", porque su modus operandi consistía en infligir cortes mortales a sus víctimas, rociarlas con azúcar y libar el producto resultante hasta hastiarse. Ni en mis peores sueños hubiera imaginado que ella pudiera ser " el golosina", quizá porque mis sentidos se hallaban bajo el sensual hechizo de sus ojos negros, y ni aún ahora, que estaba a punto de morir a sus manos pensaba en su culpabilidad, claro que tampoco pensé que la sangre fuera tan roja ni la nieve tan blanca.
 
Pina Berdor (12/10/09 22:53)
La novia perfecta

La sangre sobre la nieve es más roja. Amanda Specchio siguió el rastro aún caliente de la sangre hasta llegar a una cueva. Dentro, tras varios recovecos, descubrió un cadáver de mujer en una fosa. La miró atentamente y descubrió que en realidad estaba descuartizada y que los trozos pertenecían a chicas diferentes. Reconoció los brazos de su vecina desaparecida, y en sus finísimas manos el anillo de compromiso ostentoso. La cara pertenecía a aquella chica del pueblo tan bonita, con una vida tan triste. Oyó un ruido metálico que avanzaba sobre la nieve y se asustó. Demasiado tarde. Miró hacia atrás y vió el rostro de su amante. Le miró alegre, y enseguida supo que sería ella quien aportaría el trozo que le faltaba a la chica collage en medio del pecho. De todos modos, pensó, el amor es más frío que la muerte.
 
Thimoty (12/10/09 22:17)
LA MADRE DE TODAS LAS GUERRAS

La sangre sobre la nieve es más roja. Y allí había mucha nieve. Y muchos muertos. Un pueblo entero yacía sobre los campos helados. Fue una verdadera masacre y no había vencedores. Sólo vencidos. Muertos por el odio y la estupidez. Thimoty fue el último en morir. Apoyado en el tronco de un grueso árbol contemplaba aquella incomprensible matanza, mientras, con la cabeza abierta y las tripas afuera, su sangre y su vida corrían a verterse sobre ese inmaculado manto. Y recordaba como, hace poco más de dos meses, con los primeros copos de nieve, todos ellos celebraban alborozados la llegada del otoño, agradeciendo a su Virgen tener ya los graneros llenos. ¿Qué pasó...? Nunca se sabrá... Pasión, celos, envidias, venganzas... Estupidez. Estupidez humana... ¡Como siempre...! Ahora, muertos cargados de razón y de ira siembran las tierras que no volverán a ver. Con su último suspiro los maldijo. ¡Locos...! ¡Malditos locos...!
 
Thimoty (12/10/09 21:59)
EL OSO QUE NUNCA EXISTIÓ

La sangre sobre la nieve es más roja, y el olor del whisky apesta en el bosque. Habían estado bebiendo demasiado y Thimoty aguantaba mucho más que él. Al despertarse de la tremenda borrachera sólo pudo percibir el tibio calor de la vida que se le escapaba a borbotones del profundo corte en su garganta. Vió a Thimoty, sosteniendo en sus manos una botella vacía y una garra de oso ensangrentada. Y calzaba unas esperpénticas botas, regaladas entre su esposa y él mismo, en un vano intento de disimular la incestuosa relación que mantenían, que reproducían perfectamente las huellas de un oso en la nieve. También dejó marcas de sus propias pisadas, intercambiándose las botas. Abandonado en aquel claro, moriría pronto y los lobos consumarían un asesinato perfecto. "Borracho muerto por un oso..." Sentenció el bisoño ayudante al día siguiente. "No..." Respondió el sheriff. "Alguien lo preparó. Las huellas del oso tienen diferente calado en cada dirección..."
 
Bosco (12/10/09 21:33)
El que regresa

La sangre sobre la nieve es más roja. Más concreta, más visible su plasma calando poco a poco en el terreno ya casi helado. Basta apenas que la temperatura aún haga descender hasta límites polares el mercurio para solidificarse en una bellísima arquitectura de microscópicos cristales y hemoglobina. Y poder yo recortarla con mimo del suelo congelado y llevarla a casa y tallar con un punzón sobre la masa de hielo la imagen más o menos fidedigna de aquél al que descerrajara con estas manos dos tiros sobre la estepa cubierta de nieve. Y lamer y chupar yo hasta la última esquirla que hiere mi lengua este sosias de él en hielo bermellón. Y volver a hacerlo mío, a dulce resguardo en mi estómago y mi sangre y mis células, evitando ya para siempre el dolor de los portazos y las despedidas en este invierno que prometía ser tan duro.
 
ODISEO (12/10/09 21:20)
PROVIDENCIAL HOMICIDIO

La sangre sobre la nieve es más roja pero de no ser por el insistente sonido de un móvil no la habría distinguido entre aquel inmenso paisaje blanco desconocido. Perdido ya veinticuatro horas me abalancé sobre el aparato salvador. Aunque estaba sucio por aquel líquido pastoso y semicoagulado me lo llevé a la oreja. Fue inútil: sin cobertura. Ignorando los evidentes signos de violencia, busqué un lugar apropiado para la comunicación. Mientras caminaba leí los mensajes entrantes: ― Hija cuídate. Tu marido llamó muy cabreado. ― Julio está aporreando la puerta borracho. No vengas. ― La policía está en la oficina. Lo han soltado enseguida. Temen por ti. Llámame. .Horrorizado, anduve hasta distinguir un anorak multicolor. Tal vez era un asesino pero yo temía congelarme , así que me acerqué. Al oirme se giró y vi una hermosa melena rubia. ― ¡Mi móvil! –dijo, cuchillo ensangrentado en mano. Ese día encontré mi salvación, inesperada justicia y una esposa.
 
GÉNESIS (12/10/09 21:11)
ROJO SOBRE BLANCO

La sangre sobre la nieve es más roja; ese fue el pensamiento que le cruzó por la cabeza al teniente cuando entró en el almacén y vio el espectáculo que se extendía ante sus ojos: un cadáver boca abajo, sobre lo que debían ser, no menos de veinte kilos de cocaína pura, mancillada por la sangre que se extendía por debajo del muerto. Se apoyó en la pared y observó cómo el forense, giraba el cuerpo. Una sorpresa aún mayor: el narco más conocido de la ciudad se mostraba ante sus ojos. En el pecho se distinguían cuatro disparos a quemarropa. Seguramente un ajuste de cuentas. Creyó ver algo asomándose por la chaqueta, tiró del papel que resultó ser una fotografía del fiambre con una mujer que no era la suya. Torció la boca en lo que pretendía ser una sonrisa: finalmente te pararon los pies –pensó- aunque no como tú y yo pensamos.
 
JAVIPOPTER (12/10/09 20:46)
SOLO

La sangre sobre la nieve es más roja, sobre todo cuando tu vida ya no tiene sentido. Menuda contrariedad, ¿no?. Había sido un año difícil. Ella había desaparecido, sin más, puto tumor cerebral. Un año complicado, sin ella, sin mí. Perdido. Solo. ¿Desesperado?, no creo que sea una palabra que me defina. Triste, esa sí me define bastante. Intenté escuchar, probé nuevas sensaciones, ofrecí todo lo que podía dar, pero nada me hizo sentir como antes, gozar como antes. Mi alma no respondía, estaba huérfana, ni si quiera, pretendía, una adopción de la misma. Mi cuerpo, no sentía el dolor. Miré alrededor. Nada. Nadie. Sólo el reflejo de la hoja afilada del cuchillo sobre el suelo, y mis brazos sangrando.
 
CHARRO (12/10/09 20:30)
EL ULTIMO JUEGO

La sangre sobre la nieve es más roja. Justo en el instante en que el últimamente decaído y taciturno comisario Bermúdez, desde la ventana, absorto en la escena del crimen hizo tal comentario, su lugarteniente el cabo Salino, pudo oír cómo se ensamblaban las piezas en su cabeza. Era el séptimo cadáver que se encontraba desde que, hacía dos días, los copos de nieve irrumpieran en la ciudad. Demasiado pronto; demasiados cadáveres. El cuerpo ahora encontrado era el de una joven de 26 años sin más violencia que un profundo corte en el lado izquierdo del cuello. Siete cadáveres y siete grupos sanguíneos distintos. - Comisario. ¿Cuál es su grupo sanguíneo? - Pregunta incorrecta cabo. - Entonces ¿Por qué? - Me van jubilar Salino. Es una forma cualquiera de terminar. Al cerrar la puerta tras de sí, oyó el cuerpo del comisario caer al suelo. Era el octavo cuerpo; el octavo tipo de sangre.
 
Murieleresmala (12/10/09 20:29)
SABOR A SANGRE

“La sangre sobre la nieve es más roja”, pensó M al intentar recordar lo que había pasado mientras bajaba al garaje de su casa para coger la moto e irse al trabajo, “sólo que aquí no nieva”. Le temblaban un poco las manos mientras abría el candado antirrobo. Había cogido a P por las solapas de la chaqueta de espiguilla y le había empujado con fuerza _más de la que pensaba tenía_ contra la pared gris, junto al extintor de incendios. A P se le salieron los ojos de las órbitas del impacto y por su sien plateada corría un fino hilo de sangre. Su mano además se había agarrado instintivamente al extintor, pero M impidió su ataque con un certero puñetazo en el estómago. No se movía. M sintió un extraño placer. Una oleada de euforia le recorrió todo el cuerpo. Son las 6.30. M siente un sabor acre en su boca. Mira por la ventana. Nieva.
 
Noriega (12/10/09 20:18)
Esto es poder.

La sangre sobre la nieve es más roja. El sargento parecía confesarse con el viento gélido al pronunciar estas palabras. Ante nosotros, uno a cada lado de un árbol solitario, los cuerpos desnudos de una pareja de ancianos pendían crucificados. Nunca más volvió a despegar los labios. Ni el proceso de investigación interna, ni la labor del juez, consiguieron desvelar el más mínimo detalle de aquella carnicería. El sumario no logró reconstruir los hechos ni hallar un vínculo claro que relacionara a la pareja de ancianos con quien había servido a mis órdenes durante cuatro años. Los periódicos apenas pudieron aportar más información en sus crónicas que las contenidas en los titulares: dos jubilados alemanes asesinados por un guardia civil. Descartado el móvil sexual y el robo, sólo la locura del sargento pudo dar sentido al doble crimen. Aunque acertaron en la conclusión, erraron en el sujeto. Suyo fue el brazo y mía la sentencia. Esto es poder.
 
J. J. Lihn (12/10/09 19:42)
Llanura blanca

La sangre sobre la nieve es más roja. Sobre todo en este planeta, donde aquel es el único paisaje posible. Ya nos había advertido el comandante Sonner de los riesgos que supondría para nuestro equilibrio mental el encontrarnos en una ilimitada llanura blanca, sin el más mínimo punto de referencia en ninguna dirección; no obstante, el capitán y yo aceptamos el desafío. Los primeros días transcurrieron sin incidencias, nos mantuvimos unidos guiándonos con los localizadores. Pero pronto, después de varias jornadas sumidos en el delirio de la nieve, la irrealidad se apoderó de nosotros y comenzaron las suspicacias: discutimos rutas, cuestionamos objetivos; finalmente nos separamos. Fue entonces cuando intuí la traición y emprendí el regreso. He disparado cuando el capitán estaba ya a pocos metros de alcanzar la nave y su cuerpo se ha desplomado al instante. Ha sido hermoso cuando me he acercado y he visto al fin la mancha roja extendiéndose lentamente sobre el blanco excesivo.
 
RODKO (12/10/09 18:54)
LA SOMBRA EN LA NIEVE

En la nieve la sangre parece más roja. Unos ojos vidriosos , una mirada perdida , un ligero estertor de muerte y un último aliento vaporoso. La hermana muerta en la nieve con el cuello cortado, y un cuchillo sangrante en sus manos. Mónica había pasado su infancia dentro de aquel sueño macabro. Camisas de fuerza y tratamientos químicos habían acompañado su culpabilidad. Abandonada por todos había crecido en el frío de la soledad, dentro de una pesadilla. Pero aquella mañana, observando las hojas de roble caer sobre la nieve, algo perturba su gélido recuerdo. Reconoce en el hielo la imagen del desamparo, la sombra de una madre.
 
Raudo (12/10/09 18:39)
La condición (in)humana

La sangre sobre la nieve es más roja. Un cartel de neón señalándonos no llamaría tanto la atención. Maldita sea. Una mala caída y todo se ha ido al traste. Fue un “crack” el que fracturó el silencio y tras él su pierna. Una herida abierta por la que no deja de manar sangre. No podemos seguir adelante. Los perros están cerca, tanto que puedo olerlos. Veo nuestra salida para escapar impunes. La abrazo un instante para darle fuerzas y le miro a los ojos. Entonces lo sabe. Se da cuenta antes que yo de lo que va a suceder. Aterrada aprieta la bolsa contra su pecho, ahoga un grito pero no un sollozo. Salto la verja y corro. En una mano la bolsa que vale más que nuestro amor, en la otra una pistola. Atrás se queda ella, sola, pasto de los perros, con una bala en la cabeza.
 
Amavis (12/10/09 18:37)
Érase una vez...

-La sangre sobre la nieve es más roja. La nieve siempre debería ser blanca- no creo que mi padre pensara en el día de mi muerte cuando decidió mi nombre. El sudor frío que corre por mi frente me hace aún más pálida, me debilito a medida que la sangre mana de mi pecho. Siento el frío del cuchillo introduciéndose en mi carne, llegando a mi corazón, arrancándolo de mis entrañas. Mientras me desplomo veo a un cervatillo huir aterrado, él debía estar en mi lugar. Al menos el hueco de este árbol será un bonito lecho donde morir. Ojalá mi madrastra hubiera sido la más bella, ojalá los espejos no dijeran siempre la verdad, ojalá el cazador hubiera tenido compasión, ojalá esto fuera un cuento de princesas...
 
solferino (12/10/09 18:21)
En el paisaje

La sangre sobre la nieve es más roja. Eso lo sabía bien Milo que había visto la estela que dejaban los zorros que mataba su padre. También lo sabía Jara que cazaba osos en Alaska. Pero él era el único que no lo sabía. Porque de los tres cazadores es el único que siempre fue solo cazador de hombres y porque de donde vino la sangre se confunde con el color de la tierra. Por eso cuando vio que su blanco era esa mujer vestida de blanco que ahora derrama sangre sobre la nieve, supo que en algo se había equivocado. Porque nunca había pensado en los colores. Y ahora los veía: el blanco y el rojo sobre el blanco, su chaqueta negra que alguien esta viendo también más negra sobre la nieve. Pero ya no puede hacer nada, esta atrapado en el paisaje y allá arriba el helicóptero no deja de hacer círculos sobre su cabeza.
 
legitimarareza (12/10/09 18:06)
"Dinosaurios"

La sangre sobre la nieve es más roja; la herida, en cambio, ni siquiera duele. Cuando quise darme cuenta, mi vida ya no estaba allí.
 
Alas Negras (12/10/09 17:45)
Al descubrir la verdad

“La sangre sobre la nieve es más roja”. ¿Dónde había escuchado aquella frase?. Quizá fuese uno de los sermones de Bob. O quizá lo había leído en una de las noveluchas que solía comprar. Había salido el sol y el tono oscuro que llevaba observando durante... ¿horas?, se había transformado en una hiriente mancha luminosa. Le dolía la cabeza. Pensó que el tapiz rojo sobre fondo blanco se quedaría adherido a su retina haciéndole estallar el cerebro. Si Bob hubiese estado allí habría sabido qué hacer. Pero él era el novato. Persiguió a los matones hasta el camino nevado. Después, nada estaba claro. Aquella mancha le decía que lo había conseguido, que había acabado con ellos. Su primer cliente estaría satisfecho. En ese momento Jimmy sintió un aliento cercano. Echó la mirada a un lado y vio a Bob. No entendió la expresión de su cara. “Tranquilo muchacho, todo irá bien. No te duermas. Aguanta”.
 
legitimarareza (12/10/09 17:44)
Reencuentro

La sangre sobre la nieve es más roja, más negro el cuervo cuanto más cercana la muerte. Ahora que nada importa, que ya no más música, sonrisas, té caliente, ahora me dejo llevar. Fácil elección para un moribundo, dirán, pero no, he decidido meditadamente no levantarme más. Y podría. Pero ya no merece la pena. Ella no está, y nadie más sabe que vine a Estocolmo, nadie sabe, nadie. No habrá quien busque mi cuerpo, quien investigue mi muerte. Jamás podrán determinar que mi suicidio fue en realidad un asesinato, la única forma que encontré de matarla.
 
Andrew Thoryn (12/10/09 17:39)
Tú Asesino

La sangre sobre la nieve es más roja, tiene un color más vivo, parece que quiera escapar del cuerpo de la víctima y entrar en otro para seguir viviendo. Tarda más en secarse, en coger ese aspecto oscuro y ese olor nauseabundo, que tanto odio, el frío la coagula, y en ocasiones hasta la hace hermosa. La sangre es el testigo más directo del crimen, o del suicidio... da igual, ella siempre está presente cuando hay un cadáver, parece una mujer que espera al lado de su víctima a que le pregunten, pero nadie sabe hablar con ella. Ella es capaz de señalar con el dedo, menospreciar la investigación más importante e incluso ridiculizar a un investigador. Pero sin embargo, nadie sabe preguntarle. Que delito. La mía es roja, como la de cualquiera, y ahora fluye libre ladera abajo, persiguiendo a mi asesino. ¡Ves tras ella!, pregúntale quien es.
 
cosechadesvan (12/10/09 17:38)
Causa de la muerte...

La sangre sobre la nieve es más roja. El rastro llevó hasta Vito Torrino, el mafioso que nunca había sido pillado en un descuido: drogas, armas, extorsión...; el capo siempre se salvaba tras un enjambre de abogados, tapaderas y resquicios legales. Hasta que el agente Collins abrió una puerta a la justicia; acosó a don Vito y éste lo tomó como un asunto personal. “Lo mataré con mis propias manos”, juró a la familia. Y así fue; pero las cámaras de la estación de esquí fueron testigos. El mafioso sorprendió allí al agente, le disparó ocho balazos y con sus propias manos lo lanzó al precipicio. Aunque toda muerte es lamentable, la de Collins iba a ser un regalo para la ciudad; el fin de Torrino. No pudo ser. Vito ni siguiera fue juzgado porque se determinó que no existía asesinato. El informe médico fue concluyente. Causa de la muerte: gripe A.
 
Cleopatra (12/10/09 17:05)
INVIERNO ROJO

La sangre sobre la nieve es más roja y el reguero de la misma que conducía hasta el cobertizo era como un camino luminoso por el cual las huellas quedaban marcadas en color carmesí. Oyeron un disparo, así que la agente Stanley y su compañero acudieron al lugar, ella tenia los nervios templados, su compañero siempre decía que parecía hecha de acero que nada ni nadie conseguía inmutarla, y que por muy dura que fuera la situación siempre permanecía impasible, con una tranquilidad que llegaba a veces a exasperar. Lentamente abrieron la puerta, y encontraron a un hombre herido, al parecer se le había disparado el arma accidentalmente y arrastrándose había conseguido llegar hasta allí, sin pensárselo rasgo un trozo de su blusa, tapono el orificio y llamo a la ambulancia , luego respiro hondo pensando que al menos esta vez no era lo que en primer termino pudiera parecer….
 
Tempelton (12/10/09 16:58)
LA CONCIENCIA TRANQUILA

"La sangre sobre la nieve es más roja". La apreciación era, cómo no, obra del genial Marco Olmo, subinspector del Cuerpo de Carabinieri, azote de la camorra, poeta en sus ratos libres y el hombre que ocupaba la primera posición en la lista de objetivos de Vittorio Mangano. La conciencia es una moneda de curso poco corriente entre los que se dedican al feo asunto del dolor; por todo lo cual resultaba complejo entender qué había empujado a Mangano a dispararse el arpón que le atravesó el cráneo, haciéndolo caer desde el balcón de su suntuosa residencia sobre el mullido colchón de nieve que se amontonaba frente a los uniformados. —Para conocer las intenciones de un tipo como Mangano habría que meterse dentro de su augusta cabeza —comentó el juez de Instrucción Falcone. —Puede su señoría elegir para hacerlo cualquiera de los dos enormes agujeros —Le contestó ocurrente Olmo. Los dos rieron la gracia.
 
COLINA VERDE (12/10/09 16:57)
EL PROFESIONAL

La sangre sobre la nieve es más roja, ya no había marcha atrás, tenía las manos heladas y lo que parecía una ventisca se arremolinaba a mi alrededor, menos mal que los faros del coche seguían alumbrando, tenía el cuerpo entumecido y la prótesis de la pierna me estaba matando, ¿por qué preocuparse de la maldita sangre en una ciudad donde no paraba de nevar?, en unos días estaría en la Costa Azul olvidándome de la artrosis. Después de todo, aquel asunto de Chicago no fue mejor, no me dio tiempo a esconder nada, fue una auténtica chapuza, y el verano del 65 en Miami, ¡menuda forma de iniciarse!, a quemarropa en plena luz del día y con una veintena de turistas como testigos. Es lo que yo digo siempre, este negocio es así, puede surgir algún imprevisto que de al traste con tus planes; a partir de aquí, todo es cuestión de suerte.
 
Aire de acero (12/10/09 16:43)
El rojo más deseado

La sangre sobre la nieve es más roja que cuando está dentro del cuerpo. A esa conclusión y lleno de éxtasis llegó él, mientras se desangraba después de recibir un disparo como consecuencia de su huída por haber robado por enésima vez, o quizás por última vez, el rojizo rubí de la joyería Las Cerezas.
 
Inmundicia (12/10/09 16:41)
DUEÑA DE SU DESTINO

La sangre sobre la nieve es más roja, pero una ciega como Marie no podía percatarse de que estaba en mitad de una vendetta al más puro estilo italiano entre familias suecas. Aparte era sorda, por lo que también parecía inmune a los sobresaltos que producía el sonido de los disparos. Ella siguió caminando apaciblemente con su bastón en una mano, su barra de pan, en la otra, en mitad de la batalla de los Lagerlöf y los Hammarskjöd. Muchas balas tuvieron la oportunidad de hacer diana en su cuerpo. Pero todas parecían querer esquivar a aquella pobre desvalida. Incluso ambas familias, irritadas por sus conflictos, insistieron en hacer blanco en ella. Pero ni los unos ni los otros la desviaron de su lento caminar. Se hizo el silencio. Marie se detuvo. Sacó una soga, La ató a un árbol. La tensó. Trepó a ciegas por el árbol. Se ató la soga al cuello, y saltó.
 
Amanda Adams (12/10/09 16:36)
SINDROME DE ESTOCOLMO

La sangre sobre la nieve es más roja. Cómo no acepten nuestras condiciones iréis saliendo uno a uno a la calle y os pegaremos un tiro desde la ventana dando color a este paisaje nevado. -Pero Eric, -dijo el joven secuestrado Lars- Es mejor que nos vayáis dejando salir mutilados. Les impresionará más. Eric pidió opinión al resto de rehenes, los cuáles estuvieron de acuerdo en la idea de Lars. Incluso el anciano Sven Ake ofreció su oreja para coaccionar a la poli a cambio de comida, pues llevaban encerrados varias horas. La cortaron, la tiraron de forma amenazante por la ventana y en menos de 15 minutos todos estaban disfrutando de sabrosos manjares. Y así continuaron: Por un brazo, consiguieron dos televisores; por un pie, un portátil para comprobar destinos para los cómplices de Eric; por una pierna cómodas camas. ¡Incluso Eric cooperó con su meñique! Lamentablemente fueron abatidos en aquella ratonera y todo fue inútil.
 
Detective novato (12/10/09 16:21)
¿Víctima o verdugo?

La sangre sobre la nieve es más roja. La sombra de los árboles a estas horas es más alargada. Los gritos en esta parte del bosque son apenas perceptibles. Tu respiración es más rápida a medida que me acerco… De ser víctima a verdugo tan sólo va un pequeño paso. El que te ha llevado a dar en mi puerta esta mañana, bastardo. El que te ha llevado a dejarme semiinconsciente de un puñetazo y meterme maniatada en el maletero de tu coche. El que te ha llevado a traerme a este rincón perdido para rematarme. Pero subestimaste a tu víctima. Pensabas que se trataba de una pálida niñata desvalida. Sin embargo, me parezco más a ti de lo que creías. Resulta irónico que me llamaras “alma gemela” cuando chateábamos. Verás ahora como la sangre sobre la nieve es más roja y tan vana como estos últimos gritos tuyos que no llegarán a oídos de nadie.
 
Leni (12/10/09 15:48)
Nochebuena

"La sangre sobre la nieve es más roja"- pensé. El viejo barrigón me gritaba abrazado al animal muerto. La noche era tan oscura que ni siquiera lo había visto hasta que se estrelló contra mi parabrisas. Demasiado cava en la cena. "No podemos hacer nada por él"- le dije. ¿Desde cuándo los renos tienen la nariz roja?
 
Aristarco (12/10/09 15:37)
Vocación

La sangre sobre la nieve es más roja, los trigos amarillean el verano, metáfora, prosopeya, epanadiplosis. Todo eso lo aprendí en sus clases de Literatura. Me encantaban pero usted me suspendió, tuve que ponerme a trabajar en un hipermercado y eso arruinó mi vida. Nunca quiso leer mis relatos, decía que eso no formaba parte del programa. Tampoco me hicieron caso las editoriales en las que lo intenté. He recordado sus enseñanzas, he participado en concursos literarios, he intentado hacerme un sitio en el mundo literario. Ahora, mientras limpio el cuchillo y usted yace a mi lado, veo que es cierto lo de la sangre y la nieve. Y estoy pensando en matricularme de nuevo en la Universidad. También ya tengo ideas para escribir una novela. Usted nunca creyó en mí pero aunque ahora no pueda verlo, le voy a demostrar que se equivocaba.
 
Paavo Nurmi (12/10/09 13:37)
Helsinki fue un sueño

La sangre sobre la nieve es más roja. Quizá sea por la luz tamizada que se mezcla con las vedijas de niebla que exhalan los paseantes arrebozados, pero la sangre adquiere una tonalidad más intensa, de un púrpura casi licuado. Pero sólo puede comprenderlo en Helsinki, junto al Mercado del Puerto, exornado de nuevo por bayas y arándanos y frambuesas, todos goteantes de un rojo premonitorio. No me fui difícil hacerme con el arma, un cuchillo con mango labrado en hueso de reno, de hoja breve pero muy buida. Avancé hacia el parque de Sibelius, arrecido pero alanceado por un pálpito indudable, las pupilas dilatadas por el afán de la venganza o el odio, indiferente al crujir metálico de las botas manchadas en la vereda zigzagueante. El rumor liviano de sus pasos me indicó que había llegado. El resto, un jadeo expectante, un aullido seco, una respiración o estertor moribundos, muertos en el estruendo de algún transbordador lejano.
 
Hache (12/10/09 13:31)
DOY FE DE ELLO

La sangre sobre la nieve es más roja de lo que pueden llegar a ser las palabras de amor. Doy fe de ello. La sensualidad de Elisa se revelaba en el rojo de sus labios, llenos de besos ardientes. Su dulce fragancia a flores se convertía en caricia para cuantos nos cruzábamos con ella. Dijeron en el pueblo que su inocencia murió en la oscuridad del silencio sobre el frío manto de la nieve, al igual que mueren las flores que adornan las tumbas de los cementerios. La policía fue hábil en la investigación. Y yo puedo constatarlo. Aquí, en esta prisión, atormentado con su recuerdo bajo la sombra de su olvido espero otra noche más. Pero no pudo ser, no pudo ser… era la mujer perfecta para mí. Ahora, nadie ni nada me la podrá quitar.
 
Sgt. York (12/10/09 13:17)
Un cobarde disparo

La sangre sobre la nieve es más roja. Como mayor es el dolor cuando es un ser amado el que yace en una callejuela a consecuencia de un cobarde disparo. Un chirriar de ruedas y un coche vulgar a toda velocidad es lo único que los vecinos presenciaron. Era joven, alto, caucásico, bien vestido y de buen aspecto. Ahora era sólo un cuerpo inerte sobre una alfombra roja y con un orificio en la nuca. La policía dirá en su informe que es un trabajo de profesionales. ¿A qué profesión se referirán? Será difícil localizarlos con tan pocas pistas. Cabe la posibilidad de que el caso sea archivado como otros tantos que aún no han sido resueltos. La sangre se irá enrojeciendo en la nieve con los asesinatos que los que huyeron sigan cometiendo, hasta que la nieve deje de ser blanca.
 
María Thorlief (12/10/09 12:41)
El otro

La sangre sobre la nieve es más roja. Mats la vio nada más despertar, brotándole escandalosa sobre el manto helado que era el suelo del bosque. Sus manos frías, lerdas, buscaron la herida. Ésa que no tenía al dejar la granja esa mañana y que ahora le estaba matando. Mientras se rastreaba recordó que había salido a comprar salchichas. Mats palpó su bolsillo y sintió las tres monedas; no había llegado al pueblo. Qué puñetero frío. De camino se había cruzado con alguien. Mats encontró la cuchillada y la hemorragia calentó sus dedos. Un gorro naranja. La sangre y la consciencia le abandonaban juntas. Mats restregó su cara en la nieve para mantenerse despierto. Conocía dos gorros de color naranja. Uno era el del hijo de Elsa. Un bebé. Cuando encontraron el cadáver de Mats, todos se sorprendieron de su sonrisa. Esa sonrisa pícara, pueril, de quien ha sabido la respuesta antes que nadie.
 
Akim (12/10/09 12:40)
EL DEDO

“La sangre sobre la nieve es más roja y no será difícil seguir su rastro y llegar hasta el lugar exacto donde ha sucedido”. Con estas palabras, el capataz intentaba calmar a uno de los hombres que integraban la cuadrilla de leñadores. Un compañero lo acabada de depositar sobre el suelo de la cabaña, después de haberlo cargado sobre sus hombros a través del bosque, para que le aplicaran los primeros auxilios. Según había relatado completamente desolado, él mismo le había seccionado con el hacha, sin querer, el pulgar de la mano derecha. De inmediato, varios hombres salieron, siguiendo el reguero. Observaron que éste finalizaba a los pies de un abeto a medio talar. Había en el lugar una extensa mancha de sangre, pero no hallaron dedo alguno. Sí en cambio unas huellas que, partiendo de allí, se alejaban hacia lo alto de la colina. Podían pertenecer a un zorro, o quizá incluso a un lobo.
 
blloq (12/10/09 12:22)
El último caso

La sangre sobre la nieve es más roja. Aquella fría tarde pude comprobarlo por mí mismo. He conseguido encontrar a la niña secuestrada. He cumplido mi trabajo. No tengo fuerzas para continuar. Estoy herido, le digo a la pequeña, y ella mira detrás de mí. Se acercan sus secuestradores a acabar lo que han empezado. Miro mi arma, solo tengo dos balas. No puedo iniciar un tiroteo, debo evitar que la atrapen. Cojo mi arma, apunto, respiro hondo, cada vez tengo más frío. Se van acercando, pero yo ya estoy preparado. Dos disparos, dos aciertos. Le digo a la niña que todo va a salir bien, pero ella parece no creerme. La nieve cae con más fuerza, el campo está cada vez más helado. Comienzo a desfallecer, pero trato de no asustar a la niña. No recuerdo su nombre, sólo sé que la he encontrado. En la distancia se oyen ruidos de sirenas. He resuelto mi último caso.
 
Chiquitina (12/10/09 09:40)
Perros

“La sangre sobre la nieve es más roja”, pensó el inspector Azcoitia mientras miraba al perro tendido en medio de la nieve con una puñalada en el corazón. Hacía el número treinta y dos y aún no sabían que movía a aquel perturbado a cometer los crímenes. Psicólogos y prensa daban diferentes versiones, pero a Azcoitia, que le gustaba leer sobre este tipo de asesinos, la cosa no le encajaba: treinta y dos asesinatos en doce meses y ni una señal, ni una pista. Gorka miraba la escena con los prismáticos desde un edificio no muy lejano. Estaba orgulloso de su trabajo, después de tanto tiempo aún no tenían nada sobre él. “Éste ha sido el último, se acabó para siempre eso de matar perros”, se dijo, y giró dispuesto a salir a la calle, después de un año de pruebas ahora tocaba visitar una prostituta para hacer el verdadero trabajo que Dios le había encomendado.
 
Cassiel (12/10/09 04:20)
La muerte del pecador

La sangre sobre la nieve es más roja. Siempre he amado ver como se derrama llevándose en cada gota un trozo de vida; pero solo ahora, mientras veo mi propia sangre brotar de mis muñecas, besadas por el filo de una cuchilla, extenderse formando un manto que brilla furiosamente mancillando la blancura impoluta que nos rodea, solo en este momento soy consciente de su verdadera belleza. ¿Has descubierto mis motivos, al ver tus manos ensangrentadas? La nieve es violada y en tus ojos ya no reluce la inocencia que me enamoro ¿Acaso la destruí con cada corte que hice sobre tu piel? Las cicatrices de tu rostro y la vacuidad de tu mirada confirman que debí detenerme. Te cansaste de mi amor cruel y envilecido. Cambiaste nuestros roles y te marchas dejando un rastro rojo. Solo quedamos la nieve, la sangre y yo. Aunque temo, que pronto, ese “yo” no será más que un pétreo cadáver.
 
Milana bonita (12/10/09 02:40)
Nieve en polvo

La sangre sobre la nieve es más roja. Y hay mucha. Ya casi no veo cómo escurre de mis muñecas. Miro a mi chica, tan pálida, tan guapa. Ha llorado mientras yo hacía el rulo y pintaba las rayas, me ha dado un beso mojado de lágrimas y se ha metido tres tiros del francés cortado con estricnina, el gatazo cabrón de mi díler. Luego ha rajado las bolsas, ha esparcido el polvo, se ha sentado a mi lado y ha seguido llorando hasta quedarse. No le iba el rollo, pero hizo de mula por mí, un matao, un puto camello que pasaba papelas a cuatro tirados ahora muertos por esa porquería. Sé que vienen a por mí. Yo mismo he dado el santo a la pasma. Cuando llegue nos va a encontrar; y a mi díler apurando la nieve que no haya manchado la sangre.
 
IFIGENIA DAVILA (12/10/09 00:40)
EL TERCERO

La sangre sobre la nieve es más roja pero ella no parece advertirlo. Está muerto y sonríe. No puede dejar de reír. Siente una poco de asco por lo macabro de la imagen que contemplan sus empañados ojos, pero pronto pasará, está segura de ello. Oímos lo que piensa. Recrea ansiosa cada segundo previo a la ejecución. Le vuelve a ver temblar. Escucha sus jadeos desesperados. Percibe cómo se rasga su piel por el impacto de los disparos. Su ira continuaba apretando el gatillo mientras su conciencia miraba hacia otro lado. Ella dijo quién era. El suplicó perdón. Eso ya no importa, le contestó. El viento fue lo único que la hizo estremecer. La lluvia disimuló sus lágrimas. Uno menos. Tacha su nombre de una lista mientras se fuma un cigarro bajo el resguardo de un portal. La ira regresa. Sólo quedan dos.
 
Pequeño gángster (11/10/09 23:40)
Venganza

La sangre sobre la nieve es más roja, hecho indiscutible que jamás habría pasado por mi mente si no fuera porque esa misma mañana de enero mataría a mi jefe, esa sucia bestia que llevaba tiempo haciéndome la vida imposible. Tendría que ser rápida. El problema era cómo deshacerme del cuerpo sin ser vista y sin dejar rastro sobre la nieve recién caída. Pensé mil veces hasta que hace un mes encontré la solución. Entré en el edificio y me senté tranquilamente en mi despacho tras saludarlo con unos “buenos días” inusualmente alegres. Sus ojos no se movieron del papel que leía. Minutos antes del desayuno lo encontraron muerto. Un infarto, dijeron los forenses. Es lo que tiene leer los informes del detective privado que te ha estado siguiendo durante tres días. La sangre sobre la nieve es más roja, pero lo es más el lugar donde ahora mismo ardes y de donde nunca deberías haber salido.
 
NIEVES REINA (11/10/09 23:27)
PAÑO DE LÁGRIMAS

La sangre sobre la nieve es más roja, mucho más que sobre unas sábanas de lino. Ella misma había planchado las sábanas la noche anterior. Aquel día, la nevada bloqueaba las carreteras. Tras dos infructuosas horas esperando el autobús, llamó a su empresa y regresó a casa. Minutos después, huyó conmocionada del dormitorio conyugal. De su marido esperaba cualquier cosa, pero jamás lo hubiera imaginado de su mejor amiga, su paño de lágrimas. Su confidente era la causa de tantos viajes de negocios, de tantas vigilias ahogadas en ginebra y llanto. En la calle, templó su rabia con la nieve recién caída. Su ira quedó clavada entre los omoplatos de su esposo y los pezones erectos de su amante. Con la misma catana con que puso fin a los jadeos de él y la risa de ella, alivió la presión que atenazaba sus manos. Caminó aturdida calle abajo, sembrando pequeñas gotas de muerte entre los copos.
 
Abril (11/10/09 23:24)
De color de fresa

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó Pedro al salir de su adosado. Hacía sol sobre la primera nevada de diciembre. El puesto de helados brillaba al otro lado de la solitaria calle. El heladero botaba para entrar en calor. —Quiero un helado tan blanco como esta nieve —le dijo Pedro al llegar. El heladero se inclinó sobre la cubeta para sacar una hermosa bola de nata. —¿Lo quiere con algo más...? —empezó a preguntar, pero al levantar la cabeza se encontró con la boca de un cilindro inmenso apuntándole a la cara. —Con fresas rojas —contestó Pedro, mientras apretaba el gatillo. Después sacó del bolsillo un deformado gorro de tela blanca en el que sangre reciente apenas dejaba leer la palabra “Heladero”, y lo tiró sobre los sesos que se desparramaban en rojo por la nieve. —No deberías vender helados en diciembre, ni dejarte el carné entre las piernas de mi mujer.
 
Gialla (11/10/09 22:54)
Huye

La sangre sobre la nieve es más roja. La miro y me fascina su color, me parece más puro que nunca antes. Pero debo escapar. Sólo oigo mi agonizante aliento y el crepitar de las ramas en el suelo mientras avanzo. Un silencio espantoso rellena la nada en la que me hallo. ¿Qué habrías hecho tú? Tú nunca estuviste en mi situación. Nunca tuviste sus zafias manos sobre tu cuello y su denso peso sobre tu cuerpo hundido en el fango. ¿Habrías rezado a tu dios? Seguramente habrías abierto tu boca en un último intento de ser escuchada por alguien, como yo hice. O habrías extendido tus brazos buscando algo a lo que asirte. Y con ese algo habrías golpeado secamente su frente, una vez, quizá otra, esperando que dejara de moverse y habrías emprendido una huida sin retorno hacia no sé dónde. Quién sabe, quizá tú hubieras hecho otra cosa, pero nada importa, porque yo sigo viva.
 
Valentín Vergara (11/10/09 22:23)
Nadie mata por amor.

"La sangre sobre la nieve es más roja" Este pensamiento me corroía mientras la ceniza de mi cigarro caía sobre la escena del crimen. El cadáver de la joven yacía en el suelo, desmadejado y asqueroso. - Seguro que ha sido un ajuste de cuentas -dijo mi ayudante. Seguro que esta zorra estaba metida en el mundo de la droga... - Te equivocas amigo, los ajustes de cuentas no dejan tanta sangre. El culpable de este crimen ha sido algo mucho más profundo que un ajuste de cuentas. Algo que te obliga a matar sanguinariamente para quedarte satisfecho. - ¿El qué? ¿Qué te puede llevar a cometer esta atrocidad? - El amor... O el desamor, ciertamente, nadie mata por amor. - ¿Sugiere que el asesino es su exnovio? - Lo afirmo. Vámonos de aquí, me estoy congelando. Tiré la colilla sobre la mezcla de sangre y nieve y, sin mirar atrás, nos alejamos del dantesco espectáculo.
 
Platon Taringa (11/10/09 21:02)
Siete Escorpiones

La sangre sobre la nieve es más roja. El comisario no pudo evitar fijar su atención en las diminutas manchas rojas que alejándose del cadáver se dirigían hacia el bosque. La tarde anterior había nevado. El poco transitado camino que desde el pueblo se dirigía a la cabaña del viejo profesor, había quedado cubierto con un tupido manto de nieve. El cuerpo del Dr. Jeremy yacía boca abajo a escasos metros de la casa. El comisario se acercó al cadáver y levantó ligeramente su cabeza, vio su rostro totalmente desfigurado por minúsculas mordeduras que llegaban hasta su yugular, de donde brotaba un fino hilo de sangre que calaba lentamente en la nieve. Las imágenes de viejos egiptólogos asesinados aparecidas en la prensa, volvieron a su pensamiento. Con la mirada siguió las casi imperceptibles manchas de sangre a través de la nieve. Algo llamó su atención en la maleza…sorprendido pudo ver como desaparecía el último de los siete escorpiones.
 
ISABEL LI (11/10/09 20:39)
EL RITUAL DE EDRAIM

La sangre sobre la nieve es más roja y una pureza inmaculada, vital, tiñe lo blanco... Tras su disparo, una oca cayó herida en el cuello y derramó tres gotas de sangre que se esparcieron sobre la nieve. Sangre y nieve evocaron el color fresco del rostro de su hermosa amiga. En aquel rostro, lo rojo estaba colocado sobre lo blanco igual que aquellas tres gotas de sangre ahora sobre la nieve. Se ensimismó en su contemplación, olvidó el tiempo rememorando aquel extraño día. Su muerte violenta le había arrebatado el descanso. Una voz en sus oídos le susurraba: “no soy víctima… no soy agresor…” La saturación de símbolos dejó poco margen para explicaciones corrientes del crimen, pero Edraim declaró, de nuevo, con la voz rota: - Yo la maté...hace tantos años! El cuerpo de la oca no está, sólo queda su sangre sobre la pureza. Edraim la cubre con nieve y la devuelve al silencio lentamente.
 
Atalante (11/10/09 20:35)
El grito de la crisálida

La sangre sobre la nieve es más roja; como es más viscoso el semen que se derrama sobre una piel que lo recibe sin desearlo. Mi piel, decorada con empeño por un muestrario amplio de humillaciones que él, maestro en mezquindades, me reservaba. Una vida de años colmados por heridas de supuración incesante, y por el desprecio en un rostro hermoso que consiguió degradarme. Y el silencio, su cómplice...hasta aquel día. Aquella mañana desperté muy cansada, como polvo machacado tras la barbarie; pero en un resquicio hallé un impulso insospechado que me alzó sobre uos pasos firmes y renovados, exploradores de un terreno aún inédito. En ese momento, ya había decidido deshacerme de aquel fardo despreciable, sobrante de mi memoria y de mi presente. Así me recompuse, y tracé un plan para dejarme habitar por todo cuanto de bueno estaba por llegar. Entonces, fue su sangre la que derritió la escarcha.
 
AURORA DE ALBA (11/10/09 20:22)
Los Caballeros del Diablo

La sangre sobre la nieve es más roja, más impresionable, por eso aquel obrero gritó al salpicar en chorro al golpe de su azadón. La policía investigaba una secta. Al principio se desenterró una extraña oveja con su carne intacta y sin muestra alguna de corrupción. Nada más ahondar un poco, comenzaron a salir a la luz estatuillas en las que la figura humana se fundía con espantosas formas animales y que inspiraban un terror antiguo y terrible. A los caballeros del castillo, sin embargo, les produjo el efecto contrario. La policía estaba desorientada. Lo que fue apareciendo, no pertenecía a este mundo. Surgieron a golpes de azada un cúmulo de horrores inconcebible, un espanto detrás de otro. Los animales que desenterraban no eran normales: miembros deformes, alas donde no debía haberlas, patas inútiles y apéndices repulsivos, convertían aquellos horribles seres en imagen fiel de lo que debían ser los engendros del infierno.
 
TUMINALAS (11/10/09 20:15)
EL RASTRO

La sangre sobre la nieve es más roja, seguirán nuestro rastro y nos encontrarán, no te preocupes… le dijo Nora a su hijo recién nacido, mientras lloraba amargamente. Rompió aguas aquella tarde. Su marido llamó a una ambulancia, pero como se retrasaba debido a la nevada que estaba cayendo, decidió llevarla él mismo. A pesar de que la nieve se agolpaba en el parabrisas y que apenas podía ver a través del cristal, él conducía demasiado rápido. No se percató del árbol caído en la calzada y se estrelló, fundiéndose en un fatídico abrazo mortal. Nora su mujer, salió como pudo, se resguardó bajo una arboleda y el bebé nació. La ambulancia llegó, tarde pero llegó. La encontraron encogida sobre sí misma, envolviendo con su cuerpo al pequeño, protegiéndolo del frío. Esto lo salvó, sin embargo la mamá falleció desangrada en un reguero de sangre, de un color tan intenso, que hizo que los sanitarios la pudieran localizar.
 
Teo Sifonte (11/10/09 20:04)
Intuición

La sangre sobre la nieve es más roja. Es una obviedad, pero del tipo que no asumes hasta tropezar con ella. Y con ésta jamás pensé toparme. Vi cómo se entelaban sus ojos y me sentí sucia y cruel. Y poderosa, fuerte, atávica. Éramos él o yo, sin jueces, sin testigos, sin ayuda. El primer disparo de mi vida y acerté de pleno. Cuando dejó de moverse, le pedí perdón bajito, muy rápido y muchas veces. Así hacía de niña cuando cometía alguna gamberrada. Esperaba conjurar el castigo divino. “Dios lo ve todo”, repetían las monjas. Antes de regresar al hotel, fui a devolverle la escopeta al guía. - No la necesitó, ¿verdad? –preguntó burlón-. Ya le dije que no había osos polares en Suecia. Y, no se ofenda, si hubiese encontrado uno, le habría fallado el pulso. Le entregué el arma y, antes de girarme, alcancé a ver su gesto de extrañeza al notar el acero caliente.
 
AURORA DE ALBA (11/10/09 19:53)
HONEYMOON

La sangre sobre la nieve es más roja. Por eso no la vi. Si se derrama en terreno boscoso, adquiere un tinte tostado y pasa desapercibida. No recuerdo cuánto tiempo llevaba buscándola. Me dolía la garganta y el eco insistía en devolverme su nombre. El sudor daba paso a un frío convulsivo y mis piernas pretendían correr más que mis latidos. Una cabaña en la selva. Me había sorprendido con este viaje exótico. Hasta las nueve no debía venir el guía. Repetimos sexo al amanecer y como siempre, yo me dormía y ella renovaba actividad. Supongo que salió de paseo. Llegó la policía. La angustia me ahogaba, me paré a respirar frente a una cueva que, como si fuera de cuento, cerraba su puerta al paso de un ave despistada. Un mechón de sus cabellos y un reguero de líquido ayudaron a descubrir la mayor planta carnívora hasta el momento. En nuestro honor la llamaron honeymoon.
 
Juan Pablo Castel (11/10/09 18:37)
El uno y el otro

La sangre sobre la nieve es más roja- pensó, mientras apuraba el cigarro. Tras haber apretado el gatillo tomó conciencia de que todo había resultado más fácil de lo que esperaba, pero en el silencio y la soledad del bosque el frío también se hizo dueño de su espíritu. La búsqueda, la persecución, habían llegado a su fin. El mundo volvía a adquirir sus límites precisos, desdibujándose toda ilusión de caleidoscópico puzzle, de terreno de caza, de inabarcable tablero de ajedrez. Cumplido su objetivo le invadió una sensación de vacío, de inutilidad, casi de desaliento. Esta era su ensoñación, mientras que arrodillado y con los ojos cerrados esperaba recibir el disparo. El sueño de que las cosas podrían haber sucedido de otra manera: que fuese él y no el otro quien apretase el gatillo, quien apurase el cigarro y quien pensase que la sangre sobre la nieve es más roja.
 
Clara Palmer (11/10/09 18:18)
Hata Chi

"La sangre sobre la nieve es más roja, con una gota basta para saberlo". -No se.. yo creo que esto no lo ha escrito un asesino en serie .Este es un gilipollas que ha visto muchas películas gringas y trata de jodernos con este papelito de mierda. - Espera, pero ¿para que deja esta nota al lado del cadáver, pudiendo haberla matado y largarse?, Además esta es letra de mujer. Ella la debió de escribir antes de ser asesinada . Mientas pensaba, el capitán Arnau se hacia rizos en su mostacho plateado -Claro Frank!! Ya lo tengo!! Le agarró por el brazo, y bajaron las escaleras de siete en siete , bueno a veces de cuatro en cuatro, porque acababan de fregar. Sacó la pistola y se la puso en la nuca al único japonés que había en el hotel. -¡Queda usted detenido!
 
zetanas (11/10/09 18:07)
El precio de la libertad

La sangre sobre la nieve es más roja y yo la pierdo en mi huida hacia la oscuridad. El costado, donde ha penetrado la bala, me arde. Tuve que hacerlo, la cárcel no es para mí. La nieve cae en silencio, acompañando mis pasos vacilantes. El dolor es insoportable, mi vista se nubla, los árboles giran alrededor y me desplomo. Este es el precio de la libertad. ¡Malditos Fanelly! ¿Qué es aquello? Desde la noche, rápida y decidida, una forma roja se acerca. Manos frías me tientan la herida. Duele. En mi mano, la pistola grita: uno, dos, tres... Silencio. Dejo que la nieve se convierta en mi tumba. -Era Ricky Luchese. Testificó contra los Fanelly. -¿Y ella? El inspector sacó la documentación del abrigo rojo de la mujer. -Una doctora. Se equivocó de paciente.
 
Elsa Cortazar (11/10/09 17:35)
Carrera de fondo

L asangre sobre la nieve es más roja, pero sobre la blanca arena de Copacabana, duele como en cualquier otro lugar. Aquel muchaco de no más de quince años, yacía desmadejado y boca abajo. Las pisadas a su alrededor indicaban que aquello era reciente, tal vez dos o tres hora. No tenía papeles, no tenía nombre, sólo era un cadáver hijo de las favelas y muerto sin duda por los narcos. Éramos quince de los mejores hombres de la policía de todo el mundo. Lula nos había hecho venir, para limpiar sus calles antes de las olimpiadas. Sin duda era una carrera de fondo y aquel muchacho era la línea de salida.
 
Trébol (11/10/09 17:17)
No existe victoria

La sangre sobre la nieve es más roja, eso no lo pensaba esta mañana cuando me puse el uniforme, cogí mi fusil y salí a batallar. Soldados rusos que luchábamos por nuestra patria, por una causa, la victoria. Nos colocamos en fila, unos, rodilla en tierra, otros, erguidos. Frente a nosotros el enemigo, así los tratábamos porque así nos habían aleccionado. Les mirábamos con odio, sin piedad ni clemencia, no importaban quienes eran, la edad con la que morirían, o las familias huérfanas que dejarían. Para nosotros no eran personas. El comandante ordenó ¡fuego! Entonces un terrible sonido de balas volando fugaces en todas direcciones, se coronó como banda sonora de la escena. El problema es que ahora, contemplando esta explanada nevada, teñida de sangre, es cuando veo que no hay un ellos y un nosotros, todos valíamos lo mismo esta mañana, y solo unos pocos entre los que me incluyo, puede contarlo apenas unas horas más tarde.
 
Páramo Nevado (11/10/09 16:53)
DOS DISPAROS Y UN RASTRO DE SANGRE

“La sangre sobre la nieve es más roja" había sido mi última lectura. Me impactó tanto que me metí en ella como en una oscura parte de mi vida. Vi al auto que me precedía derrapar y volcar en la helada carretera. Conduje hasta él y atisbé su interior por sus destrozadas ventanillas. Nadie. La noche había cerrado y la nieve caía espesa. Fue cuando descubrí que un sendero de sangre corría desde mis pies al bosquecillo próximo, Usé mi móvil, el teléfono de mi patrullera llevaba días averiado. Mis compañeros llegarían en media hora. Tiempo suficiente para que la nieve ocultara el rastro de sangre y el de mis pisadas hasta el cadáver de mi hermano, una jodida cochambre, que me había robado el corazón de mi esposa. Horrorizado, comprobé que la nieve se estaba derritiendo. Sobre ella, y ante mis compañeros, la sangre relucía, más roja que nunca.
 
SAPO (11/10/09 15:40)
DESPEDIDA

La sangre sobre la nieve es más roja, y tu cuerpo inerte allí tendido trae a mi recuerdo las hojas que el otoño hace caer para formar un manto de colores imposibles al pie de los que habían sido sus dueños. Que ilusos hemos sido pensando que el destino -del que no se puede escapar- se entretendría en otros menesteres y nos olvidaría. Ahora vemos que no, que nos esperaba en este idílico paraje apartado del mundo. Esta mañana al verte toser y salpicar el manto blanco con aquellas manchitas rojas comprendí que el final de la historia se iba a escribir aquí. Siempre te recordaré: en el parpadear de las estrellas, en el susurrar de los arroyos, en el ulular del viento, en el roce de las gotas de agua en mi cara, y en las lágrimas que resbalarán por mis mejillas cuando al despertar no sienta el roce de tú cálido cuerpo junto al mío.
 
ATLÁNTIDA (11/10/09 15:18)
CONTRASTE TÉRMICO

La nieve sobre la sangre es más roja, pensé. Debía reconocer que nos habíamos perdido en el Aneto. Alexandra estaba extenuada, yo herido. El terror de pasar la noche a la intemperie nos heló la mente. Divisamos un personaje con crampones y capa, siniestro, la verdad. Al acercarse, aquel calor abrasante nos envolvió. Dijo “La muerte es una gran anfitriona”. Nos miramos atónitos y al levantar la vista, había desaparecido. Se esfumó sin irse. Qué pesadilla nos estaba sucediendo. Mi móvil era un trasto inservible, ni gota de agua y sólo nos quedaban dos pastelitos de cacao. Lo único que no se agotaba era el río de sangre que emanaba de mi herida en la pierna. No sabíamos si era ya una alucinación, pero aparcó allí mismo un trineo cuyo conductor vestía flamante indumentaria negra: “Suban, mi esposa preparó algo de cena”. No teníamos nada que perder en aquella partida de hielo y fuego, a vida o muerte.
 
Kuchulaö (11/10/09 15:09)
Tripas

La sangre sobre la nieve es más roja, más roja y más caliente, pensó al contrastarla con aquel gélido paisaje. Llevaba largo tiempo planeándolo y ahora, con el trabajo realizado, se sentía orgulloso porque aún buscando, no albergaba ningún sentimiento por el que sentirse culpable. Quizá algo de pena, pero por el desgraciado que hallara un cadáver con el vientre abierto tumbado en la nieve sobre un enorme charco de sangre. Tenía que reconocer que no fue fácil. Clavar un cuchillo en el estómago es más complicado de lo que parece. Requiere fuerza (ese fue el fallo del primer intento), mínimos conocimientos de anatomía (por eso el segundo no fue mortal) y, curiosa paradoja, sangre fría para armarte de valor y omitir tus instintos más humanos. Aunque el verdadero acierto estuvo al irse a aquel nevado paraje para asegurarse que nadie observara ni pudiera socorrerle cuando ejecutara su suicidio.
 
HUMANUM (11/10/09 14:21)
LA SANGRE CONSISTENTE

“La sangre sobre la nieve es más roja.” ¿Atribuirle a la nieve la cualidad de resaltar el rojo de la sangre?, se pregunta Lisbeth. Prefiere creer que la sangre en Estocolmo es más roja cuando tiene el fulgor de lo consistente. Y Lisbeth se jura que eso será. Ya que no puede ser siempre congruente porque el caos social no lo permite, será una y otra vez consistente. Como su sangre que es más roja, caiga sobre la nieve o no. Como su sangre a punto de derramarse ahora que tantas páginas han quedado en blanco. Como su sangre ahora que ha sido secuestrada de Millenium para inaugurar una nueva trilogía. Como su sangre que cumplirá donde se la necesite.
 
INANDOUT (11/10/09 13:53)
El "Autocrimen"

Sobre la nieve la sangre es más roja… Se maldijo por no llevar encima un bolígrafo para inmortalizar esa frase. Consiguió llegar al parque, trastabillando, y una vez allí se dejó caer de rodillas sobre lo que había sido, meses atrás, una enorme extensión de hierba y donde ahora su sangre abandonaba sus venas para dejar un ribete rojo, como el del vino joven, sobre el hielo y el barro. Antes de perder definitivamente la consciencia, se preguntó si era esa extraña tranquilidad lo que habían sentido esas chicas, sobre ese mismo lugar, cuando sus manos ceñían los frágiles cuellos, justo antes de dejar este mundo. Pensó en su epitafio: “Esto no es producto de un suicidio, sino de un “autoasesinato” ”. Oyó sirenas cada vez más próximas. La policía acudía a su propia llamada…¡Y qué víctima iban a encontrar! Su sonrisa se contrajo en una mueca eterna imaginándose ya protagonista del boletín de noticias de la mañana.
 
Nadie (11/10/09 13:39)
Amnesia

La sangre sobre la nieve es más roja. No conseguía quitarse aquella frase de la cabeza. Pero no recordaba nada más. No había nieve, sólo sangre, un cuchillo y un cadáver. ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Había matado a aquella mujer? ¿Quién era ella? ¿Quién era él? No sabía qué hacer. Necesitaba tiempo. ¿Y si la conocía? ¿y si la amaba? No podía abandonarla.. Era muy hermosa. Buscó su rostro en el espejo del cuarto de baño, éste le devolvió la imagen de un hombre algo desgreñado y con barba de dos o tres días, pero no se reconoció en él. Tocó a la mujer, estaba fría y rígida.
 
roy stein (11/10/09 13:20)
La luz del fin

La sangre sobre la nieve es más roja. No quiero que este sea mi último pensamiento antes de morir, pero estoy tumbado sobre un manto helado y la vida va saliendo de mí en un reguero fosforescente. Temo que la película se detenga en ese fotograma y la lámpara lo funda dejando sólo un destello cegador. La luz del fin. No siento ningún dolor, no tengo fuerzas… No albergo ningún deseo. Ella pisa la nieve empapada de sangre. Se agacha para comprobar si mis ojos abiertos aún pueden verla. Pero no se atreve a tocarme para comprobar mi pulso, ni acerca su oído a mis labios para sentir mi aliento. El arma que empuña aún humea. Hace temblar su mano. Yo quisiera imaginar que llora, pero no puedo apartar de mi mente el tinte rojo que ha manchado la nieve.
 
Aundudo (11/10/09 12:14)
OBEDIENCIA CIEGA

La sangre sobre la nieve es más roja, fue lo primero que pensé cuando mi madre, llena de furia al ver lo ocurrido, reventó mi nariz de un tortazo. A partir de ese suceso, ninguna de las tres - progenitora, nariz y yo -, volvió a ser la misma. Todo había comenzado un año antes, cuando mamá, como regalo de mi quinto cumpleaños y para premiar mi carácter obediente - lo más notorio en mí, según ella-, engordó nueve meses con la promesa de traerme una muñeca que se llamaría "hermanita". -Debes tratarla con el mismo esmero que a Thor, tu viejo muñeco - me dijo mami la mañana de un nevado día invernal. Después de jugar con ambos en el porche de casa, tapé sus caritas con una manta y les canté una nana. El, como acostumbraba, se durmió al instante; ella, tardó tanto en hacerlo que, a pesar de su rabioso pataleo, lo hizo para siempre.
 
Timoteo Jackson (11/10/09 11:32)
El visitante

-La sangre sobre la nieve es más roja, así que ya sabes lo que tienes que hacer. Soltó la frase sin más y salió de la habitación. Carla se quedó quieta, mirando de reojo hacia la ventana tras la que empezaba a rugir la tormenta. La luz del día se extinguía. Superada la parálisis inicial Carla salió de casa, fue al cobertizo y cogió el hacha. Unos metros más allá, en el parque, dos niños aprovechaban los últimos momentos de juego. La vieron llegar y supieron que no era la misma Carla que solía cuidar de ellos cuando sus padres salían a cenar. No era sólo porque sostuviera un hacha en las manos, era más bien su mirada vacía. Uno de ellos, el más pequeño, no pudo escapar a tiempo, y su sangre pintó finalmente la nieve. El otro corrió por su vida mientras Carla suspiraba aliviada: ya no tendría que recibir las visitas del duende nunca más.
 
SparksXP (11/10/09 11:15)
Con gabardina y libreta

La sangre sobre la nieve es más roja. Se arrepintió de soltar esa frase nada más pronunciarla, al fin y al cabo era detective no escritor. Enfrente el comisario y su séquito le miraban con escepticismo. Uno de los agentes espetó: ¿Quién ha llamado a Colombo?, provocando una risotada general. El jefe de policía intervino: El caballero de gabardina y expresión poética está aquí por petición expresa del cónsul para ayudarnos a encontrar a su hija. El sospechoso ha confesado que la mató por esta zona, así que a trabajar. El grupo se disolvió, comenzaba la búsqueda mientras el comisario se interesaba por su novela: Me han dicho que escribe, ¿cómo va su libro?. El detective respondió distraído mirando el cielo: Va. Y desapareció entre los árboles. Cuando acudieron a su llamada le encontraron junto al cuerpo mientras apuntaba en su libreta “la sangre sobre la nieve es más roja y los cuervos en el cielo más negros”.
 
Condesa Lulabi (11/10/09 10:26)
Cuando llegue el amanecer

La sangre sobre la nieve es más roja. O al menos a la luz de la luna. Me muero de ganas de saber que matices alcanza ese color rojo bajo la luz del sol, y como es el brillo cuando los dorados rayos alcanzar el delicado jugo. Pero nunca lo sabré. Maldita la noche en que me engañó, la maldigo una y mil veces cada día. Odio dormir en el polvoriento ataúd, odio esconderme de la luz con un miedo visceral devorándome las entrañas, y la odio porque todo esto me lo hizo ella. Cada vez que ponga mis colmillos en un blanco cuello y la sangre gotee caliente y apetitosa sobre la nieve tendré que imaginarme como sería bajo la luz del sol. Y cada vez que me vaya a dormir cuando llegue el amanecer tendré que lamentar haberla conocido.
 
Nocilla (11/10/09 00:53)
SORPRESA

“La sangre sobre la nieve es más roja”. Era una clave. Recibí la llamada diecisiete minutos después de llegar a la casa abandonada junto al río. Hacía un frío y una humedad insoportables. Me sentía como el último ser humano sobre la faz de La Tierra. Parecía imposible que hubiese cobertura, pero una tímida rayita del móvil me mostraba que los milagros existen. Sonó una vez y oí la voz clara y segura al otro lado. Ahora tenía que estar atenta, me habían descubierto y eso, en mi oficio, es como decir que estaba ya estaba jubilada. Esperé atenta. Hasta que unos lentos pasos, casi mudos, me indicaron que alguien se acercaba hacia mí. Me puse ante él y le disparé tres veces. Al menos dos dieron en el blanco. Al menos uno alcanzó el corazón. Cuando me acerqué, vi a mi marido sobre la nieve. Con un último estertor sanguinoliento saliendo de su boca: “¡Sorpresa!”
 
Abril (11/10/09 00:50)
De color de fresa

La sangre sobre la nieve es más roja, pensó Pedro al salir de su adosado. Hacía sol sobre la primera nevada de diciembre. El puesto de helados brillaba al otro lado de la solitaria calle. El heladero botaba para entrar en calor. —Quiero un helado tan blanco como esta nieve —le dijo Pedro al llegar. El heladero metió la cuchara en la cubeta y se inclinó sobre ella para sacar una hermosa bola de blanquísima nata. —¿Lo quiere con algo más...? —empezó a preguntar, pero al levantar la cabeza se encontró con la boca de un cilindro inmenso apuntándole a la cara. —Con fresas rojas —contestó Pedro, mientras apretaba el gatillo. A continuación sacó del bolsillo un deformado gorro de tela blanca en el que sangre reciente apenas dejaba leer la palabra “Heladero”, y lo tiró sobre los sesos que se desparramaban en rojo por la nieve. —No deberías vender helados en diciembre —dijo—, ni dejarte el carné entre las piernas de mi mujer.
 
DD (11/10/09 00:31)
Maneras de morir

La sangre sobre la nieve es más roja. Como sus labios aterciopelados rozando los míos. Siempre tan rojos y tan apetecibles. Con ella olvidé el frío, acurrucado en su cuerpo todas las noches. Conocí el latido de mi corazón, incontrolado cada vez que la tenía ante mí. Sentí vergüenza por ser tan frágil al ver mis lágrimas resbalandome por las mejillas cuando se marchó. Caí en la locura cuando la vi con otro, sonriendo, demostrándome su felicidad sin ningún tipo de remordimientos. Busqué en el valor que me quedaba para seguirlos a la casa de campo, rodeada de una blanca paz. Olvidé lo que había aprendido cuando empecé a dispararles a ambos, mientras ella me suplicaba, desnuda sobre la nieve, que la perdonara. La vi morir y dejé de sentir. Sólo me quedaba su sangre. Tan roja...
 
mimigue (11/10/09 00:06)
sucesión sin intrigas

La sangre sobre la nieve es más roja. Aunque sea azul. Definitivamente ese era el mejor regalo de cumpleaños que había recibido nunca: tener la sangre de su padre empapando sus pies descalzos. Sin prisa, recogió las llaves del suelo mientras sus ojos le miraban, inexpresivos. No más reproches. No más peleas. Se alejó unos pasos soltando la carga que llevaba años acumulando. Alivio. Tristeza. Por fin la suerte se había aliado con él. Mientras repasaba mentalmente el accidente pensó que quizás sería mejor acusarse y cambiar su futuro. ¡Qué osadía! ¿Qué diría su madre? No. Dejó de fantasear. No se lo permitirían. Tenía que asumirlo, había llegado su hora. No sentía pena. Toda la vida se había preparado para eso. Años de segundón. De retaguardia. Alegría contenida. La reina y yo. Pensó el traje que luciría en el funeral. Por suerte él no atendería a la prensa.
 
cartontabla (11/10/09 00:06)
Aún no es invierno

La sangre sobre la nieve es más roja. Pero aún no es invierno y el cielo es más azul y la yerba más verde. Lars habla con Olof que aún no es un asesino. Sólo conversan de lo hermoso que ha sido el verano. Helga aún no es una víctima y juega sobre la yerba mientras Olof disfruta viéndola crecer. Lars aún no es un violador y contempla a Helga con inquietud. Dahl aún no está loca y llama a los hombres a comer y sonríe a su hija de apenas cuatro años. El hacha, a su lado, aún no es el arma del crimen. Olof la afiló ayer para cortar la leña. El verano se acaba. Sólo saben que en el invierno volverán a encontrarse en este sitio verde donde la nieve aún no es blanca ni el cielo gris.
 
generación93 (10/10/09 22:56)
Se busca...

La sangre es más roja sobre la nieve. Hacía semanas que la policía buscaba a una joven en lo alto de la montaña. El novio de la desaparecida no perdía la esperanza de encontrarla con vida. Insistió en seguir solo la búsqueda. Sus pasos le condujeron hasta la entrada de una cueva. Allí encontró unos pequeños huesos aparentemente roídos por algún animal. Unos gritos agonizantes procedentes del interior le hicieron estremecerse, corrió hacia el interior. El miedo le invadía por completo, pues la visión era petrificante. Aquel tipo se estaba comiendo a bocados el brazo de su víctima que, a pesar del dolor aún estaba viva, era su novia. En cuanto, pudo sobreponerse a semejante imagen avisó a la policía, pues él no podía hacer nada. Sin embargo, cuando ésta llegó al lugar de los hechos no halló más que a la chica sobre la nieve y al novio cubierto de sangre llorando junto a ella…
 
Aristarco (10/10/09 22:34)
Sangre en la nieve

La sangre sobre la nieve es más roja. Mientras decía eso mi hermano guardaba la navaja con la que se había abierto una herida en el brazo. - Mira, me gritó, ¿ves? Tienes que notar que el contraste es más fuerte aquí. Yo miraba sorprendido pero a la vez estaba incómodo. Decidí que era hora de irme y sin decirle nada me di media vuelta y corrí hacia casa desoyendo sus gritos. Al llegar subí rápido a mi habitación y me encerré. Nadie nos echó en falta hasta la hora de comer en que mi madre me dijo que ya estaba la mesa puesta y que fuera a buscar a mi hermano. Volví a donde se había quedado y a lo lejos me pareció que estaba tumbado. Imposible, con el frío que hacía se hubiera congelado. Cuando me acerqué comprobé con horror que se había cortado la yugular. Recordé sus últimas palabras y corrí en dirección al bosque.
 
Magnolia (10/10/09 22:29)
Retrato del tío Esteban

La sangre sobre la nieve es más roja. Mi padre está tendido en el suelo, mueve los labios pero no logra decirme nada. Veo pisadas sobre la superficie blanca, las sigo hasta la puerta grande. En el recibidor no hay nadie, sólo el cuadro del tío Esteban en la pared. Ha sido él, estoy segura. Ahí está, me mira con su chaleco negro, su barba, sus ojos fijos. Acaba de ocultar la mano manchada en el bolsillo. Ha sido él.
 
Tajahierro. (10/10/09 22:18)
Es tarde, ¿no?

La sangre sobre la nieve es más roja, sí... Es una lástima que me haya dado cuenta tan tarde.
 
Thimoty (10/10/09 21:26)
EL OSO QUE NUNCA EXISTIÓ

La sangre sobre la nieve es más roja y el olor del whisky apesta en el bosque. Habían estado bebiendo demasiado, y Thimoty aguantaba mucho más que él. Al despertarse de la tremenda borrachera sólo pudo percibir el tibio calor de la vida que se le escapaba a borbotones del profundo corte en su garganta. Vió a Thimoty, sosteniendo en sus manos una botella vacía y una garra de oso ensangrentada. Y calzaba unas esperpénticas botas, regaladas entre su esposa y él mismo, en un vano intento de disimular la incestuosa relación que mantenían, que reproducían perfectamente las huellas de un oso en la nieve. También dejó marcas de sus propias pisadas, intercambiándose las botas. Abandonado en aquel claro, sabía que moriría pronto y los lobos consumarían un asesinato perfecto. "Borracho muerto por un oso..." sentenció el bisoño ayudante. "No..." respondió el sheriff. "Alguien lo preparó... Las huellas del oso tienen diferente profundidad en cada dirección..."
 
Rasek (10/10/09 21:12)
La bestia de la mansión en ruinas

La sangre sobre la nieve es más roja, o al menos eso me parecía mientras levantaban el cadáver. Y la culpa es mía; tan mía como si yo hubiera sido el asesino. Pues sospecho quién la ha matado, y sabía que esto pasaría tarde o temprano. -Nos vamos, jefe. -Sí, os alcanzaré más tarde –repliqué. Y a mi mente acude aquel extraño y pálido anciano que una vez me salvó la vida en el monte, y del que se cuenta que vive en las ruinas de la vieja mansión, y que tiene el mismo aspecto desde hace treinta años. “Este es el trato, hombre blanco de la ciudad”, -me dijo aquel día-, “tú cuidas de tus propios asuntos y yo cuidaré de los míos”. Y yo acepté; pero ya no puedo ignorar a esa bestia. Tal vez piense que le he olvidado. Tal vez se crea a salvo. Tal vez no sepa que ahora mismo salgo a buscarle.
 
Thimoty (10/10/09 21:04)
LA MADRE DE TODAS LAS GUERRAS

La sangre sobre la nieve es más roja. Y allí había mucha nieve. Y muchos muertos. Un pueblo entero yacía sobre los campos helados. Había sido una verdadera masacre, pero no se encontraron vencedores. Sólo vencidos. Thimoty fué el último en morir. Apoyado en el tronco de un grueso árbol contemplaba consternado aquella incomprensible matanza, mientras con su cabeza abierta y las tripas afuera su sangre y su vida corrían a verterse sobre el inmaculado manto. Y recordaba como, hace poco más de dos meses, con la llegada de los primeros copos de nieve, todos ellos celebraban alborozados la llegada del otoño, agradeciendo a su Virgen te